Muerte en el 7 V
¿Cuanto cuesta el Pato Pekín?... ¡¿11€?!... No vé, ni que fuera el Pato Lucas.
Yo soy de Ceuta capital.
-¿Pa'onde vamos, pa' la izquierda o la derecha? -Por donde Franco.
MUERTE EN EL 7> (5ª parte) ....y las otras 2?
Ni zorra de por dónde íbamos, pero el caso es que se me rompió la pluma con la que tanto sudor y sangre he escrito y dibujado, y tuve que seguir con un boli Bic azul-zul-zul-zul. El caso es que Alex, mientras miraba al profesor muerto notó un cierto picor. Y al rascarse se dio cuenta que aquello era extraño. No recordaba haber tenido nunca un trozo de tubería saliéndole del pecho. Tras meditar largo y tendido, se dio cuenta de que... ¡Lo habían empalado! ¡Como con la Nocilla! …Ah, no, eso es untar… Hala, hala, cuánta sangre, ¿a dónde vamos a parar? ¿Dónde están los antiguos valores? ¡¡¡Viva España!!! ….atjó……arg……rummm…. jjjj…. hmmrrr…. perdón, que me había atragantado con un trozo de sapo 3 delicias…
Ya vamos llegando al final culminante de la historia, y como no tengo muchas ganas de romperme la cabeza, vamos a ir resumiendo. Resulta que a Irene y a Antonio les habían cortado un brazo, pero seguían vivos en el hospital, en estado crítico, habitaciones 203 y 574, respectivamente, y no hay más que hablar de ellos, punto. Los alumnos estaban bastante acojonados. Un día, en clase de inglés, todo ocurría con normalidad, cuando…
- Es que you don´t understand nada, y, claro, así no vais a pass los exam, malditos motherfuckers…
En ese preciso momento entró Alex….. sí, vale, que ya había muerto, pero es que realmente no tenía que morir. Me equivoqué, errar es humano, ¿no? Bueno, pues si os molesta tanto fingiremos que no había muerto, o bien que resucitó al tercer día, como Cristo (espera…. ¿Jesucristo resucitó al tercero? Pues no me acuerdo), o como queráis. Será nuestro secreto, no se lo contaré a nadie, lo juro… Entró en clase, como decía, interrumpiendo la bronca, y con un cigarro en la boca. ¡¡¡¡Y ahí se destapó el pastel!!! ¡¡¡¡Toma!!!!! ¡¡¡¡Hala!!!! Uy, que me motivo…. A la de inglés se le infló la vena psico-homicida en plan Carrie 2, y gritó:
- ¡¡¡¡YOU CAN’T SMOKING HERE!!!! ¡¡¡KYAAAA!!!
Y entonces sacó una gran katana-Kill Bill de su canalillo, y entornando esos ojos pequeños como las pelotas de un hamster, le cortó el brazo derecho, luego el izquierdo, la cadera y….. ya es bastante, que hay gente con el estómago muy sensible…. Alex dijo: “llamad a un médico….. lo del tobillo me preocupa…” y murió, hala. Aunque sin este grandioso personaje la historia ya no cuaja y pierde el sentido, hasta convertirse en un relato anodino e insípido, seguiremos con la profesora de inglés:
- ¡¡NOW OS MATARÉ A TODOS, ASSHOLES, UNCLEFUCKERS!!
- Hmmm…. Hmmm…. a ver…….. espera, espera que piense…… hmmmm…. no…. hmmmm…. –murmuró Juanjo, bloqueado.
- La de inglés, la de inglés, es una hija de puta, y se echa en el chochillo, un poquito de cicuta –cantó Josemari.
- Lololololololol… parezco un código binario –soltó Pablo (lol = lot of laugh = xD).
Marcos también dijo algo, pero a nadie le interesa.
