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DONDE EL CORAZÓN TE LLEVE
El armario abierto muestra las CONFESIONES A UN DIARIO INDISCRETO
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El ejemplo de algunos me han hecho ver que otra vida es posible. Aunque me resulte difícil encontrarla continúo mi búsqueda con la esperanza de llegar a ser algún día tan feliz como ellos. Para empezar nada mejor que dejarnos llevar hacia donde el corazón nos lleve. Sois ya los que os pasais por aqui... Web Site Counter
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GRACIAS POR VENIR

Tras la marcha de los protagonistas de la segunda visita de abril (Tatojimi y Luis M) el grupo volvió a reunirse por la noche para ir de copas.
Decidimos vernos en la Alameda que presentaba un aspecto mucho más animado que el sábado anterior cuando estuvimos con Juanjo.
Los primeros en llegar Quijote y Jan.
El primero estaba algo mas callado de lo normal. ¿Enamorado? ¿Agotado? ¿Saturado de bloguers?... Aunque de vez en cuando sacaba su lanza verbal viperina para hacernos sonreír. Eso sí, no se si son imaginaciones mías, porque soy “tan así” pero le veo un brillo especial en los ojos...
Y el segundo, se mantuvo en su línea de discreción y lógica cortedad ante tanto abrumador bloguero.
Comenté hace poco que sentía curiosidad por Jan. Por dos cosas fundamentalmente, porque hubiera inundado el corazón del reservado Quijote de esa manera (aún recuerdo como me lo confesó hace tiempo el biólogo aquella noche que recogíamos el coche en el garaje) y por la madurez que me inspiraba en nuestras conversaciones de chat nocturnas un chaval de apenas 20 años.
Tras conocerlo solo se me ocurre decir que me gusta. Que me gusta para Quijote. Que me gusta cuando le da tantos besos a Tato, o me suelta a mi alguno. Que parco en palabras dice mucho mas con un roce en el brazo o un meterte el dedo en la oreja mientras le hablas. Que se le ve responsable y centrado, a pesar de su juventud. Y que me ha encantado conocerlo.
Como me encanta su naturalidad y visibilidad.
Suerte a los dos en el amor, chicos.
Ambos protagonizaron sus momentos pastelosos de rigor, sobre todo cuando quedaron algo apartados de la reunión que se hizo numerosa.
Y es que tras encontrarme con ellos empezaron a llegar todos los demás: Dik, Shiquillo (Ay Gaby que coraje de horarios, jomio...), Carlitos con su Chema, Pcj, e incluso Mikgel y su amiga Elo aparecieron por allí.
Nos metimos en el Republica, donde permanecimos buena parte de la noche. Ligué -según Pcj- con la camarera, planteamos la visita de los vasquitos y la comida del cus cus, les hablé de Alberto, Koeps y otros bloguers, surgieron nuevas anécdotas y temas variopintos, el recurrente tema de los famosos que entienden (la lista se extiende como una plaga bíblica...) y cuestiones personales de cada uno entre cubatas.
Me gustan estos sitios de ambiente mixto, me encuentro muchísimo mas a gusto que en los que son solo para gente del ambiente. Me encantan esas miradas que se cruzan y las muestras de afecto y cariño entre parejas de chicos, de chicas, o heteros, en absoluta convivencia y normalidad. Quiero que el mundo entero sea una República.
Me preguntaba Dik si de verdad creía que al decirle lo mío a mis amigos homófobos iban a darme de lado. Le contesté que nunca se sabe, que ya había sido testigo de toda clase de respuestas, tanto positivas como negativas. Pero intenté hacerle ver que no es solo la consecuencia en sus actos respecto a mi lo que me importaba, sino que en ellos esos actos se dieran de forma natural y no hipócrita.
Me importa menos que al confesárselo me traten como siempre (que en su fuera interno lo sigan pensando y ahora por quedar bien hagan que todo es guay) que el hecho de saber que esas personas han maltratado y vejado ante mi el hecho visible del amor de dos personas del mismo sexo.
Ya me pueden abrir sus brazos que siempre sabré que al darme la vuelta volverán a ser los mismos. Y eso me entristece y me indigna. Por eso prefiero alejarme de ellos.
Por otra parte tampoco puedo generalizar, y el hecho de que vieran de que yo sigo siendo el mismo de siempre igual le sirve a alguno para naturalizar eso que le resulta tan asqueroso. Pero me temo que no estoy dispuesto a servir de conejillo de indias en experimentos de sociabilización intersexual.
De todas formas entre que me ven raro, cada vez mas ausente desde hace un año de sus vidas, con nuevas compañías que analizan con lupa cuando nos encuentramos, que solo hablo de voy y vengo con chicos... seguramente ya se estará especulando algo.
Lo cierto es que me importa menos que con el tema de la familia (militar, conservadora, del Opus...) y en el trabajo (donde sí que me encontraría con auténticos problemas).
Sin embargo mantengo el rumbo.
Y si no fuera porque el único novio de mi vida al final será inventado, pagaría por ver sus caras al presentárselo. Sobre todo cuando vieran que es un bombón. Porque buen gusto para los chicos tengo ¿no, LuisM?
Volviendo a la quedada, horas después de permanecer en el República decidíamos cambiar de sitio, pero La Buena Estrella cerraba ya así que nos dirigimos hacia el otro lado de La Alameda, hasta el Boulevar. Cada vez que acabo en ese local se me vienen a la cabeza la primera vez que estuve allí, las circunstancias que vivía y el recuerdo de esos días...
Es extraña la vida. De nuevo una marca, pero esta vez en el cuello de otro.
Allí terminamos la noche que no pudo acabar mejor al despedirnos, a carcajada limpia, tras la entrega de unos detallitos que Pcj nos trajo de Londres, de una tienda petarda con juguetitos para mearse.
Le cedo el testigo a Quijote para que lo describa, que va a tener mas gracia al contarlo. Solo puedo decir que mi novio ya no es inventado. Ahora es de plástico y desde hace 9 horas él crece, y crece, y crece...
Ahora a esperar la llegada de Ekiots y Mugalari, Koeps, Fran y Alberto. Por este orden, en diferentes medios de transporte y en diferentes días, con diferentes motivaciones y un punto en común: Enis.
Las camas están preparadas, los coleguis avisados, las invitaciones de la caseta compradas (me costaron un huevo pero valdrá le pena), el rebujito, el jamón y el queso esperándoles en casa, y yo...
...yo estoy nerviosito perdío, lo reconozco.
Solo me falta ponerme las plumas y salir a la escalera del principal bajándolas mientras canto:

Agradecidaaaaaa y emocionadaaaaa....

So la men te puedodecir...

Gracias por venirrrrrrrrrrrrrrr.....

Pd: Para los que vengan en Feria y no sepan muy bien de que va esto, que ropa ponerse, etc, ahí van algunos videos para entender algo mas la fiesta.
Y olé.

1. Grupo de amigos “de normal” divirtiéndose en una de las casetas de asociaciones, peñas, entidades, etc:


2. Grupo de amigos “de normal” haciendo “saporoskis” (beberse de un trago una copa de fino o manzanilla) en una caseta privada.


3. Grupo de amigos “a lo pijo sevillano” en una caseta privada familiar o de socios.


4. Para terminar un video que resume muy bien de que va la cosa.
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SEGUNDA VISITA DE ABRIL

