Visitando al dentista
Ayer fui al dentista. No recuerdo cuando fue la última vez que lo hice, seguro no fue hace seis meses como suelen pedir los dentistas. Podría haber seguido así por algún tiempo, que más da, siempre hay algo más divertido que planear ir a sufrir con un dentista, pero se me cayó una amalgama y no me quedó más remedio. Pensé que quedaría entre mis tantos pendientes cotidianos como “Renovar la licencia de conducir”, la pobre lleva vencida más de dos años pero prometo que pronto lo haré (¿quizá el próximo mes?). La dentista era conocida de mi hermana, así que conseguí una cita tan solo un día después de que se me cayó la amalgama (muy rápido para como me organizo).
La dentista me informó, entre otras cosas, que realizó un buen cepillado de mis dientes. ¿En serio? Supongo que es gracias a que el cepillo es eléctrico y cuenta con no sé cuantos caballos de fuerza, o una de esas mil y un maravillas con las que vienen de acuerdo a la información “científica” del empaque. Me dijo que no tenía caries, que bien, pero en serio ¿Cuándo habrá sido la última vez que fui al dentista? Me acuerdo muy bien de cuando iba en Paris, de por si no sabía hablar bien francés, e intentar hablarlo con la boca abierta, llena de instrumentos mientras el dentista preguntaba sobre el clima, era toda una hazaña.
-Te voy a poner una anestesia, porque la perforación donde esta la muela es muy profunda y no quiero que te duela- decía ayer la dentista, al tiempo que preparaba todo. Un momento: ¿dijo anestesia? Si aún tengo algún recuerdo infantil sobre los dentistas, es que sus agujas eran largas, muy largas. Quizá era una exageración de niño pequeño. Miré la aguja; era larga. Creo que nunca se es lo suficientemente grande para temerles a las agujas.
Aún estoy pensando en el enorme dolor que me espera, cuando la dentista ya tomó la jeringa y, con habilidad, rápidamente me inyectó. No sentí nada. Caray, que mala manera de acabar con la ilusión del dolor, ni tiempo me dio de sentirlo. Una ida al dentista no lo mismo sin su cuota de masoquismo.
La dentista me informó, entre otras cosas, que realizó un buen cepillado de mis dientes. ¿En serio? Supongo que es gracias a que el cepillo es eléctrico y cuenta con no sé cuantos caballos de fuerza, o una de esas mil y un maravillas con las que vienen de acuerdo a la información “científica” del empaque. Me dijo que no tenía caries, que bien, pero en serio ¿Cuándo habrá sido la última vez que fui al dentista? Me acuerdo muy bien de cuando iba en Paris, de por si no sabía hablar bien francés, e intentar hablarlo con la boca abierta, llena de instrumentos mientras el dentista preguntaba sobre el clima, era toda una hazaña.
-Te voy a poner una anestesia, porque la perforación donde esta la muela es muy profunda y no quiero que te duela- decía ayer la dentista, al tiempo que preparaba todo. Un momento: ¿dijo anestesia? Si aún tengo algún recuerdo infantil sobre los dentistas, es que sus agujas eran largas, muy largas. Quizá era una exageración de niño pequeño. Miré la aguja; era larga. Creo que nunca se es lo suficientemente grande para temerles a las agujas.
Aún estoy pensando en el enorme dolor que me espera, cuando la dentista ya tomó la jeringa y, con habilidad, rápidamente me inyectó. No sentí nada. Caray, que mala manera de acabar con la ilusión del dolor, ni tiempo me dio de sentirlo. Una ida al dentista no lo mismo sin su cuota de masoquismo.
Comentario:
justo iba a realizar mi comentario, pero me dió por leer los otros antes y zaz! Alma hizo la misma pregunta que yo tenía planeada: "Porque los dentistas siempre quieren platicar contigo cuando te estan atendiendo??".
Comentario:
jajaja, lo del dentista es dificil, para infortunio mio tengo dos tias dentistas, cuando era paqueña me llevaban de conejillo de indias, claro se aprovechavan de mi inocencia, y ahora que ya soy adulta, pues la verdad no es que me de mucho panico ir, claro esta, siempre que voy tiene que ser al consultorio de alguna de las dos, las experiencias con otros no han sido muy buenas, es mejor malo conocido que bueno por conocer,, un beso, chao
Comentario:
eso me recuerda q ya me toca ir a hacerme la limpieza, no duele nada, pero la neta los dentistas son mi terror.
Comentario:
aaahhh la visita al dentista, vaya el especialista al que mas respeto le tengo y x el cual trato de cuidar a la perfeccion mis dientes (todo sea x no pararme en un consultorio hasta no ser de urgencia!)... xque todos le tendremos miedo?? digo respeto!.
saludos
saludos
Comentario:
La caries se produce por unas bacterias que mueren con el alcohol ja ja ja
¡No hay otra explicación!
Un saludote
¡No hay otra explicación!
Un saludote
Comentario:
bufff... :S
muchos animos!! que se q es duro...
besos
muchos animos!! que se q es duro...
besos
Comentario:
Porque los dentistas siempre quieren platicar contigo cuando te estan atendiendo??
Comentario:
Ayyyyyyyyyyy
Yo estoy en ello también. Llevo varias semanas con una endodoncia, porque se me ha infectado, pero vamos que no le tengo ningún miedo al dentista.
Yo estoy en ello también. Llevo varias semanas con una endodoncia, porque se me ha infectado, pero vamos que no le tengo ningún miedo al dentista.













