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el bosque de caperucita
"me gusta hablar de nada. es de lo único que sé un poco." Oscar Wilde
Acerca de
-No sé qué me ha pasado. No te ofendas, pero a veces una se siente más libre de hablarle a un extraño que a la gente que conoce. ¿Por qué será? -Probablemente porque un extraño nos ve como somos, no como quiere creer que somos.
Sindicación
 
in_existencia
Me despierto con la sensación de que soy algo insignificante, de que el mundo se ha olvidado de mí. Me incorporo y me doy cuenta de que tengo la mente vacía. Pongo los pies en el suelo y siento como el frío de las baldosas recorre todo mi cuerpo. Me quedo plantada delante del espejo de mi habitación pero por más que lo intento, no consigo ver nada ni nadie reflejado en él. Paralizada, oigo gritos de pánico que rebotan contra las paredes de mi cráneo alborotando todas mis neuronas, si es que aún me queda alguna.

Me dirijo hacia el baño apoyándome en las paredes del pasillo que parece estrecharse por momentos para lavarme la cara con agua helada. Sigo siendo transparente delante del cristal, soy invisible, soy un nadie más perdido en este inmenso universo de nada. Ni siquiera recuerdo mi rostro, el color de mis ojos, mi nombre, el ayer, mi vida.

Desesperada, salgo a la calle y ando oculta entre la multitud en busca de unos ojos que se fijen en mí y me sirvan de refugio para saber que existo; pero es absurdo, estoy sola, envuelta de falsas miradas y de sonrisas de plástico.

Pasa el tiempo a cámara lenta, y amnésica perdida empiezo a correr bajo un cielo cubierto de gris. Llueve, y poco a poco va desapareciendo la masa de gente que caminaba a mi alrededor. Sigo corriendo cada vez más deprisa. El agua ayuda a que ese algo raro que tengo dentro siga creciendo sin parar, como una especie de rabia comprimida en el estómago que se va extendiendo por cada una de mis venas.

Necesito gritar para saber que soy yo, que sigo viva, para despertar algún recuerdo, para tranquilizarme… pero el silencio que invade las calles y retumba por toda la ciudad me lo impide.

Voy disminuyendo la velocidad, las piernas no me responden. Me agobio, me ahogo, es como si el duro asfalto consumiera todo el oxigeno del aire, no puedo respirar. Pierdo el sentido; caigo resbalando al igual que una gota de agua abrazada a una farola y mi cuerpo se queda tendido en la acera. Me siento como la lluvia después de haber caído en picado hasta el suelo, y agotada, escondo mis pupilas tras esas cortinas de terciopelo negro deseando con todas mis fuerzas que me trague la tierra para despertar en otro planeta, pero por muchos esfuerzos que hago, al abrir los ojos vuelvo a encontrarme en este escenario de hormigón sin público.

La cabeza sigue dándome vueltas, soy una minúscula barquita que navega sin rumbo entre olas de incertidumbre por el mar de la vida, o de la muerte, quién sabe, y cegada por los rayos de sol que se asoman entre las espesas nubes, espero a que caiga la noche, a que salga la luna para preguntarle que es lo que hago yo en este mundo. Inconscientemente, me quedo dormida intentando hallar un sueño que me devuelva mi realidad, me traiga mis recuerdos y me haga olvidar esta inexistencia.
 
Comentario:
Me gusto lo que lei, y creo que ninguna persona es insignificante.

Muchos saludos
 
Comentario:
(i no se perque volia ficar la iaia i m'ha sortit la laia O.o)
 
Comentario:
Hazme un hueco en tu inexistencia hermanita... he tenido un triste despertar =( y no se por que me parece que esos son mas tristes cuando estas lejos de todos tus amigos
 
Comentario:
Precioso comienzo... te seguire leyendo...

Saludos y bienvenida...
No