Como luce una playa en Senegal


Atardeceres en África




De vuelta a Mazatlán
Al llegar descubrí que estaban de fiesta en Mazatlán pues los venados, su equipo de béisbol, se convirtió en bicampeón de la Liga Mexicana del Pacífico. Aunque no me apasiona mucho ese deporte, también el año pasado me tocó estar en las finales así que ya estaba familiarizado con los equipos. En aquella ocasión le pregunté a un amigo ¿Qué es lo que mas te gusta del béisbol? Su respuesta fue sincera: “la cerveza”. Tiene razón, se bebe mucha en los partidos. En esa ocasión me divertí, no recuerdo como acabó el partido pero me divertí. Lo que si sé, fue que ganaron los locales porque todo el mundo estaba contento (quizá hasta más borrachos que contentos).
Estaba cansado pero decidí salir un rato a ver que tal. Fui al Joe's Oyster Bar, que esta a unos pasos del hotel. El lugar estaba medio lleno y casi todos eran de Mazatlán, deducción simple, pues los hombres traían playeras y gorras del equipo de béisbol, y las mujeres venían abrigadas a pesar de que apenas y hacia fresco (se notaba que vivían en clima de playa).
No me gusta salir, ni beber sólo pero me he acostumbrado. La culpa es de los viajes. Algunos los he hecho sin ninguna compañía y creo que conocer la vida nocturna resulta mejor opción que quedarse en un hotel viendo la TV. La primera vez que lo hice fue en un viaje a Irlanda. Dublín no era muy grande, y después de recorrer un par de sitios turísticos, me encontré con un folleto que me gustó:”Dublin Pubs” Era una guía de los bares de la ciudad y que cervezas te recomendaban en cada lugar. Me la pasé bien. Conocí a gente interesante, entre ellos, a un israelita cuya misión en la vida era fumarse los más de tres kilos de marihuana que traía en su mochila. Me platicó que no quería regresar a Israel ya que tendría que hacer un año de servicio militar algo que, según él, no podría aguantar. Así que vendió todas sus pertenencias, compró marihuana y salió del país; ahora solo tendría que preocuparse por fumársela. Al final no sé que haya sido de él, si se fumó su marihuana o esta se la fumó a él, como sea fue un duelo reñido.
Llega más gente al lugar. Estoy cansado pero escucho que en un rato más llegará el equipo de béisbol a festejar. Me quedaré un par de tragos más, veremos que es lo que pasa.
Estaba cansado pero decidí salir un rato a ver que tal. Fui al Joe's Oyster Bar, que esta a unos pasos del hotel. El lugar estaba medio lleno y casi todos eran de Mazatlán, deducción simple, pues los hombres traían playeras y gorras del equipo de béisbol, y las mujeres venían abrigadas a pesar de que apenas y hacia fresco (se notaba que vivían en clima de playa).
No me gusta salir, ni beber sólo pero me he acostumbrado. La culpa es de los viajes. Algunos los he hecho sin ninguna compañía y creo que conocer la vida nocturna resulta mejor opción que quedarse en un hotel viendo la TV. La primera vez que lo hice fue en un viaje a Irlanda. Dublín no era muy grande, y después de recorrer un par de sitios turísticos, me encontré con un folleto que me gustó:”Dublin Pubs” Era una guía de los bares de la ciudad y que cervezas te recomendaban en cada lugar. Me la pasé bien. Conocí a gente interesante, entre ellos, a un israelita cuya misión en la vida era fumarse los más de tres kilos de marihuana que traía en su mochila. Me platicó que no quería regresar a Israel ya que tendría que hacer un año de servicio militar algo que, según él, no podría aguantar. Así que vendió todas sus pertenencias, compró marihuana y salió del país; ahora solo tendría que preocuparse por fumársela. Al final no sé que haya sido de él, si se fumó su marihuana o esta se la fumó a él, como sea fue un duelo reñido.
Llega más gente al lugar. Estoy cansado pero escucho que en un rato más llegará el equipo de béisbol a festejar. Me quedaré un par de tragos más, veremos que es lo que pasa.
