EL CUMPLEAÑOS DE PCJ
Cuando cumplí los 30 -hace ya demasiado- celebré esa fecha por todo lo alto con tarta, velitas y reunión de amigos en casa: compañeros de trabajo, amigos de la facultad, nuevos conocidos, la chica que me gustaba por aquel entonces y que luego sería mi novia, y mi madre en la salita cercana.
Fue el último cumpleaños que recuerdo como fiesta. Desde entonces ha quedado en una simple tapa o copa compartida con algún grupo pequeño, una cena tranquila a dos, quizás quedar con varios en distintos momentos... sin tarta, sin velas, y casi sin regalos.
Y el último cumpleaños sin novia, sin los amigos homófobos de siempre, y sin mi madre. De hecho, a parte del de mi hermana que nunca falla, el único regalo que recibí vino de parte de Pcj. Un detalle, que significó mucho.
Fue casi seis meses después de conocernos. Y seis meses antes de que llegara el aniversario de su cumpleaños.
Entramos en contacto con esto de los blogs. Nunca supe que le llamó la atención de lo que escribía en este armario-diario para que se pasara por aquí y empezara a comentar. Le devolví la visita (su estilo y originalidad siempre me llamó la atención, aunque me lo imaginaba por aquellas canciones que ponía de los musicales americanos de los años 30 que era alguien de avanzada edad) y los comentarios mutuos se hicieron habituales.
Aunque pronto cesó en su aventura bloguera no dejó de seguir en contacto convirtiéndose en todo un ilustre comentarista, como el quitasueños, como Tato, como Alberto. Esto de los comentarios nos ha dejado tan buenos compañeros de viaje como autores de posts.
No era yo el único al que dejaba sus pícaros, ácidos, divertidos, e interesantes mensajes. Otros disfrutaron también de ellos y aprendieron a saborearlos en su justa medida.
La amistad fue haciéndose poco a poco. De los comentarios pasamos al Messenger. La ruta habitual. Con cam incluida. Y no se porqué se me parecía mayor de lo que es. Cosas de la luz.
Pasamos muchas horas ante el ordenador (una costumbre que no hemos perdido) y por teléfono. Sin vernos nunca en persona, fue una auténtica ayuda en época de cambios, incertidumbres, ilusiones, decepciones, desilusiones y depresión sentimental.
No cesaba en su interés porque nos conociéramos en persona. Hasta que me decidí a arrinconar los miedos (esos que aun me atenazan cuando por ejemplo se le escapa a una amiga suya donde trabajo) y quedar por fin.
Fue curioso. Lo cité en el mismo sitio donde conocí al primer chico con el que estuve. Y acabamos en Mérida e Ikea, aprovechando un día festivo local.
Fue hace justo un año.
Desde entonces hemos ido afianzando en amistad y aumentando en cariño del uno hacia el otro. Lo he arrastrado a las reuniones y quedadas blogueras, he conocido a sus padres, primos, amigos íntimos, su casa, hemos hecho a amistad, hemos compartido secretos, confidencias...
Se de sus necesidades, de sus gustos, de su pasado, de sus heridas, de su sonrisa de pillo, de sus comentarios en voz alta ante quien sea, de sus ojos que brillan, de sus puntitos con el gyn tonic, de sus operas, de sus pelis, series, libros, ropa... Como él sabe de los míos. Y de miedos, sueños e inseguridades. Cuanta paciencia.
Hemos comido en su casa, jugado al Risk, nos fuimos de compras, me ayudó a elegir en Ikea, casi me ha servido de chofer, hemos vivido la Semana Santa, ido juntos a conciertos, al cine, de tapas, fuimos anfitriones, viajamos juntos en el AVE, ha conocido a Edu, a David y Paco, a casi todos los blogueros, a Rollito, a Jaime, a Alberto...
Me dice menos de lo que le gustaría a veces y mas de lo que podría otras. Se esfuerza por cuidarme y darme consejos.
Ha estado a mi lado en momentos muy malos.
Ha compartido momentos muy buenos.
Es un tío del que me enorgullezco de tener como amigo, como muy buen amigo (aunque me ponga en aprieto cuando se le olvida que no estoy tan fuera del armario como aparento) y al que quiero mucho mucho.
