ENTRE LUCES Y SOMBRAS.
ECLIPSE OCULTO*
El eclipse sucedió allá lejos, muy lejos, tan arriba en esa luna
familiar y extraña, la luna siempre la misma, presente en las noches que no
vemos y en las que vimos.
Se ha obscurecido la luna, se ha puesto roja, ha revelado su superficie
convexa de esfera celeste. Allá detrás de las nubes, para otros ojos, para
quien no se halle debajo de las nubes nocturnas que se empeñan en ser garúa
para regalar un entramado sutil en los faroles.
Desde aquí y tras las ventanas hemos visto oscuridad y agua, hemos visto
la textura móvil de las gotas minúsculas, y hemos apenas presentido que la
tierra negó la luz del sol a nuestra siempre luna. Eclipse sin ojos, eclipse
ciego.
Sabemos con las yemas de los dedos, con los vellos sensibles del borde
del espíritu, con un leve temblor de la piel sabemos que esta noche y para
nadie la luna se vistió de largo, se puso pendientes, se engalanó y bailó
con gasa transparente. Hoy la luna puso fanal a la bombilla, se soltó la
cabellera, se recostó en los cielos y extendió rubor en las mejillas.
Impúdica luna la luna a media luz. Luna de otoño, luna desvelada.
Horadan mis ansias esta lluvia y estas nubes. Detrás ha ocurrido el
eclipse, y ya ha acabado. No lo vimos. Pienso que no veré muchos más.
Recuerdo otros.
Inclina a la meditación un hecho único y precioso. Nos deja a solas con
los pasados en sepia y los mañanas de incertidumbre.
Siento la precariedad de mi silueta contra el negro de la noche. Ruego
que me vea el hombre cuando ponga fanal a mi bombilla, cuando baile a media
luz, cuando deje caer los velos.
Que no ciegue la lluvia a mi amor. Que no me oculten de él ni estas
nubes ni otras aguas.
*de Mónica Russomanno russomannomonica@hotmail.com
Entre luces y sombras...
A la altura de los chicos*
Francesco Tonucci es un pedagogo italiano que propone dar voz y voto a los
niños en la vida cívica. Ahora toma las armas en defensa del recreo y el
juego libre. Una presencia bienvenida para los que mañana estrenan
guardapolvo.
"Si un chico se mueve acompañado de su padre, nadie se mete. Si se mueve
solo, es un hecho público. Un chico solo vuelve segura la calle."
*Texto Fabiana Fondevila. Fotos Rubén Digilio
ffondevila@clarin.com
Como siempre en la vida, las banderas que Francesco Tonucci enarbola por el
mundo son producto de un temprano amor. No hace falta mucha imaginación para
ver al pedagogo italiano de barba blanca, antes de poseer título ni barba,
perdido en las páginas de un libro que daría curso a su vida. El libro era
El Principito, y de él Tonucci aprendió lo siguiente: que los chicos saben
muchas cosas, que intuyen todavía más y que se cansan de vivir dándole
explicaciones a los adultos. A partir de la bella fábula de Saint-Exupéry,
en la que el protagonista pone a prueba la lucidez de las personas
invitándolas a descubrir a una boa digiriendo un elefante en un dibujo con
fuertes reminiscencias de sombrero, Tonucci tuvo un sueño osado: diseñar un
mundo a la medida de los chicos. Acaso no haya sido el primero en soñarlo -
seguramente tendrá competencia de unos cuantos soñadores infantiles - pero
sí fue el primero en darse cuenta de que, dotados de voz, voto y tiempo para
pensar, el mundo que piden los chicos no se parece en nada a Disneylandia.
Entre los reclamos no figuran ni chicle para las comidas, ni videojuegos en
cada esquina, ni la clausura definitiva de las escuelas. En vez, los nuevos
legisladores dictaminan que: 1. La bicicleta es más democrática que el
coche. 2. Por la vereda debe poder pasar toda una familia. 3. Es mejor ir a
la plaza con los abuelos que con los padres, porque están menos apurados. 4.
Los chicos tienen derecho a tener padres felices.
Su trabajo con los chicos terminó de convencer a Tonucci de que una ciudad
diseñada a la medida de sus menores redundaría en una ciudad más apta para
todos. Y puso manos a la obra. En mayo de 1991 creó en Fano, Italia, un
programa llamado Laboratorio Ciudad de los Niños, con una clara vocación
política. Su objetivo: generar una nueva filosofía de gobierno de la ciudad,
tomando a los niños como parámetro y garantía de las necesidades de todos
los ciudadanos. Hoy el programa se aplica en unas cien ciudades de Italia,
un puñado de España, y aquí mismo, entre nosotros, en Buenos Aires, Rosario,
Córdoba, y otras ciudades.
¿Cuántas de las propuestas de los Consejos de niños se han llevado a cabo en
la Argentina?
En la ciudad de Rosario se instauró un día dedicado al juego para todos los
ciudadanos. Ese día las escuelas permanecen abiertas todo el día sólo para
jugar, se cierran algunas calles al tránsito vehicular, y todos los
organismos municipales dan una hora libre a sus empleados para sumarse a la
diversión. Pero, además, más de 500 entidades públicas y privadas se sumaron
a la iniciativa.
¿Cuál fue el argumento de los niños para sumar a los adultos al programa?
Muy simple: "Los adultos, si juegan, son mejores." Otra propuesta que se
lleva a cabo es la de las multas morales, reprimendas impresas que dejan los
niños sobre los autos mal estacionados, que les quitan lugar para jugar.
¿Escuchamos más o menos a los niños que lo que nos escucharon a nosotros?
Cuando los grandes de hoy éramos niños, el mundo de la niñez interesaba
poco. Esto era una ventaja porque los niños tenían a consecuencia mucha
libertad para hacer lo que querían. Hoy, que sabemos de la importancia de
los primeros años de vida, ellos sufren el acoso de nuestra presencia
constante y, al mismo tiempo, nuestra desvalorización.
¿De qué manera los desvalorizamos?
Pensamos que son tontos. Que, por ejemplo, si se los deja sueltos en la
ciudad, se van a tirar abajo del primer coche que pasa. Esto no es así.
Tampoco son tenidas en cuenta sus ideas y opiniones. Y la verdad es que, sin
condiciones de estrés, sin control exagerado, y haciéndoles saber que lo que
decidan va a ser tomado en serio, los chicos hacen propuestas muy
interesantes.
¿En qué difieren sus propuestas de las de los adultos?
Los chicos se hacen cargo de los demás. En nuestras calles han desaparecido
los niños, los viejos, los minusválidos. Desde que llegué a Buenos Aires, no
he visto una sola persona en silla de ruedas. Cuando se les da a elegir a
los niños, suelen pensar también en los más débiles.
Sin embargo, los chicos también saben ser crueles y excluir o atormentar a
los débiles. El famoso fenómeno del 'bullying'...
Los niños tienen una moral infantil, con una elaboración de reglas
particular. Tienen un superyo débil, por eso cuando son usados como soldados
en las guerras, son los peores, matan sin problema. Eso es porque se está
montando una experiencia adulta sobre una conciencia de niño. Pero en
general, esos casos de crueldad se dan cuando los chicos son a su vez
víctimas de un sistema de represión y victimización. Sólo podemos evaluar
realmente la moral de un niño cuando lo ponemos en condiciones de controlar
lo que hace. Esto lo expresó claramente un niño del Consejo del Niño de
Fano, que dijo: "Cuando me di cuenta de que iban a tomar en serio nuestras
propuestas, me sentí más responsable."
