Un día para olvidar
Intentaré ser breve: Llovía. Se ponchó la llanta delantera de mi auto y al cambiarla resultó que la de repuesto también estaba mal. Mientras tanto, y aunque fue poco tiempo, el auto se quedó sin batería. No tenía cables para pasar corriente. Mis amigos tampoco. Llamé al seguro pero no tenían sistema en su red; la llamada duró cerca de 10 minutos y antes de terminar se acabó la batería de mi celular. Tuve que volver a marcar. No me quisieron comunicar con la señorita que me atendió primero y tuve que dar de nuevo todos los datos.
Esperamos un rato. La grúa llegó una hora después. Me despedí y partí sin mucho ánimo en la grúa. Para bajar el auto tuve que meter las llaves de nuevo, quitar la palca de parking y poner la velocidad en neutro. Terminábamos de bajar el auto cuando el chofer de la grúa se recargo en la puerta para empujar y esta se cerró. Ninguna otra puerta estaba abierta. Las llaves se quedaron dentro del auto al igual que las llaves de mi casa. Le toque al portero de mi edificio a las 4:30 am esperando que me diera el otro juego de llave, pero su señora me dio una novedad: él no se encontraba y se había llevado todas las llaves. Mi auto estaba con una llanta ponchada, sin batería, con la llave puesta y en su interior las llaves de mi hogar, mientras yo esperaba afuera de mi casa, entre la lluvia, con cara de incredulidad.
Dentro del transcurso de estos incómodos sucesos, vinieron a mi mente muchos pensamientos y reflexiones que servirían para un buen post. Pero sinceramente, hoy no tengo muchas ganas de escribir…
Esperamos un rato. La grúa llegó una hora después. Me despedí y partí sin mucho ánimo en la grúa. Para bajar el auto tuve que meter las llaves de nuevo, quitar la palca de parking y poner la velocidad en neutro. Terminábamos de bajar el auto cuando el chofer de la grúa se recargo en la puerta para empujar y esta se cerró. Ninguna otra puerta estaba abierta. Las llaves se quedaron dentro del auto al igual que las llaves de mi casa. Le toque al portero de mi edificio a las 4:30 am esperando que me diera el otro juego de llave, pero su señora me dio una novedad: él no se encontraba y se había llevado todas las llaves. Mi auto estaba con una llanta ponchada, sin batería, con la llave puesta y en su interior las llaves de mi hogar, mientras yo esperaba afuera de mi casa, entre la lluvia, con cara de incredulidad.
Dentro del transcurso de estos incómodos sucesos, vinieron a mi mente muchos pensamientos y reflexiones que servirían para un buen post. Pero sinceramente, hoy no tengo muchas ganas de escribir…
Comentario:
un abrazo, luego hay días así...
Comentario:
espero que las cosas empiecen a salir bien pronto.. lo único que se me ocurre decir es "pudo haber sido peor" (como si ayudará en algo)
Comentario:
hay dias maLos y otros peores, que tarugada no??
Comentario:
He tenido días parecidos, al dinal siempre digo PTA!, solo falta que me haga popó un pájaro en la frente no???
AAAANIMO SEÑOR!!
AAAANIMO SEÑOR!!
Comentario:
Me resulta imposible creer tanta mala suerte...
Comentario:
Las esperaremos entonces...
Que buena musa es la adversidad, verdad?
Que buena musa es la adversidad, verdad?