Un borracho en Sinaloa
Pasaban ya de las dos de la mañana y a las cuatro tenía que salir rumbo al aeropuerto. Decidí no dormir. Al llegar, una sorpresa me esperaba en Culiacán. En estas fechas se esta desarrollando la Feria Internacional de Ganado así que en los hoteles no había cuartos disponibles. Eso no se desea escuchar cuando uno no trae reservación. Después de mucho batallar, conseguí uno para esta noche pero ya no tuve tiempo para dormir. Pasé medio día como zombi tomando café. Al final, terminé mis compromisos laborales, malhumorado por la falta de sueño, pero la vista de la ciudad y un poco de aire fresco me puso de buenas. El aire fresco siempre me ayuda para estar de buenas; viajar también. Termino mi café, me animo un poco, y me dirijo a recorrer la ciudad, claro, primero me detendré unos minutos en ese café Internet.
Cruzando fronteras africanas
Algo que resulta interesante para observar en África es el crucé de las fronteras naturales. Divididas por el cause de los ríos, se requiere de un transporte ferry para atravesarlos (o una barca de madera con motor). El primer problema es la corrupción. En Gambia además de pagar el costo del pasaje, hay que darle una propina al policía local, una mordida al acomodador para que te de prioridad sobre otros vehículos, otra propina al responsable del puerto, y aún así, al momento de que el barco arribe nada te asegura que abordaras. Hay una fila de camiones de transporte que por días esperan por un lugar (solo caben un par por viaje) y vehículos, que si no dan las respectivos sobornos, esperan por horas mientras ven con disgusto como otros autos recién llegados le ganan su lugar.El segundo problema es la seguridad de los usuarios. Ya que entraron todos los vehículos, se da la señal y abren unos portones para que aborden las personas a pie. Ellos pagaron el transporte pero tampoco nada les garantiza que subirán. Apenas se da la señal, la gente corre hacia el barco para asegurar su lugar, y cuando el capitán considera que el barco esta lleno, ordena que éste avance a pesar de que hay gente que aún quiere subir. Las personas toman impulso, sostienen bien las cubetas que traen en la cabeza, al niño que cargan en la espalda y a la cabra que traen en los brazos, y corren para brincar al barco que ya esta en movimiento. Me quede incrédulo viendo como el barco ya estaba a unos metros del mulle y las personas seguían brincando. Esperaba que en cualquier momento alguien cayera al rió pero felizmente todos contaron con impulso y buena fortuna.
En la frontera fluvial de Mauritania a Senegal, no hay tanta demanda de transporte (el crucé se realiza en solo 15 minutos) pero lo que si hay es mala seguridad. Lleva carga tan pesada que el nivel del río queda a unos centímetros de la borda. Como sabemos, la seguridad no es una prioridad en los países subdesarrollados. En septiembre de 2002, murieron 400 personas realizando un viaje similar al que yo hice cruzando de Gambia a Senegal. Un barco de pasajeros transportaba a casi 800 personas cuando su capacidad máxima era de 550. Las tragedias ocurren y aún así las autoridades no actúan. Pareciera que su memoria es muy corta.Un regalo extraño
Salí de Morelia, apenas llegué, dejé mi maleta y tuve que irme a 5 horas de maestría; un día difícil. Lo peor es que todavía no termino de llegar cuando ya tengo que planear el siguiente viaje. Ya tengo mis boletos y el lunes temprano vuelo a Sinaloa, que se le va a hacer, por lo menos dormiré este fin de semana en casa.
Regresando a las historias de África, en Gambia me ofrecieron un regalo extraño. Una mujer se acercó y me dio a su bebé. Lléveselo -me dijo en francés- lléveselo, y déle una buena vida. El niño era muy tranquilo, y acostumbrado a ir cargado en la espalda de la madre, no lloraba a pesar de los movimientos. Lo primero que me vino a la mente fue la aduana. ¿Algo que declarar? Si, esta maleta, una mascara y un niño africano.
La acción no debe pensarse tan descabellada o aislada. En mi estancia en Morelia me tocó ver a un bebe recién nacido abandonado en un basurero y recogido por una instancia gubernamental, las mujeres que trabajan ahí, rápidamente lo consintieron y no falto quien hasta pensó en realizar los tramites para adoptarlo. Tengo una amiga gay en la maestría, y tras contarle lo del niño africano, me dijo que se lo hubiera traído “ya ves lo difícil que es adoptar un bebé” (ella y su pareja han intentado adoptar sin buenos resultados). Así de triste es el mundo, unos sueñan con algo que otros no desean.
