...

Diez días de excursiones y aire fresquito. Caperucita ya tiene la cestita llena, y está lista para perderse en la montaña y adentrarse en bosques con árboles de verdad. =)
silencios
"Existen muchas clases de silencios y cada uno de ellos significa algo distinto. Existe el silencio que acompaña la mañana en un bosque, diferente el silencio de una ciudad dormida. Existe el silencio después de un aguacero, y no es el mismo. Existe el silencio de la soledad, el silencio del miedo, el silencio de la duda. Existe un cierto silencio que puede emanar de un objeto sin vida, como una silla usada, o un piano con las teclas polvorientas, o cualquier cosa que haya correspondido a la necesidad de un hombre, ya sea por placer o por trabajo. Esta clase de silencio puede hablar. Su voz puede ser melancólica, pero no siempre es así; porque es posible que la silla la haya dejado un niño entre risas o las últimas notas de un piano fueran estridentes y alegres. Cualquiera que sea el modo o la circunsancia, la esencia de su cualidad puede persistir en el silencio posterior. Es un eco sin sonido." [Al oeste con la noche, Beryl Markham]
El silencio de los sueños, este es el eco sin sonido que habita en mi mente.
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El silencio de los sueños, este es el eco sin sonido que habita en mi mente.
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calor, calor, calor.
¡Frío vuelve, por favor, vuelveee! El hombre del tiempo dijo el otro día que habían bajado las temperaturas, y a media noche el termómetro aún sobrepasaba los 30º. Es insoportable… Llevo más de una semana sin dormir… Y además con los mosquitos, los perros del vecino que no paran de ladrar en toda la noche, las obras de la casa de enfrente que empiezan a las ocho de la mañana, y los aviones que despegan cada dos minutos… este verano es genial.
Además ya no puedo tirarme de cabeza a la piscina porque me entra agua en los oídos y me paso tres días sorda, ni nadar con los ojos abiertos porque pierdo las lentillas. Me encanta…
Pero bueno, vamos a buscar algo positivo que si no luego me echan la bronca por ser tan crítica y pesimista. Me he puesto morenita! Y he paseado en bici a las 2 de la madrugada por el paseo marítimo con música en directo y la luna llena reflejando de plata el mar, he estado en lugares de postal, y me he contagiado de surrealismo en la casa de Dalí... Esta semana en el Cap de Creus no ha estado tan mal... Pero una vez en casa, sigo suplicándole al frío que vuelva.
Además ya no puedo tirarme de cabeza a la piscina porque me entra agua en los oídos y me paso tres días sorda, ni nadar con los ojos abiertos porque pierdo las lentillas. Me encanta… Pero bueno, vamos a buscar algo positivo que si no luego me echan la bronca por ser tan crítica y pesimista. Me he puesto morenita! Y he paseado en bici a las 2 de la madrugada por el paseo marítimo con música en directo y la luna llena reflejando de plata el mar, he estado en lugares de postal, y me he contagiado de surrealismo en la casa de Dalí... Esta semana en el Cap de Creus no ha estado tan mal... Pero una vez en casa, sigo suplicándole al frío que vuelva.
en clave de sol
“Y de pronto empecé a soltar cuerda a la cometa de la fantasía, ¿quién me impide viajar, soñar, salir en busca de aventuras, ir tejiendo la noche con mis pasos, surcarla, poseerla? De la posibilidad de poner proa a cualquier rumbo no me separan barrotes.”
No hay barrotes, sino una infinidad de piedrecillas que reconstruyo en enormes muros con tal de buscar excusas y poner trabas en el camino. Pero en realidad no son nada, nada. Así que ya está, me he puesto las botas de montaña y me he despedido de los barrotes y los muros.
Después de suspender otra vez, he decidido dedicarle el verano al piano. Eso significa estudiar cada día, pero me apetece. En todo el año he sido incapaz de sentarme más de una hora entera delante de la partitura, y la verdad es que estas teclas se merecen sonar un poquito más. Tenía olvidado que dejarse llevar por la música, y oír salir por las ranuras de las teclas el eco de los acordes que hacen sonar mis manos, siempre ha sido un sueño. Y ya de paso, mientras toco, desconecto y me olvido un poquito del mundo.
