de vuelta
Seis horas de autobús para volver a casa tres días más tarde de lo previsto. Dos semanas echando de menos el mar, y ahora, un añito añorando Arán. En fin… vuelvo a dormir en mi cama, o mejor dicho, a no dormir. La bofetada de calor que nos recibió en Barcelona no se merece ser descrita.