Y cuando ya iban a rodar cabezas… una superheroína… con un gran antifaz, las bragas por fuera y las tetas hasta los tobillos…. ¡¡¡Ana María, profesora de lenguaje!!! Con su gran capa entró por la ventana dando un triple mortal hacia atrás, se plantó delante de la de inglés y dijo: “es que en los ratos libres también soy superhéroe” , y de una patada le hundió el pie en el pecho y la mató (es que no hay imaginación, de verdad). La de inglés murió diciendo: “oh my God… puta”, o argo azín. Ana María levantó los brazos y gritó llena de júbilo: “Yuhú, la maté, ¡bieeeeeeeeeen!”. Pero los alumnos la miraban indiferentes, con rostros desdeñados. Josemari se levantó, respiró muy hondo con los ojos cerrados, como un monje shaolín concentrándose, metió las manos en sus mangas (cada mano en la manga inversa), y al grito de “muere, maldito pigmeo retrógrado” le lanzó, cual Gámbito, exámenes de lengua “I-SUF” con los bordes afilados, cortándole la cabeza. Ahora sí, todos gritaron “¡¡Bieeeeeen!!” al unísono, como los niños de párvulos, y tal y cual, Pascual.
A Josemari (aunque nunca le gustó este final, y amenaza con esperarme debajo de mi cama un domingo por la noche, a las 5:35 de la madrugada, con unos palillos chinos, para clavármelos en los ojos y comérselos como si fueran aceitunas) le encarcelaron en la cárcel de máxima seguridad de Texas City, donde murió violado por unos mastodontes de la mafia mexicana. Se dice que antes de eso también mató a Mustafa por no haberle dejado entrar cada vez que llegaba tarde.
El resto de los alumnos jamás volvieron a recuperarse de ese trance. Alex fue a un traumatólogo…. sí, ya lo sé….
Y colorín colorado, este cuento dantesco y demencial ha terminado.
FIN
Marcos bien, gracias.
18/5/2004
Muerte en el 7 (2ª parte)
Y aquí acaba esta historia. Aún así, esperemos que Josemari siga diciendo esas frases suyas, para recopilarlas de vez en cuando y colgarlas por aquí para que ojos humanos lleguen a leerlas. Ave, Josemari.

Rammstein - Sonne
...esos ojos...
…y no podía dormir…
…esos ojos golpeando en mi pecho…
Me da miedo mirar más allá de mi memoria y olvidarlo. No hay palabras, el aliento se me quiebra, la voz rota de un socorro ante tanta armonía. Y mi peor castigo: tu atención. Mientras más me hablabas más sabía que iba a llegar el momento de partir y confiar en volver a verte a través de símbolos oníricos. La veía dormir sobre un hombro que no era el mío y agonizaba, a la vez que algo se calmaba a lo lejos…
No tiene sentido tratar de describirlos, no son sus ojos, es algo más. Sentimientos que no tienen su reflejo en diccionarios. Creía que podía ver dentro de mí, y me daba miedo que se dieras cuenta que soy una bestia a su lado. Aún tiemblo, aún respiro ese cariño que destapa de donde no hay, aún la veo desde aquí…
Ese recuerdo será siempre el regalo que me hizo, y la condena de no poder saber jamás si alguna vez los vi, o si sólo es fantasía, ansias de sentirme afortunado por dormir y volver a verlos en sueños…
…los busco…
…y no los encuentro…
Marea - Corazón de mimbre
Ilusión óptica
Vale, sí, ya estoy empezando a vaguear con esto del blog, pero es que estoy de vacaciones, dejad de agobiarme xDDDDD
Os dejo una pedazo de ilusión óptica para bajar. No sé cómo apareció en mi ordenador, simplemente me la encontre por ahí tirada, y yo no la había visto en mi vida. Me quedé realmente impresionado por tal efecto. Disfrutadla.
http://perso.wanadoo.es/edelvais/iluop.html
Muse - Dead Star
Muerte en el 7 II
-... este partido parece un monólogo.
- ¿De quién?
- De los 2.
(Josemari jugando un partido de tenis)
MUERTE EN EL 7> (2ª parte)
La profesora de Lenguaje apareció de la nada, con una bata blanca, guantes de látex, gafas de experimentos, y un maletín lleno de instrumento forense. Después de investigar durante horas, Ana María dictó su veredicto:
- Estefanía…………. está muerta. Le cortaron la cabeza –y acto seguido, tras terminar la investigación, se dispuso a recoger sus herramientas. La clase se tuvo que controlar para no hacerle toda una serie de torturas chinas.