La mañana se presentó con los cielos cubiertos. El conductor burgalés, con quien hablé la tarde anterior, me indicó que llegarían a Sevilla sobre el mediodía, pero se retrasaron en la carretera, por lo que su copiloto, Luis M, se preocupó de avisarme y yo se lo comuniqué a los demás.
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Al final nos citamos en el recurrente Café Trajano. Cuando llegué ya estaban allí Quijote y Jan (cuantos momentos dulces y pastelosos... pero encantadores, presenciamos), Shiquillo sin su churry (pues trabajaba), y los visitantes Tatojimi y Luisencia.
Una sensación extraña verlos allí, después de tantos meses de la quedada de Madrid -cuando nos vimos por última vez en persona- y aún mas de la estancia de Tato en la ciudad del Guadalquivir allá por noviembre.
Me gustó verlos, especialmente al comentarista de elite, aunque no hablamos en todo el día mucho que dijéramos, al menos de cosas importantes. Es como cuando uno va a un museo importantísimo donde disfrutas de lo que ves pero no tienes tiempo para detenerte a leer las explicaciones de cada cosa. Me quedé con su presencia, su compañía, aunque no interiorizamos demasiado. No quise aventurarme a que notara como estaba realmente por dentro yo ni a ahondar en como estaba él. Lo importante era que estábamos todos juntos e íbamos a pasarlo bien.
Al poco de estar en el Trajano llegó Zuhor, cosa que me sorprendió, primero porque no sabía que venía, y luego porque desde la quedada de septiembre no había vuelto a salir con nosotros. Y a punto de irnos llegó Pcj. Por indicación de Luis M hice un intento de llamada a Luigi, por si estuviera por el centro, pero no lo cogía (supongo que volverá a resurgir de sus cenizas cerveceras en cuanto lleguen Vulcanito y Antinoo).
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Una vez todos juntos nos dispusimos a ir a almorzar. Nos dirigimos hacia la zona de la Alameda y acabamos en un árabe de nombre impronunciable, cercano a La Madraza, donde la comida estaba muy buena.
Fue una parada muy agradable, en la que empezaron las fotos que no cesaron hasta la despedida. Las charlas habituales sobre blogs, novios, experiencias personales, sexo, quedadas, etc, con momentos graciosísimos del jiennense contando chistes o sus anécdotas personales, sobre todo, y las ocurrencias de cada uno hicieron que el tiempo pasara volando. Me parto el descaro con que hablamos de ciertas cosas en voz alta y la cara de los de alrededor -alguna madre incluida con los ojos a punto de saltarle de las órbitas- cuando nos oyen. Cualquier día me vuelvo y me encuentro a un conocido.
Sigo jugando con fuego. Me voy a quemar, un día me voy a quemar....
Uno de los momentos mas entrañables del día fue cuando se le hizo entrega a Tatojimi de un regalo ideado y elaborado por Abbsolut Ruben (ausente del encuentro por causa de un examen en Granada) y en el que todos colaboramos. Al guapo niño de las risas telefónicas se le ocurrió que podíamos enviarle fotos que tuviéramos hechas con Tato junto a algún mensaje chulo para encuadernar en forma de álbum.
El resultado estuvo chulísimo. Yo que suelo alargarme en los posts me dio por escribirle algo cortito sobre el “Efecto Tato” esa huella inmediata e indeleble que deja en cuantos le conocen. Otros se alargaron extraordinariamente. Los hubo barrocos, discretos, sencillos, cachondos, simpáticos, currados, con doble sentido y hasta enigmáticos.
Todos los mensajes estaban complementados con un innumerable número de fotos de lo mas variopintas, de grupo, solos con él, de la quedada en Madrid, de su paso por distintas ciudades, Tato abrazado, besado, acompañado, hasta estrangulado por mi en plan coña...
En suma, un detallazo que se le encantó y se merecía.
Las fotos sirvieron también para que algunos de los presentes que no participaron de algunos de los encuentros conocieran el rostro de esos nombres -que enlazados en cada uno de los blogs y en las conversaciones de nuestras reuniones- se hacen cercanos y familiares a fuerza de ser repetidos.
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Tras el almuerzo, cambiamos de ambiente y nos fuimos a tomar café a La Ilustre Víctima. Mas de lo mismo: risas, bromas, anécdotas, pasteleo de la parejita, chistes, hacernos fotos, confidencias...
Tras un paseo bajo la lluvia y la marcha de Pcj -hasta la noche-nos fuimos después al Duplex, en el entorno de la catedral, donde nos abandonó Zuhor y acabamos haciendo repaso a la cada vez mas larga lista de famosos que entienden y que engrosamos por semanas gracias a la contribución de todos. Allí la conversación subió de tono, sobre todo por las ocurrencias de Luis M. Que tío....
Posteriormente acabamos en el Sturbacks de Puerta Jerez donde esperamos a Carlitos Sublime. No cuento de que hablamos porque se resume en chorradas varias, sexo, tíos buenos, cachondeo y bromas varias. Sobre todo por la obsesión de algunos y las ganas de sacarle punta al tema. Me lo pasé genial. Que risas.
Se aprovechó el momento para pelearse por la presidencia del Club de fans de Mario, telefonear a Rubén, recibir mensajitos de Pau, intentar hablar con Judah (ocupadísimo, al parecer), y disfrutar de las vistas que ofrecía el local, y no me refiero precisamente al espléndido aspecto de como ha quedado tras las obras del Metrocentro la Puerta de Jerez.
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Les anuncié que mi próximo post sería muy corto y se titularía Busco a Wally. A ver quien era el guapo que encontraba a un conocido bloguero al que se veía muy clarito en medio del gentío, escuchando a Chavela Vargas, en el final del desfile del Orgullo en Madrid el año pasado. ¡¡¡Pero el puñetero se ha reconocido!!! Me encanta que no solo leáis este diario sino que además os interesen los videos que lo ilustran. Sobre todo ese.
Luz de luna...
En fin, Vulcanito, que no se puede ser tan altíííííííííííísimo.
Hacía tiempo que no me reía tanto. Pero el tiempo es imparable. Y llegó el momento en que todo del que disponíamos se había consumado. Era hora de decir adiós. O mas bien un hasta pronto.
Me encantó pasar un día tan agradable con todos ellos y sobre todo (lamentando la ausencia de Ruben) verlos a los dos: Luis y Tato.
Luis M, LuisM, Luisencia, Luis, o como quiera que le llamemos es un crack. No tuve apenas tiempo de tratar con él en la quedada madrileña del Puente de la Constitución, y la verdad es que me apetecía mucho conocerle mas a fondo. Esta vez pasamos mas tiempo juntos.
Es un niño muy majete, dicharachero, natural y encantador. Además está guapete y mas delgado. Solo le queda sacarse el carnet de conducir y se convertirá en todo un seductor. Ganas no le faltan, facultades tampoco. Rebosa simpatía y estoy seguro de que su estancia en Port Aventura le va a sentar muy, pero que muy, requetebién. Fijo que acaba por practicar mas sexo del que se imagina. Y que vuelve a su pueblo siendo otro, mas libre...
Aunque siempre tendremos nuestro abismo de incomprensión entre nosotros, sobre todo al leer los posts, ¿verdad Luisito? Jajajaja.
Y de Tato... que voy a decir, que ya no hayamos comentado de él, que no diga ya ese album de recuerdos, que no digamos/sintamos todos, que no hayamos ya dicho y alabado cuantos han tenido la suerte de conocerlo.
Felicidades Tato, por tu reciente cumpleaños (¡¡¡ya te vale el lío que me hiciste con la fecha!!!), gracias por compartirlo estos días con nosotros, por ser como eres, por ser capaz de estar en el corazón de tantos, y por no dejar que los malos tiempos apaguen tu sonrisa.
Que no tardemos en volver a vernos, chicos.
Gracias por esta segunda visita de abril.



Para terminar un apunte literario.