LA PIEDRA DE LA DISCORDIA
Si las ideas de Tonucci son siempre exigentes, hay una que produce una
suerte de urticaria involuntaria en la mayoría de los padres: el reclamo por
la autonomía de los chicos. El educador pide algo que hoy suena a ciencia
ficción: que los niños vuelvan a andar solos por la calle, que se junten
solos a jugar en la plaza, que caminen por su cuenta o en grupos hasta la
escuela. "No sé qué hacer solo, porque nunca me quedo solo", dijo un niño de
Fano. "Queremos de esta ciudad permiso para salir de casa", dijo un par de
Roma. Tonucci escuchó estos reclamos, y postuló que los niños necesitan,
para madurar, la exposición lenta y gradual a riesgos que sólo ofrece la
autonomía. Si no la reciben, señala, llegan a la adolescencia con urgencia
de ponerse a prueba de un día para otro, sin experiencia previa.
A la lista de objeciones que cualquier padre moderno puede enumerar en un
histérico soplo -que los secuestros , que los atropellos, que los pedófilos
que pululan en cada esquina...- Tonucci responde con calma: "No es que los
chicos no pueden salir solos porque las calles no son seguras; las calles no
son seguras porque los chicos no salen solos."
Esta osadía ya está en marcha en muchas ciudades de los niños, incluyendo
algún municipio de la Ciudad de Buenos Aires. Con ayuda de la escuela, se
hace primero un trabajo de preparación de meses, en el que se estudia con
los chicos las distintas rutas posibles y se identifican los peligros. Luego
los chicos salen solos de sus casas, se reúnen con sus compañeros en lugares
designados y hacen el camino al colegio que mejor les parece. Se enfrentan,
por supuesto, a numerosos desafíos. Y ésa es precisamente la idea.
"Cuando un chico va al colegio de la mano de un adulto, es un chico tonto,
no toma ninguna decisión, responde siempre a los tiempos y a las urgencias
del adulto. Es mucho más probable que sufran un accidente estando
acompañados. En cambio, al estar solos prestan atención. Por un lado, porque
quieren demostrar que son responsables y por otro, porque no son pequeños
proyectos de suicidas."
Para reforzar la seguridad camino al colegio, comerciantes y vecinos
voluntarios ponen un cartel en sus ventanas que indica a los niños que ése
es un lugar seguro: pueden entrar a pedir un vaso de agua, a hablar por
teléfono o a pedir la intervención de un adulto si se están peleando. "La
presencia de los chicos en las calles genera una actitud activa y protectora
delos adultos", sostiene Tonucci.
¿Qué pasa con los chicos que hoy ya están en las calles, y no parecen
modificar mucho la actitud de nadie?
Esos son chicos de la calle; los adultos los viven como una amenaza. Lo
mismo pasa con los minusválidos que se ven hoy, que son siempre mendigos.
"En las ciudades donde se aplica el sistema, ha disminuido el delito en un
50 por ciento y prácticamente no ha habido accidentes de tránsito", insiste
el educador, y acota: "Además, los chicos que van solos al colegio llegan
mucho más temprano."
¡RECREEEEEEEEO!
Una de las últimas banderas de Tonucci y la que -entre otras misiones - vino
a promover a la Argentina, es la importancia del recreo. "Los adultos le
temen al recreo, lo ven como una explosión tonta y peligrosa de energía por
parte de los chicos. Pero ésta es una lectura equivocada. Esa explosión es
causada por el clima de excesivo control y sumisión que sufren los chicos en
las aulas. Al estrés de la atención, de la frustración por no entender, se
suma la inmovilidad absoluta y antinatural que se les exige, hora tras hora.
De ahí la virulencia de esos breves respiros de libertad que son los
recreos. El patio se considera un corral para que los chicos corran como
locos y descarguen energía, pero ése no es el juego natural de los niños."
El pedagogo redactó un proyecto para devolver el recreo a los niños (ver
Reinventar). A los adultos sólo se les pide que respeten ese tiempo, sin
suprimirlo como castigo ni usarlo como chantaje para lograr buena conducta.
Y jamás robarle tiempo a ese oasis de juego para privilegiar "lo
importante".
En esta cruzada bien podría ayudar el amigo de rulos ensortijados y capa,
que tanto hizo por formar las ideas de Tonucci. El mismo que al encontrarse
con un inventor de píldoras para la sed, que permitirían a las personas
ahorrar un total de cincuenta y tres minutos por semana, pensó para sí: "Yo,
si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, caminaría muy suavemente
hacia una fuente." Cosas de chicos.
*Fuente: Clarín
http://www.clarin.com/diario/2007/03/04/sociedad/s-01373800.htm
Ilusiones e hipocresías*
02/03/07
*Por Carlos del Frade
(APE).- Los cirujas no son solamente la última expresión, el epílogo del
mercado de trabajo, el escalón final antes de lo ilegal. Los cartoneros son,
por eso mismo, una de las más desesperadas y nobles actividades que
despliegan los expulsados del llamado universo formal laboral. No quieren
ser delincuentes y, entonces, se transforman en arqueólogos de la basura,
buscadores de algo de valor que les permita enfrentar la mishiadura impuesta
por las minorías.
Dos de ellos, los hermanos Lescano, revolvían las bolsas en las calles de la
hermosa capital correntina.
De pronto apareció un papel que les aceleró el pulso.
En inglés y con seis ceros, los cartoneros supieron que tenían, entre sus
manos, un millón de dólares.
Lo dieron vuelta del derecho y del revés y aunque no sabían si existía o no
semejante cifra resumida en un billete, decidieron ir al Banco de la Nación
Argentina en la ciudad de Corrientes, a la vera del Paraná.
Hay que imaginarse ese momento: sintieron, los cartoneros, que los milagros
existían y que, por primera vez, les tocaba a ellos.
Fueron cargados de ansiedad, futuros inimaginables hasta ese papel, y
pletóricos de inocencia.
El cajero recibió el pedido. Cambiarlo por dinero argentino.
Miró el papel, los relojeó a los hermanos y denunció el hecho.
Lo que vino después es obra de la permanente hipocresía del sistema.
Detuvieron a los hermanos Lescano y le iniciaron una causa judicial por
supuesto intento de falsificación de dinero y daño a la entidad financiera.
Los acusaron por violar el artículo 282 del Código Penal que establece "una
pena de tres a quince años para quienes falsifiquen o pongan en circulación
moneda falsa", dice la información que apareció en distintos medios de
comunicación del país.
La imagen del papel de la suerte, el billete de un millón de dólares,
circula en algunos sitios de internet y sus realizadores son empresas
privadas de publicidad que utilizan semejante símbolo de poder económico
como sinónimo de sus cualidades a la hora de multiplicar el dinero.
También se informó que el máximo valor resumido en un billete de los Estados
Unidos son cien mil dólares pero se utiliza para transacciones
interbancarias.
Mientras tanto, en el sur, en la provincia de Corrientes, el papel de la
suerte terminó convirtiéndose en una postal de pesadilla para los
cartoneros.
Y está muy claro que los hermanos Lescano no son consumidores de internet.
Son desesperados habitantes del presente argentino.