Big my secret, así es como empiezan a sonar mis vacaciones en clave de sol:
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Pd. esta semanita me voy de inquilina al piso de mi hermana, a disfrutar del mar. =)
No hay barrotes, sino una infinidad de piedrecillas que reconstruyo en enormes muros con tal de buscar excusas y poner trabas en el camino. Pero en realidad no son nada, nada. Así que ya está, me he puesto las botas de montaña y me he despedido de los barrotes y los muros.
Después de suspender otra vez, he decidido dedicarle el verano al piano. Eso significa estudiar cada día, pero me apetece. En todo el año he sido incapaz de sentarme más de una hora entera delante de la partitura, y la verdad es que estas teclas se merecen sonar un poquito más. Tenía olvidado que dejarse llevar por la música, y oír salir por las ranuras de las teclas el eco de los acordes que hacen sonar mis manos, siempre ha sido un sueño. Y ya de paso, mientras toco, desconecto y me olvido un poquito del mundo.
Big my secret, así es como empiezan a sonar mis vacaciones en clave de sol:
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Pd. esta semanita me voy de inquilina al piso de mi hermana, a disfrutar del mar. =)
este va de secretos
Caperucita se quita su capucha azul... para sacar a pasear los siete oscuros secretos de su persona. Para que veas que cumplo, Sixtra.
1. Venga va, vamos a empezar contando que un día (no hace mucho) se me cayeron las pinzas de depilar las cejas al wc. Se me escaparon de las manos y oí ese "glump" mientras las veía hundirse. (¿Que estaría haciendo yo para que fueran a parar ahí? Pregunta incorrecta). El caso es que las tenía que recuperar de cualquier manera. Y no se me ocurrió nada mejor que ponerme un guante de esos de látex de cuando iba a la cruz roja. Es asqueroso! Conté hasta tres y metí la mano; al final las recuperé, pero el jodido señor Roca no hacía más que abrir su enorme boca para que cada vez se escurrieran más para adentro.... Me cagué en él, y nunca mejor dicho!
2. De pequeña quería ser como la tía Alicia de Médico de Familia... xD ¿alguien se acuerda del personaje?
3. Mi vecina y yo teníamos la manía de jugar desnudas con los cacharritos de la famosa cocinita. Luego nos bañábamos en la piscina (en plan Bridget Jones desnuda en la piscina de Mark Darcy...). Un día nos pillaron los paletas que hacían obras en su casa. Lo siento, mi mente borró el resto de la historia...
4. No me acuerdo las veces que lloré viendo "Gladiator", ni las veces que la he visto. Tengo que confesar que me sabía todos los diálogos de memoria (“Me llamo Máximo Décimo Meridio. Comandante de los ejércitos del norte, general de las legiones félix, leal servidor del verdadero emperador Marco Aurelio. Padre de un hijo asesinado, marido de una mujer asesinada… y alcanzaré mi venganza en esta vida o en la otra”).
5. Secretos, secretos... vale, sí. Ahí va otro. Soy incapaz de besar a nadie, bueno, mejor dicho, de dejar que me besen... =$ Me paralizo, no puedo, me quedo bloqueada! (Que conste que eso más que un secreto es un problema.)
6. Me da muchiiiiisima vergüenza ir en bikini a la playa, me siento insegura, como si estuviera desnuda (vaya estupidez, no?)... =/ La verdad es que por eso no voy casi nunca, aunque voy a seguir recurriendo a mi lista de excusas. Llevo tres veranos sin ir, con escasas excepciones, así es que mi piel tiene más o menos el mismo tono que el blanco de los ojos.
7. Y el último... No sé bailar. No es que no me guste, ni que se me de mal... no, no, no, es que no sé bailar. A parte de que soy excesivamente tímida, y bastante torpe (vamos a reconocerlo), mi esqueleto se congela cada vez que suena música, y siempre me quedo apartada en un rincón, como la sosa esa que nunca quiere hacer nada y se niega a dejarse llevar...
Un poco penoso, pero es lo que hay.
P.D. Este verano prometo ponerme morenita y salir a bailar.
1. Venga va, vamos a empezar contando que un día (no hace mucho) se me cayeron las pinzas de depilar las cejas al wc. Se me escaparon de las manos y oí ese "glump" mientras las veía hundirse. (¿Que estaría haciendo yo para que fueran a parar ahí? Pregunta incorrecta). El caso es que las tenía que recuperar de cualquier manera. Y no se me ocurrió nada mejor que ponerme un guante de esos de látex de cuando iba a la cruz roja. Es asqueroso! Conté hasta tres y metí la mano; al final las recuperé, pero el jodido señor Roca no hacía más que abrir su enorme boca para que cada vez se escurrieran más para adentro.... Me cagué en él, y nunca mejor dicho!
