logotipo

img_google
ECOS DE SILENCIOS
...PORQUE ES DEMASIADO ABURRIDO SEGUIR Y SEGUIR LA HUELLA...
Acerca de
hanz polilla (en algún lugar, hace algun tiempo)
Enlaces
RECOMENDADOS
Sindicación
 
Un sexo, El sexo...


por María García


La cosa


Hay un hombre
con tres dedos
en una mano sola,
un garfio, pocos dientes,
mirada viscosa, medio enano.
Se acerca y me dice
que quiere tocar mi cosa.
¡Está loco!
Yo no tengo una cosa entre las piernas;
tengo un clítoris,
una vagina sudorosa
con dos labios
y una lengua de leche
que a veces aparece.
El hombre
ya no quiere tocarme
no quiere verme más.
Se ha ido
y me ha llamado loca.


Freaks

Con mi novio hacía tiempo que lo veníamos deseando. Eso de tener un trío con una persona diferente. Él quería una enana, yo un hemipléjico o alguien que le faltara una pierna. Habíamos probado ya muchas cosas pero como dice una frase suelta por ahí en el sexo nunca se acaba, una vez que habíamos empezado a probar cosas, nuestra imaginación parecía crecer y sugerirnos nuevas y nuevas cosas.

Queríamos probarlo, y pronto. Por eso empezamos la búsqueda de tan preciado trofeo. Yo sabía que era mucho más fácil conseguir lo que yo quería. En varias esquinas céntricas de M hay varios paralíticos que piden a los automovilistas o venden cosas y hay otros habitués de diferentes cafés o lugares céntricos.

Mientras mi novio seguía mirando atentamente las personas que caminaban por la calle en busca de su diminuta tercera nos llevamos la primera sorpresa. En realidad fue un rebote inesperado que nos sorprendió y casi nos hace desistir de la idea.

Antes habíamos hablado de cómo encarar el asunto y visto que no sabíamos de qué forma hacerlo, lo hicimos de la forma más ingenua imaginable, de frente.

Llegamos a la citada esquina donde piden, más o menos a la una y media; había mucha gente y parecía que estaban consiguiendo algo de plata así es que no queríamos molestarlos y además los nervios nos impedían atinar a cualquier cosa.

Ya habíamos fichado a uno morocho que usaba una gorrita y que se veía bien decidido y para nada servil o con falsa modestia.

Cuando ya sólo pasaba un auto u otro de vez en cuando, él y otro más se dispusieron a irse. Fue ahí cuando lo encaramos.
-Disculpá, ¿podemos hablar con vos un ratito?

El tipo se quedó un poco sorprendido, nos miró a los ojos a los dos pero dijo que sí y le dijo al otro que después se juntaban no escuché muy bien dónde.
-¿Sí?- preguntó creo con un poco con suspicacia.
-No, que teníamos una propuesta para hacerte.- Dijo mi novio.
-¿Qué cosa?- dijo él.

A esta altura pensaba en dónde nos habíamos metido y pensé que si ya habíamos metido la pata daba un poco igual si era hasta la rodilla o hasta la cintura.
-Mirá,- le dije- nosotros queríamos tener una experiencia sexual diferente y pensamos que si te querías prender.

El tipo la pensó un segundo, sólo un segundo y nos dijo:
-Chicos, miren. Tengo esposa y un chico. Tengo que mantenerlos y mantenerme a mí. Mirá cómo estoy, ¿no te diste cuenta? Así que no me vengan con pendejadas.

Y se fue. Nosotros nos quedamos helados. No es que no pudiéramos alcanzarlo y decirle que no era broma, que iba en serio. Simplemente no pudimos reaccionar.

Deprimidos nos fuimos a internet, a intentar suerte en la red. Buscamos en todos lados enanas, discapacitados, gente que quisiera tener un contacto como el que buscábamos.

Y ahí la vimos. Bueno, en realidad casi era imposible no verla. Deben haber sido como doscientos kilos de masa corporal, todo lo que yo tenía, ella lo tenía por cinco; un tremendo globo de cuya mínima boquita pintada de rosa salía periódicamente el globo de un chicle que parecía de menta-guaraná.