Sin embargo, la justicia correntina los detuvo aunque dijo que es un delito
excarcelable.
El colmo de la hipocresía.
Mientras todavía nadie hizo demasiado por aclarar el lavado millonario de
dólares en la provincia de la yerba, los hermanos Lescano deben pagar por
haber vivido el espejismo de una ilusión rantifusa.
No hay billetes que alcancen para pagar el costo de tantas falsedades de
guante blanco.
Fuentes de datos: Diarios La Gaceta - Tucumán 23-02-07 y La Capital -
Rosario 24-02-07
*Publicado en AGENCIA PELOTA DE TRAPO. agenciapelota@pelotadetrapo.org.ar
http://www.pelotadetrapo.org.ar/
En Alemania, la locura y la escultura son parte de la misma muestra
delirante*
En la ciudad de Heidelberg son exhibidas las "sillas flotantes" creadas por
un enigmático personaje del siglo XVIII. ¿Era James Tilly Matthews un
esquizofrénico, o sufrió una venganza de un médico delirante?
MISTERIO. Las "sillas flotantes" del enigmático Matthews.
Enrique López Magallón*
conexiones@claringlobal.com.ar
La Colección Prinzhorn es quizá única en su especie: contiene exclusivamente
obras de arte realizadas por pacientes de hospitales psiquiátricos de Suiza
y Alemania, entre 1890 y 1920.
La muestra permanente tiene su sede en la Clínica Psiquiátrica de la
Universidad de Heidelberg. Consta de cerca de 5.000 piezas, entre acuarelas,
bosquejos, cartas y otros textos, además de esculturas.
De acuerdo con los registros de la exposición, muy pocos de los pacientes
contaban con una instrucción formal en artes plásticas. La mayoría se
encontraban internos a causa de padecimientos relacionados con la
esquizofrenia.
El caso Matthews
Un caso especial, sin embargo, es el que ocupa actualmente, y por poco
tiempo, la sala principal de la Colección Prinzhorn. Pero para explicarlo
hay que hablar primero de su autor.
Se trata de James Tilly Matthews, uno de los pacientes más célebres del
hospital Bedlam, de Inglaterra. Era un comerciante de té cuya militancia
política lo llevó a la reclusión. Además de sus actividades mercantiles,
Matthews mantenía contacto con políticos y dirigentes considerados como
"revolucionarios". También realizó labores de mediación entre Gran Bretaña y
Francia, durante el conflicto que separaba a ambas naciones a finales del
siglo XVIII. Se le acusó entonces de ser un doble agente y, bajo la misma
suposición, se le adjudicaron rasgos de esquizofrenia.
Matthews realizó un diseño con unos aparatos llamados que denominó "air
loom"; o sea, algo así como "sillas flotantes". De acuerdo con él, una banda
de maleantes se servía de los aparatos para crear ondas de aire fuertemente
cargadas de magnetismo que, a su vez, sembraban en su cerebro ideas
delirantes.
Con el correr de las décadas, y ya muerto Matthews, algunos personajes han
fabricado aparatos siguiendo los diseños. Uno de estos prototipos se
encuentra precisamente en la sala de exposiciones de la Colección Prinzhorn.
Las máquinas y la locura
Según el Dr. Thomas Fuchs, quien trabaja en la Clínica Psiquiátrica de la
Universidad de Heidelberg, no es rara la aparición de máquinas en los
delirios de pacientes que atribuyen a determinados aparatos cualidades
suficientes para influir en la mente.
Algunos esquizofrénicos se muestran convencidos, por ejemplo, de que Bill
Gates ha intervenido personalmente para estropear sus computadoras
personales . Otros afirman que sus pensamientos son esparcidos por Internet
a través de las cámaras conectadas a sus ordenadores.
Por supuesto, ante estas obras de arte surge la pregunta sobre si el
paciente está realmente enfermo o no. La familia de Matthews, por ejemplo,
nunca aceptó la versión sobre su locura y luchó por que fuera liberado.
Incluso se ha llegado a pensar que la leyenda negra que pesa sobre él fue
una venganza del médico que lo atendía. En 1815, el galeno fue sometido a
una investigación gubernamental en la que, en medio de un escándalo, el
especialista perdió su licencia médica y su puesto.
El paciente, por su parte, fue dejado en libertad y absuelto de todo
diagnóstico negativo. Murió un año más tarde dejando tan sólo el dibujo de
las misteriosas sillas en las que, quizá, se encuentre la clave de una mente
privilegiada y oscura.
*Fuente: Deutsche Welle.
http://www.clarin.com/diario/2007/03/04/conexiones/t-01373680.htm
Domingo, 04 de Marzo de 2007
literatura|ariel magnus y "la abuela", un retrato diferente de la shoah
"Se corrió del lugar de víctima"*
El escritor y periodista cuenta cómo nació el libro en el que su abuela,
sobreviviente de los campos de Therensienstadt y Auschwitz, da su visión del
horror nazi. "Ella es una mujer muy irónica, y en las charlas que tuvimos
nos peleamos mucho... viendo lo que sufrió pude entender mejor su historia",
dice.
"No pude volver a los autores alemanes de la posguerra; es un tema que
prefiero tener lejos."
*Por Angel Berlanga
La abuela es un libro atípico entre los que tienen como protagonistas a
sobrevivientes del Holocausto. Ariel Magnus, el autor, el nieto de esta
sobreviviente de Therensienstadt y Auschwitz, cuenta de su relación con ella
a partir de dos seguidillas de días que pasaron juntos. Con la idea de
registrar su relato acerca de su vida y su paso por los campos nazis, en
2002 intentó una entrevista que resultó llena de tropiezos, antifluida; eso
ocurrió en Brasil, el país en el que esta anciana vive tras la Segunda
Guerra. Al año siguiente ella lo visitó en Berlín -este periodista y
escritor argentino vivió entre 1999 y 2005 en Alemania- y de allí surgió una
crónica sobre esa nueva secuencia de días compartidos. El entrelanzamiento
de ambas instancias estructura un texto en el que coexisten la vitalidad de
esta mujer -nacida en Wuppertal en 1920-, su resistencia a evocar aquel
horror -su madre y su hermana fueron asesinadas, y ella pesaba 35 kilos
cuando fue rescatada-, las inevitables marcas que dejan esas experiencias,
su sentido del humor y sus manías, su lejanía del lamento, con la explícita
mirada del nieto, sus incomprensiones y su búsqueda por comprender, lo que
le resulta difícil de aguantar y lo que le admira, las dificultades de
comunicación.
-Usted plantea cierto rechazo por los libros sobre las experiencias en los
campos. ¿Por qué?
-Aprendí sobre eso desde muy chico en el colegio alemán en el que estudié
aquí, en Buenos Aires. Con alguna excepción, no pude volver a los autores
alemanes de la posguerra; el Holocausto es un tema horrible, que prefiero
tener lejos. Al tener un sobreviviente en la familia la cuestión está muy
cercana, y entonces te relajás y decís "este tema ya lo tengo, no
necesito..." Que es una mentira, de cierta forma. Recién después de escribir
este libro empecé a leer algo: Primo Levi, Hannah Arendt. Y punto. Con las
películas también me cuesta.
-¿Qué decisiones estilísticas tomó al encarar la escritura?