Con motivo del Día del libro os hablo de El viaje de Marcos, de Oscar Hernández. Libro ganador del IV Premio Odisea.
“Es una historia conmovedora, se lee de un tirón, y al final deja un gusto dulce y amargo. En estos tiempos desalmados se agradece un romanticismo tan ingenuo” dijo sobre él Leopoldo Alas en El Mundo.
Lo suscribo.
Hacía mucho que no lloraba con un libro.
Os lo recomiendo.
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SI NO EXISTIERAS TE INVENTARIA
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Crecen las uniones en estos tiempos de primavera.
Unas son semillas de antaño con brotes nuevos.
Otras fueron fertilizadas por la nueva pasión de la primavera.
Si esto sigue así pronto me veré rodeado de parejitas.
Y me echo a temblar, recordando aquellos años de adolescencia, cuando aquel niño gordito que yo era veía salir de marcha a los jóvenes vecinos heteros con sus parejas escondido tras la persiana. Mientras se preguntaba cuando le tocaría a él.
Con el tiempo conoció esa sensación que tanto ansiaba protagonizar. Sin embargo siempre encerrando cierta insatisfacción que acababa por estropear la relación.
Acabó por pensar que no sabía amar. Que aquellas a quienes conseguía enredar en sus ocurrencias y simpatías se merecían algo mejor.
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Hasta que un día se decidió a probar algo nuevo. Y le gustó tanto que entendió que efectivamente nunca había amado de verdad. No como sentía que podría amar. O al menos eso quiso imaginar. Porque desde entonces, aunque ha querido mucho, no supo encontrar respuesta a sus sueños, una respuesta compartida al menos.
Y cuando creía que lo encontraba, erró.
Y es que en todo este tiempo de experiencias en el lado oscuro, reconozco que he tenido momentos estupendos en los brazos de mas de uno. Pero a ninguno le pude llamar novio. Ni siquiera se le acercó.
¿Suerte? ¿Incapacidad?
Me siento otra vez como en aquella ventana, viendo pasar las parejitas. Y son unas cuantas: A las de siempre Juanjo y Marcos, el primo de Pcj y Alfonso, Donuttz y su novio, Ipssen y su chico, Juanse y Fran, Salva y Ra, Alex y Santos, Shiquillo con Gaby, Carlitos Sublime y su Chema, Ekiots y Mugalari, David y Paco, Alberto y Antonio... se añaden nuevas como la que protagonizan Rubencia y Quijote con sus respectivos.
Conclusión: los mejores ya están pillados, o están siendo pillados. Las naranjas se completan. Los corazones se unen.
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Y de pronto me acuerdo de cómo fueron naciendo a mi alrededor desde mi adolescencia parejas que acabaron juntas, casadas ya todas, con hijos la mayoría, mas o menos felices y con problemas (quien no los tiene) pero unidas, de las que se quieren...
Mientras, cada vez son mas en el trabajo y la familia los que no entienden que cortara con mi novia, que no salga con ninguna chica, que a mi edad esté soltero, y que se empeñan en recordarme una y otra vez que “se me va a pasar el arroz” y me voy a ver solo en la vida.
Antes solía contestar con que uso Brillante y este no se pasa. Ya ni eso.
Después de un año de relaciones -o mas bien intentos de relaciones- gays, tengo visto que el arroz se me pasó sin darme cuenta (o lo que es peor, siendo consciente de ello), y que solo quedan frescos algunos granos sueltos, muy de vez en cuando. Pero eso no sacia el hambre.
Hablando de arroz... he ido a tantas bodas heteros que perdí la cuenta. Aún no he ido ninguna gay. Pero veo a mi alrededor muchas parejas de chicos ya consolidadas y otras que despuntan y prometen, y a las que deseo mucha suerte. A lo mejor alguna se casa y hasta me invitan a la boda y todo.
A la que acudiré solo, me temo.
Este es el típico momento de post en el que los comentaristas se apresuran a dejar escrito alguna cosa tipo “lo encontrarás...” “no tengas prisa...” “tu vales mucho...” “si lo buscas no lo encuentras, se paciente y aparecerá...” y esas cosas que solemos decirnos unos a otros en los momentos en los que la realidad solo puede ser anestesiada con palabras de cariño.
Para no caer en el lamento, ni reiterarme en la melancolía, ni dar argumentos a los que me ven gris y cansino con según qué cosas, hoy me adelanto y acurruco en la voz de Luis Miguel, cuando cantaba aquello de SI NO EXISTIERAS TE INVENTARIA.
Después de comprobar que si existe no está a mi alcance. Que su corazón y su cama ya están ocupados.
Que siempre me enamoro de quien no debo. Pongo mis sueños en alguien que no me corresponde. O está tan distante que se convierte en inalcanzable.
Que los pálpitos de otros -yo estaba seguro- no funcionan conmigo.
Y que aquí se echa novio todo el mundo con una facilidad pasmosa (siempre que quiera, claro, que hay mas de uno por ahí que le huye mas a tener pareja que a un skinhead apaleador de maricas) menos servidor, aunque ponga hasta un “Busco Novio” que no llegó a responder nadie.
Por eso, y para no ser menos, como no existe, me invento un novio.
Se llama Cari, a veces. Otras rey, cielo, mi vida, guapo, cariño, nene, y hasta su nombre de pila. Según los ratos sean mas o menos públicos o privados, rutinarios o pastelosos. En los momentos de pasión no dejo de llamarle Dios. Y en los de enfado hijo de puta. En las reconciliaciones ni siquiera le llamo, no tengo tiempo mas que de besarle.
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Es lo que hago cada día al abrir los ojos y verle a mi lado. No soy de los huraños que no abren la boca, ni de los que saltan como conejos por ver el alba. Mas bien sobrellevo el despertar con sonrisas y susurros, mimitos y caricias tempraneras, besos sin sabor a dentífrico, poner aun mas revueltos los pelos despeinados y hasta echar un polvo mañanero que sienta la mar de bien para empezar el día.
Me gusta verlo dormido. Me llevaría horas viéndole. Pero hay que ir al trabajo. Es agradable una ducha juntos de vez en cuando, pero suelo levantarme un rato antes y prepararle el desayuno mientras se asea. Los sábados me gusta llevárselo a la cama (él me trae el cafetito tras el almuerzo). Y los domingos sentarnos juntos en la terraza.
Un piquito al despedirnos en el coche cuando me deja en la oficina y, tras tantos años juntos, alguna que otra llamada perdida durante el día. Quizás algún mensaje. Incluso un correo. Y si el trabajo lo permite hablar un rato.
Suelo llegar antes a casa qaue él. Preparo el almuerzo para que esté listo cuando vuelva. Hablamos de nuestras cosas, de cómo ha sido la jornada. De compañeros de trabajo. De los amigos y la familia. De preparar un viaje. De proyectos, y algún que otro sueño.
Cuando el sopor de la sobremesa de sofá, besos, miradas y manitas nos invade, echamos una siesta juntos o por separado. Si hay tiempo en la cama, testigo de encuentros vespertinos apasionados previos al descanso.
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Su trabajo le obliga a volver por la tarde. Yo aprovecho para ir al gym (a él nunca le hizo falta, se desintoxica en nuestras rutas senderistas, días de playa o escapadas de fin de semana), hacer compras y limpiar la casa. Aunque el sábado nos ponemos los dos a pulso en ello, mientras suenan nuestros discos favoritos y bromeamos entre tanta pelusa. Antes del cine, el teatro, las visitas o salir por ahí de compras.
Me gusta sorprenderle cada tarde cuando vuelve cansado. Un plato de cocina exótico, un libro, algo de chocolate... que complementa un reconfortante abrazo. Muchas veces acaba en masaje. O simplemente en ratos de cariñoterapia mientras vemos series televisivas en V.O. o hablamos.
Las discusiones suelen venir por el cansancio, o por problemas de trabajo. Casi nunca hablamos de política, aunque tenemos ideales comunes, ni nos metemos en las cosas de las familias del otro, mas que lo estrictamente necesario.
Pero claro, a veces hace falta mas espacio, sentirse menos agobiado. Y entonces solemos irnos cada uno a una habitación. O salir solos, o con otros. Tal es la confianza y la seguridad en la pareja.
Y se acaba volviendo sonriendo y cariñoso. Como cuando nos entregamos los regalos e cumpleaños, Reyes, o aniversario.
Las vacaciones son consensuadas. En Semana Santa y Feria solemos recibir invitados, y les devolvemos la visita a lo largo del año.
Las noches son calmadas de cena y charla. De luz de luna. De compañía. De recibir amigos. De jugar, reir, hacerme cosquillas. Emocionarnos con algo que se nos ocurre decirnos. De perdernos en las miradas respectivas. De dejarnos a solas con la lectura o el ordenador. De plantearnos adoptar o tirarnos en paracaidas, que se yo...
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Las noches son para amarnos aún mas si cabe.
Bonito ¿no? Para algunos será demasiado perfecto, casi una utopía, un estado idílico, irreal. Pero como mi novio no existe sino que es inventado... o idealizado...
Y sin embargo, me da que si existiera la vida en común podría ser muy similar y mi amor por él muy parecido. O mas bien calcadito.
Al menos eso intentaría yo, que para eso soy “tan así”.
Ea, como Barbie tuvo a su Kent, yo tengo a mi... uyyyyy, casi se me escapa un nombre.
Si no existieras, te inventaría. Sin posibilidad de pecado.
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PRIMERA VISITA DE ABRIL

