¿quieres venir conmigo?
"-¿Quieres venir de verdad? ¿Quieres venir conmigo?
-Sí –dijo con un hilo de voz.
-Pues relájate. Y olvida el pasillo ese largo, deja de contar baldosas. Verás, es primavera y hace aire, pero no va a llover. Se llega por un camino de cuesta, con zarzas y flores a los lados: el camino acaba aquí. Párate. Hay dos colinas llenas de brezo, ya se oye el mar y se huele, pero todavía no se ve. Empezamos a subir por la colina de la derecha, que es la más empinada, con el aire en la cara, hasta llegar al faro. Mira, ¿no ves el mar?, no tengas miedo, solamente los cobardes se detienen en el faro, sígueme. Si traspones este límite, ya hay que seguir saltando de roca en roca, porque no te puedes parar más que a tomar aliento, y todo lo cubre el vaivén del mar, a veces como un balanceo suave, “pumba-plas”, y otras enfadado, feroz, rompiendo en surtidor de espuma allá abajo, contra el islote de las gaviotas.
Son cientos, miles, ¿no las oyes chillar?, unas pegadas a la roca como moscas, otras sobrevolándola, dueñas y señoras del espacio infinito que se abre enfrente para ellas solas, altivas, seguras, dueñas del tiempo. Y se va haciendo de noche, el faro se enciende, y el aire bravo te entra por la ropa y te revuelve el pelo; todavía se puede bajar un poco más aunque empieza a ser peligroso. Párate ya. Y mira, mira, mira. El tiempo se ha parado. Echa a volar los ojos sin miedo. El mar te llama para llevarte lejos, pero resiste aquí, en el límite, sin dejar de mirar. ¡Quieto! ¡Has vencido! Es el origen del mundo. El fin del mundo. No hay tiempo ya. Ni esquinas. Y si en este momento, ya casi de noche, miras muy fijo al islote de las gaviotas y piensas en alguien, aunque esté lejos, aunque no sepas siquiera si existe, el mensaje le ha llegado a esa persona y la sobresalta, ¿de dónde me viene esta llamada?, dice, ¿quién me está llamando?, lo recoge seguro… Si existe, lo recoge… y si no existe, también."
La reina de las nieves; Carmen Martín Gaite.
*yo quiero ser del Mar! y por las noches hablar con la Luna y vestirme de estrellas...
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-Sí –dijo con un hilo de voz.
-Pues relájate. Y olvida el pasillo ese largo, deja de contar baldosas. Verás, es primavera y hace aire, pero no va a llover. Se llega por un camino de cuesta, con zarzas y flores a los lados: el camino acaba aquí. Párate. Hay dos colinas llenas de brezo, ya se oye el mar y se huele, pero todavía no se ve. Empezamos a subir por la colina de la derecha, que es la más empinada, con el aire en la cara, hasta llegar al faro. Mira, ¿no ves el mar?, no tengas miedo, solamente los cobardes se detienen en el faro, sígueme. Si traspones este límite, ya hay que seguir saltando de roca en roca, porque no te puedes parar más que a tomar aliento, y todo lo cubre el vaivén del mar, a veces como un balanceo suave, “pumba-plas”, y otras enfadado, feroz, rompiendo en surtidor de espuma allá abajo, contra el islote de las gaviotas.
Son cientos, miles, ¿no las oyes chillar?, unas pegadas a la roca como moscas, otras sobrevolándola, dueñas y señoras del espacio infinito que se abre enfrente para ellas solas, altivas, seguras, dueñas del tiempo. Y se va haciendo de noche, el faro se enciende, y el aire bravo te entra por la ropa y te revuelve el pelo; todavía se puede bajar un poco más aunque empieza a ser peligroso. Párate ya. Y mira, mira, mira. El tiempo se ha parado. Echa a volar los ojos sin miedo. El mar te llama para llevarte lejos, pero resiste aquí, en el límite, sin dejar de mirar. ¡Quieto! ¡Has vencido! Es el origen del mundo. El fin del mundo. No hay tiempo ya. Ni esquinas. Y si en este momento, ya casi de noche, miras muy fijo al islote de las gaviotas y piensas en alguien, aunque esté lejos, aunque no sepas siquiera si existe, el mensaje le ha llegado a esa persona y la sobresalta, ¿de dónde me viene esta llamada?, dice, ¿quién me está llamando?, lo recoge seguro… Si existe, lo recoge… y si no existe, también." La reina de las nieves; Carmen Martín Gaite.
*yo quiero ser del Mar! y por las noches hablar con la Luna y vestirme de estrellas...
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Comentario:
que bonito el fragmento, jo.
yo también quiero ser del mar, y hablar con la luna y vestirme de estrellas y bailar con los peces y soñar con el sol...
yo también quiero ser del mar, y hablar con la luna y vestirme de estrellas y bailar con los peces y soñar con el sol...
Comentario:
Precioso





