Comenzando el fin de semana en martes
Fui al bar de mis amigos. Una copa y me iba, al fin no quería beber demasiado, ya saben, estos días he tratado de moderarme. Un amigo me sorprendió con una confesión: su madre va a morir; cáncer terminal. Él recogió los análisis, y nadie más de su familia lo sabe aún, ni siquiera su madre, de hecho fui la primera persona a quien se lo dijo. En realidad, no supe que decir. Otra amiga se va a volver a operar el busto: quería más de lo que le pusieron. La primera operación le costó 60 mil, pero esta vez le harán un descuento; tan sólo 50 mil. Al final, todos tenemos tragedias personales, pero unas se sufren más que otras.
Entre tanto, me doy cuenta de donde estoy. No bebí una copa sino terminé en una barra libre en el Velvet. Carajo, apenas es martes ¿Qué hago aquí? No es que me la pase mal pero ¿en realidad, necesito estar aquí? La canción de fondo, y quizá el trago en mi mano, me ponen reflexivo. Tal vez mi vida podría ser diferente. Por ejemplo, si hubiera tenido la vida de mis padres, ya a mi edad tendría dos hijos. Me preguntó si extrañaría la vida nocturna. Quizá no, pero hoy no estoy de humor para pensar. Me terminaré el trago y me iré.
Entre tanto, me doy cuenta de donde estoy. No bebí una copa sino terminé en una barra libre en el Velvet. Carajo, apenas es martes ¿Qué hago aquí? No es que me la pase mal pero ¿en realidad, necesito estar aquí? La canción de fondo, y quizá el trago en mi mano, me ponen reflexivo. Tal vez mi vida podría ser diferente. Por ejemplo, si hubiera tenido la vida de mis padres, ya a mi edad tendría dos hijos. Me preguntó si extrañaría la vida nocturna. Quizá no, pero hoy no estoy de humor para pensar. Me terminaré el trago y me iré.
Bebiendo menos
Terminó siendo un fin de semana relativamente tranquilo. Entre otras cosas, traigo el propósito de reducir la cantidad de alcohol que ingiero a la semana, en primer lugar para gastar menos (en los vicios se van fortunas) y dos para bajar un poco de peso (entre ron y vodka, son demasiadas calorías semanales). Como es difícil que deje de salir, trataré de perdida beber en menor cantidad. De los 10,12 o más tragos que me bebo en una noche (es de mala educación estar contándolos) procuraré beber la mitad. El sábado solo bebí 5 vodkas, así que me la pasé sobrio toda la noche. Pensé que me iría temprano a dormir pero igual salí del bar como a las 4 de la mañana. Una cosa es ser borracho y otra distinta es ser parrandero.
El domingo fui en la tarde al boliche. Ya me estaban asustando por que en la primera ronda mis amigas estaban metiendo chuzas
pero fue solo suerte inicial, después todos tiraron normal, así que bajo el concepto de tirarle al centro, aunque despacio, evité quedar en último y pagar el castigo. Más tarde, fuimos al Zócalo a escuchar a Manu Chao. Estuvo bien, aunque quizá falto mayor capacidad en el equipo de sonido por que la música no se escuchaba muy fuerte. Existía buena vibra por parte del público asistente quizá gracias al olor que dominaba; digamos que me recordó algunas calles de Ámsterdam. Por cierto, en el periódico La jornada me encontré la foto ¿me ven entre la gente? Creo que esto sería un juego tipo ¿donde esta Wally? a la máxima potencia.
