luz de Luna
"Cómo hablar si cada parte de mi mente es tuya…" si no encuentro la palabra ni el momento exacto, ni las fuerzas para descoser los hilos de inseguridad que me sellan los labios.
"Cómo decirte que me has ganado poquito a poco, tu que llegaste por casualidad…" que he dejado que robaras el color de esa luz tenue que guardaba en el interior de las teclas del piano con el que compongo la música de los sueños. La luz que había escondido por miedo a que me volviera a hipnotizar, a que me derritiera los sentidos, me hiciera nudos con las venas y atrofiara de nuevo mi imaginación: luz de Luna.
"Cómo hablar...", cómo explicarte que el negro del piano a teñido de noche las paredes de mi alma; que no supe evitar que desapareciera la llave de sol de mi partitura y se empezara a dibujar el perfil de la Luna en la segunda línea del pentagrama... el perfil de tus ojos protagonizando un nocturno de Chopin que tenía olvidado.
"Cómo un pájaro de fuego que se muere en tus manos, un trozo de hielo deshecho en los labios…" No han bastado unas cuantas horas para cambiar de canción, ni unos pocos días para ver de nuevo amanecer. Ya hace meses que anocheció, y yo sigo enredada con mi telaraña en tus pestañas.
No sé si "será tu voz, será el licor, serán las luces de esta habitación, será el poder de una canción… pero esta noche, moriría por vos."
"Cómo decirte que me has ganado poquito a poco, tu que llegaste por casualidad…" que he dejado que robaras el color de esa luz tenue que guardaba en el interior de las teclas del piano con el que compongo la música de los sueños. La luz que había escondido por miedo a que me volviera a hipnotizar, a que me derritiera los sentidos, me hiciera nudos con las venas y atrofiara de nuevo mi imaginación: luz de Luna.

"Cómo hablar...", cómo explicarte que el negro del piano a teñido de noche las paredes de mi alma; que no supe evitar que desapareciera la llave de sol de mi partitura y se empezara a dibujar el perfil de la Luna en la segunda línea del pentagrama... el perfil de tus ojos protagonizando un nocturno de Chopin que tenía olvidado.
"Cómo un pájaro de fuego que se muere en tus manos, un trozo de hielo deshecho en los labios…" No han bastado unas cuantas horas para cambiar de canción, ni unos pocos días para ver de nuevo amanecer. Ya hace meses que anocheció, y yo sigo enredada con mi telaraña en tus pestañas.
No sé si "será tu voz, será el licor, serán las luces de esta habitación, será el poder de una canción… pero esta noche, moriría por vos."