Nos conocimos a través de un chat. Hicimos buenas migas pronto. Compartimos gustos y aficiones, a pesar de nuestra diferencias, acariciando similitudes y abrazando las mismas inquietudes. Hasta el punto de que la amistad se hizo muy intensa -aunque en la distancia- y los sentimientos se dejaron llevar.
A lo largo de seis años, en los cuales compartimos mucho, malo y bueno, nunca conseguimos vernos en persona, hasta que llegamos a mirarnos a los ojos el pasado verano en Madrid, sin el tamiz de un cristal informático.
El encuentro fue similar a la reunión con un amigo de siempre, de los que viven en tu mismo barrio, o conoces de la facultad, el gimnasio, o que se yo... y al que ves a menudo. Naturalidad, empatía y bienestar nos rodearon desde el primer momento. Fue agradable, intenso pero breve.
Pensaba que no tendríamos oportunidad de repetirlo quizás en otros seis años, pero las circunstancias laborales hicieron que aquello que tantas veces planeábamos de que viniera a Sevilla sin resultado positivo, finalmente pudiera hacerse realidad.
Juanjo, llegó el sábado.
Lo recogí en el aeropuerto con la ayuda de Mikgel que amablemente se prestó a hacerlo conmigo, como también lo habían hecho Ismael y su churri, quienes nos acompañaron hasta la terminal de San Pablo.
Fue muy emotivo el encuentro entre nosotros. Pronto la natural cortedad fue dando pie a mas confianza entre él y los bloguers. Tras una cena tranquilita en casa, con bromas, confidencias y un chupito de Limoncello que trajeron Shiquillo y Gaby (¡¡¡vaya gargantazo!!!) , nos dispusimos a salir de marcha.
Y camino de la zona de ambiente un paseo por la recientemente remodeladas calles de la ciudad (que está de dulce, todo hay que decirlo) , en el entorno de la Catedral.
-“Que me gusta como huele...” -no cesaba de repetir el canario- “..y como me gusta tu ciudad”...
Al poco nos llamó Luigi para incorporarse al grupo. Destino: La Alameda.
En anteriores visitas la ruta fue muy similar: el Central, el Paladar, el Bulevar... de cierto ambiente mixto, cosmopolita y alternativo. Un día, incluso, acabamos en el Hércules Mítico, mucho mas gay, pero en esta ocasión nuestros pasos se encaminaron directamente a Arias Montano.
Se trata de una calle peatonal donde se sitúan dos locales llamados El bosque animado y El barón rampante. Estos bares de copas concentran un elevadísimo porcentaje de los gays de Sevilla. Son locales de ambiente donde a su alrededor se acoplan muchos para ver y dejarse ver, para mirar, para descubrir, para ligar y para beber entre amigos.
Tooooodo el mundo se conoce, al menos de vista, y algunos hasta carnalmente. Nada mas volver la esquina ya reconocí a unos cuantos fotologueros (siempreandan por ahí) y a un par de chicos del gym que siempre sospeché entendían.
Rato divertido especialmente con Mikgel y Luigi, al que hacía tiempo que no veíamos, conversaciones variopintas y referencias frecuentes a amigos comunes como Vulcano y Antinoo, Ekiots y Mugalari, Pedro Erecciones, y otros blogueros.
Con todo lo cómodo que me encuentro en Madrid o Málaga, por ejemplo, en sitios como este, aún me resulta raro hacerlo en mi propia ciudad. Pero voy dando pasos, ya hasta me atrevo a aparecer por alli.
Como raro me resultaba compartir la casa -normalmente solitaria- con alguien a quien apenas he visto unas pocas horas personalmente en seis años y permanecer juntos casi las 24 horas del día. Que gran ejercicio de convivencia.
Tan extraño como que los vecinos se percataran de que entraba por la noche y salía conmigo por la mañana un chaval joven y guapo que no es de la familia. Mas de un cuchicheo sorprendí por la mañana entre las vecinas y el panadero..
Verdaderamente estoy jugando con fuego, je, je.
Al estar pocos días era obligatorio vivirlos intensamente. La primera noche dejamos a mi grupo de amigos para llegar en torno a las 5 de la mañana del domingo a casa. Tras descansar unas horas, salimos para patear bien la ciudad durante toda la jornada dominical.
Comenzamos por el Parque de María Luisa (con subida al Monte Gurugú de relajante cascada), deteniéndonos bastante tiempo en la Plaza de España. Mas tarde vimos una originalísima exposición sobre calzado en el Casino, paseamos por los Jardines de Murillo, recorrimos las calles del Barrio de Santa Cruz (con parada cervecera y pringá en la Taberna de Alvaro Peregil), de nuevo el entorno de la Catedral a la luz del día, y el Arenal (con otra parada cervecera y un pan con salmorejo y jamón serrano)
Continuamos por La Magdalena hasta las inmediaciones de la Campana, donde acabamos en el Patio de San Eloy (con mas cervezas y tapas) y vuelta atrás para disfrutar de un delicioso helado de Rayas camino del popular barrio de Triana.
Cruzamos el Guadalquivir hacia el mismo por el puente de Isabel II. Juanjo quiso hacer varias fotos -momento en el que aproveché para hablar por teléfono con Alberto- y tras un rato nos dedicamos a callejear por sus calles.
Regreso al otro lado del río para por su casi Paseo marítimo acudir al encuentro con la Torre del oro, donde nos tomamos un refresco. Necesario, para enfrentar el tramo final de la excursión turística, y acercarnos hasta la Feria por San Telmo y Los Remedios.
El sol a estas alturas ya me había achicharrado, la sed era insistente y lo que es peor reincidente. Motivo por el que vino de lujo tomar un refresco en la Caseta del PSOE, que ya estaba abierta al público, y enfilar la vuelta a casa sobra las siete y media de la tarde.
Cualquiera se hubiera reservado para el día siguiente. Menos nosotros, claro. Los jartibles -tras ducharnos y cenar- nos dirigimos andando desde casa hasta (prefiero no calcular los kilómetros que me separan) la Alameda, de nuevo, que se nos presentó vacía de ambiente, animada de hippis y alternativos y muy vacía, como el resto del centro de la ciudad. Y es que todo el mundo estaba en casita. Menos nosotros. Los jartibles aguantamos hasta las 2 de la madrugada. Y teniendo en cuenta que a las 7’30 había que levantarse -pues yo trabajaba- el descanso necesario brilló por su ausencia.
Juanjo se dedicó estos días, mientras yo trabajaba, a patear la ciudad. Por la tarde, ya juntos, estuvimos de tiendas y tomando un té y posterior tapita cervecera con Pcj. Mientras que el martes lo dedicamos a ver museos y por la noche nos citamos con Pcj y Quijote (Shiquillo se excusó). Un buen rato en el Boreas en conversaciones habituales y ya familiares: blogueros, salidas del armario, maricas famosas, pelis, series, y ¿cómo no? las novedades en el campo sentimental de alguno de los participantes. Ayyyyyy que se me ha enamorao.....
Pcj se marchó pronto y quedamos los jartibles (esta vez tres) para tomar una copa en el Republica de la Alameda.
Ultimas horas juntos.
Hace apenas un rato que se marchó. La despedida fue sentida.
Confieso que he procurado estar contenido, casi frio en algunos momentos, para no dejarme llevar por la emotividad de años atrás. El abrazo final con lágrimas en sus ojos casi pudo conmigo. Pero resistí. Tenía que hacerlo.
La casa ya recuperó su silencio habitual.
Ha sido una experiencia agradable. Y me ha servido para estar mas tiempo con un buen amigo y para estar mucho mas animado estos días. Así como para calentar motores ante la inminente llegada de un buen grupo para la Feria: Alfredo, Aitor, Luis, Fran, Alberto, David, Paco....
Con lo cansado que estoy confieso que no se si seré capaz de seguir mucho tiempo este ritmo. En todo caso caeré con las botas puestas. Para algo soy todo un cawboy...
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24 TELEGRAMAS, UNA CARTA, UN DESEO, UNA CURIOSIDAD, UNAS PREGUNTAS, Y UN NOMBRE...
24 TELEGRAMAS...

Absollutt Ruben, ya ves que salgo todo lo que puedo. STOP. Pero tanto lo de ver cofradías como sentarme en una terraza necesito hacerlo en compañía. STOP. Que no me keeeeeejoooooo. STOP.
Yo también espero que la Semana Santa del año que viene sea al menos igual. STOP. Besos. STOP. Nos vemos el 21 ¿no?. STOP.

Alrigh, que pena que no hayas podido venir. STOP. Me alegra el
haberte traído esos pensamientos cofrades. STOP. Y también que el tiempo te permitiera hacer tu estación de penitencia. STOP.
Y que te gustara el relato sobre mi abuela. STOP.1 besazo. STOP.

Canalla. STOP. Capullo. STOP. Te quiero. STOP. Te llamaré. STOP.

Carlitos Sublime, gracias. STOP. Me alegra te pareciera mi relato bonito. STOP. Y que te emocionaras tanto. STOP. Es cierto, la Semana Santa es un tiempo de reencuentros. STOP. Y de nuevos encuentros. STOP. La disfruté lo que pude. STOP. Espero que tu también. STOP. Besos. STOP.

Chequebo, siento hacerte llorar con mis relatos. STOP. No me
pongo sentimental, lo soy. STOP. Eso sí, a veces me acentúo
aún mas. STOP. Un abrazo muy grande. STOP. No sentí que me dejaras tirado, tranquilo. STOP.

Dijo tantas cosas... STOP. Besos, Diego Del Mar. STOP.

Dik, me gusta volverte a emocionar. STOP. Estoy mejor. STOP. Me encantó la idea de tu blog. STOP. Un honor ser de los primeros en conocerlo. STOP. Ya veremos eso de la posible presentación. STOP. Cuídate. STOP.

Querido DoNuTTz, celebro que seas tan observador a la hora de leer mis posts. STOP. Debo agradecer que no me falte facilidad para la expresión aunque se aleje la inspiración. STOP. Muchas gracias por tus abrazos y ánimos. STOP.Tienes razón, necesito mimos, pero no solo en las fechas de Semana Santa en los que se remueven los sentimientos mas profundos, sino todo el año. STOP. Me alegra que te gustara el relato sobre mi abuela o lo que relaté sobre mi madre STOP. Sería un placer tenerte por aquí un año de estos y así podrás decir mejor al leerme que volviste donde ya estuviste. STOP. Es normal que tengas momentos como los que cuentas de tu padre. STOP. Se irán matizando con el tiempo. STOP. Aunque siempre estarán ahí. STOP. Un abrazo enorme. STOP. Mil de nadas por comentarte, es un placer. STOP.

Ego 74, me encanta conmoverte. STOP. Nos vemos. STOP.

Ekiots, espero ser capaz de hacerte entender ese sentimiento de la Semana Santa cuando estés por aqui. STOP. Es un universo que cuesta entender a los de fuera. STOP. Tengo claro quien soy y de donde vengo. STOP. Es de lo poco que tengo claro. STOP. Lo que no se es a donde voy. STOP. Me alegra oír que soy capaz de transmitir. STOP. Yo también os hecho de menos. STOP. Y me encantaría subir alguna vez que coincidáis con mi maridito. STOP. Os espero prontito en Ca´ Enis. STOP. Confirmada la venida de Koeps para el sábado del puente de mayo. STOP. Si me lo confirma ya Alberto es que levito. STOP. Besos, lokooo. STOP.

