FRANCIA: nacida para sufrir
por Jane Rodriguez Rumrrill (Perú, 1985)
“…en un rincón de su casa, con las luces apagadas y con esa
triste canción que parecía ser la única que la comprendía.”
Era de madrugada, ella había salido a caminar, sobre la vereda iba pensando, con los ojos llorosos, vestida completamente de negro, a pesar de su gran hermosura estaba completamente vacía, como sus bolsillos llenos de soledad. Caminaba sin rumbo, apretando los puños, se sentía demasiado deprimida y sola, como la madrugada tan nostálgica, como el ruido del viento.
Ella se encontraba en su departamento, pero necesitaba relajarse, sentía que las cuatro paredes la ahogaban y más aún la torturaban con viejos recuerdos. Ella era muy feliz, todo lo que tenía lo había ganado con su esfuerzo, su casa, su trabajo de periodista y también era vocalista de un grupo que empezaba a tener fama. Su padre no la apoyaba, y a su madre nunca la conoció; era la mayor de 4 hermanos, y aún sin tener nada consiguió hacer lo que más adoraba: la música.
Vivía en Madrid, pero alejada del ruido de la ciudad, en un departamento ó en “la casa de Francia” como decían algunos, ahí convivía con Mary su pareja, quien también se llevaba bien con la música. Mary era guitarrista del grupo y al igual que Francia, componía. Se conocieron en el grupo que Francia formaba con un par de amigos de la escuela.
Llevaban 5 años de relación y todo marchaba súper, como decía Francia; Mary admiraba mucho a su novia ya que Francia había sufrido demasiado pero a pesar de todo, siempre se levantaba con una gran sonrisa. Mary, menor por 2 años, recién comenzaba a vivir…
Pero luego todo dio un giro repentinamente y, como decía Francia, todo tiene final cuando las fuerzas se agotan. Hacia un año atrás Mary había cambiado con Francia.
Un día como cualquiera, Francia y Mary, después de un concierto, se fueron a casa, Francia le quitó la chaqueta y comenzó a besarla como la primera vez, sin imaginarse que era realmente la última.
Siguió besando a Mary, pero ella no reaccionaba, o al menos no lo hacía como antes, Francia continuaba con sus besos y caricias, metió su mano por debajo de la polera de Mary, para acariciarle la espalda y Mary seguía parada como una estatua, Francia la miró a los ojos y le dijo ¿Qué pasa, no tienes ganas?, Mary esquivando la tierna mirada de Francia, no sabía qué responder, pero le contesto, estoy cansada, y Francia sintió un dolor repentino en el pecho luego de escuchar lo que había dicho su novia y es que Mary nunca había estado cansada al momento de hacer el amor, siempre lo disfrutaba; Francia dijo como reprochando ¿Estás cansada? Pero Mary escondía la mirada y no sabía qué responder. Francia volvió a preguntarle agarrándole la quijada tiernamente, ¿Qué te pasa?, Mary quitó su quijada bruscamente y con un aire sarcástico explotaron sus palabras hirientes, ya no te amo, se me acabaron las caricias, se me acabó el placer de hacer el amor contigo, se me acabó el amor, se me acabó el gusto, ya no te quiero, Francia sintió el peor dolor del mundo, como si una daga atravesara su alma una y mil veces por segundo, quería morirse, Mary era lo que más amaba, era su alegría, era su más grande tesoro, y con voz entrecortada y los ojos rojos respondió ¿Cómo que no me amas?, ¿Desde cuándo?, ¿Qué fue lo que paso?, ¿Qué hice?, Mary sin ninguna pena agarró su chaqueta la miró y respondió, todo termina aquí, ya no te amo, vendré mañana a recoger mis cosas, adiós. Cerró la puerta mientras Francia derramaba lágrima tras lágrima. Prendió la radio y colocó la más triste canción de su disco. Lloraba desconsoladamente, se sirvió una copa de vodka, lloraba y tomaba sin parar, no comprendía absolutamente nada, lo único que hacía era llorar y beber en un rincón de su casa, con las luces apagadas y con esa triste canción que parecía ser la única que la comprendía.
Ha pasado un año desde entonces, el grupo se desintegró, perdió el trabajo, se alejó de los amigos y sólo tomaba. Mary, después de recoger sus cosas, aquella mañana, se retiró del grupo y formó un grupo a los pocos días con su nueva pareja también vocalista.
Francia a sus 28 años dejó de sonreír. Sólo espera olvidar ó simplemente morir. Cada vez que se desespera entre los recuerdos sale sola a caminar en plena madrugada, con los ojos llorosos y los bolsillos llenos de nada.