Regresando a las historias de África, en Gambia me ofrecieron un regalo extraño. Una mujer se acercó y me dio a su bebé. Lléveselo -me dijo en francés- lléveselo, y déle una buena vida. El niño era muy tranquilo, y acostumbrado a ir cargado en la espalda de la madre, no lloraba a pesar de los movimientos. Lo primero que me vino a la mente fue la aduana. ¿Algo que declarar? Si, esta maleta, una mascara y un niño africano.
La acción no debe pensarse tan descabellada o aislada. En mi estancia en Morelia me tocó ver a un bebe recién nacido abandonado en un basurero y recogido por una instancia gubernamental, las mujeres que trabajan ahí, rápidamente lo consintieron y no falto quien hasta pensó en realizar los tramites para adoptarlo. Tengo una amiga gay en la maestría, y tras contarle lo del niño africano, me dijo que se lo hubiera traído “ya ves lo difícil que es adoptar un bebé” (ella y su pareja han intentado adoptar sin buenos resultados). Así de triste es el mundo, unos sueñan con algo que otros no desean.Recordando en un parque
Terminé la reunión con una de las directoras de departamento y para la siguiente cita falta una hora. Tenia tiempo. Me senté placidamente en una banca del parque para ver la vida pasar ¿Hace cuanto que no perdía el tiempo asi? No recordé. De la última vez que tengo memoria yo aún vivía en París. Disfrutaba viendo caminar, entre las hojas seca de otoño, a los viejos con sus boinas y bufandas al más puro estereotipo francés. Viejos y niños era lo que más habia siempre. Los viejos caminando y los niños corriendo entre los letreros de prohibido pisar el cesped.
Me agradan los niños pero no aquellos en particular. Esos pequeños bastarditos tenian apenas 3 años y ya pronunciaban mejor el francés que yo. ¡Le petite canard! il est très joli. Casi me hubieran molestado de no ser por un pequeño detalle: donde hay niños hay niñeras. Llegué a pensar que un requisito para cuidar niños era ser bella. Todas lindas e intelectuales; siempre cargando libros. Aunque no sé si las motivaba el simple placer de la lectura o era más bien un escape para olvidarse de esos diablillos con buena pronunciación.
Miro el reloj. Que rápido se pasa el tiempo divagando. Nunca he sido melancólico, no extraño París. Quizá en parte por que casi he olvidado que era viví ahi. Se cierran capítulos otros se abren. Al final, de vivir un año en Francia solo quedan algunas anécdotas, las mismas que cuento una y otra vez cuando alguien me pregunta ¿y que hiciste allá? Lo sé, olvido con facilidad. Tanto, que ya casi olvidaba mi reunión. Es hora de ir a trabajar.
Me agradan los niños pero no aquellos en particular. Esos pequeños bastarditos tenian apenas 3 años y ya pronunciaban mejor el francés que yo. ¡Le petite canard! il est très joli. Casi me hubieran molestado de no ser por un pequeño detalle: donde hay niños hay niñeras. Llegué a pensar que un requisito para cuidar niños era ser bella. Todas lindas e intelectuales; siempre cargando libros. Aunque no sé si las motivaba el simple placer de la lectura o era más bien un escape para olvidarse de esos diablillos con buena pronunciación.
Miro el reloj. Que rápido se pasa el tiempo divagando. Nunca he sido melancólico, no extraño París. Quizá en parte por que casi he olvidado que era viví ahi. Se cierran capítulos otros se abren. Al final, de vivir un año en Francia solo quedan algunas anécdotas, las mismas que cuento una y otra vez cuando alguien me pregunta ¿y que hiciste allá? Lo sé, olvido con facilidad. Tanto, que ya casi olvidaba mi reunión. Es hora de ir a trabajar.