El domingo fui en la tarde al boliche. Ya me estaban asustando por que en la primera ronda mis amigas estaban metiendo chuzas
pero fue solo suerte inicial, después todos tiraron normal, así que bajo el concepto de tirarle al centro, aunque despacio, evité quedar en último y pagar el castigo. Más tarde, fuimos al Zócalo a escuchar a Manu Chao. Estuvo bien, aunque quizá falto mayor capacidad en el equipo de sonido por que la música no se escuchaba muy fuerte. Existía buena vibra por parte del público asistente quizá gracias al olor que dominaba; digamos que me recordó algunas calles de Ámsterdam. Por cierto, en el periódico La jornada me encontré la foto ¿me ven entre la gente? Creo que esto sería un juego tipo ¿donde esta Wally? a la máxima potencia.Futbolistas, edecanes y otras cosas
Fui a la preinauguración (aunque ni siquiera estoy seguro si existe ese concepto) de Palm Springs, el bar de un amigo (por cierto, le quedó bien el lugar). Aproveché, y me puse al corriente de noticias de varios amigos que hace tiempo no veía. Una amiga ya trabaja gracias a un amigo chileno futbolista… mmm… ¿que diablos? El Chamagol (como no creo que me lea, no se ofenderá si lo menciono). Me contó que él esta sufriendo ahora que se tuvo que mudar a Monterrey pues no ha hecho ningún amigo en Tigres, su nuevo equipo, lo que le a dificultado su estancia en la ciudad norteña, así que cada oportunidad (como ahorita que esta lesionado) viene a México. Yo ya estaba considerando lo triste que tiene que ser la vida de los futbolistas cuando recordé la millonada que ganan, la fama y las mujeres que consiguen, vamos, tampoco es que su vida sea un infierno. Me contó que ahora que Tigres viajo a Brasil, él vino unos días al DF y fueron al cine a Perisur. Intentaron pasear mientras comenzaba la función, pero no pudieron porque lo acosaban las mujeres ¿Quien sabe? quizá yo podría soportar la idea de no tener tantos amigos a cambio de tener ese tipo de acoso. No cabe duda, en este mundo se sufre de muchas maneras.
Me dio risa que mi amiga, que de por si es un poco despistada, entre la plática le preguntó:
-oye Sebas (así le dice) y ¿cómo están tus amigos del Atlas?
-No sé, yo no tengo amigos en Atlas. Yo jugaba en el Atlante.
La pobre de mi amiga no sabe nada de fútbol. En fin, me contó algunas otras cosas pero creo que son personales así que dejemos al Chamagol y a Tigres en paz, y cambiemos de tema.
Mientras platicaba con mi amiga, varios amigos ya andaban como burros en primavera intentando coquetear con la edecán de Corona. Al regresar del baño, la edecán se me acercó y me preguntó ¿Qué no ibas tú en la ULA? Me la quedé mirando, y aunque soy muy malo con los rostros, esos ojos verdes se me hicieron familiares.
-¡Payasa! -le dije
-¿P…perdón? -contestó sorprendida.
-Payasa ¿Cómo estas?- así la llamaba de cariño en aquellos tiempos. Se acordó, y estuvimos platicando como media hora. Me dio sus datos, y como se dieron cuenta mis amigos me los querían pedir “Te invito un trago si me das su teléfono” Caray, creo esta primavera la hormona de varios si viene desatada. De ahí me fui a Rivoli con unas amigas, pero ya esta muy largo este post asi que basta de anécdotas por hoy.
Me dio risa que mi amiga, que de por si es un poco despistada, entre la plática le preguntó:
-oye Sebas (así le dice) y ¿cómo están tus amigos del Atlas?
-No sé, yo no tengo amigos en Atlas. Yo jugaba en el Atlante.
La pobre de mi amiga no sabe nada de fútbol. En fin, me contó algunas otras cosas pero creo que son personales así que dejemos al Chamagol y a Tigres en paz, y cambiemos de tema.
Mientras platicaba con mi amiga, varios amigos ya andaban como burros en primavera intentando coquetear con la edecán de Corona. Al regresar del baño, la edecán se me acercó y me preguntó ¿Qué no ibas tú en la ULA? Me la quedé mirando, y aunque soy muy malo con los rostros, esos ojos verdes se me hicieron familiares.
-¡Payasa! -le dije
-¿P…perdón? -contestó sorprendida.
-Payasa ¿Cómo estas?- así la llamaba de cariño en aquellos tiempos. Se acordó, y estuvimos platicando como media hora. Me dio sus datos, y como se dieron cuenta mis amigos me los querían pedir “Te invito un trago si me das su teléfono” Caray, creo esta primavera la hormona de varios si viene desatada. De ahí me fui a Rivoli con unas amigas, pero ya esta muy largo este post asi que basta de anécdotas por hoy.
Boliche
No he ido muchas veces a jugar boliche pero, hace unos años cuando una amiga me invitó, acepté ¿suena divertido, no? Llegué muy confiado al lugar cuando, de una enorme bolsa, mi amiga extrae su propia bola de boliche, zapatos y hasta una playera con su nombre bordado ¡Ella y sus amigos competían en torneos! Como se imaginaran no fue una velada muy divertida, yo intentando no enviar la bola a los canales y ellos haciendo chuzas toda la noche. Para colmo, resultaron ser personas muy positivas y te festejaban aunque no tiraras ni un pino. Para la segunda o tercer línea (o como se llame) de no derrumbar absolutamente nada, los festejos ya me parecían absurdos. Descubrí que el boliche es un juego que se disfruta si tus compañeros son igual o más malos que tu. Ahora, para evitar penas preguntó, si no son profesionales con gusto los acompaño y si lo son, que les vaya bonito.