Giovagris, gracias. STOP. ¿Te parece hermoso y conmovedor? STOP. Uff. STOP. Me abrumas. STOP. Un saludo. STOP.

Iago, te escribí una carta. STOP. Mas abajo la puedes leer. STOP. Vaya paranoia que te entró conmigo, jajajaja. STOP. Endebé... STOP.

Ivan, el comentario era puro cachondeo. STOP. O mas bien pura envidia. STOP. Yo también me arrodillaría a sus pies. STOP. Léeme los post cuando puedas, STOP. Algunas veces también los hago cortitos. STOP. Pero pocas. STOP. Ni recuerdo lo que era centrarse en eso que dices. STOP.

Luis M, cuidado con las resacas. STOP. ¿Seguiré llamandote con el nombre de siempre?. STOP. Besito, Luisencia. STOP. Pero va a sé que zi. STOP.

Mario, el balance de la Semana Santa positivo. STOP. Pcj es un joyón. STOP. Odio la rutina. STOP. Uissshhh. STOP. NO encuentro la motivación para volver al gym y eso me agobia. STOP. Uissshhh. STOP. Y tranquilo con tu montaña rusa, fíjate la mía... STOP. Al menos nos montamos en los cacharritos. STOP. Besos. STOP.

Nas, todas las semanas son interesantes. STOP. No solo te leen Tatojimi y Canalla. STOP. Te comprendo tanto en eso de los complejos y los kilos... STOP.

Pcj, gracias por la Semana Santa. STOP. Espero que hay muchas mas. STOP. Gracias por los ratitos Ikea. STOP. Y ¡¡¡viva Triana!!!. STOP.

Porvosmuero, la llamada fue un placer. STOP. Me alegro vaya bien lo de tu madre. STOP. A veces este sentimentalismo me agota. STOP. Gracias por llorar con mi relato. STOP. Siempre me gustaría estar mas cerca de los que quiero. STOP. No ha sido mala Semana Santa, no. STOP. Besazo. STOP.

Paperboat, gracias por tu llamada. STOP. Cualquier momento es bueno para hablar contigo. STOP. Parece que a la inspiración de momento, la tengo aquí cerquita rondándome. STOP. Tú no dejes de escribir. STOP. Muaksssssss. STOP.

Quijote, por nosecuanta vez... no me quejo. STOP. Salvo por no tenerte aquí. STOP. Me preparo para la Feria. STOP. Y para los previos. STOP.

Ruben, me cuesta salir solo. STOP. Intento lo del gym, porque no quiero ir hacia atrás. STOP. Pero no consigo arrancarme. STOP. Paso de los homofobos pero no sabes cuanto... STOP. No me quejo. STOP. Bye. STOP.

Salva, es un placer decirte cositas bonitas. STOP. Nuestras conversaciones semanales son ya un clásico. STOP. Ansío esos abrazos y miradas. STOP. Flipo con tus avances. STOP.Nos vemos. STOP.

Shiquillo, yo siempre me lo paso muy bien con vosotros. STOP. Tranquilo que el primero que bromea sobre cosas viendo cofradías soy yo. STOP. Tu efecto empanaichon me encanta. STOP. Ya ves que necesito poco para animarme, solo un poquito de compañía. STOP. Valoro convenientemente las cosa buenas que me pasan,como conoceros. STOP. Estoy preparado para el torbellino de visitas que se nos avecinan. STOP. Y gracias por lo de Juanjo. STOP. Quebrao estoy con tanto gasto. STOP. Besos. STOP.

Sinfonía agridulce, me alegra que te guste la Semana Santa de Sevilla. STOP. No faltes ningún Domingo de Ramos. STOP. Y anímate a conocerla en toda su dimensión de cada día. STOP. Tienes que conocer la madrugá. STOP. Besos. STOP.

Teseo, vienen tiempos mejores, pero lo he pasado mal. STOP. Fue un placer descubrir tu bebeblog. STOP. Siempre hay tiempo para todo, solo hay que administrarlo bien. STOP. Un abrazo muy gordo. STOP.

Vulcano, a Melisa Hyndel nunca le falta un buen pincel. STOP. Las flores se las echo a otro. STOP. Deseando estoy que lleguen estas semanitas en las que os tendré por aquí a todos. STOP. Es verdad que a veces estamos muy acompañados y a veces muy solos... STOP. Y me sienta fatal lo segundo. STOP. Un año vente conmigo a ver pasos. STOP. Tenemos mas de una conversación pendiente. STOP. No me pongo sentimental. STOP. Sino que lo soy. STOP. ¿Empujarme para salir de Sevilla? No necesito mas que un ligerito dedo haciendo presión contra mi. STOP. Pero sobre todo fondos. STOP. Pánico me da ver como baja la cuenta del banco. STOP. Cuídate, nene. STOP.

UNA CARTA...

Querido IAGO:
Desde luego ha sido curiosísimo este tiempo de Semana Santa lloviendo en el Mediterráneo y el sur mientras estabais a pleno de sol en Galicia hasta el punto de permitirte hacer surf en la playa....¡¡¡que cosas!!!.
Comprendo que se te haga extraño oír de tanta gente que no conoces, pero puedes quedarte con el espíritu y significado que engloban los comentarios alrededor de los nombres que cito.
Tengo muchos enlaces, me atraen muchos blogs desde hace meses y poco a poco voy conociendo otros nuevos (como el tuyo). Todos me enriquecen.
No suelo abusar del refrán, pero de vez en cuando queda bien. Sobre todo si su sentencia o moraleja viene a cuento. Otras veces me sirven mucho para ironizar o intentar poner una nota de humor (como hice con el que te puse acerca de “dime de que presumes...”). Ocurre que a veces no se le coge el sentido a lo que uno quiere decir, pero de eso ya no tengo culpa, jajaja.
Flipé con tu último comentario, pues ni me he ofendido (jajaja, vamos, es que no se porqué me iba a ofender, excepto que hayas dicho por ahí algo malo de mi que yo no me haya enterado, jajajaja) así que no tienes porque pedir perdón por nada, guapo.
Siento que adviertas “cierta actitud contra ti”. Te aseguro que no entiendo nada de porque me dices esto. Talvez es porque he comentado algo que no has entendido bien o no he sabido exponerlo bien... y te has picado o (ya estoy acostumbrado a ciertos malos rallos creados sin querer cuando se interpretan los escritos por donde cada uno le sabe bien entenderlo, es lo malo de estas cosas que faltan acentos, tonos, expresiones y gestos...)
es que te has confundido de bloguero, jajajaja....
Solo puedo decirte que hace poco que te sigo, que me parece interesante tu blog, que tengo buenas referencias tuyas de otros blogosferos y que la verdad es que no se a que viene esa sensación, jajajaja. No se como me las arreglo, en fin...
Me parece que sí debe ser una paranoia tuya.
Y si todo viene por lo que le puse a Jan, solo decirte que lo hice sin leer los comentarios, simplemente seguí para comentarle lo que el decía en su post.
Y que no opiné para nada en contra de lo que le aconsejaras en tu intento de animarle. Solo hice la observación a nivel general de que es complicado aconsejar sin conocer de verdad a la persona, aunque es algo en lo que caemos todos, con la mejor intención posible hacia esa persona. No iba para nada en contra de tus palabras.
No creas que estabas equivocado por lo que le dijiste, seguro que lo hiciste con la mejor intención, y tienes mucha razón en eso de que debe estar uno bien consigo mismo y quererse a si mismo para estar bien.
Yo tan solo le añadí algo que me parecía oportuno, y es que además, hay que dejar quererse y querer a los demás.
Así que ya ves, no hubo intención ninguna de crear polémica y todo queda aclarado. Si tuviera confianza contigo ahora pondría un “eso es todo, capullo” que le digo mucho a Canalla, esperando su “vale, hija de puta”, jajajaja.
Ah, para terminar tres cositas:
1. Juanjo es de Canarias, y llega el sábado. Biennnnnnnnnn.....
2. Me caes bien.
3. Y te mereces toda la importancia del mundo.... no pienso dejarte por el camino.
Besos.


UN DESEO...

....sí Pijomad, ojalá ella, desde algún lugar no muy lejano, siga escuchándome.


UNA CURIOSIDAD...

...Jan.


UNAS PREGUNTAS

(que esperan respuesta) ...de Judah.


Y SOLO UN NOMBRE...

ALBERTO.

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Y SE FUE SEMANA SANTA...

