Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Esta semana seguiré trabajando sin poder salir así que mataré el tiempo con más post de viajes. Ahora será el turno de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Estando ahí, conocimos a un taxista con el que nos llevamos muy bien, al grado que hasta nos invitó a una fiesta en su casa (donde ya me estaba ligando a una de las tías, pero eso es otra historia). En la peda le preguntamos si su coche podía llevarnos al parque de los arenales-Seguro, que si
-¿No sé quedará atrapado entre la arena? Leímos que…
-Para nada. –interrumpió- Ya he hecho ese viaje muchas veces.
Mintió. Nos quedamos atorados en pleno camino. Maniobras, empujones hasta que después de un rato liberamos el auto. Lamentablemente aún faltaban 3 km que tuvimos que caminar luchando contra el viento y la santa cruda que traíamos (después de la fiesta fuimos a un antro llamado Bed, pero eso también es historia de otro post).
Estuvimos un rato, tomamos fotos y regresamos con prisa los 3 km porque teníamos el tiempo justo para llegar al aeropuerto. El taxista nos estaba esperando más adelante y para mi desgracia, la nenita de mi amigo no se quería mojar las zapatillas (tenis en “argentino”), así que le pidió al taxista que moviera el auto de reversa para evitar un riachuelo. El taxista se atascó, y como no era muy hábil, de estar ligeramente atascado sus maniobras lo llevaron hasta el fondo del riachuelo. Ni con ayuda podíamos sacar el pinche vehiculo. Teníamos agua hasta las rodillas y el auto, en su esfuerzo por salir, nos terminó de empapar. Lo bueno es que el hijo de p… de mi amigo que no se quería mojar las zapatillas. Fue solo hasta que un camión amarró el vehiculo con una cuerda, y lo empujamos entre seis personas, que lo pudimos sacar. El problema fue que la cuerda se tensó y ya no podíamos liberar las defensas de los vehículos. Otra vez estabamos atrapados. En la desesperación, el taxista comenzó a golpear la cuerda con un martillo, pero su frenesí y mal tino solo consiguieron que desprendiera la defensa del auto. Ya solo quedaba reírse de la situación (aunque al taxista no le pareció tan gracioso). Cuando el taxi quedó libre, uno de los muchachos que nos había ayudado, nos pidió si le podíamos dar un aventón a él y a su madre. Aceptamos, pero no regreso solo. Llegó con su madre, su esposa, dos hijos y una tía. Apretados y llenos de arena partimos todos rumbo al aeropuerto.
Para nuestra mala suerte, el vuelo se retrasó seis horas. Sucios y cansados, esperamos impacientes en la sala de espera. Mientras me sacudía arena que todavía traía en las orejas, mire con molestia amigo. “Lo bueno es que no querías mojarte las zapatillas”.
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yo soy de snat cruz ...me imagino tu aventura ...en snata cruz todo es una aventura , slair a un boliche subirse a un bus ...siemrpe pasan coasa raras ...pero kerido amigo asies el tercer y bello mundo
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Yo suelo viajar, pero lo tuyo es una pasada, dime donde tengo que entregar el curriculum.
Hasta pronto
Hasta pronto
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Pues muy buena foto, es una dicha haber viajado tanto, el mundo tiene muchos rincones bonitos. Un abrazo.
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xD













