Operación rescate gatuno
Después de buscarlo con calma en cada uno de los rincones llegué a una conclusión: el gato había saltado desde el balcón del departamento. ¿Estaba muerto? Al parecer no, ya que no existían rastros de un gato echo puré en la calle, y como en esta ciudad nadie se tomaría la molestia de limpiar sus escombros… (mejor no me imagino ni siquiera la escena). Siempre odie que el gato se paseara por la orilla de la ventana, sabía que algún día el muy tonto se iba a caer. Esta vez odié tener razón.
Salí a recorrer las calles cercanas en su búsqueda. “Salem” le llamaba al tiempo que agitaba las llaves para hacer ruido “Saleeeem”. Fueron muchas cuadras en vano. Era inútil, el muy ingrato solo me hace caso cuando quiere comida pero me hubiera visto muy ridículo caminando a media noche con una lata de whiskas en la mano. Por buscarlo ya no fui al cumpleaños de un amigo, pero como no tenía humor de quedarme en casa, me reuní más tarde con otros amigos. Regresé como a las 5 am. Estaba por guardar el auto cuando escuché un leve maullido. Era en la enredadera de la casa del vecino. Mal sitio escogió mi gato; viven ahí cinco perros.
La operación de rescate incluyo una escalera, pinzas (la maldita enredadera tenia alambre de púas), un cuchillo utilizado para cortar ramas, el hijo de la muchacha (se despertó temprano con los ladridos de los perros), otra escalera y un martillo. Yo solo miraba de reojo esperando que no pasara algún policía o se despertará el vecino. Bonita escena para explicar: dos personas subidas en escaleras, cortando el alambre y la enredadera… eso de que era una operación para rescatar a un gatito no iba ser tan sencillo de creer.
¿Y como me lo agradeció el gato? Llenándome de rasguños los brazos y la espalada al momento de cargarlo. Lo que me preocupa es que si ahora sufro porque le llegue a pasar algo a mi mascota no me quiero imaginar las angustias que voy a vivir cuando tenga hijos. Por cierto, esta mañana que salí de casa vi el huecote que dejé en la pobre enredadera del vecino. Caray, quizá en la noche también debería de hacer una “operación jardín” pero la verdad, que hueva. Además sería aún más extraña la explicación para el policía: “No estoy asaltando, estoy subido en la escalera porque quiero arreglar la enredadera del vecino…”
Como queda claro que lo mió no son las operaciones rescate, aquí esta una animación de algo que si se hacer. (hecha en Flipbook!)
Salí a recorrer las calles cercanas en su búsqueda. “Salem” le llamaba al tiempo que agitaba las llaves para hacer ruido “Saleeeem”. Fueron muchas cuadras en vano. Era inútil, el muy ingrato solo me hace caso cuando quiere comida pero me hubiera visto muy ridículo caminando a media noche con una lata de whiskas en la mano. Por buscarlo ya no fui al cumpleaños de un amigo, pero como no tenía humor de quedarme en casa, me reuní más tarde con otros amigos. Regresé como a las 5 am. Estaba por guardar el auto cuando escuché un leve maullido. Era en la enredadera de la casa del vecino. Mal sitio escogió mi gato; viven ahí cinco perros.
La operación de rescate incluyo una escalera, pinzas (la maldita enredadera tenia alambre de púas), un cuchillo utilizado para cortar ramas, el hijo de la muchacha (se despertó temprano con los ladridos de los perros), otra escalera y un martillo. Yo solo miraba de reojo esperando que no pasara algún policía o se despertará el vecino. Bonita escena para explicar: dos personas subidas en escaleras, cortando el alambre y la enredadera… eso de que era una operación para rescatar a un gatito no iba ser tan sencillo de creer.
¿Y como me lo agradeció el gato? Llenándome de rasguños los brazos y la espalada al momento de cargarlo. Lo que me preocupa es que si ahora sufro porque le llegue a pasar algo a mi mascota no me quiero imaginar las angustias que voy a vivir cuando tenga hijos. Por cierto, esta mañana que salí de casa vi el huecote que dejé en la pobre enredadera del vecino. Caray, quizá en la noche también debería de hacer una “operación jardín” pero la verdad, que hueva. Además sería aún más extraña la explicación para el policía: “No estoy asaltando, estoy subido en la escalera porque quiero arreglar la enredadera del vecino…”
Como queda claro que lo mió no son las operaciones rescate, aquí esta una animación de algo que si se hacer. (hecha en Flipbook!)