Tomado de la revista Ecos De Silencios, 3
“…en un rincón de su casa, con las luces apagadas y con esa
triste canción que parecía ser la única que la comprendía.”
Era de madrugada, ella había salido a caminar, sobre la vereda iba pensando, con los ojos llorosos, vestida completamente de negro, a pesar de su gran hermosura estaba completamente vacía, como sus bolsillos llenos de soledad. Caminaba sin rumbo, apretando los puños, se sentía demasiado deprimida y sola, como la madrugada tan nostálgica, como el ruido del viento.
Ella se encontraba en su departamento, pero necesitaba relajarse, sentía que las cuatro paredes la ahogaban y más aún la torturaban con viejos recuerdos. Ella era muy feliz, todo lo que tenía lo había ganado con su esfuerzo, su casa, su trabajo de periodista y también era vocalista de un grupo que empezaba a tener fama. Su padre no la apoyaba, y a su madre nunca la conoció; era la mayor de 4 hermanos, y aún sin tener nada consiguió hacer lo que más adoraba: la música.
Vivía en Madrid, pero alejada del ruido de la ciudad, en un departamento ó en “la casa de Francia” como decían algunos, ahí convivía con Mary su pareja, quien también se llevaba bien con la música. Mary era guitarrista del grupo y al igual que Francia, componía. Se conocieron en el grupo que Francia formaba con un par de amigos de la escuela.
Llevaban 5 años de relación y todo marchaba súper, como decía Francia; Mary admiraba mucho a su novia ya que Francia había sufrido demasiado pero a pesar de todo, siempre se levantaba con una gran sonrisa. Mary, menor por 2 años, recién comenzaba a vivir…
Pero luego todo dio un giro repentinamente y, como decía Francia, todo tiene final cuando las fuerzas se agotan. Hacia un año atrás Mary había cambiado con Francia.
Un día como cualquiera, Francia y Mary, después de un concierto, se fueron a casa, Francia le quitó la chaqueta y comenzó a besarla como la primera vez, sin imaginarse que era realmente la última.
Siguió besando a Mary, pero ella no reaccionaba, o al menos no lo hacía como antes, Francia continuaba con sus besos y caricias, metió su mano por debajo de la polera de Mary, para acariciarle la espalda y Mary seguía parada como una estatua, Francia la miró a los ojos y le dijo ¿Qué pasa, no tienes ganas?, Mary esquivando la tierna mirada de Francia, no sabía qué responder, pero le contesto, estoy cansada, y Francia sintió un dolor repentino en el pecho luego de escuchar lo que había dicho su novia y es que Mary nunca había estado cansada al momento de hacer el amor, siempre lo disfrutaba; Francia dijo como reprochando ¿Estás cansada? Pero Mary escondía la mirada y no sabía qué responder. Francia volvió a preguntarle agarrándole la quijada tiernamente, ¿Qué te pasa?, Mary quitó su quijada bruscamente y con un aire sarcástico explotaron sus palabras hirientes, ya no te amo, se me acabaron las caricias, se me acabó el placer de hacer el amor contigo, se me acabó el amor, se me acabó el gusto, ya no te quiero, Francia sintió el peor dolor del mundo, como si una daga atravesara su alma una y mil veces por segundo, quería morirse, Mary era lo que más amaba, era su alegría, era su más grande tesoro, y con voz entrecortada y los ojos rojos respondió ¿Cómo que no me amas?, ¿Desde cuándo?, ¿Qué fue lo que paso?, ¿Qué hice?, Mary sin ninguna pena agarró su chaqueta la miró y respondió, todo termina aquí, ya no te amo, vendré mañana a recoger mis cosas, adiós. Cerró la puerta mientras Francia derramaba lágrima tras lágrima. Prendió la radio y colocó la más triste canción de su disco. Lloraba desconsoladamente, se sirvió una copa de vodka, lloraba y tomaba sin parar, no comprendía absolutamente nada, lo único que hacía era llorar y beber en un rincón de su casa, con las luces apagadas y con esa triste canción que parecía ser la única que la comprendía.
Ha pasado un año desde entonces, el grupo se desintegró, perdió el trabajo, se alejó de los amigos y sólo tomaba. Mary, después de recoger sus cosas, aquella mañana, se retiró del grupo y formó un grupo a los pocos días con su nueva pareja también vocalista.
Francia a sus 28 años dejó de sonreír. Sólo espera olvidar ó simplemente morir. Cada vez que se desespera entre los recuerdos sale sola a caminar en plena madrugada, con los ojos llorosos y los bolsillos llenos de nada.
Tomado de la revista Ecos De Silencios, 3
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