Alex, mientras tanto, seguía mirando por la ventana soñando con un mundo lleno de libros de física y matemáticas, pero volvió al mundo real un segundo. ¿Qué era aquello? ¿Un pájaro? ¿Un avión? ¡No! ¡Era Batman!...... Pero si Batman no vuela…. Tendría que ser Superman…. Pero, ¿el Superman de Smallville, de Lois & Clark, el de las pelis? ¿Cuál?..... ¡Ah, no! Era un avión, pero de papel. Se quedó atontado mirando el vuelo sinuoso, y sonrió con fantasía. El avión siguió volando y volando…. y le dio en un ojo, el izquierdo, más concretamente.
- ¡Su puta madre! –al fin Alex decía algo que no tuviera que ver con dolores y partes del cuerpo. Pero otro dolor distinto le sobrevino cuando, al enfocar la vista, vio un mensaje en un ala del avión, la derecha, más concretamente:
TU SERÁS EL SIGUIENTE
Alex se quedó boquiabierto mucho tiempo. Pero mucho tiempo…. Pero no, en serio, que no es coña, estuvo mucho mucho tiempo. Yo no he visto nunca a un chaval tanto tiempo con la boca abierta, y mira que he visto muchos que lo han intentado, pero nada. Recuerdo una vez a uno que lo intentó tanto tanto tanto que al final resulta que…….. Bueno, a lo que iba, que al día siguiente Alex aún estaba boquiabierto en su mesa. Y en este momento de tantísima tensión, dijo una frase totalmente culminante en el curso de esta historia: “me duele el tobillo”.
El caso es que, en vista de que su integridad estaba en peligro, se levantó dispuesto a resolver el caso por su propia mano, o tobillo, lo mismo da que da lo mismo. Por el pasillo se cruzó con Dani y Cristina, que mantenían un pequeño diálogo:
- Venga, Cristina – Dani le provocaba, mitad pasteleo, mitad broma -, hagamos el amor.
- Dani, ojú Dani, DaniDaniDaniDaniDaniDaniDani…. Ojú….
- Shiquilla que me vá a gastá el nombre.
- Espera, que por ahí va Alex.
Cristina se acercó a Alex (aunque le costó, porque éste último iba a paso muy ligero).
- Ojú Alex, ¿por qué últimamente no me das toques? ¿Estás mosqueao? ¡Eres un niñato! Ojú, Alex, ojú, que ahco niño.
Y así siguió hasta el aparcamiento de profesores. Alex forzaba las cerraduras de los maleteros de los coches con un clip, al estilo McGiver, en busca de algún cuerpo, o sangre de alumnos (fácilmente identificable a la vista), mientras detrás tenía a esa niñita insultándole una y otra vez. Y, de repente…. Zas….. un destello…. el reflejo de la luz sobre una navaja en el salpicadero de uno de los coches. Alex intentaba abrir la puerta, que se resistía, destartalada y oxidada.
Cristina seguía a su espalda, escupiendo una retahíla de insultos y expresiones varias. La puerta cedió, y, por el principio de conservación de la energía, la fuerza empleada para abrir la puerta pasó a ser energía cinética, describiendo una trayectoria hasta la teta de Cristina, donde se transformó en energía de impacto, de esas que duelen mucho. Vamos, que le metió una hostia impresionante y ésta cayó al suelo.
- ¡¡Ojú Alex!! Ojú, ojú, ojú, ojú, ojú, qué ahco niño, ojúojúojúojú ¡¡¡Alex!!! ¿Sabes lo que te digo? ¡Ojú!
La navaja tenía mucha sangre reseca. Estaba algo gastada, pero no parecía ser la última vez que iba a ser utilizada. Cristina se adentró en el coche, se sentó en su regazo y empezó a darle de tortas, cabreada por el golpe que se había llevado. Pero algo le hizo parar: la navaja.