2. De pequeña quería ser como la tía Alicia de Médico de Familia... xD ¿alguien se acuerda del personaje?
3. Mi vecina y yo teníamos la manía de jugar desnudas con los cacharritos de la famosa cocinita. Luego nos bañábamos en la piscina (en plan Bridget Jones desnuda en la piscina de Mark Darcy...). Un día nos pillaron los paletas que hacían obras en su casa. Lo siento, mi mente borró el resto de la historia...
4. No me acuerdo las veces que lloré viendo "Gladiator", ni las veces que la he visto. Tengo que confesar que me sabía todos los diálogos de memoria (“Me llamo Máximo Décimo Meridio. Comandante de los ejércitos del norte, general de las legiones félix, leal servidor del verdadero emperador Marco Aurelio. Padre de un hijo asesinado, marido de una mujer asesinada… y alcanzaré mi venganza en esta vida o en la otra”).
5. Secretos, secretos... vale, sí. Ahí va otro. Soy incapaz de besar a nadie, bueno, mejor dicho, de dejar que me besen... =$ Me paralizo, no puedo, me quedo bloqueada! (Que conste que eso más que un secreto es un problema.)
6. Me da muchiiiiisima vergüenza ir en bikini a la playa, me siento insegura, como si estuviera desnuda (vaya estupidez, no?)... =/ La verdad es que por eso no voy casi nunca, aunque voy a seguir recurriendo a mi lista de excusas. Llevo tres veranos sin ir, con escasas excepciones, así es que mi piel tiene más o menos el mismo tono que el blanco de los ojos.
7. Y el último... No sé bailar. No es que no me guste, ni que se me de mal... no, no, no, es que no sé bailar. A parte de que soy excesivamente tímida, y bastante torpe (vamos a reconocerlo), mi esqueleto se congela cada vez que suena música, y siempre me quedo apartada en un rincón, como la sosa esa que nunca quiere hacer nada y se niega a dejarse llevar...
Un poco penoso, pero es lo que hay.
P.D. Este verano prometo ponerme morenita y salir a bailar.
¿quieres venir conmigo?
"-¿Quieres venir de verdad? ¿Quieres venir conmigo?
-Sí –dijo con un hilo de voz.
-Pues relájate. Y olvida el pasillo ese largo, deja de contar baldosas. Verás, es primavera y hace aire, pero no va a llover. Se llega por un camino de cuesta, con zarzas y flores a los lados: el camino acaba aquí. Párate. Hay dos colinas llenas de brezo, ya se oye el mar y se huele, pero todavía no se ve. Empezamos a subir por la colina de la derecha, que es la más empinada, con el aire en la cara, hasta llegar al faro. Mira, ¿no ves el mar?, no tengas miedo, solamente los cobardes se detienen en el faro, sígueme. Si traspones este límite, ya hay que seguir saltando de roca en roca, porque no te puedes parar más que a tomar aliento, y todo lo cubre el vaivén del mar, a veces como un balanceo suave, “pumba-plas”, y otras enfadado, feroz, rompiendo en surtidor de espuma allá abajo, contra el islote de las gaviotas.
Son cientos, miles, ¿no las oyes chillar?, unas pegadas a la roca como moscas, otras sobrevolándola, dueñas y señoras del espacio infinito que se abre enfrente para ellas solas, altivas, seguras, dueñas del tiempo. Y se va haciendo de noche, el faro se enciende, y el aire bravo te entra por la ropa y te revuelve el pelo; todavía se puede bajar un poco más aunque empieza a ser peligroso. Párate ya. Y mira, mira, mira. El tiempo se ha parado. Echa a volar los ojos sin miedo. El mar te llama para llevarte lejos, pero resiste aquí, en el límite, sin dejar de mirar. ¡Quieto! ¡Has vencido! Es el origen del mundo. El fin del mundo. No hay tiempo ya. Ni esquinas. Y si en este momento, ya casi de noche, miras muy fijo al islote de las gaviotas y piensas en alguien, aunque esté lejos, aunque no sepas siquiera si existe, el mensaje le ha llegado a esa persona y la sobresalta, ¿de dónde me viene esta llamada?, dice, ¿quién me está llamando?, lo recoge seguro… Si existe, lo recoge… y si no existe, también."