Morelia
En realidad no esta mal recorrer las calles de otra ciudad para cambiar con la rutina, sobretodo esta ciudad que me gusta tanto. Sin embargo, con el paso de los días esto de trabajar fuera puede llegar a volverse tedioso. La próxima semana regresaré a la Ciudad de México después ire a Toluca, estaré unos días de vuelta para tomar mis clases de Maestria, volar luego a Mazatlán para recorrer posteriormente parte se Sinaloa. Serán días pesados, veremos como nos va.
Entre sobornos y delincuencia
Pensaba escribir un post un tanto cómico de cómo terminé bromeando y sobornando a unos policías tras cometer una infracción. Tras jugar unos “volados” (lanzar una moneda al aire y escoger de que lado caería) y rogar un poco diciendo que era un pobre asalariado que acababa de regresar tras varios años de vivir en áfrica (parte del pretexto para tener vencida la licencia de conducir) pagué una “mordida” de veinte pesos (un soborno de dos dólares).
Esa misma noche me reuní a unos amigos de mi hermana que hace mucho tiempo no veía. En una velada que se postergo hasta después de las 9 de la mañana existieron muchos temas, entre ellos, anécdotas con humor negro por así decirlo. A mi hermana y a uno de ellos los secuestraron hace tiempo en el rancho de un amigo suyo. Entre la inexperiencia de los secuestradores y como reaccionaron ante la situación, se dieron anécdotas que ya pasado el tiempo se volvieron cómicas. Los secuestradores primero pidieron un millón de pesos cuando les contestaron que eso era mucho, pidieron entonces solo veinte mil pesos. Negociaron, y al final terminaron aceptando menos dinero y se conformaron con una televisión.
La situación ahora les parece cómica entre lo ridículo que fue la liberación entregando y cargando una televisión vieja, y las reacciones extrañas entre mi hermana y sus amigos debido a los nervios tipo: “No me voy si no me devuelven mi encendedor de plástico, fue un regalo y ¡no me voy sin él!” o “Si le regresan su encendedor ¡yo quiero mi cadenita!” Que tal la amiga de mi hermana que sencillamente no quería correr al momento en que las soltaron: “los tacones, se me van atorar los tacones”. Recordando todo aquello les daba risa pero la situación en realidad no fue tan cómica. Con armas y gente drogada nunca se debe jugar. Seria mejor tener policías menos corruptos que no se dejen sobornar por veinte pesos a cambio de tener más seguridad ¿no creen? ¿Es mucho pedir? En este país pareciera que sí.
PD: Lo sé, todos somos parte del problema. Lo triste es que nadie propone una solución.
Esa misma noche me reuní a unos amigos de mi hermana que hace mucho tiempo no veía. En una velada que se postergo hasta después de las 9 de la mañana existieron muchos temas, entre ellos, anécdotas con humor negro por así decirlo. A mi hermana y a uno de ellos los secuestraron hace tiempo en el rancho de un amigo suyo. Entre la inexperiencia de los secuestradores y como reaccionaron ante la situación, se dieron anécdotas que ya pasado el tiempo se volvieron cómicas. Los secuestradores primero pidieron un millón de pesos cuando les contestaron que eso era mucho, pidieron entonces solo veinte mil pesos. Negociaron, y al final terminaron aceptando menos dinero y se conformaron con una televisión.
La situación ahora les parece cómica entre lo ridículo que fue la liberación entregando y cargando una televisión vieja, y las reacciones extrañas entre mi hermana y sus amigos debido a los nervios tipo: “No me voy si no me devuelven mi encendedor de plástico, fue un regalo y ¡no me voy sin él!” o “Si le regresan su encendedor ¡yo quiero mi cadenita!” Que tal la amiga de mi hermana que sencillamente no quería correr al momento en que las soltaron: “los tacones, se me van atorar los tacones”. Recordando todo aquello les daba risa pero la situación en realidad no fue tan cómica. Con armas y gente drogada nunca se debe jugar. Seria mejor tener policías menos corruptos que no se dejen sobornar por veinte pesos a cambio de tener más seguridad ¿no creen? ¿Es mucho pedir? En este país pareciera que sí.
PD: Lo sé, todos somos parte del problema. Lo triste es que nadie propone una solución.
