Sara es una chica de no poco mas de veinte años vive en Barcelona y su vida es algo monótona. 1er Capítulo
Era de noche y no se escuchaba nada más que el silencio, un silencio abrumador y el tic tac de su despertador.
Dormía placidamente cuando su padre entró en su habitación para despedirse de ella con un beso, un dulce beso en su mejilla derecha que le plañó en su piel con olor a melocotón.
Él casi tropieza con los zapatos de la niña, pero al llegar a la puerta se gira para volverla a mirar para verla dormir como si de un angelito se tratase.
La puerta se cerró y ella se despertó, abrió los ojos porque le había parecido notar una presencia en su habitación, pero allí no había nadie. El despertador sonaba, Sara lo buscaba a tientas con sus blancas manos, hasta que lo encontró.
Separó las sabanas de su cuerpo y puso sus pies descalzos en el frio suelo. Poco a poco fue desperezándose y se dirigió hacia el lavabo. Se miró en el espejo, bostezo un par de veces, se limitó a odiar esas espinillas que por muchas cremitas que se pusiese antes de irse a dormir, por la mañana, al mediodía, por la tarde a todas horas...seguían ahí. Desayunó como cada mañana sola, su padre se iba temprano a trabajar, era quiosquero. No eran más de las ocho de la mañana y Sara ya estaba en la calle dispuesta a luchar contra un nuevo día.
Antes del llegar al trabajo le gustaba tomarse un café en la vieja granja de la calle olzinellas. Conocía a los dueños desde hacia años, y aparte del aprecio mutuo aquella granja le traía recuerdos inolvidables, el olor a café recién hecho, los hablares de la gente, las lámparas, las mesas...después iba paseando tranquilamente, dándole el aire fresco de la mañana en su rostro hasta llegar a su trabajo.
Sara era secretaria de una compañía de viajes. Sus compañeras le hacían la vida imposible, y su jefe era un...dejémoslo ahí. Sara mas que trabajar se pasaba horas y horas delante de un ordenador navegando por Internet, hasta que dio con un Chat donde conoció a Lorca. Lorca era su nick, a ella tampoco le importaba demasiado no saber su nombre real, él tampoco sabía el suyo. Las horas con Lorca pasaban volando y Sara cada día estaba más enganchada a él. (Continuará...)
Dormía placidamente cuando su padre entró en su habitación para despedirse de ella con un beso, un dulce beso en su mejilla derecha que le plañó en su piel con olor a melocotón.
Él casi tropieza con los zapatos de la niña, pero al llegar a la puerta se gira para volverla a mirar para verla dormir como si de un angelito se tratase.
La puerta se cerró y ella se despertó, abrió los ojos porque le había parecido notar una presencia en su habitación, pero allí no había nadie. El despertador sonaba, Sara lo buscaba a tientas con sus blancas manos, hasta que lo encontró.
Separó las sabanas de su cuerpo y puso sus pies descalzos en el frio suelo. Poco a poco fue desperezándose y se dirigió hacia el lavabo. Se miró en el espejo, bostezo un par de veces, se limitó a odiar esas espinillas que por muchas cremitas que se pusiese antes de irse a dormir, por la mañana, al mediodía, por la tarde a todas horas...seguían ahí. Desayunó como cada mañana sola, su padre se iba temprano a trabajar, era quiosquero. No eran más de las ocho de la mañana y Sara ya estaba en la calle dispuesta a luchar contra un nuevo día.
Antes del llegar al trabajo le gustaba tomarse un café en la vieja granja de la calle olzinellas. Conocía a los dueños desde hacia años, y aparte del aprecio mutuo aquella granja le traía recuerdos inolvidables, el olor a café recién hecho, los hablares de la gente, las lámparas, las mesas...después iba paseando tranquilamente, dándole el aire fresco de la mañana en su rostro hasta llegar a su trabajo.
Sara era secretaria de una compañía de viajes. Sus compañeras le hacían la vida imposible, y su jefe era un...dejémoslo ahí. Sara mas que trabajar se pasaba horas y horas delante de un ordenador navegando por Internet, hasta que dio con un Chat donde conoció a Lorca. Lorca era su nick, a ella tampoco le importaba demasiado no saber su nombre real, él tampoco sabía el suyo. Las horas con Lorca pasaban volando y Sara cada día estaba más enganchada a él. (Continuará...)
Comentario:
vaya, veo que hay una profunda identificacion personal con la protagonista (por parte del autor ;-) ) me pregunto quien será Lorca? ;-P muacks





