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el bosque de caperucita
"me gusta hablar de nada. es de lo único que sé un poco." Oscar Wilde
Acerca de
-No sé qué me ha pasado. No te ofendas, pero a veces una se siente más libre de hablarle a un extraño que a la gente que conoce. ¿Por qué será? -Probablemente porque un extraño nos ve como somos, no como quiere creer que somos.
Sindicación
 
cayendo
Lunas de algodón y estrellas de seda cosidas en una telaraña de trapos negros. Rara combinación… como todas las que hago. Tal vez original, aunque puede que se decante un poco más hacia el abismo de lo extraño. Creo que por ahí caí yo. Me arrimé demasiado para ver el mar y de repente me encontré volando en la nada, a punto de arañar con la punta de los dedos las sutiles nubes de locura que reinaban en el cielo. Pero en un par o tres de segundos se me congeló la imaginación, me invadió el miedo, y empecé a sentir como la gravedad tiraba de mí y me empujaba hacia el infinito vacío.

He perdido la noción del tiempo, creo que ya no tiene mucho sentido contar las horas; aunque no sé por qué digo “ya”, la verdad es que no sé si alguna vez lo ha tenido, al menos yo no se lo he sabido encontrar. Nadie va a conseguir parar la lluvia de segundos que empapa nuestra existencia de forma inevitable. Así que para qué darle vueltas… es más fácil abrir el paraguas, ponerse las botas de agua e intentar ignorarlo. Se hace más sencillo presumir de libertad sin ningún tic-tac atado en la muñeca. Y lo digo por experiencia.

Yo siempre he deseado ser “libre”. Pero no me refiero a la estricta libertad de la que hablamos en clase de filosofía, sino a algo un poco más relativo. No lo sé explicar demasiado bien. Quizás tendría que inventarme otra palabra para definirlo, pero a mi me gusta esta. No me preguntes por qué, pero relaciono libertad con volar, con dibujar sueños en mundos abstractos, y mezclar la realidad con retazos de magia y fantasía. Siempre he soñado con soñar. Qué estupidez, ¿verdad?

Hace poco volé, caí por un barranco y el viento me sacó las alas, creo que ya lo he dicho antes ¿no? Fui “feliz”. No quiero decir que ya no lo sea, ahora estoy bien, sólo es que he dejado que se me mojaran aquellas alas. Miré el reloj y entonces empecé a caer. Se acabó el momento de serenidad. Soy así de patosa, siempre lo estropeo todo, incluso mi vida.

Hoy sigo cayendo. No veo el suelo, y no tengo vista de lince, pero creo que puedo asegurar que todavía estoy lejos de alcanzarlo, aunque no estoy segura de que el vacío tenga fondo. Pero bueno, supongo que algún día tocaré tierra, o al menos conseguiré que se me sequen las alas y podré ser “libre” de nuevo. De momento sigo buscando sueños entre estas estrellas de seda. Me conformo con pensar que si algún día vuelvo a volar no cometeré el error de mojarme bajo la tormenta que pone en orden pasado, presente y futuro, ni me dejaré atemorizar por sus truenos.
 
Comentario:
"Soy así de patosa, siempre lo estropeo todo, incluso mi vida"

Ese pensamiento me resulta tan familiar... quiza porque me ha acompañado desde que deje de ser niña, y nunca logro abandonarlo del todo.

Hay que ver como nos parecemos a veces hermanita... pero no te preocupes, no eres mas patosa que nadie ;) En parte, asi somos todos los que reflexionamos y le damos demasiadas vueltas a las cosas.
No