La última vez que me invitaron al boliche fue un dialogo absurdo. Estaba en Buenos Aires, y la prima de un amigo (bastante guapa por cierto) me invitaba a ir. Yo le respondía que me gustaba la idea pero que, la verdad, prefería salir a beber algo en la noche. Entonces -respondía ella- ¿vamos un rato al boliche, no? Le contesté amablemente que no estaba mal la idea pero que traía ganas de desvelarme. Estuvimos un par de minutos entre invitaciones amables y rechazos sutiles, hasta que nos escuchó mi amigo y funcionó de interprete argentino-mexicano. Me explicó que allá le llaman Boliches a los antros, y a ella le aclaró que yo entendía que la invitación era para ir al Bowling. Creo que esta de más decir que me gustan más los Boliches que venden alcohol y cierran al amanecer, además, en esas actividades si podría competir en algún campeonato (mmm… quizá hasta podría mandarme hacer playeras bordadas con mi nombre).
La última vez que me invitaron al boliche fue un dialogo absurdo. Estaba en Buenos Aires, y la prima de un amigo (bastante guapa por cierto) me invitaba a ir. Yo le respondía que me gustaba la idea pero que, la verdad, prefería salir a beber algo en la noche. Entonces -respondía ella- ¿vamos un rato al boliche, no? Le contesté amablemente que no estaba mal la idea pero que traía ganas de desvelarme. Estuvimos un par de minutos entre invitaciones amables y rechazos sutiles, hasta que nos escuchó mi amigo y funcionó de interprete argentino-mexicano. Me explicó que allá le llaman Boliches a los antros, y a ella le aclaró que yo entendía que la invitación era para ir al Bowling. Creo que esta de más decir que me gustan más los Boliches que venden alcohol y cierran al amanecer, además, en esas actividades si podría competir en algún campeonato (mmm… quizá hasta podría mandarme hacer playeras bordadas con mi nombre).
Borrando basura y recordando
Hoy descubrí que un viejo post tenía casi 200 comentarios con publicidad (casinos online, viagra, etc.). Mientras los borraba vi el escrito donde se estaban, era del 6 de enero del 2005 y se llama “La belleza de Québec”. Fue interesante leerme a mi mismo; nunca lo hago. Senti recordar un sentimiento ya olvidado por el tiempo. Algún día me daré a la labor de leer lo que he escrito durante estos años. Creo que será un interesante recorrido de introspección para ver como aprecié la vida, por lo pronto, fue agradable recordar a esa canadiense; en verdad era linda.
Trajineras
Últimamente le he dado sus vacaciones al blog, pero ya pronto escribiré constantemente. Mientras tanto sigo en lo mismo: el viernes en los festejos del cumpleaños de un amigo, y el sábado al cumpleaños de otro amigo en las trajineras. Me gustan los festejos en Xochimilco, uno puede beber mucho, sale económico y lo mejor de todo es que, a diferencia de una casa, no hay que limpiar todo el desmadre. Claro, con tanto alcohol siempre hay que un amigo se cae de las trajineras, que algunos se rien a carcajadas de ese borracho, que otros se ofenden de las risas, que ha que calmar algún enojado, etc.
También surgen las ocurrencias como subir a un juego de esas ferias a mitad de la calle (más bien un juego para niños de 10 años) y por la borrachera sufrirlo, sobretodo las niñas, peor que la montaña rusa más intensa. Grabé un video y resultó divertido escuchar al otro día, sus gritos de angustia y terror, parecía que los estaba torturando ese inocente juego infantil (a penas y cabíamos en los asientos). Lo bueno de tomar fotos es ver la cara de damnificados con las que terminamos algunos después del recorrido en la trajinera. Yo todavía me la seguí en el Velvet, aunque la mayoría ya no tuvo pila. En fin, me despido y prometo ya no descuidar tanto este blog, veremos si lo cumplo...
