PADRE NUESTRO
por hanz polilla
esto debí escribirlo
hace ocho meses
pero ya sabes,
somos eternos
así que, qué importan
los preparativos
si hace miles de años
estuvimos en lo mismo
y así, hemos llegado
hasta hoy.
a jenny
–sabes que detesto los poema “pubertos” romanticos,
ojalá éste no sea así–
me acabas de decir
que voy a ser padre
y no sé si reír
o correr
tu estás llorando
y no sé si por miedo
o por rabia
son las 9 de la mañana
mis padres han salido
tú has llegado hace 10 minutos
te dije hola
y respondiste
estoy embarazada
como aquella vez
ahora estamos solos
pero a diferencia
tú llevas el hermoso
vestido morado
que luce el nudo
de tus piernas blancas
y me repite la palabra
revolución
yo, llevo unas sandalias viejas
un pantalón lleno de huecos
y una camiseta cuyo reumatismo
está dando señal de su edad
me abrazas fuerte
me coges la mano
creo que estás temblando
estás temblando, me dices
y yo no sé qué decir
entonces
te abrazo
y siento cómo tu cuerpo
flaco y casi huesudo
encaja en el mío
que a esta edad ya no es
ni flaco ni huesudo
y creo que realmente
estás hecha para mí
o yo para ti
y sin pensarlo dos veces
empiezo a llorar contigo,
parece que hemos cometido un crimen
y debe ser cierto
y luego,
estamos bañándonos,
yo toco tu vientre
–suave como toda tu piel–
y no encuentro nada excepto
tu ombligo profundo
que parece una cueva prohibida
nos fundimos bajo esa lluvia artificial
la revolución es cierta entonces
y recordamos que vamos a ser padres
y nos amamos delicadamente
sintiendo que somos tres
sin ser una orgía
terminamos de bañarnos
tú te secas primero
como siempre
mientras yo tiemblo
como perro chino
en una esquina de la ducha
estamos solos en la casa
tú y yo
y el futuro
o la futura yo y tú
estamos en tercer año
de medicina humana
el mundo se torna oscuro
pareciese que girara
en sentido contrario
porque había amanecido antes que llegues
y ahora todo luce nocturno
quizá seas el demonio nocturno
de moro
o la noche imbécil
de bukowski
como sea
sabes que te amo
y no es cualquier te amo
hemos hecho el amor
más de mil veces
y nunca hemos tallado nuestros nombres
en la corteza de los árboles
así de puro es nuestro amor
dicen por ahí
que la vida es vivir
y que el peligro es el sentido de la vida
y decidimos creer en eso
y nos lo decimos mutuamente
no conscientes
sino como dándonos fuerza
y justo cuando la idea
el crimen prematuro
nos toca la puerta,
encendemos la radio
y a pesar de que nunca he bailado
me muevo
y te regalo una rosa
que me encontré
en el camino
y que no sé
si está desnuda
o es que tiene
un sólo vestido.
Lunes, 20 de diciembre de 2004
05:56 pm