-Cuando tenía sólo la entrevista no me cerraba; en principio quería
desgrabarlo, tipearlo y entregarlo a alguna fundación para que quedara un
testimonio escrito. No quería escribir sobre el tema, realmente. Y tardé
mucho tiempo en darme cuenta de que en lo desastroso de esa entrevista había
algo interesante; ella me cuenta su historia y no la entiendo, nos peleamos.
Pero al transcribir eso, así, digo un montón de nuestra relación. Cuando
vino a visitarme a casa tuve que ponerme a escribir, porque pasaron muchas
cosas significativas. Fue decisivo ponerme como personaje en el libro, cosa
que yo no quería bajo ningún aspecto. Es un poco arriesgado, porque yo no
soy interesante y mi abuela sí.
-¿Es intencional esa búsqueda por correrse del discurso de la víctima?
-Parte de ese tono se lo debo a la abuela. En muchos casos ella se corre de
ese lugar. Fue una verdadera víctima y lo sigue siendo. Como yo no la veía
así, sobre todo porque no lo transmite, en algún momento me costó quererla;
viendo lo que sufrió pude entender mejor su historia. La idea fue mostrarla
como ella se transmite. La abuela odia a quienes se hacen las víctimas y me
parece fantástico. Así que fue una decisión, sí, pero impulsada por ella.
Creo que es un sobreviviente muy especial.
-¿Por qué?
-Es una mujer muy irónica. Logró volver al país de los asesinos de su
familia pero pudo rescatar, ahí, los buenos momentos. Es súper sano lo que
hizo con su historia. Y no es una intelectual, no es leída; entiendo que,
además, nunca trabajó psicoanalíticamente su experiencia. Y se las arregló,
tiró para adelante. Con la misma potencia que siguió a su madre a los campos
de concentración, porque ése era su deber, luego siguió viviendo, formó una
familia y fue feliz. En ese sentido su discurso es distinto; si tuviera un
discurso más destrozado tal vez no me hubiera instado a hablar con ella. Lo
que más rescato de la abuela son sus momentos woodyallenescos, en los que es
capaz de cosas notables. Ir sola a Auschwitz, por ejemplo, y después decir
"me sentí un poco mal". Es kamikaze. Y se la banca. No digo que sea la
única, pero tiene un sentido del humor, una fuerza y una alegría que la
hacen especial.
-Y desde lo emocional, ¿qué le produjo su relato? El libro parece soslayar
un tanto ese costado.
-Yo estaba preparado para que me contara cosas tremendas, pero ella no es
muy dramática. No le gusta contar eso, tuve que presionarla. Hubo cosas que
me impactaron mucho: esa patada que le dieron cuando la separaron de la
madre, que le deformó la cara. Creo que al contrario, el libro es un
desarrollo de lo emocional con mi abuela, con quien no tenía una relación
muy emocional. De chico la vi poco y no la quería mucho, decía cosas que no
me gustaban: recién a través del libro empecé a conocerla. Me parece que
parte de la cuestión es emocional: si hablás de tu abuela es difícil escapar
de eso. Trato de no ser kitsch, de conservar cierto nivel literario a pesar
de las emociones. Los dos, por otra parte, somos más bien fríos. Quizá eso
de la sensación de distancia. Que es real, por nuestras historias estamos
distanciados. Y vivimos lejos.
-¿Qué destaca de su forma de contar la historia?
-El desorden, los sobreentendidos, la rapidez -casi diría la urgencia-, por
momentos la distancia. El hecho de mezclar lo vivido con lo que se aprende
después. Eso desde lo formal; desde el contenido, el casi nulo amarillismo
para contar. Se concentra en lo bueno y procura esquivar lo malo: eso como
una decisión consciente y vital. "A esto no tengo por qué darle vueltas -me
decía-, hay miles de libros, leelos, no me vengas a preguntar eso." Y los
desvíos, detenerse en detalles como el nombre de un río o explayarse en
larguísimas historias secundarias.
-"Por llamar la atención nos pasó lo que nos pasó a los judíos."
-Sí, eso dice mi abuela. Tremendo, ¿no? Y lo repetiría. Cuando lo dijo, los
cuatro que estábamos con ella la miramos y le dijimos "¿cómo pensás algo
así?". Pero luego, en frío, pensé que de alguna forma tiene que explicarse
lo que pasó. Me parece horripilante, pero se acerca a una explicación: "Y,
algo habremos hecho". Acá también está el "algo habrán hecho". Todo lo que
sea judío y notorio le da mucho resquemor; ella preferiría pasar
desapercibida. Y a la vez no toleraría que se pierda la tradición. Yo creo
que de chiquita le enseñaron eso, que hoy subsiste: "Vos tenés la culpa". Le
tienen que haber lavado tanto el cerebro, la denigraron tanto como ser
humano que incluso le hicieron sentir que tenía la culpa de lo que estaba
pasando.
*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/4-5565-2007-03-04.html
Miguel Ángel Buonarroti*
Potente solitario
alma, cuerpo, cosas
las manos de su Dios, su tierra, sus parientes
Tributo al biógrafo:
la Batalla de los Centauros
en la corte de los Médicis
y la Virgen de la Escala
Extraedor de mármoles
mucho enaltecer
Clemente Séptimo abriendo su biblioteca Laurenciana
El relieve en el meollo
capturado en el relieve.
Miguel Angel Buonarroti*
Puissant solitaire
âme, corps, choses
les mains de son Dieu, son pays, sa parentèle
Tribut au biographe:
la Bataille des Centaures
à la Cour des Médicis
et la Vierge à l'échelle
Extraire des marbres
de sublimes exaltations
Clément Sept ouvrant sa bibliothéque Laurentienne
Le relief dans l'âme
capturé dans les reliefs.
*de Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar
- castellano-francés & con traducción de Jacques Canut
*
Queridas amigas, queridos amigos:
El domingo 4 de marzo del 2007 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg
(107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro
programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música de los
compositores argentinos Pablo Ingüe y Alejandro Iglesias Rossi. Las poesías
que leeremos pertenecen a Estelia Soto Jourdan (Argentina) y la música de
fondo será de Wayanay (Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar
online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede
bajar gratis de internet)
!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se
repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en
la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067
*
Reescribiendo noticias. Una invitación permanente y abierta a rastrear
noticias y reescribirlas en clave poética y literaria. Cuando menciono
noticias, me refiero a aquellas que nos estrujan el corazón. Que nos parten
el alma en pedacitos. A las que expresan mejor y más claramente la
injusticia social. El mecanismo de participación es relativamente simple.
Primero seleccionar la noticia con texto completo y fuente. (indispensable)
y luego reescribirla literariamente en un texto -en lo posible- ultra breve
(alrededor de 2000 caracteres).
Enviar los escritos al correo: inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura
Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.
Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio:
la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada
escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se
editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación
en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor
emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada
obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su
difusión los escritos que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras
recibidas, solo verificar que un autor con nombre Y/o seudonimo , y una
dirección personal de mail nos envia un trabajo.
Respuesta a preguntas frecuentes
Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.
Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y
noticias que se publican en los medios de comunicación.
Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.
Es gratuito publicar ?
En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de
cada escrito es un intercambio de libertades entre el escritor y el editor,
cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de
estilo ni formato.
Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?
Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de
trabajo del editor.
Cómo ayudar a la tarea de Inventiva Social?
