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el bosque de caperucita
"me gusta hablar de nada. es de lo único que sé un poco." Oscar Wilde
Acerca de
-No sé qué me ha pasado. No te ofendas, pero a veces una se siente más libre de hablarle a un extraño que a la gente que conoce. ¿Por qué será? -Probablemente porque un extraño nos ve como somos, no como quiere creer que somos.
Sindicación
 
[...]
Dicen que el miedo viene de la sensación de no controlar las situaciones. Quizás por eso se despierta cada mañana a mi lado, porque últimamente se me ha escapado de las manos la vida, o la he soltado por no afrontarla cuando dejó de gustarme. Tendré que correr detrás de ella y aprender a quererla.

En noches como hoy me dan ganas de abrazarte y no soltarte jamás. Pero es difícil abrazar la sombra de un ensueño.
 
pinceladas de intrascendencia
Pequeños detalles que alegran la rutina diaria de una vida. Diminutas pinceladas de color, insignificantes para todos aquellos que no entienden el lenguaje de las pinturas, pero imprescindibles para dar el retoque perfecto y convertir un simple cuadro en una particular obra de arte para cada artista. Hay quien no lo entiende, quien camina tan alto que es incapaz de apreciar estas pequeñeces, e incluso las pisa sin querer, impidiendo que los que andan a ras de suelo puedan considerarlas y disfrutar de ellas. Por eso, a veces tenemos la sensación de que no existen, porque nos cruzamos con muchos gigantes en nuestros caminos; pero en realidad están ahí, esperando a ser percibidas por alguna que otra mirada pueril, y perfilar sonrisas en las comisuras de los labios que acompañan estos ojos.

Es bastante absurdo, pero me gusta que una simple palabra me alegre el día y lo saque de la escala de grises donde se encuentra, o le ponga un color más vivo de lo habitual. Tal vez no se entiende nada de lo que he escrito. Pero en fin, hoy ha sido alterada mi rutina. Hoy me has hecho sonreír por el simple hecho de dedicarme un post. Un petonet wiki!!


*Quizás se entiende un poquito más al decir que esta tarde he visto Amelie, y que me encanta…
 
dulce locura
Cerrar los ojos y convertirse en viento. O sin cerrarlos, qué más da. Invertir los polos de la gravedad y cortar todas las vendas que te atan al mundo, todas las atrocidades que te enredaron a una patética vida de apatías, mentiras y prejuicios. Reducirse a polvo. Sembrar indiferencia con las semillas de aquellos sueños que alimentaban falsas esperanzas de felicidad. Quemar las miradas de charol y las sonrisas acartonadas, y enterrar con sus cenizas las palabras dibujadas por esos labios postizos. Asesinar a sangre fría tu triste existencia en este planeta. Dejar de ser Alguien ficticio para convertirte en Nadie, y entonces, planear con tu avioneta de papel sobre la tierra hasta encontrar la corriente idónea para fusionarte con otros vientos y volar hasta la Luna. Esparcir las partículas restantes de tu vida en cualquier rincón del infinito. Nada más. Adiós a las crisis existenciales, a la desesperación y a los sentimientos de culpabilidad. Por fin soledad, mente en blanco. Volver a empezar. Crear mi Nada (la nada pura, el puro absurdo).
 
cansada
Estoy harta de secretos y de ideas estúpidas que me comen la cabeza. De sueños rotos y recuerdos que no consigo borrar. Quiero gritar, y contarle al mundo quién soy, y quién eres… pero el rumor de la inseguridad sigue reteniendo mis palabras entre rejas de silencio. Creo que todavía me corren astillas de miedos y rabia por las venas.

Me empieza a cansar acordarme de ti sin hablar. Cada día pesan más tus miradas. ¿Por qué será que ahora te veo matices grisáceos que nunca antes había relacionado contigo? Da igual, lo importante es que voy consiguiendo abrocharte el disfraz de invisible que hice especialmente a tu medida, para poder ignorar tu presencia en mi vida y soñar más tranquila.

Creo que, poco a poco, podré desatarme la voz. ¿Te molestará que pronuncie tu nombre?
 
como siempre, tarde


Te debía un dibujo... ¿te vale este? Es un poco... bueno, mejor no lo describo. Se supone que pone tu nombre, y también hay un caracol pequeñito por ahí arriba y un trece que se ha colado en un hueco. Llámalo dibujo, garabato o conjunto de formas raras... lo llames como lo llames, es para ti.

Lo iba a poner el día que se cumplía un año desde que te fuiste, para que vieras que de vez en cuando me acuerdo de ti. Pero como siempre, llego tarde... (pero al menos llego =)).

Un año ya... cómo pasa el tiempo... La verdad es que flipé mucho cuando me enteré que te marchabas, no me lo creía, pero ahora "te admiro" por haber sido capaz de cumplir tu sueño... En fin, gracias por aguantarme desde el otro lado de la pantalla (y del mundo), por ser mi "hermana", y por ser así. Me callo ya, ¿no? jejje

Besitos!!


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en alquiler
Segundo atardecer de junio. Otra vez el mar.

Quiero recuperar mi azul, y devolverle a la oscuridad las sombras y las cortinas negras que me prestó para decorar mi rincón de tristeza. Ya no las necesito. Tengo pensado abandonar este antro una temporada, voy a mudarme de vida. Supongo que lo alquilaré, pero no sé si encontraré fácilmente a alguien con ganas de restaurar los muebles de nostalgia. Las lágrimas que adornaban las paredes se las venderé a la lluvia, ya he hecho un trato con ella. Aunque con la desesperación y el sentimiento de culpabilidad todavía no sé que hacer. Eso sí, la soledad la guardaré en alguna esquinita de mi piel, siempre va bien tenerla de compañera para ausentarse a ratitos del mundo. La mayoría de tus recuerdos los dejaré escondidos en el armario de las ilusiones perdidas, por si algún día me apetece hacer memoria y viajar al pasado. Me quiero llevar las fotos y todos esos carretes de sueños que nunca llegamos a revelar juntas, pero no sé donde los colocaré porque aún soy incapaz de sonreír al toparme con ellos. Creo que irán a parar al fondo de la maleta, junto al silencio que tantas veces me condenó a callar. Arriba del todo estará el hilo de tejer sonrisas, mi bosque, y las ansias de volar. Ya está, no me arriesgare a cargar con nada más, no vaya a ser que el peso me lastre las alas. Bueno sí, me olvidaba las acuarelas de ilusión y la cámara de fotos. De la indecisión y la inseguridad no me he podido deshacer, se ve que las llevo mezcladas en la sangre, así que se vendrán conmigo. Ahora sí, ya estoy lista para dar la cara al mundo y trasladarme a vivir frente al mar. Cerraré la puerta y colgaré el cartel de “se alquila”. El taxi me espera en la acera de enfrente. Tal vez echaré de menos este escondite, pero en fin, necesito cambiar de aires. Volveré, aunque sólo sea de visita. Hasta la próxima.


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