Todo es Efímero
Así es. Sin duda alguna, todo es efímero.
Antes o después, todo termina.
Y quizá este sea el mejor momento, o el peor, quién sabe, pero Efímeros, tras más de dos años de andadura, llega a su fin.
Ha sido un viaje divertido, más que divertido, y durante todo este tiempo he aprendido muchas cosas, unas buenas y otras malas, pero es de justicia reconocer que la experiencia ha merecido la pena.
Empezamos hermanados con otro blog, Eterno, escrito por Francisco Ruiz Fernández (conocido en su círculo de íntimos como Txisko), en una serie encadenada de microrrelatos que quedó truncada cuando Eterno pasó a mejor vida. Tardé en advertirlo, pues transcurrió un mes de silencio desde el último relato hasta la emotiva despedida, en diciembre de 2004, pero cuando Eterno nos abandonó, comprendí que la vida de un proyecto carece por completo de relación con su nombre.
Mientras tanto, de forma paralela, Ediciones Efímeras crecía, y pasaba de editar un humilde ezine llamado, cómo no, Efímero, a preparar ediciones de relatos ilustrados y antologías en PDF. Así surgió Canope, una antología de microrrelatos que reunía un centenar de los publicados por Francisco Ruiz Fernández y Santiago Eximeno en sus respectivos blogs, acompañados por increíbles ilustraciones de Ferrán Clavero y un prólogo que amablemente nos escribió Alberto García-Teresa. Tras esta antología y el cierre de Eterno, todo parecía visto para sentencia.
Sin embargo, Efímeros desafió a su propio nombre y continuó.
Continuó porque como experiencia me embriagaba. Siempre he adorado los microrrelatos -como lector, como escritor-, y cerrar el blog en un momento creativo tan explosivo (al menos así me sentía) no me parecía de recibo. Así que continué escribiendo microrrelatos, y las cosas funcionaron. De pronto empecé a ver varios de ellos publicados aquí y allá, en revistas y antologías ( Galaxia, Fabricantes de Sueños, Vórtice en línea, Necronomicón, ScifiWorld Magazine), y descubrí que había un espacio para los microrrelatos en las publicaciones habituales, y que Efímeros, al fin y al cabo, había servido para mucho más de lo que inicialmente había pensado.
No quiero olvidar tampoco los comentarios. El formato blog me permitió una interactividad con los lectores (la más llamativa, sin duda, la de David Jasso) que no esperaba, y me encantó. De hecho, creo que el mejor recuerdo de esta experiencia son sin duda los comentarios recibidos.
Poco más queda por añadir. El viaje no ha terminado (continúa, por ejemplo, en ¿Quién es el Cruciforme?), y el género del microrrelato es algo que no abandonaré (creo que me atrae demasiado).
En fin, esto es un hasta luego más que un adiós, así que... nos leemos.
Santi Eximeno.
P.D. Si te estás preguntando: "¿Y por qué cierra precisamente ahora?", bueno, yo también me lo pregunto.
Antes o después, todo termina.
Y quizá este sea el mejor momento, o el peor, quién sabe, pero Efímeros, tras más de dos años de andadura, llega a su fin.
Ha sido un viaje divertido, más que divertido, y durante todo este tiempo he aprendido muchas cosas, unas buenas y otras malas, pero es de justicia reconocer que la experiencia ha merecido la pena.
Empezamos hermanados con otro blog, Eterno, escrito por Francisco Ruiz Fernández (conocido en su círculo de íntimos como Txisko), en una serie encadenada de microrrelatos que quedó truncada cuando Eterno pasó a mejor vida. Tardé en advertirlo, pues transcurrió un mes de silencio desde el último relato hasta la emotiva despedida, en diciembre de 2004, pero cuando Eterno nos abandonó, comprendí que la vida de un proyecto carece por completo de relación con su nombre.
Mientras tanto, de forma paralela, Ediciones Efímeras crecía, y pasaba de editar un humilde ezine llamado, cómo no, Efímero, a preparar ediciones de relatos ilustrados y antologías en PDF. Así surgió Canope, una antología de microrrelatos que reunía un centenar de los publicados por Francisco Ruiz Fernández y Santiago Eximeno en sus respectivos blogs, acompañados por increíbles ilustraciones de Ferrán Clavero y un prólogo que amablemente nos escribió Alberto García-Teresa. Tras esta antología y el cierre de Eterno, todo parecía visto para sentencia.
Sin embargo, Efímeros desafió a su propio nombre y continuó.
Continuó porque como experiencia me embriagaba. Siempre he adorado los microrrelatos -como lector, como escritor-, y cerrar el blog en un momento creativo tan explosivo (al menos así me sentía) no me parecía de recibo. Así que continué escribiendo microrrelatos, y las cosas funcionaron. De pronto empecé a ver varios de ellos publicados aquí y allá, en revistas y antologías ( Galaxia, Fabricantes de Sueños, Vórtice en línea, Necronomicón, ScifiWorld Magazine), y descubrí que había un espacio para los microrrelatos en las publicaciones habituales, y que Efímeros, al fin y al cabo, había servido para mucho más de lo que inicialmente había pensado.
No quiero olvidar tampoco los comentarios. El formato blog me permitió una interactividad con los lectores (la más llamativa, sin duda, la de David Jasso) que no esperaba, y me encantó. De hecho, creo que el mejor recuerdo de esta experiencia son sin duda los comentarios recibidos.
Poco más queda por añadir. El viaje no ha terminado (continúa, por ejemplo, en ¿Quién es el Cruciforme?), y el género del microrrelato es algo que no abandonaré (creo que me atrae demasiado).
En fin, esto es un hasta luego más que un adiós, así que... nos leemos.
Santi Eximeno.
P.D. Si te estás preguntando: "¿Y por qué cierra precisamente ahora?", bueno, yo también me lo pregunto.