La reina de las nieves; Carmen Martín Gaite.
*yo quiero ser del Mar! y por las noches hablar con la Luna y vestirme de estrellas...
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-Sí –dijo con un hilo de voz.
-Pues relájate. Y olvida el pasillo ese largo, deja de contar baldosas. Verás, es primavera y hace aire, pero no va a llover. Se llega por un camino de cuesta, con zarzas y flores a los lados: el camino acaba aquí. Párate. Hay dos colinas llenas de brezo, ya se oye el mar y se huele, pero todavía no se ve. Empezamos a subir por la colina de la derecha, que es la más empinada, con el aire en la cara, hasta llegar al faro. Mira, ¿no ves el mar?, no tengas miedo, solamente los cobardes se detienen en el faro, sígueme. Si traspones este límite, ya hay que seguir saltando de roca en roca, porque no te puedes parar más que a tomar aliento, y todo lo cubre el vaivén del mar, a veces como un balanceo suave, “pumba-plas”, y otras enfadado, feroz, rompiendo en surtidor de espuma allá abajo, contra el islote de las gaviotas.
Son cientos, miles, ¿no las oyes chillar?, unas pegadas a la roca como moscas, otras sobrevolándola, dueñas y señoras del espacio infinito que se abre enfrente para ellas solas, altivas, seguras, dueñas del tiempo. Y se va haciendo de noche, el faro se enciende, y el aire bravo te entra por la ropa y te revuelve el pelo; todavía se puede bajar un poco más aunque empieza a ser peligroso. Párate ya. Y mira, mira, mira. El tiempo se ha parado. Echa a volar los ojos sin miedo. El mar te llama para llevarte lejos, pero resiste aquí, en el límite, sin dejar de mirar. ¡Quieto! ¡Has vencido! Es el origen del mundo. El fin del mundo. No hay tiempo ya. Ni esquinas. Y si en este momento, ya casi de noche, miras muy fijo al islote de las gaviotas y piensas en alguien, aunque esté lejos, aunque no sepas siquiera si existe, el mensaje le ha llegado a esa persona y la sobresalta, ¿de dónde me viene esta llamada?, dice, ¿quién me está llamando?, lo recoge seguro… Si existe, lo recoge… y si no existe, también." La reina de las nieves; Carmen Martín Gaite.
*yo quiero ser del Mar! y por las noches hablar con la Luna y vestirme de estrellas...
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BlasFemias
Días de verano. No puedo dormir, no soporto el calor, me ponen histérica los mosquitos y me muero de aburrimiento. Me siento SOLA. Estoy inquieta en una vida que no me gusta, en un camino que no es para mí. No sé en quien confiar, a quién contarle que todo es MENTIRA, que quiero cambiar. Salir de este ambiente que apesta a falsedad y refugiarme en otra gente. Quiero mandar todo este presente a la MIERDA, y buscar otros infinitivos para conjugar, aunque me los tenga que inventar. Debo estar PARANOICA, perturbada, loca… llámalo como quieras, me da IGUAL. Estoy harta de escuchar que antes era más feliz, CLARO que era más feliz, y simpática, y divertida. Antes era YO, todavía no me había dejado ENGAÑAR ni me había molestado a prestarle atención a todas estas chorradas que ahora no hacen más que aturdirme. “Estás triste, estás triste, estás triste…”, NO estoy TRISTE, estoy agobiada. Me siento INÚTIL, y culpable por no saber apreciar todo lo que tengo. No es que quiera NADA más, sencillamente quiero CAMBIAR mis pertenencias y mi apariencia. ¿Suena raro? Tal vez… Pero como tantas veces he dicho: necesito GRITAR. Llevo mucho tiempo esforzándome en estar contenta para que nadie venga a preguntarme el porqué de mi cara de AMARGADA (frase literal de mi profe de mates), pero aquí no puedo. No me salen las SONRISAS. Y estoy convencida de que lo único que necesito es ESCAPAR. Marcharme un tiempo para volver vestida de otro color, sin preocuparme el qué dirán. Pero ahora no es el momento, supongo que tengo que esperar. De mientras… ¿a QUIÉN le cuento todo esto? ¿a quién le explico que me sigo sintiendo SOLA?
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