<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.ya.com/el-baul-de-mis-dias/rss20.xml"><title><![CDATA[El baúl de mis días]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/el-baul-de-mis-dias/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Os abro el baúl que contiene las emociones que lo van llenando cada día]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[12/12/2004]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hour]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[123]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[BASE]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/el-baul-de-mis-dias/c_12.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/el-baul-de-mis-dias/c_11.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/el-baul-de-mis-dias/c_10.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/el-baul-de-mis-dias/c_9.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.ya.com/el-baul-de-mis-dias/c_12.htm"><title><![CDATA[EL QUERER]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/el-baul-de-mis-dias/c_12.htm]]></link><description><![CDATA[Para los que como yo entendáis más bien poco del querer, del cómo querer  de cómo aceptar y recibir el amor que nos brindan los demás; os recomiendo el Camino al encuentro </i></i>de Jorge Bucay.<br/><br/>Durante mucho tiempo pensé que querer era lo más sencillo del mundo, y que si querer era fácil, ser querido aún lo era más. Pero no es así.<br/><br/>No todos queremos de la misma forma ni lo demostramos igual, es por eso que muchas veces no entendemos la manera que tienen los demás de querernos. <br/><br/>Erróneamente esperamos que nos quieran de la misma forma que nosotros, igual o más si es posible. Pero el querer no tiene magnitud. Querer es priorizar, es dar sin espera recibir nada a cambio. Querer es desear tener cerca. <br/><br/>Empecé a pensar en esto cuando dejé de sentirme querida por la persona a las que más amo en este mundo y que es a la vez la que más me ha querido nunca. En su día a día, con sus pequeños gestos, su manera especial de hacer las cosas y el brillo particular de sus ojos al mirarme, sabía que me quería, que yo era importante para él, me sentía especial y feliz de amar y ser amada.<br/><br/>Evidentemente mis gestos de amor no eran los mismos que los suyos, pero no por eso no le quería, simplemente amamos de formas diferentes y somos distintos, por eso no son los mismos gestos de demostración. Todo iba bien hasta que en mi cabeza se formuló la siguiente pregunta: ¿Me quiere?<br/><br/>¿Me quiere? ¿Eso se tiene que preguntar? ¿De verdad un “sí” o un “no” son respuesta suficiente a esa pregunta? Yo creo que no. El querer no se expresa con palabras, sino con acciones. Y si no somos capaces de reconocer esos gestos de amor, ¿de verdad nos va a bastar un sí como respuesta? Si no reconocemos nada en la forma de actuar de esa otra persona que nos indique que nos quiere puede ser que no nos quiera, pero también puede ser que estemos negados a entender que ella quiere de forma distinta. Porque reconocer eso implica hacer el esfuerzo de conocer y reconocer la manera de querer de otros. Es más fácil decir que no nos dan lo que queremos.<br/><br/>Y pensándolo bien, que mejor respuesta a un “Te quiero” que un “lo sé”. Eso significaría que entienden nuestra forma de querer, que saben dónde están nuestros gestos de amor. Pero la mayoría no estamos preparados para esto, porque siendo sinceros, si a una declaración de amor nos responden “lo sé”, a más de uno le entrarían ganas de mandar a ese “lo sé” a un sitio muy muy lejano. <br/><br/>Tal vez por pensar que querer y ser querido es tan sencillo no nos hemos esforzado lo suficiente en aprender a hacerlo.  Y por culpa de ese error, ¿cuántas muestras de amor nos hemos perdido?, ¿cuántos gestos no hemos entendido? ¿Estamos tan sobrados de amor que nos podemos permitir no descifrarlo?<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/el-baul-de-mis-dias/c_11.htm"><title><![CDATA[¿DECEPCIÓN?]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/el-baul-de-mis-dias/c_11.htm]]></link><description><![CDATA[¿Cuándo es que aparece la decepción? ¿Es culpa de otros o de nosotros mismos?<br/><br/>Todos nos hemos sentido decepcionados en alguna ocasión, casi siempre son otros los que nos decepcionan, y algunas, aunque no tantas, somos nosotros mismo la causa de la decepción.<br/><br/>Es algo que no nos esperamos, que aparece por sorpresa y que a veces nos duele. Porque es curioso, pero a veces nos decepcionamos pero no nos enfadamos. <br/><br/>Tal vez la respuesta a la decepción es tan sencilla como decir que la culpa es nuestra, estemos decepcionados por otros o por nosotros mismos. Hemos fijado unas expectativas demasiado altas, nada realistas, y al no cumplirse nos sentimos decepcionados. <br/><br/>Entonces la pregunta cambia, ¿por qué nos esforzamos en fijarnos objetivos y expectativas nada realistas? No creo que sea porque nos guste sentirnos decepcionados. Tal vez es porque las expectativas realistas son demasiado poco para nosotros, y es más fácil construir castillos de arena que buscar lo que necesitamos en otro lado.<br/><br/>Por ejemplo en las relaciones. Muchas veces nos habremos sentido decepcionados por nuestra pareja. Al sentirnos decepcionados la estamos culpando de no habernos dado lo que nos merecemos, de no haber hecho lo que nosotros esperábamos. Pero, ¿y si no es así?, ¿y si la culpa es nuestra? Hemos esperado algo que esa persona no nos puede dar o no está dispuesta a dar. En vez de aceptarlo y de actuar en consecuencia seguimos esperando que eso tan deseado llegue algún día, que esa persona cambie o simplemente que sea la que nosotros pensamos que tiene que ser. <br/><br/>¿Cobardía? Yo creo que sí. No nos gusta ni ceder ni fracasar. Después de una larga relación, en la que nos hemos sentidos especiales, valorados, queridos… de repente sentimos que no recibimos nada, y en vez de afrontar que las cosas cambia, que con el tiempo el viento mueve las cosas… preferimos seguir creyendo que todo cambiará algún día no muy lejano. <br/><br/>¿Por qué no somos capaces de ser realistas, de aceptar las cosas como son hasta que ya nos hemos consumido?<br/><br/>Porque eso es lo que hacemos la mayoría, agachamos la cabeza y defendemos nuestra espera a capa y espada, porque estamos realmente convencidos de que el cambio esta cerca. <br/><br/>Si llegásemos a aceptarlo a tiempo se nos presentaría un dilema. Tenemos dos opciones: una es la de cortar por lo sano, esa persona no nos puede dar o no quiere darnos lo que nosotros necesitamos y deseamos, así que nos quedamos con lo vivido y que eso nos sirva de experiencia para la próxima vez, y salimos al mundo a seguir viviendo y a buscar lo que necesitamos para satisfacer nuestras expectativas. La otra opción puede parecer más sencilla, pero no es siempre la más fácil, es la opción de ceder, de acostumbrarte y adaptarte al cambio real y no esperar el cambio que nunca va a llegar. Hay que ver hacia que lado se inclina la balanza y comprobar si es realmente algo tan importante, o si por el contrario, todo lo demás que tenemos con esa persona compensa esa carencia. <br/><br/>Cuanto más tarde nos damos cuenta de que nuestras expectativas no eran reales peor. Después de años me doy cuenta de que no es decepción lo que siento, sino que soy una cobarde por no haber aceptado que hay cosas que nunca llegarán.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/el-baul-de-mis-dias/c_10.htm"><title><![CDATA[¿EXISTEN LAS MENTIRAS PIADOSAS?]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/el-baul-de-mis-dias/c_10.htm]]></link><description><![CDATA[¿En qué momento y cómo decidimos mentir? , ¿Qué nos lleva a querer engañar a alguien?<br/><br/>Quizás es miedo a afrontar las consecuencias de nuestros actos, pero, si lo que hacemos es decisión nuestra, ¿por qué avergonzarnos de eso y arriesgarnos a las consecuencias de una mentira?<br/><br/>¿Somos demasiado cobardes para decir la verdad o tal vez demasiado valientes y por eso mentimos? ¿De verdad hay que ser valiente para mentir?<br/><br/>A mi me enseñaron que mentir es de cobardes, una persona que no se atreve a decir lo que ha hecho o ha pensado y cree que necesita mentir para ser aceptado… ¿Quién esperamos que se crea la mentira, los demás o nosotros mismos? ¿De verdad uno se siente menos culpable al mentir y así “hacer desaparecer” lo que ha hecho?, claro, los demás no lo saben, no saben que lo hice, entonces no cuenta. <br/><br/>No hay nada que me duela más que una mentira, aunque sea una mentira “sin importancia”. ¿En serio alguien puede creer que existen mentiras sin importancia, mentiras piadosas?<br/><br/>Es una cadena, mentimos para hacer desaparecer algún hecho que va a sentarle mal a alguien “para no darle un disgusto” y al final acabamos mintiendo sin ton ni son con el único objetivo de tapar aquella pequeña mentira sin importancia. Pero en mi opinión no protegemos a los demás de nuestras mentiras, la mentira nos da la oportunidad de actuar sin que nuestras acciones tengan consecuencias negativas para nosotros. <br/><br/>¿Existen las relaciones sin mentiras? ¿Aún quedan personas que piensen que para tener una relación sana es imprescindible no mentir?<br/><br/>Pero mentir no es tan sencillo, siempre queda el riesgo de que nuestras mentiras se descubran. Y, ¿cómo nos sentimos cuando nos llaman mentirosos, cuándo se descubre nuestro secreto?<br/><br/>Ese debería ser el momento en el qué de verdad nos sintiésemos ridículos y avergonzados y esos sentimientos nos llevasen a tomar la valiente decisión de o volver a mentir jamás. Pero eso está muy lejos de lo que suele pasar en realidad. Nos enfadamos con el que nos descubre por no haber confiado en nosotros, ¿cómo se le ocurre dudar de mi e ir a investigar si mis afirmaciones son ciertas o no? Y al final somos nosotros los decepcionados por nuestro descubridor, ahora nos queda pensarnos en si volver a confiar en él, ya veremos si le perdonamos.<br/><br/>Ridículo pero cierto. Porque cuando somos nosotros los que descubrimos una mentira, ¿cómo nos sentimos? Traicionados, engañados, furiosos… ¿qué hemos hecho para que no confíen en nosotros y nos mientan?, pensamos que algo que se oculta es porqué es malo, porque eso es negativo para nosotros, y al hecho de haber hecho algo que nos pueda afectar se le suma la faena de haber sido ocultado, ¡Han intentado hacerlo desaparecer! <br/><br/>Las mentiras no son la solución a algo de lo que nos arrepentimos, no lo borran ni lo hacen desaparecer. No por mentir somos mejores personas, nuestras mentiras no salvan a los demás de sufrir sus consecuencias. <br/><br/>Y si todo esto es tan evidente y lo sabemos todos, ¿Por qué seguimos mintiendo?<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/el-baul-de-mis-dias/c_9.htm"><title><![CDATA[LO ABSURDO DE MI BAÚL]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/el-baul-de-mis-dias/c_9.htm]]></link><description><![CDATA[Algunos escriben para contar sus historias al mundo, transmitir sus vivencias con moraleja a los demás, para que los lectores no cometan los mismos errores que el autor, otros lo hacen para liberar su ira… ¿Por qué escribo yo? Quizás para vaciar mi mente de emociones que no quiero volver a sentir, pero con demasiado miedo para enviarlas al olvido. <br/><br/>Puede que con esto consiga reírme de mis sentimientos, a veces te sientes ridículo al leer lo que supuestamente era tan angustioso. Con palabras los sentimientos y las emociones cobran otra forma, forma que a veces se mofa delante de ti. Es como confesarte delante de alguien, abrirle la tapa del baúl de tus sentimientos y a fin ver que la expresión de tu cara no denota ninguna sorpresa, sino más bien un “¿y esto es todo?...”. Si ya te sentías mal antes de contarlo después de esa cara dejas de sentir dolor para sentirte ridículo.<br/><br/>Después de contemplar varias caras de “¿y esto es todo?” te lo piensas dos veces antes de entregar la llave de tu baúl. Este es mi caso, no recuerdo el día ni la expresión que me llevaron a pensármelo dos veces, pero eso es lo que hago, a parte de intentar controlar mis sentimientos tengo que controlar también que no salgan desordenados delante de cualquiera. <br/><br/>Hace más de cinco años que encontré a la persona a la que pude entregarle la llave de mi baúl, no antes sin haberlo meditado con un par de almohadas. Y ahora, después de ¿varias? decepciones, no sé si fue un error. <br/><br/>Creo que todos tenemos la esperanza de encontrar a la persona que nos escuchará impacientes, poniendo toda su atención en nuestras palabras, y que, a pesar de no poder sentir lo mismo que nosotros, parecerá que comparte con nosotros nuestras emociones, les dará el valor que se merecen y no minimizará su importancia.<br/><br/>Estaba segura de haber encontrado a esa persona. Me escuchó durante dos años, compartí con él todas mis penas, ilusiones, miedos y esperanzas. Me sentí comprendida y supe que no estaba sola en el mundo, había alguien a quien le importaba lo que yo sentía. Intercambiamos nuestras llaves y fuimos capaces de ponernos en la piel del otro, cuando uno de los baúles se abría eso era lo más importante, todo lo demás dejaba de importar.<br/><br/>¿Qué ha cambiado para que todo el contenido de mi baúl sea absurdo? Llevaba años sintiendo que para él mis problemas había pasado a ser algo absurdo, algo sin importancia, pero ahora ya no es sólo una impresión mía que me negaba a aceptar, ahora sé que es eso lo que piensa. <br/><br/>Ahora estoy pensando en tirarla llave para no cometer el error de volver a entregársela a nadie más. O puede que sea mejor tirar directamente el baúl con todo lo absurdo que hay dentro. <br/><br/>Pero qué más me da lo que piensen los demás de lo que hay en mi baúl, para mi todo lo que hay dentro de él tiene sentido, y esta muy lejos de ser absurdo para mi. <br/>]]></description></item></rdf:RDF>
