¿tú crees que los fantasmas también se sienten solos?
Clavar la mirada en la oscuridad y sentir como las pupilas se van dilatando a ritmo lento. Parpadear, parpadear. Poco a poco, el negro se va diluyendo en sombras grisáceas cada vez más perceptibles. Unos segundos más tarde ya puedo asegurar que son sombras conocidas. He vuelto a despertar en mi habitación, aunque esta noche tus ojos de gato ya no me observan. Deben estar durmiendo, o perdidos en una penumbra ajena. Vete a saber dónde, todavía no entiendo por qué los sustituiste por la mirada de plexiglás que te cosiste en la cara. Pero eso ahora da igual, prometí olvidarte.
Se oye un eco sordo del concierto que daban hoy en la plaza. No me acordaba, es fiesta mayor. Y yo encerrada en casa…, la verdad es que no me apetecía salir. Estos últimos días me siento sola cuando me envuelve la gente. Me abruma el ambiente incrédulo, orgulloso y “superior” en el que fluyen muchas de mis amistades. Y en situaciones así siempre acabo por aislarme y encerrarme en mi planeta de cristal.
Esta noche prefería quedarme en casa, me encuentro más acompañada entre los fantasmas de mi cuarto.
Hablando de fantasmas… ¿tú crees que ellos también se sienten solos? ¿O la soledad es algo que sólo aturde a los de carne y hueso? Yo me siento bien acompañada entre esos duendes invisibles que se mueven sigilosamente en el aire. Tal vez nos hacemos compañía mutuamente, no lo sé. Antes me daban miedo, pero ahora ya no (me aterroriza más la realidad que un simple fantasma). He aprendido a sentirlos, y no son tan malos como me parecía. Sólo se divierten asustando, el miedo es su defensa, nada más. Me gustaría poder hablarles... Voy a pedirles que me cuenten un cuento.
Tengo sueño. Me pongo a pensar y se me olvida dormir. Entre el calor y mi facilidad por divagar, el sueño pasa desapercibido. Pero está ahí, y se va acumulando. ¿Qué hora debe ser? Ya se empieza a colar el sol por las ranuras de la persiana, estará amaneciendo. Haré un esfuerzo por cerrar los ojos y aguantar los párpados para que no se me vuelvan a abrir. Tengo que concentrarme para anestesiar la imaginación y guardar el insomnio bajo el cojín hasta la madrugada de mañana. Buenas noches (o buenos días).
Se oye un eco sordo del concierto que daban hoy en la plaza. No me acordaba, es fiesta mayor. Y yo encerrada en casa…, la verdad es que no me apetecía salir. Estos últimos días me siento sola cuando me envuelve la gente. Me abruma el ambiente incrédulo, orgulloso y “superior” en el que fluyen muchas de mis amistades. Y en situaciones así siempre acabo por aislarme y encerrarme en mi planeta de cristal.
Esta noche prefería quedarme en casa, me encuentro más acompañada entre los fantasmas de mi cuarto. Hablando de fantasmas… ¿tú crees que ellos también se sienten solos? ¿O la soledad es algo que sólo aturde a los de carne y hueso? Yo me siento bien acompañada entre esos duendes invisibles que se mueven sigilosamente en el aire. Tal vez nos hacemos compañía mutuamente, no lo sé. Antes me daban miedo, pero ahora ya no (me aterroriza más la realidad que un simple fantasma). He aprendido a sentirlos, y no son tan malos como me parecía. Sólo se divierten asustando, el miedo es su defensa, nada más. Me gustaría poder hablarles... Voy a pedirles que me cuenten un cuento.
Tengo sueño. Me pongo a pensar y se me olvida dormir. Entre el calor y mi facilidad por divagar, el sueño pasa desapercibido. Pero está ahí, y se va acumulando. ¿Qué hora debe ser? Ya se empieza a colar el sol por las ranuras de la persiana, estará amaneciendo. Haré un esfuerzo por cerrar los ojos y aguantar los párpados para que no se me vuelvan a abrir. Tengo que concentrarme para anestesiar la imaginación y guardar el insomnio bajo el cojín hasta la madrugada de mañana. Buenas noches (o buenos días).
Comentario:
si los fantasmas no se sintieran solos no vendrían a nuestra realidad, lo único que buscan es compañia.
sal de tu mundo de cristal, elena, porque el día en que se rompa te cortarás con sus propios pedacitos.
sal de tu mundo de cristal, elena, porque el día en que se rompa te cortarás con sus propios pedacitos.
Comentario:
Me encanta como escribes niña insomne. Un beso