Difundiendo boca a boca (o mail a mail ) este espacio de cooperación y sus
propuestas de escritura
¿ Otras preguntas o consultas? escribi a inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
El eclipse sucedió allá lejos, muy lejos, tan arriba en esa luna
familiar y extraña, la luna siempre la misma, presente en las noches que no
vemos y en las que vimos.
Se ha obscurecido la luna, se ha puesto roja, ha revelado su superficie
convexa de esfera celeste. Allá detrás de las nubes, para otros ojos, para
quien no se halle debajo de las nubes nocturnas que se empeñan en ser garúa
para regalar un entramado sutil en los faroles.
Desde aquí y tras las ventanas hemos visto oscuridad y agua, hemos visto
la textura móvil de las gotas minúsculas, y hemos apenas presentido que la
tierra negó la luz del sol a nuestra siempre luna. Eclipse sin ojos, eclipse
ciego.
Sabemos con las yemas de los dedos, con los vellos sensibles del borde
del espíritu, con un leve temblor de la piel sabemos que esta noche y para
nadie la luna se vistió de largo, se puso pendientes, se engalanó y bailó
con gasa transparente. Hoy la luna puso fanal a la bombilla, se soltó la
cabellera, se recostó en los cielos y extendió rubor en las mejillas.
Impúdica luna la luna a media luz. Luna de otoño, luna desvelada.
Horadan mis ansias esta lluvia y estas nubes. Detrás ha ocurrido el
eclipse, y ya ha acabado. No lo vimos. Pienso que no veré muchos más.
Recuerdo otros.
Inclina a la meditación un hecho único y precioso. Nos deja a solas con
los pasados en sepia y los mañanas de incertidumbre.
Siento la precariedad de mi silueta contra el negro de la noche. Ruego
que me vea el hombre cuando ponga fanal a mi bombilla, cuando baile a media
luz, cuando deje caer los velos.
Que no ciegue la lluvia a mi amor. Que no me oculten de él ni estas
nubes ni otras aguas.
*de Mónica Russomanno russomannomonica@hotmail.com
Entre luces y sombras...
A la altura de los chicos*
Francesco Tonucci es un pedagogo italiano que propone dar voz y voto a los
niños en la vida cívica. Ahora toma las armas en defensa del recreo y el
juego libre. Una presencia bienvenida para los que mañana estrenan
guardapolvo.
"Si un chico se mueve acompañado de su padre, nadie se mete. Si se mueve
solo, es un hecho público. Un chico solo vuelve segura la calle."
*Texto Fabiana Fondevila. Fotos Rubén Digilio
ffondevila@clarin.com
Como siempre en la vida, las banderas que Francesco Tonucci enarbola por el
mundo son producto de un temprano amor. No hace falta mucha imaginación para
ver al pedagogo italiano de barba blanca, antes de poseer título ni barba,
perdido en las páginas de un libro que daría curso a su vida. El libro era
El Principito, y de él Tonucci aprendió lo siguiente: que los chicos saben
muchas cosas, que intuyen todavía más y que se cansan de vivir dándole
explicaciones a los adultos. A partir de la bella fábula de Saint-Exupéry,
en la que el protagonista pone a prueba la lucidez de las personas
invitándolas a descubrir a una boa digiriendo un elefante en un dibujo con
fuertes reminiscencias de sombrero, Tonucci tuvo un sueño osado: diseñar un
mundo a la medida de los chicos. Acaso no haya sido el primero en soñarlo -
seguramente tendrá competencia de unos cuantos soñadores infantiles - pero
sí fue el primero en darse cuenta de que, dotados de voz, voto y tiempo para
pensar, el mundo que piden los chicos no se parece en nada a Disneylandia.
Entre los reclamos no figuran ni chicle para las comidas, ni videojuegos en
cada esquina, ni la clausura definitiva de las escuelas. En vez, los nuevos
legisladores dictaminan que: 1. La bicicleta es más democrática que el
coche. 2. Por la vereda debe poder pasar toda una familia. 3. Es mejor ir a
la plaza con los abuelos que con los padres, porque están menos apurados. 4.
Los chicos tienen derecho a tener padres felices.
Su trabajo con los chicos terminó de convencer a Tonucci de que una ciudad
diseñada a la medida de sus menores redundaría en una ciudad más apta para
todos. Y puso manos a la obra. En mayo de 1991 creó en Fano, Italia, un
programa llamado Laboratorio Ciudad de los Niños, con una clara vocación
política. Su objetivo: generar una nueva filosofía de gobierno de la ciudad,
tomando a los niños como parámetro y garantía de las necesidades de todos
los ciudadanos. Hoy el programa se aplica en unas cien ciudades de Italia,
un puñado de España, y aquí mismo, entre nosotros, en Buenos Aires, Rosario,
Córdoba, y otras ciudades.
¿Cuántas de las propuestas de los Consejos de niños se han llevado a cabo en
la Argentina?
En la ciudad de Rosario se instauró un día dedicado al juego para todos los
ciudadanos. Ese día las escuelas permanecen abiertas todo el día sólo para
jugar, se cierran algunas calles al tránsito vehicular, y todos los
organismos municipales dan una hora libre a sus empleados para sumarse a la
diversión. Pero, además, más de 500 entidades públicas y privadas se sumaron
a la iniciativa.
¿Cuál fue el argumento de los niños para sumar a los adultos al programa?
Muy simple: "Los adultos, si juegan, son mejores." Otra propuesta que se
lleva a cabo es la de las multas morales, reprimendas impresas que dejan los
niños sobre los autos mal estacionados, que les quitan lugar para jugar.
¿Escuchamos más o menos a los niños que lo que nos escucharon a nosotros?
Cuando los grandes de hoy éramos niños, el mundo de la niñez interesaba
poco. Esto era una ventaja porque los niños tenían a consecuencia mucha
libertad para hacer lo que querían. Hoy, que sabemos de la importancia de
los primeros años de vida, ellos sufren el acoso de nuestra presencia
constante y, al mismo tiempo, nuestra desvalorización.
¿De qué manera los desvalorizamos?
Pensamos que son tontos. Que, por ejemplo, si se los deja sueltos en la
ciudad, se van a tirar abajo del primer coche que pasa. Esto no es así.
Tampoco son tenidas en cuenta sus ideas y opiniones. Y la verdad es que, sin
condiciones de estrés, sin control exagerado, y haciéndoles saber que lo que
decidan va a ser tomado en serio, los chicos hacen propuestas muy
interesantes.
¿En qué difieren sus propuestas de las de los adultos?
Los chicos se hacen cargo de los demás. En nuestras calles han desaparecido
los niños, los viejos, los minusválidos. Desde que llegué a Buenos Aires, no
he visto una sola persona en silla de ruedas. Cuando se les da a elegir a
los niños, suelen pensar también en los más débiles.
Sin embargo, los chicos también saben ser crueles y excluir o atormentar a
los débiles. El famoso fenómeno del 'bullying'...
Los niños tienen una moral infantil, con una elaboración de reglas
particular. Tienen un superyo débil, por eso cuando son usados como soldados
en las guerras, son los peores, matan sin problema. Eso es porque se está
montando una experiencia adulta sobre una conciencia de niño. Pero en
general, esos casos de crueldad se dan cuando los chicos son a su vez
víctimas de un sistema de represión y victimización. Sólo podemos evaluar
realmente la moral de un niño cuando lo ponemos en condiciones de controlar
lo que hace. Esto lo expresó claramente un niño del Consejo del Niño de
Fano, que dijo: "Cuando me di cuenta de que iban a tomar en serio nuestras
propuestas, me sentí más responsable."