Hace tanto que no sentía esa sensación de amistad de antaño... la necesitaba, y desde el 30 de mayo del año pasado no ha dejado de estar de nuevo en mi gracias a él.
Ha pasado un año.
Y que año...
El pasado martes por la noche celebramos su cumpleaños. No dejó de recibir llamadas, celebró una curiosa reunión en su casa que contó con la presencia de casi 30 personas, le hicieron muchísimos regalos, le vi contento rodeado de sus amigos de siempre, algunos miembros de su familia y de unos pocos blogueros, y se me antojó tan nervioso como cuando era un crío.
Entre Shiquillo, Dik, CRAZY, Quijote, Jan86 y un servidor le compramos su primer juego de la Play Station Portatil, que se acababa de comprar y por supuesto es de color rosa. Yo fui el encargado de ir a comprar la versión de Padre de Familia para PSP a la Fnac, con apoyo estratégico de su encantadora amiga Marta. Al parecer, acertamos.
Aparte quise tener un detalle con él regalándole un libro con las viñetas de Maitena de su colección “Superadas”, que no se sí le gustó porque estaba tan “Preysler” cuidando de sus invitados que apenas tuvo tiempo de estar con cada grupo que se formó primero en el amplio salón del céntrico estudio donde vive y en la azotea del mismo mas tarde.
Bastantes chicas simpáticas, mucho gay aficionado a la opera, amigos de siempre, un hetero la mar de mono atacando a la mas guapa de las presentes, familiares simpatiquísimos, sus mariliendres favoritas, y los blogueros mariquis regala juegos casi en pleno (con momentos de seis grados de separación incluidos).
Muchísima comida, entre ellas mis tres supertortillas de patatas (campera, de cebolla y normal), una ensaladilla riquísima, nosecuantos canapes de hojaldre, empanada, empanadillas, patatas fritas, zanahoria troceada, vinos, cervezas, refrescos, una tarta de chocolate del Mercadona que quitaba el “sentío” y unas suculentas fresas que trajo Quijote para bañar en chocolate y que nos tomamos con frutos secos en una sensual noche, a la luz de las velas, al fresquito de la azotea, y con la estampa de la Giralda y la catedral como vistas.
Inmejorable.
Hubo alegría, curiosidad, timidez, descaro, miraditas, reencuentros, entradas o casi acosos, intercambios de recuerdos, personajes pintorescos, jóvenes promesas, viejas glorias, mucha niña mona y casi todas solas (normal entre tanta marica suelta), criticar por criticar, lenguas sueltas, alcohol a raudales, picos, abrazos, poses, conversaciones serias, bromas, chistes, besitos, y hasta Huesitos.
Que de risas, que de charlas, que de gente, que de cubatas...
Me llevé la cámara e hice muchas fotos que ya distribuí convenientemente. Nos dieron las 3 de la mañana entre pitos y flautas. Fue una fiesta muy muy chula (y eso que arriba no había música), la mar de apañá, a la que estoy seguro muchos que estaban lejos se hubieran apuntado con gusto (David y Paco, Tato, Mikgel, y sobre todo Alberto...)
Ha sido el tercer cumpleaños del grupo, desde que nos conocemos. El mío fue el primero allá por diciembre cuando aún algunos no se habían incorporando a la chupipandi ni teníamos tanta confianza entre nosotros y el segundo fue el de Shiquillo que nos pilló en Málaga.
Este, sin duda, ha servido para unirnos aún mas.
Vendrán otros pronto.
Espero que vengan también mas de Pcj que celebrar juntos. Y fiestas parecidas. Y mas regalos. Y mas fotos. Y gente tan maja con las que poder compartirlos.
Feliz 31 cumpleaños Pcj.
Gracias por ser así, por estar siempre ahí.
Fue el último cumpleaños que recuerdo como fiesta. Desde entonces ha quedado en una simple tapa o copa compartida con algún grupo pequeño, una cena tranquila a dos, quizás quedar con varios en distintos momentos... sin tarta, sin velas, y casi sin regalos.
Y el último cumpleaños sin novia, sin los amigos homófobos de siempre, y sin mi madre. De hecho, a parte del de mi hermana que nunca falla, el único regalo que recibí vino de parte de Pcj. Un detalle, que significó mucho.
Fue casi seis meses después de conocernos. Y seis meses antes de que llegara el aniversario de su cumpleaños.
