inviernos de mar
Los años de mi vida sólo constan de otoños e inviernos. Cuando llega la primavera en la Tierra, me adentro con mi barquita al mar y me instalo hasta septiembre en el faro de la isla de las gaviotas. Aquí no hay estaciones ni tiempo establecido, todo gira en torno a los sueños, en este caso, los míos. Por eso, casi siempre sopla aire frío. Las altas temperaturas me derriten. Soy adicta al invierno. El calor, necesito encontrarlo, sentirlo en la piel bajo tres camisetas de manga larga y un jersey (con capucha), en una taza de leche por las mañanas, en el vapor de la ducha, en tus abrazos, o en los calcetines gordos y la mantita a cuadros en el sofá… No soporto que venga porque sí y se amarre durante meses a mis huesos. Soy fría, así que cuando se acerca el verano, recojo la ropa de abrigo y dejo que la marea me lleve a mi islote.
Me hubiera gustado nacer aquí, en este faro. Siempre he querido ser del mar, tanto azul…, no sé, me tranquiliza. Creo que de pequeña me enamoré de las olas. O tal vez no fue de pequeña, a veces mi memoria juega a inventarse recuerdos. Me encanta tumbarme en la arena cuando empieza a estar fría y perseguir la silueta de la playa con la mirada, intentar descifrar el compás que siguen las olas, y sentir como el olor a sal me destapa las fosas nasales y contamina mis sentidos, se disuelve en la sangre y me anestesia cada rincón del cuerpo a medida que fluye, hasta que me hace desconectar del mundo y crear mi paréntesis de ausencia y de sueños. Es genial. Aunque a veces me gustaría tener a alguien con quién compartir estos inviernos de mar. Traer a alguien conmigo, y enseñarle este pequeño mundo pintado de azul. Pero la última vez que lo intenté no funcionó. Tiene que ser alguien especial, alguien con sueños líquidos…
*Ayer estuve en la playa... hacía dos años que no me bañaba en el mar que tengo a diez minutos de casa. Atardecer de olas y arena fría. =)
Me hubiera gustado nacer aquí, en este faro. Siempre he querido ser del mar, tanto azul…, no sé, me tranquiliza. Creo que de pequeña me enamoré de las olas. O tal vez no fue de pequeña, a veces mi memoria juega a inventarse recuerdos. Me encanta tumbarme en la arena cuando empieza a estar fría y perseguir la silueta de la playa con la mirada, intentar descifrar el compás que siguen las olas, y sentir como el olor a sal me destapa las fosas nasales y contamina mis sentidos, se disuelve en la sangre y me anestesia cada rincón del cuerpo a medida que fluye, hasta que me hace desconectar del mundo y crear mi paréntesis de ausencia y de sueños. Es genial. Aunque a veces me gustaría tener a alguien con quién compartir estos inviernos de mar. Traer a alguien conmigo, y enseñarle este pequeño mundo pintado de azul. Pero la última vez que lo intenté no funcionó. Tiene que ser alguien especial, alguien con sueños líquidos… *Ayer estuve en la playa... hacía dos años que no me bañaba en el mar que tengo a diez minutos de casa. Atardecer de olas y arena fría. =)
Comentario:
El mar... Precioso. Me ha encantado. ¿Y eres tú la que decías que no tenías ya nada que escribir? Sigue haciéndolo, por favor.
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echaba de menos leerte
Comentario:
me encanta el mar de invierno, mucho más que el de verano y correr por la playa y olvidar el mundo. ^^ ***
Comentario:
me encanta el mar, quizá sea porque mi infancia pasó delante de las olas.
me encantan los faros, quiero vivir en una casa de madera de color rojo en medio de la arena en una playa desierta & que, al lado, haya un faro :)
me encantan los faros, quiero vivir en una casa de madera de color rojo en medio de la arena en una playa desierta & que, al lado, haya un faro :)
Comentario:
A mi me gusta ir a la playa de noche para sentir esa arena fría ;-)
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Precioso post. Tu isla... ¿Mouro?
Mmmmmm, creo que compartimos isla ¿eh?
Un besote
Mmmmmm, creo que compartimos isla ¿eh?
Un besote