- ¿Eso es sangre? Ay, qué miedo. AlexAlexAlexAlexAlex, abrázame, qué miedo –y, acto seguido, tras recibir el abrazo protector, añadió- ¿Qué haces? ¡Que no me toques, niñato!
Alex recibió un empujón, pero el sonido de su cráneo contra el suelo se disimuló con otro sonido: el de una bala disparada en una pistola 9mm semiautomática con silenciador, que atravesó un cristal, quebrándolo en mil pedazos, yendo a parar al cerebro de Cristina, que cayó encima de Alex, con el pecho justo en la cara de éste último. El grito de horror se ahogó en el escote de la muerta, a la que la bala no iba dirigida realmente. Alex, movido por la histeria, se levantó, agarró a Cristina por una pierna y echó a correr, dejando un reguero de sangre allá donde iba. Paró en una clase abierta, tiró el cuerpo dentro y siguió corriendo hacia Dios sabe dónde.
- Hmmmm…. Te pillé –murmuró Dani, que había presenciado desde una esquina la escena de escondida del cadáver.
Unos minutos más tarde, Javi, cigarro en boca, paseaba por los pasillos, divagando sobre si hacerse mechas, ponerse extensiones, gafas de sol de pasta o no, pantalones azules o blancos, muñequera de piel o de algodón…. Hasta que se detuvo en la puerta de una clase, por un ruído extraño, parecido al que se produce cuando metes el puño en un bote de mayonesa pasada. Movido por la curiosidad, irrumpió en el aula sin pensárselo 2 veces. Una mirada atónita y un cigarro al borde de los labios, en posición vertical, a punto de caer al suelo.
- Dani…….. ¿pero qué coño estás haciendo?
- Eeehmmmmm……. yo………. es que…….
Javi había descubierto la nueva afición necrofílica del joven pelo-largo. Se quedó ahí mirando, con los brazos cruzados y apoyado en el marco de la puerta. Le dio una buena calada a su cigarro L&M, pero antes de expulsar el humo soltó, con ojos realmente abiertos, un chillido espectacular, de esos de “Sólo en casa 7”, que quedan grabados en los libros de historia eternamente, por los siglos de los siglos amén.
- Bueno, tío, tampoco es pa’ tanto, ¿no? –a Javi no le dio tiempo a contestar, porque ese alarido venía provocado por un cuchillo de carnicero que alguien le acababa de insertar muy amablemente en su médula espinal, en el lado izquierdo, más concretamente. Tras caer fulminado, Dani tuvo la oportunidad de ver la cara del asesino- ….. ¿tú? ¡¡¡Tú!!!...... Pedazo de…. –mezcladas con música a lo Psicosis, esas fueron las últimas palabras de Dani. Hala, qué acojone, ¿no?
Mientras tanto, Alex llevaba 20 minutos corriendo sin parar por los pasillos del instituto, con los ojos como platos y los brazos en alto. Pero se detuvo en un salto y dijo otra de esas frases importantísimas para la coherencia y cohesión de esta insulsa historia: “me duele el tobillo”.
Por cierto, Marcos no había salido…….. pues hala, ya lo he mentado.
Bueno, pues resulta que Alex estaba ahí de pie mirando una hormiga que paseaba tranquilamente llevando un trocito de pan de un bocadillo de salchichón que alguien había pedido en la cafetería, después de esperar 38 minutos y 14 segundos a que le atendieran. Luego resultó que el embutido estaba pasado, y despiezó el bocata en 128 partes exactamente iguales y las fue depositando en lugares estratégicamente pensados para una gran conspiración por todo el instituto. Entonces Alex se dijo a sí mismo, mismamente:
- Hmmm….. yo tenía que hacer algo………. Bueno, voy a echar un chorrito.
Y efectivamente, Alex meó… o más bien, se meó encima, porque cuando abrió la puerta del WC se encontró a José María, el profesor de historia, que le miró directamente a los ojos, con los buches completamente inflados, y sin dar tiempo a decir “la naturaleza está formada por corpúsculos de materia extensa en movimiento y la única ciencia que puede explicarla es la geometría”, le escupió un chorreón de sangre directamente a la cara…. Esto ya se estaba convirtiendo en una fea costumbre…..
