pensar en nada
Hoy le he cambiado las pilas al tiempo y he vuelto a poner en hora los relojes que cuentan los días y las noches de mi mundo. Por fin he vencido a las olas y he podido seguir mis planes. He ahogado todas las paranoias que me carcomían la cabeza y he regresado a la orilla en busca del hilo con el que cosía los sueños.
He sacado de los bolsillos las estrellas que pesqué en el mar, y las he tendido en mi ventana para que se acaben de secar con la fría brisa de invierno que pronto dejará de soplar. Espero que esta noche estén listas para colgarlas de nuevo en el cielo que alguien se ha molestado en despejar de niebla y tormentas. Quiero que vuelvan a alumbrar mi calle, la acera que el mismo alguien se ha dedicado a asfaltar de la mejor manera que ha sabido.
La verdad es que echaba de menos correr las cortinas del interior de mis ojos y ver estos paisajes de papel. Aunque últimamente los he descudiado bastante y están un poco descoloridos. Creo que voy a buscar los colores que abandoné en el cajón de las ilusiones perdidas y voy a empezar a hacer mezclas para retocar algunos pequeños detalles que a penas se aprecian ya. Añoraba pasear por delante de los espejos y ver algo más que sombras disfrazadas de melancolía, dibujar deseos abstractos con pinceles invisibles, divagar por los limbos de la realidad, pensar sin arrepentirme…
No sé si he aterrizado en la tierra o es que vuelve a ser divertido flotar entre nubes, pero me da igual. Hoy he vuelto a pensar en nada, he vuelto a soñar. Y supongo que, en gran parte, tengo que darle las gracias a las palabras que ayer dejó el viento en mi buzón. Palabras que, como ya habían hecho otras veces, me ayudaron a calificar de absurdos todos mis pensamientos y mis reflexiones sin pies ni cabeza.
Gracias por hacer desaparecer el tic-tac de los segundos perdidos que retumbaba en mi cabeza, por hacerme recordar que vale la pena soñar y que sean los sueños los que me devuelvan la sonrisa que tenían olvidada mis labios.
"Para morir de amor siempre queda mañana..."
He sacado de los bolsillos las estrellas que pesqué en el mar, y las he tendido en mi ventana para que se acaben de secar con la fría brisa de invierno que pronto dejará de soplar. Espero que esta noche estén listas para colgarlas de nuevo en el cielo que alguien se ha molestado en despejar de niebla y tormentas. Quiero que vuelvan a alumbrar mi calle, la acera que el mismo alguien se ha dedicado a asfaltar de la mejor manera que ha sabido.La verdad es que echaba de menos correr las cortinas del interior de mis ojos y ver estos paisajes de papel. Aunque últimamente los he descudiado bastante y están un poco descoloridos. Creo que voy a buscar los colores que abandoné en el cajón de las ilusiones perdidas y voy a empezar a hacer mezclas para retocar algunos pequeños detalles que a penas se aprecian ya. Añoraba pasear por delante de los espejos y ver algo más que sombras disfrazadas de melancolía, dibujar deseos abstractos con pinceles invisibles, divagar por los limbos de la realidad, pensar sin arrepentirme…
No sé si he aterrizado en la tierra o es que vuelve a ser divertido flotar entre nubes, pero me da igual. Hoy he vuelto a pensar en nada, he vuelto a soñar. Y supongo que, en gran parte, tengo que darle las gracias a las palabras que ayer dejó el viento en mi buzón. Palabras que, como ya habían hecho otras veces, me ayudaron a calificar de absurdos todos mis pensamientos y mis reflexiones sin pies ni cabeza.
Gracias por hacer desaparecer el tic-tac de los segundos perdidos que retumbaba en mi cabeza, por hacerme recordar que vale la pena soñar y que sean los sueños los que me devuelvan la sonrisa que tenían olvidada mis labios.
"Para morir de amor siempre queda mañana..."





