EConde: Diario de un borracho
Por que no todo es alcohol, anotaciones de cuando estoy sobrio
Algo sobre mi

Me encanta viajar y he contado con la fortuna de poder conocer un poco de los cinco continentes, disfruto mucho de la literatura y el cine... pero sobretodo soy un ser social que ama las fiestas

Ahora hay: online

 
 

Te recomiendo
Nunca me pierdo
Siempre leo
Blogs con banner
Internet y diseño
Lista completa
Directorios
Enlaces en ventana nueva
Cosas de borracho

Mi vieja página web

Mis correos electronicos


Sindicación
 
El regreso
En Madrid me separé de mi amigo. El haría un recorrido por Italia con su familia así que yo regresaría sólo. Nunca tengo suerte. Me suelen tocar como compañeros de vuelo a hombres con rostros aburridos y sin vida, pero esta vez podría ser diferente. Quizá me tocaría una españolita que amenizara las más de once horas de vuelo ¿Por qué no? En estas fechas se vale soñar. Hice una inspección por la sala de espera. Lindos rostros y bellos cuerpos. Sin duda varias de ellas podrían hacer del viaje algo interesante. Un regalo de navidad atrasado.

Al final, era de esperarse. Me tocó un hombre. Lo miré resignado y pensé que quizá él también esperaba una mejor compañía. Éramos tipos sin suerte. Pero lo peor estaba por llegar. No habíamos despegado cuando un niño comenzó a llorar. Vaya pulmones que tenía el chico, no tendría más de tres años pero lloraba como alguien mayor. Lloró y lloró. Siguió llorando como un campeón. Lo que parecía un simple berrinche se prolongo por varios minutos. Angustiados, sus padres intentaban distraerlo de diversas maneras. “¡Mira! un dragón paso volando por la ventana” “¡Ya viste! En el fondo del avión hay una jirafa ¿ves sus pies?” “Si te callas prometo llevarte a ver los conejitos que están por allá…”. Pero las alucinaciones visuales de los padres no convencieron al menor. Un chico listo.

Otros pasajeros quisieron intervenir pues el lloriqueo ya parecía digno de una tortura de la santa inquisición. Una bella joven lo intento. Se acerco y le dijo al menor que si no se callaba vendría un doctor y le daría una inyección que le dolería. Mala elección. Solo consiguió que el niño llorara más fuerte. La madre no praba de pedir disculpas por su hijo. Ser padre, que difícil profesión. Entre tantos lamentos escuché una carcajada infantil ¿lágrimas y risas? No, tan solo una bebe recién nacida a unos asientos de mí. Comprendí que este viaje sería más pesado de lo que imaginaba.

Después de más de 24 horas desde que aborde el primer avión en Dakar, por fin llegué a la ciudad de México. ¿La sorpresa? Nadie me esperaba en el aeropuerto. Una hora, dos horas. Pensé que mi hermana o mi madre vendrían pero nadie apareció. Esto pintaba mal. No tenía dinero local así que tuve que ir a un cajero automático para pagar el taxi. Cuando más tarde las vi me recibieron con un “¿Qué haces aquí? ¿Qué no llegabas mañana?” Suspiré. Había una reunión familiar y tomé un trago. Un borracho había vuelto a la ciudad.

 
Comentario:
Lo bueno es que ya tienes mas experencia mundial. Lo del crio, pues haces una sonaja como el comercial de analgesico y listo. O de plano dar de bofetones a los padres para que les quede ganas de andar procreando huercos chiflados
 
Comentario:
hubiera avisado, a mi me encanta ir al aeropuerto a recibir personas, ya sera para la otra.

Bienvenido de nuez. :)
 
Comentario:
hubiera avisado, a mi me encanta ir al aeropuerto a recibir personas, ya sera para la otra.

Bienvenido de nuez. :)
No