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el bosque de caperucita
"me gusta hablar de nada. es de lo único que sé un poco." Oscar Wilde
Acerca de
-No sé qué me ha pasado. No te ofendas, pero a veces una se siente más libre de hablarle a un extraño que a la gente que conoce. ¿Por qué será? -Probablemente porque un extraño nos ve como somos, no como quiere creer que somos.
Sindicación
 
paisajes
Viento en la cara, juega con mis cabellos y hace sonar el cascabel que cuelga de mi rasta. A lo lejos el camino se estrecha. Una línea recta de alquitrán se dibuja hasta el pie del faro. Agua en los 180 grados de horizonte que alcanza mi vista. Ahora no hay que mirar hacia atrás. El aire se me enreda con las pestañas e intenta cerrarme los párpados. Pero no lo consigue.

El motor de la moto se calla. Hemos llegado al final. El faro de Barberia vigila el mar desde el borde del acantilado que se despliega hacia al vacío. El sol pinta de luz su sombra en el agua. Apenas se oye como las olas escarban la roca ahí abajo. ¿Quién no se cosería unas alas a la espalda, y se dejaría caer hasta encontrar la corriente idónea para planear sobre esta sábana azul?

Si fuera por mí, me quedaría un ratito más. Pero la compañía es un poco inquieta y quiere aprovechar los tres días al máximo, así que sólo hay tiempo de hacer cuatro fotos y montarnos en la moto para cambiar de lugar. Yo no puedo conducir porque me olvidé los papeles, así que me toca ir detrás con la mochila enorme de mi hermana, mis cosas, y los patos con las gafas de buceo… (Soy algo así como la burra de carga, pero me ahorraré las quejas, vamos a tener la fiesta en paz).

Nos movemos en dirección al Caló dels Morts. Tarde de playa, igual que la mañana. Algo me roza la pierna mientras nado. Peces plateados del tamaño de mi mano se deslizan junto a las algas. Apenas hay arena para desplegar las toallas, y la poca que hay ya está ocupada, pero da igual, aquí nos quedamos. Los pocos rayos de luz que quedan juegan con la silueta de un hippie tocando el didgeridoo en lo alto de una roca. No me canso de hacer fotos.

Las agujas del reloj nos avisan de que toca cambiar de paisaje. Esta vez la brújula apunta hacia el Blue Bar. Despido al sol con una coca cola en la mano, y la cámara en la otra. El horizonte aspira los últimos restos de día, mientras la luna se dibuja silenciosa entre manchas de algodón. Música en mis oídos para hacer bailar al atardecer con las olas.

Una vez en casa, ducha fría bajo la luna que ya se ha hecho con la noche. Abro el libro en la terraza, pero me quedo encantada mirando el mar. El calor se ha ido a dormir, y la brisa me refresca la piel. Mañana ya volvemos a Barcelona. Me iré con buen sabor de boca (y con ganas de más). Sé que algún día volveré a este islote lleno de faros.

*Demasiadas palabras intentan sacar mis dedos…
 
Comentario:
precioses les fotos, vull veure més més més!
no sabia que duies una rasta... amb un picarol! jo en porto un a l'orella i un al coll, es nota que m'encanten? :$
 
Comentario:
¡Que envidia! Estas vacaciones relampago parecen casi de ensueño.. =)

Yo siempre he querido visitar una isla asi de bonita.. con el tiempo sera ^^
 
Comentario:
Me entraron unas ganas locas de ir a ese lugar, ese faro, ese islote...
Afortunadamente mañana me voy y me pierdo por unos días. En las montañas echaré de menos tu faro.
No