También surgen las ocurrencias como subir a un juego de esas ferias a mitad de la calle (más bien un juego para niños de 10 años) y por la borrachera sufrirlo, sobretodo las niñas, peor que la montaña rusa más intensa. Grabé un video y resultó divertido escuchar al otro día, sus gritos de angustia y terror, parecía que los estaba torturando ese inocente juego infantil (a penas y cabíamos en los asientos). Lo bueno de tomar fotos es ver la cara de damnificados con las que terminamos algunos después del recorrido en la trajinera. Yo todavía me la seguí en el Velvet, aunque la mayoría ya no tuvo pila. En fin, me despido y prometo ya no descuidar tanto este blog, veremos si lo cumplo...
Ya sé que no he escrito…
Últimamente no he estado de mucho humor para escribir; ya se me pasará. El fin de semana lo se siempre, un rato de antros. El viernes al Rivoli y el sábado a la reinauguración del Altavista 154. Ya para el lunes me sentía culpable de la vida que me doy. Pensé en volver al gimnasio, y vaya que lo pensé pues sólo en eso quedó: un efímero pensamiento. Mejor visité a la nutrióloga. Resultó que, a pesar de las trasnochadas y las cenas con taquitos, bajé en este par de semanas poco más de dos kilos. Al parecer, comer a horas adecuadas y no solo ingerir líquidos es bueno para el organismo. Si sigo así quizá el gym pueda esperar (¿tal vez el próximo mes?).
Recuento de los daños
Me duele la cabeza y nunca me suele doler ¿Por qué será? Solo fui un bar y tomé dos vodkas ¿vodka? Claro, el evento de Absolut en el Bedha, venia de ahí antes. Según recuerdo, me salí cuando terminó y luego fui al bar ¿a que hora habré llegado a casa? Me levanto de la cama y me dirijo hacia el espejo. Traigo la cara un poco hinchada; creo que a veces peco de sociable y bebo de más. Abro completamente los ojos mientras miro mis chinos esponjados, el recorrido de la noche se completa. Antes del evento de Absolut fui a una fiesta, y previamente me había bebido dos botellas de vodka en el Papa Bills de Polanco con mis amigos. Maldito vodka, al siguiente día es más traicionero que el noble ron. Pero no lo satanizaré, creo que esta vez también influyó la cantidad de rondas que bebí (la barra libre del evento de Absolut estuvo muy bien).
A la fiesta me invitó una amiga. Estoy con mi amiga “x” ¿la recuerdas? El nombre era común así que podía ser o una amiga de la universidad o aquella con la que alguna vez tuve algo que ver. Era la segunda opción. Me abrieron la puerta del edificio, un hola mutuo, y sonreí. Me acordé de muchas cosas, pero son historia de otro post. Reconocí el ambiente de la fiesta. Más que beber se drogaban, no tanto con marihuana sino ya eran más de pastillas o cosas fuertes. Rato después, mi amiga, que es un poco fresa, me comentó “No te vayas a sacar de onda pero ellos se drogan” Solo sonreí y le contesté que ya lo sabia. La noche te enseña a reconocer su entorno.
Nunca me metí con las drogas, que bueno, ya con el alcohol mi cuerpo tenia suficiente. Supongo que en parte fue porque no fumaba (y sigo sin hacerlo). En la preparatoria hubiera sido extraño que fumara un porro si un simple cigarro no se me antojaba. Además yo era sano y deportista, y cuando maduras esas cosas ya no te generan tanta curiosidad. Si no fumas marihuana es difícil que tomes pastillas, si no consumes pastillas es difícil que te metas ácidos, así hasta que de repente estas fuera del circulo vicioso.
Claro, después sigues expuesto. En algunos círculos donde me movía se consumía mucha cocaína. Siempre existían pretextos tipo “es para poder levantarme temprano e ir trabajar” caray, a mi sólo me bastaba un regaderazo de agua fría y listo. Lo incomodo es que viví algunos capítulos dignos de Pulp Fiction; gente con paranoia que hablaba mientras le sangraba la nariz, o situaciones con problemas con la justicia, en fin, cosas que no son necesaria para alguien que se considera un bebedor social. Esas situaciones no me dan miedo, pero se pintar mi raya. Pero basta de tanto discurso “vive sin drogas”, aún ando crudo y necesito desayunar.
A la fiesta me invitó una amiga. Estoy con mi amiga “x” ¿la recuerdas? El nombre era común así que podía ser o una amiga de la universidad o aquella con la que alguna vez tuve algo que ver. Era la segunda opción. Me abrieron la puerta del edificio, un hola mutuo, y sonreí. Me acordé de muchas cosas, pero son historia de otro post. Reconocí el ambiente de la fiesta. Más que beber se drogaban, no tanto con marihuana sino ya eran más de pastillas o cosas fuertes. Rato después, mi amiga, que es un poco fresa, me comentó “No te vayas a sacar de onda pero ellos se drogan” Solo sonreí y le contesté que ya lo sabia. La noche te enseña a reconocer su entorno.