Calles y hospedaje en Mauritania






Despertando
Abro los ojos. Linda sala ¿dónde estoy? Miro la decoración. Ah… es el depa de mi amigo. Larga noche la de anoche. Me estiro un poco mientras desde el balcón observo a personas yendo de un lugar a otro. Parecen hormigas, hormigas trabajadoras. Quiero sentir remordimiento al saber que ya hay gente trabajando mientras yo apenas despierto. Lo intento pero no lo consigo. Que más da; me termino de estirar.
Otro amigo también se quedó en el depa y más tarde se supone me dará un aventón a mi casa. Los miro; no tienen para cuando despertar. Recuerdo que yo también trabajo asi que es momento de partir. Salgo a la calle y me encuentro con una fresca mañana. ¿Y si me voy caminando? Interesante idea solo falta un pequeño detalle ¿Cómo regreso? Son solo un par de cuadras pero el problema es que siempre pienso rutas como si trajera auto, es como si hubiera olvidado como caminar entre calles. Se que debe de existir un camino a pie más corto pero que diablos… la ruta de auto parece buena y esta vez no tendré que preocuparme por el tráfico.
Interesante caminata. Bastan solo un par de cuadras para disfrutar de la paranoia de esta ciudad ya que la gente se aterroriza al escuchar que alguien camina a tan solo unos pasos detrás de ellos. Me imagino sus pensamientos “¿me querrán asaltar?””¿será el mataviejitas?”. Hay muchos que al sentir que se aproxima alguien paran en seco, otros solo miran de reojo. Me observan de arriba a bajo, se relajan y sonríen. Supongo que inspiro confianza. Me preguntó si pensarían lo mismo si tuviera tatuajes o algún piercing; la gente siempre es de estereotipos.
Sigo caminando. Divago en el recuerdo de los últimos días y de los planes venideros. Estoy de buenas. Entro a un Oxxo y compró una leche de chocolate Hershey; no sé si sea sano pero será mi desayuno. Salgo a la calle disfrutando de mi leche y de la mañana. Quizá sea un buen año, quizá, por lo menos pinta que será un buen día.
Otro amigo también se quedó en el depa y más tarde se supone me dará un aventón a mi casa. Los miro; no tienen para cuando despertar. Recuerdo que yo también trabajo asi que es momento de partir. Salgo a la calle y me encuentro con una fresca mañana. ¿Y si me voy caminando? Interesante idea solo falta un pequeño detalle ¿Cómo regreso? Son solo un par de cuadras pero el problema es que siempre pienso rutas como si trajera auto, es como si hubiera olvidado como caminar entre calles. Se que debe de existir un camino a pie más corto pero que diablos… la ruta de auto parece buena y esta vez no tendré que preocuparme por el tráfico.
Interesante caminata. Bastan solo un par de cuadras para disfrutar de la paranoia de esta ciudad ya que la gente se aterroriza al escuchar que alguien camina a tan solo unos pasos detrás de ellos. Me imagino sus pensamientos “¿me querrán asaltar?””¿será el mataviejitas?”. Hay muchos que al sentir que se aproxima alguien paran en seco, otros solo miran de reojo. Me observan de arriba a bajo, se relajan y sonríen. Supongo que inspiro confianza. Me preguntó si pensarían lo mismo si tuviera tatuajes o algún piercing; la gente siempre es de estereotipos.
Sigo caminando. Divago en el recuerdo de los últimos días y de los planes venideros. Estoy de buenas. Entro a un Oxxo y compró una leche de chocolate Hershey; no sé si sea sano pero será mi desayuno. Salgo a la calle disfrutando de mi leche y de la mañana. Quizá sea un buen año, quizá, por lo menos pinta que será un buen día.
¿Para que vas a África?
Me llama la atención cuando amigos me preguntan ¿para que viajas tanto? Aunque no sé que me sorprende más, si la pregunta o que en verdad quieran una respuesta. ¿A China? ¿Y a que fuiste a China? Ante preguntas tontas respuestas tontas: “pues nada, fui a una investigación gastronómica. Quería comprobar si en verdad comen arroz”. Así que para quienes me preguntan ¿Qué diablos fuiste hacer a África? Pues nada, solo quería ver que beben los africanos. Este es el resultado de mi investigación.