LA PIEDRA DE LA DISCORDIA
Si las ideas de Tonucci son siempre exigentes, hay una que produce una
suerte de urticaria involuntaria en la mayoría de los padres: el reclamo por
la autonomía de los chicos. El educador pide algo que hoy suena a ciencia
ficción: que los niños vuelvan a andar solos por la calle, que se junten
solos a jugar en la plaza, que caminen por su cuenta o en grupos hasta la
escuela. "No sé qué hacer solo, porque nunca me quedo solo", dijo un niño de
Fano. "Queremos de esta ciudad permiso para salir de casa", dijo un par de
Roma. Tonucci escuchó estos reclamos, y postuló que los niños necesitan,
para madurar, la exposición lenta y gradual a riesgos que sólo ofrece la
autonomía. Si no la reciben, señala, llegan a la adolescencia con urgencia
de ponerse a prueba de un día para otro, sin experiencia previa.
A la lista de objeciones que cualquier padre moderno puede enumerar en un
histérico soplo -que los secuestros , que los atropellos, que los pedófilos
que pululan en cada esquina...- Tonucci responde con calma: "No es que los
chicos no pueden salir solos porque las calles no son seguras; las calles no
son seguras porque los chicos no salen solos."
Esta osadía ya está en marcha en muchas ciudades de los niños, incluyendo
algún municipio de la Ciudad de Buenos Aires. Con ayuda de la escuela, se
hace primero un trabajo de preparación de meses, en el que se estudia con
los chicos las distintas rutas posibles y se identifican los peligros. Luego
los chicos salen solos de sus casas, se reúnen con sus compañeros en lugares
designados y hacen el camino al colegio que mejor les parece. Se enfrentan,
por supuesto, a numerosos desafíos. Y ésa es precisamente la idea.
"Cuando un chico va al colegio de la mano de un adulto, es un chico tonto,
no toma ninguna decisión, responde siempre a los tiempos y a las urgencias
del adulto. Es mucho más probable que sufran un accidente estando
acompañados. En cambio, al estar solos prestan atención. Por un lado, porque
quieren demostrar que son responsables y por otro, porque no son pequeños
proyectos de suicidas."
Para reforzar la seguridad camino al colegio, comerciantes y vecinos
voluntarios ponen un cartel en sus ventanas que indica a los niños que ése
es un lugar seguro: pueden entrar a pedir un vaso de agua, a hablar por
teléfono o a pedir la intervención de un adulto si se están peleando. "La
presencia de los chicos en las calles genera una actitud activa y protectora
delos adultos", sostiene Tonucci.
¿Qué pasa con los chicos que hoy ya están en las calles, y no parecen
modificar mucho la actitud de nadie?
Esos son chicos de la calle; los adultos los viven como una amenaza. Lo
mismo pasa con los minusválidos que se ven hoy, que son siempre mendigos.
"En las ciudades donde se aplica el sistema, ha disminuido el delito en un
50 por ciento y prácticamente no ha habido accidentes de tránsito", insiste
el educador, y acota: "Además, los chicos que van solos al colegio llegan
mucho más temprano."
¡RECREEEEEEEEO!
Una de las últimas banderas de Tonucci y la que -entre otras misiones - vino
a promover a la Argentina, es la importancia del recreo. "Los adultos le
temen al recreo, lo ven como una explosión tonta y peligrosa de energía por
parte de los chicos. Pero ésta es una lectura equivocada. Esa explosión es
causada por el clima de excesivo control y sumisión que sufren los chicos en
las aulas. Al estrés de la atención, de la frustración por no entender, se
suma la inmovilidad absoluta y antinatural que se les exige, hora tras hora.
De ahí la virulencia de esos breves respiros de libertad que son los
recreos. El patio se considera un corral para que los chicos corran como
locos y descarguen energía, pero ése no es el juego natural de los niños."
El pedagogo redactó un proyecto para devolver el recreo a los niños (ver
Reinventar). A los adultos sólo se les pide que respeten ese tiempo, sin
suprimirlo como castigo ni usarlo como chantaje para lograr buena conducta.
Y jamás robarle tiempo a ese oasis de juego para privilegiar "lo
importante".
En esta cruzada bien podría ayudar el amigo de rulos ensortijados y capa,
que tanto hizo por formar las ideas de Tonucci. El mismo que al encontrarse
con un inventor de píldoras para la sed, que permitirían a las personas
ahorrar un total de cincuenta y tres minutos por semana, pensó para sí: "Yo,
si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, caminaría muy suavemente
hacia una fuente." Cosas de chicos.
*Fuente: Clarín
http://www.clarin.com/diario/2007/03/04/sociedad/s-01373800.htm
Ilusiones e hipocresías*
02/03/07
*Por Carlos del Frade
(APE).- Los cirujas no son solamente la última expresión, el epílogo del
mercado de trabajo, el escalón final antes de lo ilegal. Los cartoneros son,
por eso mismo, una de las más desesperadas y nobles actividades que
despliegan los expulsados del llamado universo formal laboral. No quieren
ser delincuentes y, entonces, se transforman en arqueólogos de la basura,
buscadores de algo de valor que les permita enfrentar la mishiadura impuesta
por las minorías.
Dos de ellos, los hermanos Lescano, revolvían las bolsas en las calles de la
hermosa capital correntina.
De pronto apareció un papel que les aceleró el pulso.
En inglés y con seis ceros, los cartoneros supieron que tenían, entre sus
manos, un millón de dólares.
Lo dieron vuelta del derecho y del revés y aunque no sabían si existía o no
semejante cifra resumida en un billete, decidieron ir al Banco de la Nación
Argentina en la ciudad de Corrientes, a la vera del Paraná.
Hay que imaginarse ese momento: sintieron, los cartoneros, que los milagros
existían y que, por primera vez, les tocaba a ellos.
Fueron cargados de ansiedad, futuros inimaginables hasta ese papel, y
pletóricos de inocencia.
El cajero recibió el pedido. Cambiarlo por dinero argentino.
Miró el papel, los relojeó a los hermanos y denunció el hecho.
Lo que vino después es obra de la permanente hipocresía del sistema.
Detuvieron a los hermanos Lescano y le iniciaron una causa judicial por
supuesto intento de falsificación de dinero y daño a la entidad financiera.
Los acusaron por violar el artículo 282 del Código Penal que establece "una
pena de tres a quince años para quienes falsifiquen o pongan en circulación
moneda falsa", dice la información que apareció en distintos medios de
comunicación del país.
La imagen del papel de la suerte, el billete de un millón de dólares,
circula en algunos sitios de internet y sus realizadores son empresas
privadas de publicidad que utilizan semejante símbolo de poder económico
como sinónimo de sus cualidades a la hora de multiplicar el dinero.
También se informó que el máximo valor resumido en un billete de los Estados
Unidos son cien mil dólares pero se utiliza para transacciones
interbancarias.
Mientras tanto, en el sur, en la provincia de Corrientes, el papel de la
suerte terminó convirtiéndose en una postal de pesadilla para los
cartoneros.
Y está muy claro que los hermanos Lescano no son consumidores de internet.
Son desesperados habitantes del presente argentino.
Sin embargo, la justicia correntina los detuvo aunque dijo que es un delito
excarcelable.
