EConde: Diario de un borracho
Por que no todo es alcohol, anotaciones de cuando estoy sobrio
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Me encanta viajar y he contado con la fortuna de poder conocer un poco de los cinco continentes, disfruto mucho de la literatura y el cine... pero sobretodo soy un ser social que ama las fiestas

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Oscar´s bar
La mesa de billar del Oscar´s BarAyer cumplía años un amigo y fuimos a su casa que por cierto, como buen borracho, ya la ha adaptado para disfrutar de un buen copeo. Su familia tiene un edificio cerca de Bellas Artes, y el quinto piso lo usamos como lugar de pedas, algo práctico considerando que no hay vecinos que se quejen. Además el edificio tiene su encanto. Viejo, como los edificios del centro histórico, tiene un elevador de esos clásicos, con una palanca para dar un funcionamiento manual. Creo que sobra mencionar las veces, que en medio de una borrachera, alguien se ha quedado atorado en ese elevador. Imagen la escena: “¿y fulanito? No sé, fue por unos refrescos y nunca volvió” mientras el incauto(a) lleva varios minutos esperando que alguien lo vaya rescatar. Queda claro que la borrachera y manejar elevadores no es una buena combinación

Lo mejor del edificio es que también cuenta con su propio piso embrujado. El tenebroso piso 3. En las pedas no faltaba la amiga que pedía hacer una expedición para descubrir, si de verdad, a media noche sonaba ese viejo teléfono que ya no tiene línea o quizá toparse con el espíritu de la tía Gertrudis que ronda por ahí según cuenta la leyenda. Claro, esa leyenda la habíamos inventado esa misma noche, pero igual nos servia para aumentar el miedo. Las mujeres siempre eran más valientes mientras que los hombres, más obligados que con ganas, iban sin soltar el trago encabezando la expedición.

Aquel piso lleno de polvo también guardaba un secreto: los tesoros del abuelo, guardados en aquella enorme caja fuerte. Una muy linda caja fuerte, bueno, lo fue hasta que en una borrachera mi amigo intento abrirla. Primero intento pegando la oreja a la caja para descubrir la clave (eso lo había visto en una película), y después, poseído por el espíritu de la tía Gertrudis, intento abrirla a puro martillazo. Por un buen rato, golpeó y golpeó con todas sus fuerzas a la pobre e indefensa caja (yo no participé en la masacre, solo tomé fotos). Al final, como era de esperarse no cumplieron con su objetivo, y el tesoro del abuelo siguió siendo un misterio.

En cuanto ayer, me la pasé muy bien. Me enteré que un amigo que es galán pero un poco tímido, para su propia sorpresa, en sus dos últimos viajes a Acapulco se vio más que conquistador: en el primero se ligó a dos danesas y en el segundo a dos israelitas. La historia resultaba muy divertida porque a pesar de su timidez las cosas se le fueron dando poco a poco. Este post ya quedo muy largo para relatar las historias, pero en lo que respecta, espero que estas aventuras le sirvan para mejorar el ego y ya no tenga el complejo de tímido. Después de todo, resultó la frase “mátalas callado”. Bien por él… y por las israelitas que al final se salieron con la suya.

 
Comentario:
Este post es un perfecto ejemplo de mi adicción por esta ciudad maldita. Seguro que es un excelente lugar para.. "convivir".
 
Comentario:
Una chida anécdota jejejeje.

He entrado a ese tipo de edificios y como que si se prestan para esas mini-leyendas.

Saludos
 
Comentario:
Si es un buen lugar, nos la pasamos muy bien ahi
 
Comentario:
Que casa mas chula !!MM lastima que no pueda estar ahi con Uds.
No