Nos miramos cómplices. No era justo lo que estábamos buscando pero en un sentido era mucho mejor porque estaba ahí y nos miraba y se sonreía mientras chateaba, nos miraba, sonreía, explotaba el globo, ¡¡paf!!, escribía y nos miraba de vuelta.

La tentamos con una bandeja de masas finas y ella nos advirtió que sin pastelitos de dulce no iba a ningún lado.

Finalmente después de recorrer como diez panaderías los encontramos y nos preparamos para el banquete.

Fue todo un festín para los ojos. Tanta carne como habíamos visto embutida en un apretado jean y un buzo de Betty Boop empezó como a aumentar de tamaño cuando la chica se sacó la ropa. Pliegues, repliegues derramados ante nuestros ojos. Toda blanca, generosa, enorme pero firme. Nunca había visto unos melones tan enormes y la verdad es que no sabía por dónde empezar. Mi novio se decidió rápido y se abalanzó sobre una teta que no terminaba nunca de chupar. A mí me dieron ganas como de mamar y me prendí en la otra.

Después empecé a tocarla aquí y allá, fascinada; era como tener una pepona gigante con la que jugar. De pronto la chica se tiró en la cama, más desparramo de humanidad que no emitía ningún sonido ni se movía con mucha facilidad.

Con mucho cuidado le abrí las piernas mientras mi novio se ponía un preservativo. Y ahí la vi, casi imposible no verla. Tenía una vagina acorde con su tamaño, era enorme, rosada y se veía hambrienta como su dueña. Después de reponerme de la impresión que me causó, la unté con un poco de crema moka que había quedado de las masas y le di de chupar de mis dedos lo que me había quedado. La mina se relamía lascivamente los labios y se empezó a retorcer de cuerpo entero.

Ella ayudó en el momento de la penetración separando un poco sus muslos para que el camino quedara abierto y cuando sintió la pija moviéndose en su interior exhalaba profundos suspiros y empezó a sudar profusamente. Yo besaba a mi novio y acariciaba sus pechos, bañados en sudor, después pasaba mis manos por mi cuerpo y por el perineo de mi novio hasta su pija, lubricando con transpiración la zona de impacto.

Cuando la mina empezó a boquear y gemir ruidosamente vimos venir el final, nos aceleramos y terminamos los tres juntos al compás de un estentóreo pedo cuyo olor se mezcló con el de café que ya había en la habitación.

Nos quedamos los dos tirados sobre sus carnes bastante tiempo, casi al punto de adormecernos.
Al rato mi novio preguntó:
-Y, ¿qué les pareció? ¿Les gustó?
-Estuvo bueno- dije yo.
-A mí me pareció bastante bien- dijo ella.
-¿Ya habías hecho esto antes?- preguntó mi novio.
-No- dijo. –Pero cuando los vi ahí tan inocentes, tan bonitos, me tenté. La verdad es que cuando se trata de sexo siempre quiero probar más. Nunca se tiene suficiente experiencia, ¿no?- Remató con una demoledora sonrisa.

Después nos vestimos y nos invitó a desayunar.



 
Comentario:
por cierto... cuando pondras la revista en versión electronica (entiendase aqui en el blog)???...


si quieres puedo ayudarte a ponerla... sólo si quieres...

 
Comentario:

espero que lo del libro y la revista vaya bien... y de alguna manera las deudas se pagaran... el mundo no ha sido muy amable conmigo estos días... lo de siempre problemas con el dinero... si me faltara sòlo a mí no seria un problema, pero esta Iker y Yaz... en fin... ojalá nos encontremos un día de estos, aunque estaré un rato fuera de circulaciòn... es una pena que el espacio sea una limitante, por aquello de que se tuvo que reducir mundo pañuelo pero en fin... qué se le puede hacer... avisame en cuanto salgan... el libro y la revista... y si puedes mandame fotos de las portadas... nos vemos...

Saludos a Matilda y a Jeny
No