La cerveza que más se toma es la Flag, cerveza clara de sabor ligero con 5.2 grados de alcohol. La verdad, no es muy buena. ¿Aunque quien soy yo para criticar? A las moscas senegaleses les encanta; bastaba con destapar una botella y enseguida iban al acecho. En menos de dos minutos ya había varias moscas ahogadas en alcohol (me recordaron a unos amigos). La cerveza más cara del mercado (por lo menos de todos los establecimientos que visite) es la cerveza mexicana Corona. ¿Y la bebida más cara? Para mi mala suerte es el ron, y por su puesto el más costoso el Bacardi Blanco. En algunos lugares el whisky le hacia competencia pero el ron generalmente dominaba las listas. Así que cuando anden tomando unas chelas o en el antro pidan un “Bacache Blanc”, bébanlo con orgullo pues están chupando fino. Al final, mi viaje al África tuvo sentido…
La cerveza que más se toma es la Flag, cerveza clara de sabor ligero con 5.2 grados de alcohol. La verdad, no es muy buena. ¿Aunque quien soy yo para criticar? A las moscas senegaleses les encanta; bastaba con destapar una botella y enseguida iban al acecho. En menos de dos minutos ya había varias moscas ahogadas en alcohol (me recordaron a unos amigos). La cerveza más cara del mercado (por lo menos de todos los establecimientos que visite) es la cerveza mexicana Corona. ¿Y la bebida más cara? Para mi mala suerte es el ron, y por su puesto el más costoso el Bacardi Blanco. En algunos lugares el whisky le hacia competencia pero el ron generalmente dominaba las listas. Así que cuando anden tomando unas chelas o en el antro pidan un “Bacache Blanc”, bébanlo con orgullo pues están chupando fino. Al final, mi viaje al África tuvo sentido…Atracciones de circo
Viajar entre dunas y caminos inexistentes suele traer problemas. En los días que estuvimos por Mauritania sufrimos diferentes averías durante los trayectos. Primero se sobrecalentó el motor, otro día se ponchó una llanta y al final se dañó uno de los amortiguadores. Afortunadamente la comitiva que nos acompañaba ya estaba preparaba para los imprevistos y rápidamente le daban solución, y nosotros obteníamos un breve descanso para estirar las piernas. Una de las averías la sufrimos a la orilla de un poblado y fue divertido ver como los niños salieron corriendo para vernos; había llegado una atracción al lugar. Nos miraban con grandes ojos al tiempo que gritaban “tubabs, tubabs”. Eso en wolof significa algo así como hombres transparentes u hombres blancos. Fue un poco extraño. Con todos aquellos chicos observándome me sentí como la mujer barbuda del circo o el hombre elefante de gira por la ciudad.Los más valientes se acercaban a saludar aunque cuando uno les estiraba la mano daban dos pasos para atrás. Eran chicos precavidos. Con las mujeres el asunto era más notorio, quizá por ser musulmanas y vivir en un pequeño poblado pero bastaba con dar un paso al frente para que se fueran corriendo. Me sentí como en algún parque repleto de palomas donde un par de pasos basta para asustarlas y verlas volar. Afortunadamente la tecnología rompió las barreras: tomamos una foto y les fascino aparecer en aquella pantalla de cristal líquido. No basto mucho tiempo para que todos quisieran salir retratados hasta llegar el punto de empujarse para conseguirlo.

Iniciando el año
Primero con la familia. Una rica cena con personas que ya no son tan viejas, o mejor dicho, uno ya no es tan joven. Es curioso, como sin percibirlo, la brecha generacional desaparece con los años; sencillamente llega el momento donde uno es adulto sin importar la edad. Cerca de las tres de la mañana me despido; me voy con mis amigos. Me la paso bien pero este año también parece tener prisa y en un descuido ya son más de las 9 am. No estoy cansado pero a veces es bueno recordar que no es tan malo dormir un poco. Me despido. Al subirme al auto, la luz del sol brillaba directamente sobre mis ojos, pero a pesar de resultar molesto, la canción que suena en la radio me pone de buen humor. Quizá sea un buen año, por lo menos las primeras horas así lo parecen.