El colmo de la hipocresía.
Mientras todavía nadie hizo demasiado por aclarar el lavado millonario de
dólares en la provincia de la yerba, los hermanos Lescano deben pagar por
haber vivido el espejismo de una ilusión rantifusa.
No hay billetes que alcancen para pagar el costo de tantas falsedades de
guante blanco.
Fuentes de datos: Diarios La Gaceta - Tucumán 23-02-07 y La Capital -
Rosario 24-02-07
*Publicado en AGENCIA PELOTA DE TRAPO. agenciapelota@pelotadetrapo.org.ar
http://www.pelotadetrapo.org.ar/
En Alemania, la locura y la escultura son parte de la misma muestra
delirante*
En la ciudad de Heidelberg son exhibidas las "sillas flotantes" creadas por
un enigmático personaje del siglo XVIII. ¿Era James Tilly Matthews un
esquizofrénico, o sufrió una venganza de un médico delirante?
MISTERIO. Las "sillas flotantes" del enigmático Matthews.
Enrique López Magallón*
conexiones@claringlobal.com.ar
La Colección Prinzhorn es quizá única en su especie: contiene exclusivamente
obras de arte realizadas por pacientes de hospitales psiquiátricos de Suiza
y Alemania, entre 1890 y 1920.
La muestra permanente tiene su sede en la Clínica Psiquiátrica de la
Universidad de Heidelberg. Consta de cerca de 5.000 piezas, entre acuarelas,
bosquejos, cartas y otros textos, además de esculturas.
De acuerdo con los registros de la exposición, muy pocos de los pacientes
contaban con una instrucción formal en artes plásticas. La mayoría se
encontraban internos a causa de padecimientos relacionados con la
esquizofrenia.
El caso Matthews
Un caso especial, sin embargo, es el que ocupa actualmente, y por poco
tiempo, la sala principal de la Colección Prinzhorn. Pero para explicarlo
hay que hablar primero de su autor.
Se trata de James Tilly Matthews, uno de los pacientes más célebres del
hospital Bedlam, de Inglaterra. Era un comerciante de té cuya militancia
política lo llevó a la reclusión. Además de sus actividades mercantiles,
Matthews mantenía contacto con políticos y dirigentes considerados como
"revolucionarios". También realizó labores de mediación entre Gran Bretaña y
Francia, durante el conflicto que separaba a ambas naciones a finales del
siglo XVIII. Se le acusó entonces de ser un doble agente y, bajo la misma
suposición, se le adjudicaron rasgos de esquizofrenia.
Matthews realizó un diseño con unos aparatos llamados que denominó "air
loom"; o sea, algo así como "sillas flotantes". De acuerdo con él, una banda
de maleantes se servía de los aparatos para crear ondas de aire fuertemente
cargadas de magnetismo que, a su vez, sembraban en su cerebro ideas
delirantes.
Con el correr de las décadas, y ya muerto Matthews, algunos personajes han
fabricado aparatos siguiendo los diseños. Uno de estos prototipos se
encuentra precisamente en la sala de exposiciones de la Colección Prinzhorn.
Las máquinas y la locura
Según el Dr. Thomas Fuchs, quien trabaja en la Clínica Psiquiátrica de la
Universidad de Heidelberg, no es rara la aparición de máquinas en los
delirios de pacientes que atribuyen a determinados aparatos cualidades
suficientes para influir en la mente.
Algunos esquizofrénicos se muestran convencidos, por ejemplo, de que Bill
Gates ha intervenido personalmente para estropear sus computadoras
personales . Otros afirman que sus pensamientos son esparcidos por Internet
a través de las cámaras conectadas a sus ordenadores.
Por supuesto, ante estas obras de arte surge la pregunta sobre si el
paciente está realmente enfermo o no. La familia de Matthews, por ejemplo,
nunca aceptó la versión sobre su locura y luchó por que fuera liberado.
Incluso se ha llegado a pensar que la leyenda negra que pesa sobre él fue
una venganza del médico que lo atendía. En 1815, el galeno fue sometido a
una investigación gubernamental en la que, en medio de un escándalo, el
especialista perdió su licencia médica y su puesto.
El paciente, por su parte, fue dejado en libertad y absuelto de todo
diagnóstico negativo. Murió un año más tarde dejando tan sólo el dibujo de
las misteriosas sillas en las que, quizá, se encuentre la clave de una mente
privilegiada y oscura.
*Fuente: Deutsche Welle.
http://www.clarin.com/diario/2007/03/04/conexiones/t-01373680.htm
Domingo, 04 de Marzo de 2007
literatura|ariel magnus y "la abuela", un retrato diferente de la shoah
"Se corrió del lugar de víctima"*
El escritor y periodista cuenta cómo nació el libro en el que su abuela,
sobreviviente de los campos de Therensienstadt y Auschwitz, da su visión del
horror nazi. "Ella es una mujer muy irónica, y en las charlas que tuvimos
nos peleamos mucho... viendo lo que sufrió pude entender mejor su historia",
dice.
"No pude volver a los autores alemanes de la posguerra; es un tema que
prefiero tener lejos."
*Por Angel Berlanga
La abuela es un libro atípico entre los que tienen como protagonistas a
sobrevivientes del Holocausto. Ariel Magnus, el autor, el nieto de esta
sobreviviente de Therensienstadt y Auschwitz, cuenta de su relación con ella
a partir de dos seguidillas de días que pasaron juntos. Con la idea de
registrar su relato acerca de su vida y su paso por los campos nazis, en
2002 intentó una entrevista que resultó llena de tropiezos, antifluida; eso
ocurrió en Brasil, el país en el que esta anciana vive tras la Segunda
Guerra. Al año siguiente ella lo visitó en Berlín -este periodista y
escritor argentino vivió entre 1999 y 2005 en Alemania- y de allí surgió una
crónica sobre esa nueva secuencia de días compartidos. El entrelanzamiento
de ambas instancias estructura un texto en el que coexisten la vitalidad de
esta mujer -nacida en Wuppertal en 1920-, su resistencia a evocar aquel
horror -su madre y su hermana fueron asesinadas, y ella pesaba 35 kilos
cuando fue rescatada-, las inevitables marcas que dejan esas experiencias,
su sentido del humor y sus manías, su lejanía del lamento, con la explícita
mirada del nieto, sus incomprensiones y su búsqueda por comprender, lo que
le resulta difícil de aguantar y lo que le admira, las dificultades de
comunicación.
-Usted plantea cierto rechazo por los libros sobre las experiencias en los
campos. ¿Por qué?
-Aprendí sobre eso desde muy chico en el colegio alemán en el que estudié
aquí, en Buenos Aires. Con alguna excepción, no pude volver a los autores
alemanes de la posguerra; el Holocausto es un tema horrible, que prefiero
tener lejos. Al tener un sobreviviente en la familia la cuestión está muy
cercana, y entonces te relajás y decís "este tema ya lo tengo, no
necesito..." Que es una mentira, de cierta forma. Recién después de escribir
este libro empecé a leer algo: Primo Levi, Hannah Arendt. Y punto. Con las
películas también me cuesta.
-¿Qué decisiones estilísticas tomó al encarar la escritura?