Nunca me metí con las drogas, que bueno, ya con el alcohol mi cuerpo tenia suficiente. Supongo que en parte fue porque no fumaba (y sigo sin hacerlo). En la preparatoria hubiera sido extraño que fumara un porro si un simple cigarro no se me antojaba. Además yo era sano y deportista, y cuando maduras esas cosas ya no te generan tanta curiosidad. Si no fumas marihuana es difícil que tomes pastillas, si no consumes pastillas es difícil que te metas ácidos, así hasta que de repente estas fuera del circulo vicioso.
Claro, después sigues expuesto. En algunos círculos donde me movía se consumía mucha cocaína. Siempre existían pretextos tipo “es para poder levantarme temprano e ir trabajar” caray, a mi sólo me bastaba un regaderazo de agua fría y listo. Lo incomodo es que viví algunos capítulos dignos de Pulp Fiction; gente con paranoia que hablaba mientras le sangraba la nariz, o situaciones con problemas con la justicia, en fin, cosas que no son necesaria para alguien que se considera un bebedor social. Esas situaciones no me dan miedo, pero se pintar mi raya. Pero basta de tanto discurso “vive sin drogas”, aún ando crudo y necesito desayunar.
Felicidades
Quizá nunca las terminé de entender pero no por ello dejaran de resultar interesantes. Aunque reparten alegrías y tristezas casi sin querer, creo que todas merecen ser festejadas. Feliz Día Internacional de la Mujer.
Ya comenzó
Pues comenzó oficialmente la cuarta temporada de Big Blogger. El banderazo inicial lo dio Verde al cumplir su palabra y hacer su desnudo frontal. Queda claro que cada vez hay menos complejos en este reality show, veremos como se pone esta temporada que por el momento pinta mejor que la anterior (esta vez también espero acumular el mayor número de “pinche borracho”).
Puebla
Fui a la ciudad de Puebla, y no a visitar al gober precioso, si no el festejo de un amigo, y aunque no bebí dos botellas de coñac si fueron dos misiles de Bacardi con mis amigos. El lugar (Kilawea), era de los amigos de mi amigo y es restaurante de día y antro de noche, así que el festejo comenzó desde temprano y terminó hasta que el cuerpo no pudo más.
Se suponía que las mujeres dormirían en un departamento que nos habían prestado, algo así como “del primo del amigo del vecino”, pero al final todos nos quedamos ahí (aunque varios tenían casa en Puebla). Estaba entre los supuestos que el dueño del depa se encontraba de viaje pero al final llegó. La sorpresa que tuvo el pobre al toparse con un ejército de borrachos regados hasta en el piso. Por si fuera poco, los vecinos se molestaron por el supuesto ruido (yo digo que no había tanto), y nos desconectaron la electricidad (que delicados), sin embargo seguimos despiertos por un buen rato(muchas anécdotas divertidas para relatar que otro día escribiré).
El domingo en la mañana, como la cruda nos permitió, nos fuimos levantando. Los que viven en Puebla fueron a saludar a sus familias, los demás medio nos acicalamos un poco y fuimos a desayunar. A pesar del cansancio y la desvelada, nos dimos tiempo para recorrer el centro de la ciudad y pasearnos caminando entre sus calles. Muchas risas y mucho alcohol, pero sobretodo muy buena compañía; sin duda un agradable fin de semana.
Se suponía que las mujeres dormirían en un departamento que nos habían prestado, algo así como “del primo del amigo del vecino”, pero al final todos nos quedamos ahí (aunque varios tenían casa en Puebla). Estaba entre los supuestos que el dueño del depa se encontraba de viaje pero al final llegó. La sorpresa que tuvo el pobre al toparse con un ejército de borrachos regados hasta en el piso. Por si fuera poco, los vecinos se molestaron por el supuesto ruido (yo digo que no había tanto), y nos desconectaron la electricidad (que delicados), sin embargo seguimos despiertos por un buen rato(muchas anécdotas divertidas para relatar que otro día escribiré).
El domingo en la mañana, como la cruda nos permitió, nos fuimos levantando. Los que viven en Puebla fueron a saludar a sus familias, los demás medio nos acicalamos un poco y fuimos a desayunar. A pesar del cansancio y la desvelada, nos dimos tiempo para recorrer el centro de la ciudad y pasearnos caminando entre sus calles. Muchas risas y mucho alcohol, pero sobretodo muy buena compañía; sin duda un agradable fin de semana.