Pasó la semana tan rápido... como siempre.
Ya narré como fue el Domingo de Ramos. Hasta llegar al Domingo de Resurrección viví mi particular semana de Pasión.
El lunes se fueron las nubes. Todas las cofradías del día hicieron su estación de penitencia sin aguacero alguno. Quedé con Shiquillo y su hermana a las diez de la noche, tras ver El Cautivo como cada año por su barrio a mediodía, me quedé en casa hasta la hora en que nos citamos en el Starbucks de la Puerta Jerez.
La zona, tras las obras del metrocentro ha quedado peatonalizada y muy chula, con su arboleda, sus arriates de flores, sus bancos de madera y su ambiente de “zona para estar y pasear” que me encanta.
Allí quedamos también con Mikgel, quien suele venirse cada noche desde el pueblo tras salir del curro para ver las cofradías. ¡Menudo palizón! Además el muy capillita me suelta cuando le dije de quedar, que él no queda “ni para comer, ni para tomar café, ni para ver 1500 nazarenos” sino que él iba a ver los pasos. Y tanto. Menudo turbo que pone. La “marcha Mikgel”, vamos. Me sentó muy bien verle, me reí mucho con las cosas cofrades de su pueblo. Otro mundo, sin duda.
Nos acompañó una amiga de Shiquillo, que conocí en Fin de Año y que yo bauticé como Miss Sonrisa, porque siempre tiene una en su rostro. Ya se me podía pegar a mi, que estoy a menudo de un sombrío... aunque reconozco que conforme avanzaba la semana mi semblante fue cada vez mas mejorando ¿verdad Pedro?
La noche no fue excesivamente productiva ni tampoco un desastre. Presenciamos algún que otro paso, pero sobre todo el soberbio discurrir del paso de San Gonzalo por Pastor y Landero, y el hermoso encuentro del palio de la Virgen de la Salud ante El Baratillo. Inconmensurable. La hermana de Shiquillo y su amiga, encantadas. Sobre todo porque tengo cierta habilidad de situarme en lugares donde luego paran el paso. Y eso se agradece.
La espera del transcurrir de los nazarenos y la que conlleva la venida de los pasos, así como el traslado de una parte a otra de la ciudad para buscar las distintas procesiones de la jornada, dan para charlas, confidencias, ocurrencias y conversaciones de lo mas inverosímiles. Nos reímos mucho y he de confesar que me hicieron sentir bien. Lástima que Gaby trabajara. Y que no quedáramos mas días.
Mikgel se fue solo pronto, pues es de los que disfruta mas viéndolo todo, aunque sea solo, que viendo menos, pero yendo acompañado. Preferí quedarme con el resto y quedar con él a solas al día siguiente. Con el temor de no ser capaz de seguir su ritmo, eso sí.
El Lunes Santo se marchó como vino, entre sones de marchas procesionales. Pero no quise hacerlo sin ver, de nuevo, y antes de que entrase a la Virgen de las Mercedes. Una visión que me empañó los ojos, en la misma esquina en la que siempre la veía volver a su templo ya muy tarde con mi madre. Y recordé sus palabras de cada Lunes Santo, las mismas que salían poco antes con el Cristo: “Hasta el año que viene, si tu quieres...”. (Herencia de mi abuela, sin duda).
El lunes recibí la llamada de Koeps. Parece que hay muchas posibilidades de que venga para Feria con un amigo. Habrá que hacerles hueco. Aunque ya le avisé que estaba también pendiente de que me lo confirmara Alberto. Me daría la alegría mas grande en mucho tiempo si él pudiera venir, tras suspender su visita en estos días de Semana Santa.
Además, ronronean por ahí ciertos rumores de que la semana antes llegan otros amigos del norte. Habrá que estar pendiente. Si es así, mas alegrías. Que ya era hora.
El Martes Santo llovió. Se quedaron algunas procesiones sin salir. Como yo mismo, porque Mikgel al final me mandó mensaje de que no venía y no me apetecía irme solo, la verdad. Me propuse firmemente no salir con los homófobos que me dejaron tirado el domingo aquel y lo cumplí, a pesar de que ahora sí reclamaban mi compañía. ¿Será porque siempre he sido el que mejor sabía llevarlos por las calles para ver las procesiones en los mejores sitios? Que asco de interés e hipocresía...
Por su parte Jan, con quien me cité para conocernos, me envió un correo suspendiendo también el encuentro del día siguiente. Y encima estuve con el estómago algo chungo. Si no fuera por la llamada de Al, que siempre me hace mucho bien, el día era para no haberse levantado.
Miedo me daba el día siguiente, Miércoles Santo.
Que equivocado estaba.
Alejada la amenaza de lluvia, tuve el coraje suficiente para acercarme solo hasta mi cofradía. Desde que murió mi madre sentí la necesidad de una tomar una clara posición respecto a no volver a salir de nazareno. Toda la ilusión de cada año, de hacer la estación de penitencia, se me fue con ella.
Ya sabéis lo que ocurrió el año pasado, no hay mas que rebuscar entre los archivos del pasado abril, pero este 2007 ha sido distinto.
Me envalentoné, hice el recorrido que hubiera seguido vestido de nazareno, solo que sin parones. Cuando llegué a la cofradía, busqué el paso Cristo y, tras verlo, volví sobre mis pasos hasta el lugar donde mi madre solía ir a verme, para presenciar por allí el paso de la Virgen.
Tengo que confesar que los pensamientos bullían como un mar en plena tormenta. Las emociones confluían en mi interior. Y las lágrimas acabaron por salir, aunque quedaron algo ocultas por las gafas de sol.
Aún así pensé que sería peor. Pero me sentí bien disfrutando de una estampa que no había vivido nunca. Ver “mis pasos” como espectador.
Tras el mal/buen rato estaba a punto de volverme a casa, confiando en que Mikgel me llamara si se animaba a venir. Pero no lo hizo.
Sin embargo si que me animé (creo que me impulsaron desde el cielo para hacerlo) a cruzar el centro y plantarme en casa de Pcj, quien me invitó a pasarme por allí días atrás. Vive en un lugar inmejorable para disfrutar de la Semana Santa de Sevilla, pero confieso que no era tanto ver las hermandades que pasaban por allí sino no estar solo esa tarde lo que me decidió a aceptar su invitación.
En su piso pasé una tarde muy agradable y conocí a algunos miembros de su familia y grupo de amigos. Después les acompañé a ver cofradías por las calles. Y acabé regresando las 3 de la mañana a mi casa. No sabéis lo que significó para mi ese Miércoles Santo con él.
Pensé que no podría mejorarlo, pero me equivoqué.
El Jueves Santo fui consciente de que lo que siento por Alberto es algo muy similar a lo que me hacía sentir Juanjo hace años (por cierto como sea verdad que viene la semana que viene ya es que doy saltos de alegría, vamos). Y me gustó mucho volver a sentirlo. Esa complicidad recuperada me ha hecho mucho bien. Si yo fuera su novio procuraría darme cuenta de que el trabajo me estaba quitando demasiado tiempo para disfrutar de alguien tan grande como él.
El jueves también me llamó Quijote, al que echo de menos, la verdad. Y también Shiquillo, aunque no me atreví a quedar con él pues imaginaba que su churri saldría cansadete del curro y no estaría para muchas cofradías. Al final resulta que quedaron con una pareja amiga suya y se recogieron a las 7 de la mañana.
De todas formas Pcj me había invitado el día anterior de nuevo a su casa. La jornada empezó con lluvia, pero mejoró a última hora de la tarde, por lo que tuve ocasión de disfrutar de la entrada de una de las procesiones del jueves mas señeras en casa de unos amigos suyos. Una casa increíble (de diseño) y absolutamente envidiable. Nada que ver con mi humilde piso y decoración de pobres...
Mas tarde, el resto de “la madrugá” la pasé en casa de Pcj, donde me trataron como un miembro mas de la familia y amigos reunidos como cada año para vivir esa gran noche.
No tengo palabras para agradecérselo, a todos: a sus amables padres y resto de la familia, a la encantadora, pero peligrosa, jugadora de Risk y su dulce compañera de piso, a su divertido primo y majísimo novio, a sus simpatiquísimas y encantadoras amigas, a sus amigos (lo que me gustó uno de ellos, por cierto...) y sobre todo a él.
Cuando el día que quedamos con Quijote, Shiquillo y Dik, se me volvió muy serio y me dijo señalándome con el dedo eso de “si te ves solo no seas tonto y vente a casa, que te lo va a pasar bien” me dio apuro, me sentí abrumado, pero a la vez enormemente reconfortado.
Volví a sentirme arropado por su abrazo cálido de amigo, el mismo de las primeras y larguísimas conversaciones de hace un año, de las primeras quedadas, de las citas habituales desde entonces.
El es uno de esos amigos al que llevas en el corazón siempre.
Volví a casa a las 8 de la mañana, cansado pero feliz.
El Viernes Santo de nuevo lluvia y sensación extraña. Mis amigos homófobos volvieron a a cagarla. Toda la semana diciendo que dónde estoy y cuando intento quedar (porque soy "tan asi"... de gilipuertas) ni me contestan. Pues eso.. que les den.
Me pasé de nuevo por casa de Pcj donde acabamos por jugar a la Play. Divertida partida de Trivial formando dos equipos de cuatro, y en la que me asombró como se toma la gente eso de ganar, jajaja, que exageraos... Para mi estar así en buena compañía ya fue ganar.
Me acosté esa noche tarde chateando con Judah, Mugalari y Ekiots que pasaron juntos el fin de semana.
El Sábado Santo volvió la rutina. Jornada solitaria y superaburrida en casa, solo salvada por la llamada de Al y alguna conversación de chat con Dik, Luis M (je, je, no te llamo como quieres ni de coña...) y Tatojimi. Noté la ausencia de Salva, de viaje.
Que largo se me hizo el día.
Y así se fue la Semana Santa de 2007. Un tanto extraña marcada por el mal tiempo, mi pobre estado de ánimo y las nuevas situaciones que viví entre gente y lugares que antes no había vivido, pero al tiempo recuperando otros momentos de siempre.
A ver como se da la del año que viene.
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YO TE LO CUENTO...
Un año cualquiera de finales del siglo XX.
Medianera de la Semana Mayor.

