Cambio de residencia. (Entrega de un cachito de mi)
En la actualidad, me encuentro a las puertas de una nueva mudanza. Cuando se habla de una mudanza, uno tiende a pensar en los camiones esos que te ponen el mobiliario por la ventana mismo; para eso usan esas escaleras que anteriormente, sólo las veíamos en los coches de bomberos. Y claro, con esa imagen en la cabeza uno se imagina la odisea que supone cargar con todos los bártulos que uno tenía correctamente ubicados y ordenados( cada cual con su propio concepto del orden), para trasladarlos a un nuevo espacio en el que debemos recolocar nuestro bagaje personal de objetos,libros, ropa,etc,etc... Con camión o sin él....¡¡¡Desde luego que no tiemblo de milagro!!!
Uno cambia de residencia porque le conviene, ya sea por motivos laborales, familiares, sentimentales o simplemente porque le da la gana; esto último vinvulado al poder adquisitivo del sujeto. Pero cuanto más, cuanto menos, conlleva un cambio, ya sea de un mayor o menor desarraigo. No es lo mismo irse a Australia a vivir, que al bloque de enfrente de donde has vivido toda la vida. Quiero decir, la brusquedad del cambio tiene una escala de grados.
Lo importante es sacarle provecho y admitir, que después del embrollo que supone llevarse todo a otro lugar, uno empieza a sentirse bien porque eso era lo que se quería(sin contar con la posibilidad de que no lleguemos a adaptarnos). Es más, incluso antes de que se produzca, ya vamos pensando, lo que queremos de nuevo en nosotros mismos. Cualquiera, tiene un amigo que deja de fumar cuando comienza a vivir en una casa propia, o quien comienza a hacer deporte, como si en vez de una casa nueva, parace que haya contratado a un entrenador para ponerse en forma.
Sí, cada cual aprovecha los nuevos aires a su modo, porque renovarse es necesario para poder mirar la vida con frescos ojos; esa misma mirada va imantando a nuestro alrededor de energías positivas, reconectándonos con el santo universo, donde todo es uno y viceversa. Desde luego que cambiar de lugar, no siempre modifica en exceso las costumbres, y en eso tengo mucho que decir....
Hace ya más de una decada, que comenzó una peregrinación, cuyo final no veo cercano. Si yo hubiera tenido que informar a la policia, de todos los cambios de residencia que he tenido, me habrían abierto una oficina con mi nombre. Mi impronta, se convierte en un constante y repetido ir y venir, en infructuosos intentos por conseguir la emancipación.¿Será que no me esfuerzo lo suficiente?¿Será que mi sueldo no es suficiente...?. Nunca lo ha sido, lo "injusto" para pagar el alquiler y vivir moderadamente.
En lo de vivir de alquiler se podría decir que soy del estilo europeo, ese que se nos vende como el que se practica en países más evolucionados. A mi me podrían dar un premio por el inquilino de la década...., y también a la mayoría de los de mi generación(conocidos como mileuristas); de la gente que me rodea que han seleccionado este estilo de vida, más por falta de recursos que por elección propia.
Nuestro consuelo, es que podemos ir y venir a nuestro antojo, y no tenemos que preocuparnos de grandes transacciones y de hipotecas inacabables. Somos más liberales y sabemos vivr con menos, tenemos otras inquietudes, y por el camino vamos viendo innecesarias tantas riquezas materiales. Sin tener hipotecas disfrutamos de diferentes hogares,de los que nos descuidamos por completo cuando los desocupamos. Podemos viajar, y conocer otras ciudades, incluso cambiar de trabajo de una forma sencilla y rápida. Adaptarnos a esa oferta laboral del inem, que asegura que una forma de hacer que el paro descienda es aumentar los aspirantes a trabajar que no les importe cambiar de residencia.....