-Cuando tenía sólo la entrevista no me cerraba; en principio quería
desgrabarlo, tipearlo y entregarlo a alguna fundación para que quedara un
testimonio escrito. No quería escribir sobre el tema, realmente. Y tardé
mucho tiempo en darme cuenta de que en lo desastroso de esa entrevista había
algo interesante; ella me cuenta su historia y no la entiendo, nos peleamos.
Pero al transcribir eso, así, digo un montón de nuestra relación. Cuando
vino a visitarme a casa tuve que ponerme a escribir, porque pasaron muchas
cosas significativas. Fue decisivo ponerme como personaje en el libro, cosa
que yo no quería bajo ningún aspecto. Es un poco arriesgado, porque yo no
soy interesante y mi abuela sí.
-¿Es intencional esa búsqueda por correrse del discurso de la víctima?
-Parte de ese tono se lo debo a la abuela. En muchos casos ella se corre de
ese lugar. Fue una verdadera víctima y lo sigue siendo. Como yo no la veía
así, sobre todo porque no lo transmite, en algún momento me costó quererla;
viendo lo que sufrió pude entender mejor su historia. La idea fue mostrarla
como ella se transmite. La abuela odia a quienes se hacen las víctimas y me
parece fantástico. Así que fue una decisión, sí, pero impulsada por ella.
Creo que es un sobreviviente muy especial.
-¿Por qué?
-Es una mujer muy irónica. Logró volver al país de los asesinos de su
familia pero pudo rescatar, ahí, los buenos momentos. Es súper sano lo que
hizo con su historia. Y no es una intelectual, no es leída; entiendo que,
además, nunca trabajó psicoanalíticamente su experiencia. Y se las arregló,
tiró para adelante. Con la misma potencia que siguió a su madre a los campos
de concentración, porque ése era su deber, luego siguió viviendo, formó una
familia y fue feliz. En ese sentido su discurso es distinto; si tuviera un
discurso más destrozado tal vez no me hubiera instado a hablar con ella. Lo
que más rescato de la abuela son sus momentos woodyallenescos, en los que es
capaz de cosas notables. Ir sola a Auschwitz, por ejemplo, y después decir
"me sentí un poco mal". Es kamikaze. Y se la banca. No digo que sea la
única, pero tiene un sentido del humor, una fuerza y una alegría que la
hacen especial.
-Y desde lo emocional, ¿qué le produjo su relato? El libro parece soslayar
un tanto ese costado.
-Yo estaba preparado para que me contara cosas tremendas, pero ella no es
muy dramática. No le gusta contar eso, tuve que presionarla. Hubo cosas que
me impactaron mucho: esa patada que le dieron cuando la separaron de la
madre, que le deformó la cara. Creo que al contrario, el libro es un
desarrollo de lo emocional con mi abuela, con quien no tenía una relación
muy emocional. De chico la vi poco y no la quería mucho, decía cosas que no
me gustaban: recién a través del libro empecé a conocerla. Me parece que
parte de la cuestión es emocional: si hablás de tu abuela es difícil escapar
de eso. Trato de no ser kitsch, de conservar cierto nivel literario a pesar
de las emociones. Los dos, por otra parte, somos más bien fríos. Quizá eso
de la sensación de distancia. Que es real, por nuestras historias estamos
distanciados. Y vivimos lejos.
-¿Qué destaca de su forma de contar la historia?
-El desorden, los sobreentendidos, la rapidez -casi diría la urgencia-, por
momentos la distancia. El hecho de mezclar lo vivido con lo que se aprende
después. Eso desde lo formal; desde el contenido, el casi nulo amarillismo
para contar. Se concentra en lo bueno y procura esquivar lo malo: eso como
una decisión consciente y vital. "A esto no tengo por qué darle vueltas -me
decía-, hay miles de libros, leelos, no me vengas a preguntar eso." Y los
desvíos, detenerse en detalles como el nombre de un río o explayarse en
larguísimas historias secundarias.
-"Por llamar la atención nos pasó lo que nos pasó a los judíos."
-Sí, eso dice mi abuela. Tremendo, ¿no? Y lo repetiría. Cuando lo dijo, los
cuatro que estábamos con ella la miramos y le dijimos "¿cómo pensás algo
así?". Pero luego, en frío, pensé que de alguna forma tiene que explicarse
lo que pasó. Me parece horripilante, pero se acerca a una explicación: "Y,
algo habremos hecho". Acá también está el "algo habrán hecho". Todo lo que
sea judío y notorio le da mucho resquemor; ella preferiría pasar
desapercibida. Y a la vez no toleraría que se pierda la tradición. Yo creo
que de chiquita le enseñaron eso, que hoy subsiste: "Vos tenés la culpa". Le
tienen que haber lavado tanto el cerebro, la denigraron tanto como ser
humano que incluso le hicieron sentir que tenía la culpa de lo que estaba
pasando.
*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/4-5565-2007-03-04.html
Miguel Ángel Buonarroti*
Potente solitario
alma, cuerpo, cosas
las manos de su Dios, su tierra, sus parientes
Tributo al biógrafo:
la Batalla de los Centauros
en la corte de los Médicis
y la Virgen de la Escala
Extraedor de mármoles
mucho enaltecer
Clemente Séptimo abriendo su biblioteca Laurenciana
El relieve en el meollo
capturado en el relieve.
Miguel Angel Buonarroti*
Puissant solitaire
âme, corps, choses
les mains de son Dieu, son pays, sa parentèle
Tribut au biographe:
la Bataille des Centaures
à la Cour des Médicis
et la Vierge à l'échelle
Extraire des marbres
de sublimes exaltations
Clément Sept ouvrant sa bibliothéque Laurentienne
Le relief dans l'âme
capturé dans les reliefs.
*de Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar
- castellano-francés & con traducción de Jacques Canut
*
Queridas amigas, queridos amigos:
El domingo 4 de marzo del 2007 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg
(107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro
programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música de los
compositores argentinos Pablo Ingüe y Alejandro Iglesias Rossi. Las poesías
que leeremos pertenecen a Estelia Soto Jourdan (Argentina) y la música de
fondo será de Wayanay (Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar
online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede
bajar gratis de internet)
!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se
repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en
la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067
*
Reescribiendo noticias. Una invitación permanente y abierta a rastrear
noticias y reescribirlas en clave poética y literaria. Cuando menciono
noticias, me refiero a aquellas que nos estrujan el corazón. Que nos parten
el alma en pedacitos. A las que expresan mejor y más claramente la
injusticia social. El mecanismo de participación es relativamente simple.
Primero seleccionar la noticia con texto completo y fuente. (indispensable)
y luego reescribirla literariamente en un texto -en lo posible- ultra breve
(alrededor de 2000 caracteres).
Enviar los escritos al correo: inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura
Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.
Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio:
la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada
escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se
editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación
en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor
emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada
obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su
difusión los escritos que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras
recibidas, solo verificar que un autor con nombre Y/o seudonimo , y una
dirección personal de mail nos envia un trabajo.
Respuesta a preguntas frecuentes
Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.
Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y
noticias que se publican en los medios de comunicación.
Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.
Es gratuito publicar ?
En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de
cada escrito es un intercambio de libertades entre el escritor y el editor,
cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de
estilo ni formato.
Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?
Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de
trabajo del editor.
Cómo ayudar a la tarea de Inventiva Social?
Difundiendo boca a boca (o mail a mail ) este espacio de cooperación y sus
propuestas de escritura
¿ Otras preguntas o consultas? escribi a inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar