Salmón al horno
Ayer hice salmón al horno. Siempre que hago este plato no puedo evitar acordarme del entierro de mi padre.
Cuando murió mi padre, hace un par de años, yo corría rota de dolor a refugiarme en los brazos de mi madre. Tal vez en mi egoismo de hija esperaba que ella me consolara, me calmara como ha hecho otras muchas veces en mis crisis. Cuando llegué a casa de mis padres el panorama fue bien distinto. Sólo pensaba que yo había perdido a mi padre sin darme cuenta o pararme a pensar que ella había perdido a su marido y estaba más destrozada que yo.
El día del entierro, me levanté temprano para ir a recoger a distintos familiares que llegaban a primera hora en tren desde Madrid y Barcelona. De vuelta a casa se impuso mi sentido común y mi sentido práctico y pasé por el mercado dispuesta a ocuparme yo de la manduca de aquel día sabedora de que mi madre estaba descompuesta y ella que es tan habitualmente eficaz para todo, no creo que hubiera reparado en este punto. Mis hermanos se ocuparon de otras cosas, y aunque esté feo decirlo, no son tan buenas cocineras como yo, ea!
Compre salmón y almejas. Enterramos a mi padre por la mañana y mientras el resto de mi familia acompañaban a familiares y amigos, hacían de taxistas, o despedían y agradecían a todo el mundo la asistencia, yo me fui a casa a preparar la comida para toda mi familia y algunos comensales extras.
El salmón con almejas me salió buenísimo, no sé si fue por la calidad del pescado de mi tierra, si fue por el horno nuevo de mi madre, pero me salio mejor que nunca antes y nunca después. Todos me felicitaron, y mis primas foráneas me pedían la receta. A mi me parecía un poco surrealista, acabar de enterrar a mi padre y estar allí con mis primas pasando recetas de cocina, pero no quería ser descortés...
Antes de la muerte de mi padre nunca entendí que pintaba tanta gente en los entierros y excusaba mi presencia de casi todos pensando que era un incordio para los que sufren una pérdida saludar a tanta gente. Sólo después de perder a mi padre me dí cuenta que en momentos tan dolorosos son los comentarios banales o el inocente intercambio de recetas de cocina, que se intercalan entre los pésames de dolor, lo que hace ese momento tan triste más llevadero y concluí que la finalidad primordial de los asistentes a los entierros es entretener a los afectados aunque suene extraño.
Cuando murió mi padre, hace un par de años, yo corría rota de dolor a refugiarme en los brazos de mi madre. Tal vez en mi egoismo de hija esperaba que ella me consolara, me calmara como ha hecho otras muchas veces en mis crisis. Cuando llegué a casa de mis padres el panorama fue bien distinto. Sólo pensaba que yo había perdido a mi padre sin darme cuenta o pararme a pensar que ella había perdido a su marido y estaba más destrozada que yo.
El día del entierro, me levanté temprano para ir a recoger a distintos familiares que llegaban a primera hora en tren desde Madrid y Barcelona. De vuelta a casa se impuso mi sentido común y mi sentido práctico y pasé por el mercado dispuesta a ocuparme yo de la manduca de aquel día sabedora de que mi madre estaba descompuesta y ella que es tan habitualmente eficaz para todo, no creo que hubiera reparado en este punto. Mis hermanos se ocuparon de otras cosas, y aunque esté feo decirlo, no son tan buenas cocineras como yo, ea!
Compre salmón y almejas. Enterramos a mi padre por la mañana y mientras el resto de mi familia acompañaban a familiares y amigos, hacían de taxistas, o despedían y agradecían a todo el mundo la asistencia, yo me fui a casa a preparar la comida para toda mi familia y algunos comensales extras.
El salmón con almejas me salió buenísimo, no sé si fue por la calidad del pescado de mi tierra, si fue por el horno nuevo de mi madre, pero me salio mejor que nunca antes y nunca después. Todos me felicitaron, y mis primas foráneas me pedían la receta. A mi me parecía un poco surrealista, acabar de enterrar a mi padre y estar allí con mis primas pasando recetas de cocina, pero no quería ser descortés...
Antes de la muerte de mi padre nunca entendí que pintaba tanta gente en los entierros y excusaba mi presencia de casi todos pensando que era un incordio para los que sufren una pérdida saludar a tanta gente. Sólo después de perder a mi padre me dí cuenta que en momentos tan dolorosos son los comentarios banales o el inocente intercambio de recetas de cocina, que se intercalan entre los pésames de dolor, lo que hace ese momento tan triste más llevadero y concluí que la finalidad primordial de los asistentes a los entierros es entretener a los afectados aunque suene extraño.
Comentario:
Bruji, tienes un estilo escribiendo que envidaría Elvira Lindo...al leer los últimos post de tu blog he sonreído...gracias por tu sinceridad!
Comentario:
Sí, la verdad es que cada uno debe ayudar como puede o sabe, porque todos pierden a alguien cuando se muere una persona cercana y cada uno lleva el dolor como puede o sabe: unos llorando, otros cocinando.
Y sí, sin duda que la gente te dé su apoyo y se moleste en ir a decirte que lo sienten te hace sentirte arropado en un momento en que te sientes muy solo porque sois uno menos.
Yo lo experimenté el año pasado por estas fechas, cuando un primo mío de corta edad y mi abuela, que me había criado -y no fue fácil evitar que me convirtiese en un gilipollas-, nos dejaron.
Besos.
Y sí, sin duda que la gente te dé su apoyo y se moleste en ir a decirte que lo sienten te hace sentirte arropado en un momento en que te sientes muy solo porque sois uno menos.
Yo lo experimenté el año pasado por estas fechas, cuando un primo mío de corta edad y mi abuela, que me había criado -y no fue fácil evitar que me convirtiese en un gilipollas-, nos dejaron.
Besos.
Comentario:
No sé, supongo que como en todo hay quien necesita del "arropo" en esos momentos vividos con tanta intensidad y hay quien prefiere aislarse un tanto.
Particularmente pienso que lo justito en todo; pero sí, es importante notar el apoyo de los demás
Particularmente pienso que lo justito en todo; pero sí, es importante notar el apoyo de los demás
Comentario:
Cuánta razón tienes... esos pequeños detalles tan importantes. Mil besos