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Solía despertarse con el alba, herencia de toda una vida dedicada al trabajo, pero especialmente ese día se levantaba temprano y todo su afán era levantar persianas en espera de la brisa temprana y un azul limpio de nubes.
Aún olían las rejas verdes de la ventana recién pintada. Y resplandecía la cal de las paredes de la fachada que con tanto esmero los vecinos se preocuparon por acicalar los días previos.
Encendía la radio de cretona y los sones de las marchas procesionales inundaban la estancia presidida por la estampa de la Virgen del Carmen. Sonreía mientras desayunaba al recordar días similares desde hacía tantos años, orgullosa de su familia, añorando a los que se fueron...
Al tiempo, sus ojos se empañaban mientras se lamentaba de la poca visión que le iba quedando y se resignaba al hecho de que tarde o temprano la ceguera la alejaría de aquellas vivencias.
Después acudía a la peluquería del barrio donde compartía los mismos ritos con otras vecinas. Se sucedían los saludos y las risas. Se respiraba el aire alegre de la mañana de un día grande en el barrio.
Muchas de aquellas vecinas ya lucían sus vestidos como de Domingo de Ramos. Pero ella no. Ella vestía el mismo riguroso luto que inició tras la muerte de su marido y continúo con la de su madre e hijos. Sobria pero elegante en su sencillez, solo dejaba ver el oro de su medalla colgada al cuello, su medalla del Gran Poder. El que le dio fuerzas frente a tanta penurias y ausencias.
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Al poco salía con su cabeza arreglada y se disponía a escuchar misa en el cercano templo desde donde en pocas horas saldría la procesión. Eran muchos los que se acercaban de toda Sevilla para admirar los pasos que a partir del mediodía recorrerían las calles de la ciudad en busca de la Catedral.
Se animaban las calles aledañas a la parroquia. Crecían en número las personas que iban de arriba para abajo, gentes del barrio de toda la vida que hubieron de marchar lejos en busca de trabajo o viviendas y que regresaban ese día -siempre ese día- a su barrio de toda la vida.
Tras la Misa, y entre saludos y reencuentros, se acercaba a comprar en la tienda de la esquina -la de toda la vida- fiambre vario, queso muy rico, patatas fritas, cerveza, refrescos, aceitunas, y pan de Alcalá.
El día anterior cocinó la carne mechada, y tras descargar lo recién comprado, preparaba los suculentos filetes empanados y las tortillas de patata de todos los años. Su corta pensión no daba para mas.
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El aroma que salía de la sartén recorría las pocas dependencias de la casa de vecinos donde vivía desde hacía mas de 30 años. Allí nacieron sus tres hijos, dos niños y una hembra, aunque le faltaron demasiado pronto los varones. Allí compartió unos años los primeros años de casada de su hija. Allí enviudó. Allí vivía sola, rodeada de recuerdos, de los vecinos de siempre que iban envejeciendo tanto como ella, tanto como el edificio, tanto como su mirada.
Sus ojos, sin embargo, renacían a pesar de sus problemas de visión cada Semana Santa, cada día grande como aquel, en el que preparaba todas aquellas viandas en espera de su familia, la única que le quedaba, su hija con su yerno, sus dos nietos mayores ya casados y con chiquillos, y su nieto pequeño, el mismo que cuando le preguntaban a quien quieres mas contestaba, por delante de su propia madre y hermana, a su abuela.
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La emoción la embargaba cuando veía aparecer al primer nazareno. El mismo que era asaltado por una caterva de chiquillos deseosos de pedir caramelos, estampitas de las imágenes del Señor o la Virgen, o medallitas de los titulares de la Hermandad.
Nazarenos surgidos de puntos dispares, algunos muy lejanos, que poco a poco iban poblando el barrio, entre el gentío de colores vivos. Andares cadenciosos y revuelo de capas. Los mas niños de la mano de su padre o sentados en sus carritos vistiendo el hábito nazareno, repeinados, y con canasto repleto de caramelos para repartir. Otros ya mayorcitos correteando sin descanso en incesante griterio.
Todo preparado a medio día. La llegada de vecinos y conocidos se hacía interminable. Nerviosos, contentos, expectantes. Cumplidores del rito. Trasmisores de la fe, de las costumbres, de la tradición.
Combebencia y emoción. Llegaba la hora.
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La familia se reunía en torno a la mesa de camilla sobre la que ella disponía toda la comida, asomados a la ventana o al portal, mientras en el zaguán jugaban los niños con las bolas de cera que crecen cada año mas.
Son muchos los que ocupaban las aceras. El sol lucía espléndido hasta picar de calor. La sed del cuerpo se calmaba con Cruzcampo y crecía con la charla. La sed de Dios poco después. Anunciaban su llegada cornetas y tambores y el escuadrón de la policía a caballo.
A lo lejos surgían y el barrio entero explotaba en aún mas nerviosismo. Los chiquillos corrían hacia el principio de la calle ancha, por donde aparecía la banda. Redoble de marcha y desfile camino de la iglesia. Ya quedaba poco.
En breve el sonido seco del gran pestillo descorriéndose y la apertura de las dos hojas de la puerta del templo serían recibidos con un aplauso atronador por los cientos de personas congregadas para ver la salida de la cofradía y que llegaba hasta muchas calles mas allá.
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La Cruz de Guía, flanqueda por faroles, se enmarcaba en el dintel de la puerta mientras comenzaba la banda que la antecede a interpretar sus marchas. El murmullo del gentío acompañaba la salida de los nazarenos que comenzaban a bajar la rampa de salida.
Eran muchos, de todas las edades, reviviendo el rito de sus padres, de sus abuelos, llevando de la mano a sus hijos nietos, acompañados por familiares, amigos o vecinos, portadores de cirios o varas, separados por diferentes insigneas que conforman los tramos en espera de la llegada del paso. Cuanto mas años de hermano mas cerca del paso.
Y la cofradía avanzaba.
Avisando los tambores. Ya estaba aquí. Ya estaba en casa. Un año mas.
Salían todos a la calle a esperarla. A disfrutarla.
Entre charlas proseguía la combebencia. Como ellos el resto de los vecinos. Mirando a derecha e izquierda el espectáculo de color resultaba impresionante.
Vendedores de globos, de martillos golpeadores de sonido y color estridentes, de algodón dulce, de manzanas de caramelo, avellanas y garrapiñadas, de refrescos, de perritos calientes.
Vecinos multiplicados, habitantes de otros barrios, familias reunidas, niños por todas partes. Colchas y mantones engalanando los balcones. Las flores exornando las ventanas y los poyetes de las azoteas. Luz y color.
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Y olor. Una estampa así huele a Semana Santa.
La tarde olía al azahar de los naranjos en flor cercanos. A miel y clavo. A tapas y alcohol. A incienso y cera. Al perfume de la juventud y al de la vieja escuela.
Aromas de infancia recobrada. Y del sabor salado de la lágrima.
Cuando parecía que no cabía mas espera aparecía ante todos el primero de los pasos.
Y entonces ella, como luego también solía hacer mas tarde con la Virgen, se acercaba. Como todos los años se ponía ante el Cruxificado y dirigía su mirada hacia la imagen, para pedirle con enorme fe por sus seres queridos, para que no les faltara salud, la misma que a ella le faltaba, y que El repartía.
Y con enorme dificultad, ansiaba que sus cansados ojos despertasen aunque solo fuera un poco, aunque solo fuera un breve entonces, para poder ver clara la figura del Cristo muerto en la Cruz.
“Pero no veo, no lo veo...” susurraba.
Todo era bruma y tinieblas ya para ella.
Y la impotencia se hacía llanto.
“Tanto deseaba volver a verte Señor...”
Y aquel año el nieto pequeño, apareció a su lado. Asió la mano envejecida por el paso de los años y las penas, y se la llevó a los labios para depositar el mas dulce de los besos.
“Yo te lo cuento abuela... Está como siempre, con su rostro de ojos entreabiertos tras la muerte. Los mismo que sin embargo no están apagados. Nos mira. Nos está mirando. Sabe de tu progresiva ceguera y sabe que, aunque no lo veas como antes, lo recuerdas con su rostro de ojos casi cerrados mirándote sin poder mirarte y viéndote toda. Viéndote como siempre esperándole a las puertas de tu casa, rodeada de tu familia, hasta que ya no puedas. Hasta que El quiera.
Yo te lo cuento abuela... Lleva las flores de siempre, claveles rojos -seguro que eso sí lo percibes- y lirios morados salpicados. Y como cimbrean los candelabros que esta noche iluminaran su cuerpo crucificado. Como reluce al sol la canastilla dorada. Que bonito los faldones que cubren el paso, terciopelo y oro.
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Yo te lo cuento abuela... No llores. Ya se va. Que bonito va, que bien lo llevan, como lo acunan los costaleros, como lo mecen al compás de la marcha, acompañándolo en el sueño de su Buena Muerte. Ya marcha a Sevilla, repartiendo Salud a cuantos se acercan para ponerse bajo su refugio. Su silueta enmarca el final de la calle. ¿Oyes la saeta? Sí, desde el mismo sitio donde las cantaba tu comadre.
Yo te lo cuento abuela...”
Y la abuela dirige su mirada de borrosas imágenes hacia donde le indicaba su nieto. Y musitaba la misma frase del mismo instante de cada año: “Hasta el año que viene, si tú quieres...”
“Yo te lo cuento abuela...
Abuela... ¿sonríes?”
“Claro, nene.
Estoy muy contenta. Hacia muchos años que no podía verlo como yo quería. Pero hoy he podido verlo como siempre. Como nunca lo había visto. Como jamás lo veré”.
Al año siguiente sus ojos se cerraron para siempre.