¿Quieres bailar?
¿Quieres bailar? “No gracias, detesto bailar” era mi respuesta en Secundaria. No existía actividad que detestara más, ni algo que me pareciera más absurdo, sin embargo las mujeres; oh… las mujeres a veces tienen el don de hacernos cambiar. Todavía lo recuerdo: fue en una tardeada. En aquella época no bebía y el cabello ni siquiera se me había convertido en ondulado (se que suena extraño pero es cierto; hay fotos que lo comprueban). El asunto es que odiaba bailar, sin embargo, una niña que me gustaba consiguió sacarme a la pista sin mucho esfuerzo (intente decir un “no” tartamudeando pero al final me jaló y me convenció). Al siguiente lunes, escuché de una amiga el comentario “que bien bailas”. Su sarcasmo no me causo gracia. Otra niña más tarde lo repitió. Todo hacia indicar que sería la burla de la semana, hasta que un amigo me dijo lo mismo. “Oye, ya me dijo M (la niña que me gustaba) que bailas muy bien” ¿Qué? Había engañado al mundo. Me estiré un poco en la pista y cómicamente el mundo creyó que sabia bailar. Claro, el reto no era demasiado. En esa época comenzaba a sonar el rap y bastaba con simular que te daba un calambre para que la gente te signara el titulo de buen bailarín.
Al otro fin de semana hubo una fiesta. Se había corrido el rumor, y ya varias niñas querían bailar conmigo ¡Carajo! me había hecho fama en la actividad que más detestaba en la vida. Aquellas niñas adolescentes eran lindas, el problema era que no solo no me gustaba bailar sino que en realidad no sabía hacerlo. Esta vez había luz y ya no podría engañar a nadie; se acabaría el fraude. Al final, ellas insistieron y yo acepté (lo sé, soy un facilote). Bailé mal pero todos siguieron diciendo que lo hacia bien. El mundo es un tonto, las masas siempre se equivocan y ya era oficial: yo sabía bailar.
Años después le agarré el gusto. Ahora no es extraño que después de unos tragos comience a bailar, además, el mundo sigue siendo tan tonto como siempre e insiste en que lo hago bien. Casi lo mismo, solo que hora hay más alcohol y ya no hay adolescentes sino hermosas mujeres. Que más da, le diré al mundo que si y trataré de mover el pie izquierdo y después el derecho, y de preferencia, trataré de no caerme.
Al otro fin de semana hubo una fiesta. Se había corrido el rumor, y ya varias niñas querían bailar conmigo ¡Carajo! me había hecho fama en la actividad que más detestaba en la vida. Aquellas niñas adolescentes eran lindas, el problema era que no solo no me gustaba bailar sino que en realidad no sabía hacerlo. Esta vez había luz y ya no podría engañar a nadie; se acabaría el fraude. Al final, ellas insistieron y yo acepté (lo sé, soy un facilote). Bailé mal pero todos siguieron diciendo que lo hacia bien. El mundo es un tonto, las masas siempre se equivocan y ya era oficial: yo sabía bailar.
Años después le agarré el gusto. Ahora no es extraño que después de unos tragos comience a bailar, además, el mundo sigue siendo tan tonto como siempre e insiste en que lo hago bien. Casi lo mismo, solo que hora hay más alcohol y ya no hay adolescentes sino hermosas mujeres. Que más da, le diré al mundo que si y trataré de mover el pie izquierdo y después el derecho, y de preferencia, trataré de no caerme.
Aviso
Últimamente estaré posteando menos por que trataré de escribir una vez y otra en Big Blogger, ya que la temporada pasada descuide mucho mi otra casa virtual. Así que si gustan, síganme la pista por allá de vez en cuando.
La página del millón de... ¿blogs?
Aquellos que son medio geeks conocerán la historia de la famosa página del millón de dólares, donde un joven de 21 años llamado Alex Tew decidió vender el espacio de una página (un dólar por pixel) y para su sorpresa en poco más de cuatro meses se vendió todo; había nacido un millonario. Bajo un concepto similar nace la página del millón de... ¿blogs? solo que anunciarte aquí es gratuito. Un espacio para que los blogs se promocionen, así que ellos ganan publicidad y tu también. Aquí las bases para participar.
Visto en Caso Patológico
Visto en Caso Patológico













