Anacondas
No, no tiene nada que ver con la película este post.
Pero ver los continuos trailers cinematográficos de esos bichos que deben de ser anacondas-turbo y que más que habitantes del Amazonas parecen salidas de Jurasic Park por lo grandotas y la mala leche que gastan me hizo recordar este episodio.
Fuimos a cenar una amiga mía y yo con un amigo mío y otro individuo que no recuerdo, a uno de mis restaurantes favoritos, que tienen cocina abierta hasta la 1de la mañana. No había demasiada gente porque fuimos pasada la medianoche. Menos mal...
Mi amigo es ingeniero y una persona parlanchina y simpática. Nos estaba contando una apasionante historia sobre un proyecto que hizo en el Amazonas para su empresa, la verdad es que no me acuerdo mucho de que iba el tema en sí... Nos contaba que tuvieron que atravesar la selva amazónica a pie para ver los enclaves de dicho proyecto y que los guías locales que los acompañaban sobre todo les dijeron que no debían de separarse ni alejarse del grupo.
Al cabo de un rato de caminata por la selva, se dieron cuenta que uno de los técnicos que iba en el grupo había desaparecido, así que dos de los guías, retrocedieron para encontrarlo. Por lo visto se había despistado contemplando el paisaje. Cuando lo encontraron, el pobre técnico tenía una anaconda a corta distancia y el miedo lo había dejado recostado en un arbol, totalmente petrificado y en estado de shock. Los guías le hablaban pero él seguía inmovil y no sabían como sacarlo de ese estado y por miedo a que el remedio fuera peor que la enfermedad intentaban hacerlo reaccionar agitando un pañuelo delante de él...
En este punto de la historia, mi amigo cogió una servilleta y empezo a agitarla como se agitan los pañuelos en los toros delante de nosotros describiendonos la escena. Poco a poco empezo a desaparecer de nuestra vista, mientras seguía agitando la servilleta... pasaron unos segundos hasta que nos dimos cuenta que se había recostado en el respaldo y que se había caído hacia atrás sentadito en la silla, pero eso sí, sin soltar la servilleta! Nunca me he reído tanto como en aquella ocasión, porque hasta que no lo vimos en el suelo, pensabamos que era parte de la escenificación de la historia y además al recordar como mientras se caía agitaba la servilleta como si se despidiera, mi amiga y yo nos desternillabamos de risa. No sé como acabó la historia del técnico, los guías y la anaconda, porque las risas del momento no nos dejaron oir el final...
Pero ver los continuos trailers cinematográficos de esos bichos que deben de ser anacondas-turbo y que más que habitantes del Amazonas parecen salidas de Jurasic Park por lo grandotas y la mala leche que gastan me hizo recordar este episodio.
Fuimos a cenar una amiga mía y yo con un amigo mío y otro individuo que no recuerdo, a uno de mis restaurantes favoritos, que tienen cocina abierta hasta la 1de la mañana. No había demasiada gente porque fuimos pasada la medianoche. Menos mal...
Mi amigo es ingeniero y una persona parlanchina y simpática. Nos estaba contando una apasionante historia sobre un proyecto que hizo en el Amazonas para su empresa, la verdad es que no me acuerdo mucho de que iba el tema en sí... Nos contaba que tuvieron que atravesar la selva amazónica a pie para ver los enclaves de dicho proyecto y que los guías locales que los acompañaban sobre todo les dijeron que no debían de separarse ni alejarse del grupo.
Al cabo de un rato de caminata por la selva, se dieron cuenta que uno de los técnicos que iba en el grupo había desaparecido, así que dos de los guías, retrocedieron para encontrarlo. Por lo visto se había despistado contemplando el paisaje. Cuando lo encontraron, el pobre técnico tenía una anaconda a corta distancia y el miedo lo había dejado recostado en un arbol, totalmente petrificado y en estado de shock. Los guías le hablaban pero él seguía inmovil y no sabían como sacarlo de ese estado y por miedo a que el remedio fuera peor que la enfermedad intentaban hacerlo reaccionar agitando un pañuelo delante de él...
En este punto de la historia, mi amigo cogió una servilleta y empezo a agitarla como se agitan los pañuelos en los toros delante de nosotros describiendonos la escena. Poco a poco empezo a desaparecer de nuestra vista, mientras seguía agitando la servilleta... pasaron unos segundos hasta que nos dimos cuenta que se había recostado en el respaldo y que se había caído hacia atrás sentadito en la silla, pero eso sí, sin soltar la servilleta! Nunca me he reído tanto como en aquella ocasión, porque hasta que no lo vimos en el suelo, pensabamos que era parte de la escenificación de la historia y además al recordar como mientras se caía agitaba la servilleta como si se despidiera, mi amiga y yo nos desternillabamos de risa. No sé como acabó la historia del técnico, los guías y la anaconda, porque las risas del momento no nos dejaron oir el final...
Comentario:
¿Porque será que los porrazos ajenos nos hacen tanta gracia? :-)
Comentario:
Es k me lo estoy imaginando, vaya porrazo jajaja
Comentario:
Yo voy a quedarme con el post anterior. De hecho, propongo la creación de una asociación de víctimas de los email en cadena para luchar por nuestros derechos. ¿Quién se apunta?
Bss.
Bss.
Comentario:
uys hija mia, que no he conseguido refrescar tu blog desde el de sexo en ny. pero es que ni dandole martillazos al F5.
en fin me alegro leer post tuyos de nuevo, y te emplazo a mi "otra" web www.gimari.tk la cual tengo mas olvidada que la orilla del mar. algun dia me pondre con ella de nuevo ;)
besitos y vigila lo de las sabanas, que ahora hace frio... :P
en fin me alegro leer post tuyos de nuevo, y te emplazo a mi "otra" web www.gimari.tk la cual tengo mas olvidada que la orilla del mar. algun dia me pondre con ella de nuevo ;)
besitos y vigila lo de las sabanas, que ahora hace frio... :P
Comentario:
Jijijijiji.... Yo también me he reído un ratito con la historia. Buen finde!!