...continuará...
Muerte en el 7 (1ª parte)
Placebo - The Bitter End
Bokuden y sus tres hijos
Bokuden, gran Maestro de sable, recibió un día la visita de un colega. Con el fin de presentar a sus tres hijos a su amigo, y mostrar el nivel que habían alcanzado siguiendo su enseñanza, Bokuden preparó una pequeña estratagema: colocó un jarro sobre el borde de una puerta deslizante de manera que cayera sobre la cabeza de aquel que entrara en la habitación.
Tranquilamente sentado con su amigo, ambos frente a la puerta, Bokuden llamó a su hijo mayor. Cuando éste se encontró delante de la puerta, se detuvo en seco. Después de haberla entreabierto cogió el vaso antes de entrar. Entró cerró detrás de él, volvió a colocar el jarro sobre el borde de la puerta y saludó a los Maestros.
- Este es mi hijo mayor - dijo Bokuden sonriendo -, ya ha alcanzzado un buen nivel y va camino de convertirse en Maestro.
A continuación llamó a su segundo hijo. Este deslizo la puerta y comenzó a entrar. Esquivando por los pelos el jarro que estuvo a punto de caerle sobre el cráneo, consiguió atraparlo al vuelo.
- Este es mi segundo hijo - explicó al invitado -, aún le queda un largo camino que recorrer.
El tercero entró precipitadamente y el jarro le cayó pesadamente sobre el cuello, pero antes de que tocara el suelo, desenvainó su sable y lo partió en dos.
- Y este - respondió el Maestro - es mi hijo menor. ES la vergüenza de la familia, pero aún es joven.
Boy Hits Car - Man Without Skin
Tranquilamente sentado con su amigo, ambos frente a la puerta, Bokuden llamó a su hijo mayor. Cuando éste se encontró delante de la puerta, se detuvo en seco. Después de haberla entreabierto cogió el vaso antes de entrar. Entró cerró detrás de él, volvió a colocar el jarro sobre el borde de la puerta y saludó a los Maestros.
- Este es mi hijo mayor - dijo Bokuden sonriendo -, ya ha alcanzzado un buen nivel y va camino de convertirse en Maestro.
A continuación llamó a su segundo hijo. Este deslizo la puerta y comenzó a entrar. Esquivando por los pelos el jarro que estuvo a punto de caerle sobre el cráneo, consiguió atraparlo al vuelo.
- Este es mi segundo hijo - explicó al invitado -, aún le queda un largo camino que recorrer.
El tercero entró precipitadamente y el jarro le cayó pesadamente sobre el cuello, pero antes de que tocara el suelo, desenvainó su sable y lo partió en dos.
- Y este - respondió el Maestro - es mi hijo menor. ES la vergüenza de la familia, pero aún es joven.
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π
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The Beatles - Yesterday
Muerte en el 7
¿Sabes lo que son monistas? Pues monos pianistas.
...eso es porque hemos entrado en la Comida Económica Europea.
Illo, ¿qué va hacé? ¿Va empaná el chocolate?
Mira, el porro que tosía canela y polvos de talco.
Son algunas de las grandiosas frases de Josemari. Y por él, porque me lo ha pedido, y sólo por él, colgaré el siguiente relato. Una historia de "terror" que escribía en los momentos aburridos de clase (es decir, en cualquier momento), llena de personajes reales caricaturizados. Como sería un coñazo colgarla entera, la pondré en 2 o 3 capítulos. Pues allá va...
MUERTE EN EL 7
9 de la mañana. El timbre toca con normalidad resonando con normalidad por los pasillos. Las clases trascurren con normalidad, indistintamente del día, estación y año. Todo es demasiado normal para lo normal que suelen ser.
José María, desde su trono ficticio de hierro y contrachapado, trataba de impresionar (en vano) a la clase, hablando de las “grandes personalidades” que había tenido ocasión de conocer, directa o indirectamente.
- …y, claro, yo tengo un amigo cuyo primo conoce a uno de los mayores catedráticos historiadores del s.XX. ¡Uno de los mejores! ¡Es uno de los mejores! –tose una y otra vez, producto de un posible futuro cáncer de pulmón-. Porque, claro, yo desayunaba con él…. ¡Con uno de los mejores! ¡De los mejores!...
Su arrogancia retumbaba a lo largo y ancho de la clase, hasta la última esquina de clase, donde, haciendo zoom, se escuchaba una escueta conversación entre Jerónimo y Cristina:
- Pues anoche me acosté grifi, y luego me levanté grifi, pero necesito estar grifi, y…
- ¡Queahco de niño! ¡Eres un niñato, porque fumas, y eso es malo, irás al infierno!
- Pues tengo una postura en los calzoncillos, así que voy a ponerme grifi –se levanta y pregunta si puede salir al servicio.
- Claro –acentúa José María con la soberbia y sarcasmo que le caracterizan-, vaya al servicio… ¡Vaya! ¡Vaya! ¡Vaya al servicio! Siempre vamos al servicio en mi clase… ¡Venga, vaya! ¡Vaya! ¡Vaya al servicio!
Jerónimo abandonó el aula con prisa. De hecho, con tal de recorrer el menor espacio posible, se metió en el WC de chicas, y tras meterse la mano en la bragueta y sacarse el chocolate, abrió un cigarro, con un brillo de lujuria en sus ojos. ¡Toc, toc! Alguien tocaba en la puerta del reservado. Jero despegaba la lengua de la zona del papel preparada para el pegamento, y gritó con un “ocupado” algo violento… ¡Toc, toc!
- ¡Que está ocupado, coño! –Jerónimo apretaba los puños con furia y fruncía el ceño, como un león a punto de saltar sobre una amenaza molesta.
…una puerta de un WC se abría furiosa, e instantes después un grito ahogado de terror apenas se distinguía en unos pasillos…
20 interminables minutos después, José María seguía hablando de sus conocidos…
- …y un día vi por la calle a uno que tenía un amigo que tenía un cuñado que tenía un autógrafo del Rey… ¡Del Rey! ¡Un autógrafo del Rey! ¡Del Rey! Es muy difícil, pero él lo tenía ¡Un autógrafo del Rey! ¡Del Rey! ¡Un autógrafo! ¡Un autógrafo! ¡Del Rey! ¡Un autógrafo del Rey! ¡Del Rey! ¡Del Rey! ¡Un autógrafo del Rey! ¡Del Rey! ¡Del… y Jerónimo? Está tardando mucho. Voy a buscarlo.
José María, tosiendo a cada paso que daba, recorrió todo el instituto, de WC en WC, hasta que abrió la puerta indicada. ¡Qué tensión! Sus pupilas se dilataron a la misma velocidad que la luz recorre el universo en el vacío. Ensimismado en sí mism…ado, volvió a clase y, en el mismo instante que traspasaba el umbral que un vampiro no habría podído atravesar sin permiso, dijo con cara de pasmado:
- ¡Jerónimo está muerto! ¡Está muerto! ¡ Está muerto! He abierto la puerta y me lo he encontrado en un charco de sangre… ¡Estaba muerto! ¡Jerónimo estaba muerto! ¡Estaba muerto!
- Walae, eso le pasa por tonto, ah sippi –se apresuró a opinar Antonio.
- ¿Y no se habrá suisidao? –preguntó Cristina- Dio, ehverdá, se habrá suisidao –y, acto seguido, se puso a chillar como una histérica.
- Pues que se joda –soltó Dani.
- Ay mamá, ¿qué le habrá pasao ar Jero? –cantaba Josemari entonando una comparsa- Ay mamá. ¿qué le habrá pasao ar Jero? Será que sabrá pillao con la misma puerta en to lo huevoh. ¡Olé!
- Ehm…. Eeehmmmm… ¿se ha muerto? ….eeehm –Juanjo intentaba aclararse- eeehm….. espera, espera….. eehmmm….
- Me duele el tobillo –murmuraba Alex desde un extremo de la clase.