Desde entonces, cada año, tal día como hoy, me acerco hasta el mismo lugar en la que presté mis ojos. Miro al portal, la calle, la ventana, la calle ancha. Todo sigue igual, como si el tiempo se hubiera detenido.
Y ahora, cuando llega el paso dirijo hacia él mi vista.
Luego miro al cielo y le sigo contando...
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Y LLEGÓ SEMANA SANTA...

Hacía tiempo que tenía en estos días intención de escribir algo sobre la Semana Santa de Sevilla, intentar transmitir lo que suponen estos días en la ciudad, su significado como Fiesta, como lugar de encuentros desde un punto de vista de interacción social, y en reflejo de un espectáculo de luz, color, sonido, aromas... inigualable, pero que pienso hay que saber enseñar para entenderlo en su justa dimensión.
Podría describir varias cosas, contar anécdotas, curiosidades, pero no sería lo que inicialmente quería hacer: que la conjunción de mente y corazón que ahora mismo siento os pudiera llegar.
Todo ello con la intención de animaros a conocerla algún día. Y en concreto a algún que otro amigo para que se viniera a casa y se dejara llevar por las calles de abril y la esencia de Sevilla en estos días.
Me hubiera gustado hacerlo, pero no estoy inspirado.
En fin...
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Os dejo este enlace por si alguien quiere echarle un vistazo y se motiva. Turismo Sevilla TV.
Y pensar que yo he vivido casi 15 años de esto...
Mientras vuelve mi capacidad de hilvanar palabras con cierta coherencia, os plasmo en breve algunas cositas sucedidas en los últimos tiempos.
El caos mental sigue en acción, muy en torbellino por lo que suponen estos días. No se. Como mareado. Y encima estoy entumecido, no soy capaz de incitarme a volver al gym. Y sin apenas apetito, lo que en realidad me apetece es hartarme dulces. Que plan...
El jueves despedí a Quijote que se volvió a su tierra para pasar la semana. Cenamos con Dik cerca de la Catedral en un local nuevo (como estaré que ni me acuerdo de los nombres...) en plan tranquilo. Yo aún estaba algo tristón por los últimos acontecimientos del finde, pero me animó el encuentro.
Fue una charla curiosa y muy interesante. Mas tarde nos tomamos un refresco (somos unos chicos muy sanos) en el Picalagartos, donde apareció un ratillo Pcj.
El viernes no salí. El sábado tampoco, salvo al super y a tomar el aire por la tarde, tropezándome con una procesión cercana de vísperas.
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El domingo esperaba que lloviera y aunque chispeo un poco al final mejoró. Al final como iba a ser peor quedarme en casa me fui solo por ahí a ver pasos.
Necesitaba enfrentarme a un problema. Ocurre que el componente emocional y sentimental que la Semana Santa tiene aquí, en un ser tan excesivamente sensible como yo, me hace embajonarme y las ausencias se manifiestan sobre mi como una losa. Hasta el punto de hacer que se me salten las lágrimas por las riadas de recuerdos que de pronto me anegan el alma sin poder ponerle freno.
Para evitarlo lo mejor es distraerme y tener compañía. Cosas de las que últimamente escaseo.
El año pasado quise huir. Lo hice a duras penas.
Este año me envalentoné y salí a hacerle frente a los miedos.
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Conseguí no emocionarme en demasía. Contribuyó a ello que me fui encontrando con algunos conocidos -algo muy frecuente estos días, pues todo se concentra en pocas calles- lo que distrajo mi atención: un antiguo compañero de trabajo que me pegó un fuerte abrazo de esos que necesito estos días y no siempre es fácil de tener, una antigua ex de uno de esos amigos con los que tienes mucho contacto durante un tiempo y luego desaparecen de tu vida (y que me pareció advertir se alegró tanto de verme como yo a ella), y el profesor del Gaydar, con quien eché un refresco y mantuve una charla entretenida en la que salieron del armario tal cantidad de conocidos míos compañeros de profesión que flipé.
Dar vueltas solo por ahí tiene como ventaja que tú decides el ritmo y la ruta a seguir. Lo malo es que al no charlar con nadie ni tener que negociar el itinerario a seguir sobre el orden de visión de las procesiones, aparte de no pararte a tomar algo por no hacerlo solo, te aburres y vas mas rápido. Y, claro, te cansa mas.
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Menos mal que durante ese tiempo recibí la llamada de Paperboat (me hubiera gustado hablar mas tiempo con él, pero hay cosas que en plena bulla, rodeado de marujas con toda la peluquería del mundo en lo alto, canis variados, entrajeados por doquier, batallón de padres con carritos y niños en brazos, y demás fauna semanasantera, es difícil de hacer)
También me llamó Alberto. He hablado poco de él ¿verdad?
Solo he lanzado alguna alusión leve a su persona. Pero es que si lo hago le va a dar un yuyu, jajajaja. Pero necesito contarlo un día, aunque se me desmaye de verse retratado en estas páginas. Otro como Jan, al que espero ver en estos días.
Alberto es mi dulce embargador jotero. Junto a Carlos, Salva, Luis y Alfredo se han convertido en el quinteto de ángeles que mas han estado encima mía estos días a través del móvil para que no me viniera abajo.
Conversaciones de horas cuando mas las necesitaba, sin necesidad de analizar lo que pasa en la vida de cada uno, sino simplemente comentarla, dada a conocer, sin buscarle vueltas ni hacer reproches, sin psicologuear, simplemente hablando como amigos, haciendo que la voz se haga cercana y presente, en llamadas inesperadas que uno recibe y agradece tantísimo, sin pedirlas. No hay mejor terapia.
Y es que no soy de pedir. Ni llamadas, ni abrazos, ni besos. Soy mucho mas de dar. Por eso cuando los recibo, sin yo pedir, es cuando mejor me siento. Porque no se ha quedado solo en un “si me necesitas aquí estoy” que tan fácil decimos todos. Sino que encontraron el momento -a pesar de lo ocupado que están- de hacer una llamada para charlar un rato.
Esto me recuerda que debería hacer yo un par de ellas. Que el otro día tras preguntar a Porvosmuero por lo de su madre pensé en devolverle la llamada a Koeps y al final no lo hice. Y hace tiempo que no hablo con algún otro. Pero como decía Tato en unos de sus últimos comentarios, a veces uno está tan raro que no sabe porqué no tiene ganas ni de llamar... aún así habrá que hacer un esfuerzo.
Como el que ha hecho también mi niño canario. Lo que sentí por el lo estoy sintiendo de nuevo por otro cómplice en la distancia. Y es algo que me hace bien, a pesar de la distancia y lo que ello implica.
El Domingo de Ramos se fue finalmente con un frío inesperado que me hizo refugiarme en la mesa camilla para chatear un poquitín, y sirvió para citarme esta tarde con Shiquillo.

Hoy es Lunes Santo y ha vuelto la emoción tras ver la cofradía de Santa Genoveva. El Cautivo es una imagen de un Cristo con las manos atadas y que aparece sin mas figuras a su alrededor. Procesiona solo, abandonado por sus discípulos. La caída de su morada túnica tiene un “algo” que hace ver como si el Señor caminara de verdad.
Impresiona verlo venir o marcharse a lo lejos. El mismo Cristo que siempre vi desde niño de la mano de mi madre. Y al que llevé los últimos años de su vida.
Sabía que de nuevo volverían las lágrimas. Aunque surgieron suavizadas se hicieron algo mas presentes al ver el increíble número de personas -mujeres sobre todo, algunas descalzas- que sin hábito nazareno seguían el paso. Así vi una vez a mi madre. Así he visto a vecinas. Así he visto a muchos que ya no están. Así los vi alejarse, caminando lento, tras los aparentes pasos de un Cristo abandonado y solo.

Vaya, parece que poco a poco me vuelve la inspiración. Será mejor que cuelgue este post y escriba el siguiente, por si se va de nuevo...

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