logotipo

img_google
el bosque de caperucita
"me gusta hablar de nada. es de lo único que sé un poco." Oscar Wilde
Acerca de
-No sé qué me ha pasado. No te ofendas, pero a veces una se siente más libre de hablarle a un extraño que a la gente que conoce. ¿Por qué será? -Probablemente porque un extraño nos ve como somos, no como quiere creer que somos.
Sindicación
 
[...]
¿Qué quién eres? No lo sé, hay días que ni tan siquiera sé quién soy yo misma. Pero te echo de menos…

[Seguía empeñada en encontrar un por qué que le diera sentido a esas últimas semanas (¿o eran ya meses?). Algo que me ayudase a entenderme, a saber qué “nos” pasaba, o tal vez más correcto: qué me pasaba, ya que aún no me atrevía a asegurar en voz alta que yo no era la única que había cambiado, aunque por dentro estaba convencida de que la Luna también había difuminado su reflejo con otros tonos.

No quería hacerme pesada con cartitas y papelitos, y tampoco me había convencido de que ella tuviera ganas de hablar conmigo. Por eso colgué mis mensajes en distintas hojas de estas ramas, para que la Luna pudiera leerlo, como también podía no llegarlos a encontrar si decidía no volver a hacer una de aquellas visitas interactivas al bosque.

Tenía cientos de preguntas metidas en la cabeza, y ella era la única que podía contestarlas. Pero más que preguntas, aquello eran interrogantes de esos que pocas veces esperan respuesta. No merecía la pena seguir dándole muchas más vueltas, al fin y al cabo, todo lo que esperaba encontrar se resumía sencillamente en que el tiempo lo remueve todo, revuelve los sentidos, los momentos, las situaciones, los estados de ánimo…, es tan poderoso que hace funcionar la vida como quiere. Y ahora nos había hecho andar por sendas paralelas, pero distanciadas.]

¿Qué tengo que hacer? ¿Pedirte perdón, con esperanzas de que algún día los segundos que se escaparon del reloj nos vuelvan a abrazar? ¿O darte las gracias, quizás, por haberme ayudado a tejer un abrigo entero de magníficos recuerdos…? Quién sabe… creo que tú decides, yo sólo puedo decirte que aún te echo de menos, y que todavía me parece que a nadie en el mundo tengo ganas de contarle lo que me pasa más que a ti.

¿Nos mudamos a nuestro camino?
 
Comentario:
Sigue viviendo. Día a día. Y con el tiempo, cuando menos lo esperes, no tendrás que hacer nada para dejar de sufrir. Simplemente recordaras lo bueno y entonces podrás ponerte ese abrigo que tejiste.

Un abrazo enorme y besos (mil).
No