Se levantaron todos a una, como si se hubieran puesto de acuerdo mediante telepatía, y se echaron a correr rumbo al WC de chicas. Fany era la que estaba primero, así que fue la que abrió la puerta. Las bisagras chirriaron con un gran estruendo. Las caras de horror de los alumnos eran evidentes, y los gritos desesperados también. Tras la puerta estaba….. ¡La profesora de lengua, con las bragas bajadas, meando! El cuerpo sin vida había desaparecido de la escena, pero el charco de sangre aún brillaba en el suelo.
- Ah, pero ¿eso es sangre? –preguntó Ana María- Pensé que me había vuelto la regla después de que me viniera la menopausia hace 30 años.
Un gran murmullo fue creciendo en el grupo, hasta que fue insostenible pronunciar palabra alguna. Todos se preguntaban cómo habría muerto, y quién querría matarlo y por qué, y, lo mas importante, dónde estaba el cuerpo.
- Eso os pasa porque sois unos retrasados y unos vagos. Pero no me refiero a vosotros, angelicos míos, yo nunca me atrevería –y tras una larga ristra de insultos, la profesora de lengua prosiguió, mientras seguía haciendo sus necesidades-. Dejadme que yo lo investigue, porque yo soy filósofa, médico forense, policía, abogada, piloto de aviones, matemática, veterinaria y parte del equipo CSI.
Todos dijeron un “ooooh” de asombro, y dejaron el caso en manos de la literata pluriempleada. Los días pasaron y el caso no avanzaba. La gente cada día comentaba menos. El asunto se fue olvidando, hasta que cayó otra víctima…
En clase de filosofía, Mercedes trataba de hacer entender el complejo temario del año, pero entre su voz de adolescente reciente, aguda y temblorosa y llena de gallos, y su forma de explicar, que parecía que hablaba al revés (de lo poco que se entendían sus clases), nadie conseguía activar una sola neurona.
- ¿Pregunta alguna tenéis? Esto todo explicar de después, ¿qué, bueno?
Los alumnos miraban atónitos, con ojos como platos a la profesora, intentando deducir qué coño había intentado decir desde que entró en clase… Salvo Alex, claro, que se había pasado los 50 minutos escribiendo tonterías en folios sucios y arrugados. Suerte que un mensajero rompió el hielo entrando en clase con un gran paquete bajo el brazo. Mercedes firmó el recibo, y tras intentar buscar el remite, que era anónimo, cortó los lazos y el empapelado con la boca. Con una gran sonrisa infantil en la cara, pensando que el paquete provenía de un gran admirador psicópata, obsesionado con ella, que sería capaz de raptarla y encadenarla a la cama de un zulo secreto bajo tierra para violarla salvajemente y sin piedad, abrió las últimas tapas de la caja de cartón y, borrándose la sonrisa de su rostro, emitió un chillido de horror, parecido al que emite un koala cuando un áquila blanca le pisa un testículo, y se desmayó, abriéndose la cabeza al golpearse con la mesa del profesor. Antes de morir esbozó entre intentos de permanecer viva un: “como dijo Sócrates: ¡Dios, qué ostión me he dado!”, y cerró los ojos tras su último aliento. Toda la clase se levantó de sus asientos y gritó…… de júbilo y alegría eufórica. Aplaudieron y se besaron y felicitaron unos a los otros. Entre tanto alboroto, fiesta y caos, Sandra se acercó a la caja para ver qué había causado tal desfallecimiento. Con la cara blanca, miró a sus compañeros, les llamó, metió la mano en el cubo de material reciclable y sacó….. ¡chan-chan!....... cuánta tensión, ¿eh?...... uy uy uy………….. ¡La cabeza de Estefanía y un post-it pegado en la frente, que rezaba “así acabaréis todos”. La clase gritó, chilló, pataleó, vomitó, exclamó, rezó, y un montón de verbos más… salvo Alex, que, desde un rincón de la clase, murmuraba mirando por la ventana, risueño, “me duele el tobillo”.
...continuará...
Carl Orff - O Fortuna