Entramos en contacto con esto de los blogs. Nunca supe que le llamó la atención de lo que escribía en este armario-diario para que se pasara por aquí y empezara a comentar. Le devolví la visita (su estilo y originalidad siempre me llamó la atención, aunque me lo imaginaba por aquellas canciones que ponía de los musicales americanos de los años 30 que era alguien de avanzada edad) y los comentarios mutuos se hicieron habituales.
Aunque pronto cesó en su aventura bloguera no dejó de seguir en contacto convirtiéndose en todo un ilustre comentarista, como el quitasueños, como Tato, como Alberto. Esto de los comentarios nos ha dejado tan buenos compañeros de viaje como autores de posts.
No era yo el único al que dejaba sus pícaros, ácidos, divertidos, e interesantes mensajes. Otros disfrutaron también de ellos y aprendieron a saborearlos en su justa medida.
La amistad fue haciéndose poco a poco. De los comentarios pasamos al Messenger. La ruta habitual. Con cam incluida. Y no se porqué se me parecía mayor de lo que es. Cosas de la luz.
Pasamos muchas horas ante el ordenador (una costumbre que no hemos perdido) y por teléfono. Sin vernos nunca en persona, fue una auténtica ayuda en época de cambios, incertidumbres, ilusiones, decepciones, desilusiones y depresión sentimental.
No cesaba en su interés porque nos conociéramos en persona. Hasta que me decidí a arrinconar los miedos (esos que aun me atenazan cuando por ejemplo se le escapa a una amiga suya donde trabajo) y quedar por fin.
Fue curioso. Lo cité en el mismo sitio donde conocí al primer chico con el que estuve. Y acabamos en Mérida e Ikea, aprovechando un día festivo local.
Fue hace justo un año.
Desde entonces hemos ido afianzando en amistad y aumentando en cariño del uno hacia el otro. Lo he arrastrado a las reuniones y quedadas blogueras, he conocido a sus padres, primos, amigos íntimos, su casa, hemos hecho a amistad, hemos compartido secretos, confidencias...
Se de sus necesidades, de sus gustos, de su pasado, de sus heridas, de su sonrisa de pillo, de sus comentarios en voz alta ante quien sea, de sus ojos que brillan, de sus puntitos con el gyn tonic, de sus operas, de sus pelis, series, libros, ropa... Como él sabe de los míos. Y de miedos, sueños e inseguridades. Cuanta paciencia.
Hemos comido en su casa, jugado al Risk, nos fuimos de compras, me ayudó a elegir en Ikea, casi me ha servido de chofer, hemos vivido la Semana Santa, ido juntos a conciertos, al cine, de tapas, fuimos anfitriones, viajamos juntos en el AVE, ha conocido a Edu, a David y Paco, a casi todos los blogueros, a Rollito, a Jaime, a Alberto...
Me dice menos de lo que le gustaría a veces y mas de lo que podría otras. Se esfuerza por cuidarme y darme consejos.
Ha estado a mi lado en momentos muy malos.
Ha compartido momentos muy buenos.
Es un tío del que me enorgullezco de tener como amigo, como muy buen amigo (aunque me ponga en aprieto cuando se le olvida que no estoy tan fuera del armario como aparento) y al que quiero mucho mucho.
Hace tanto que no sentía esa sensación de amistad de antaño... la necesitaba, y desde el 30 de mayo del año pasado no ha dejado de estar de nuevo en mi gracias a él.
Ha pasado un año.
Y que año...
El pasado martes por la noche celebramos su cumpleaños. No dejó de recibir llamadas, celebró una curiosa reunión en su casa que contó con la presencia de casi 30 personas, le hicieron muchísimos regalos, le vi contento rodeado de sus amigos de siempre, algunos miembros de su familia y de unos pocos blogueros, y se me antojó tan nervioso como cuando era un crío.
Entre Shiquillo, Dik, CRAZY, Quijote, Jan86 y un servidor le compramos su primer juego de la Play Station Portatil, que se acababa de comprar y por supuesto es de color rosa. Yo fui el encargado de ir a comprar la versión de Padre de Familia para PSP a la Fnac, con apoyo estratégico de su encantadora amiga Marta. Al parecer, acertamos.
Aparte quise tener un detalle con él regalándole un libro con las viñetas de Maitena de su colección “Superadas”, que no se sí le gustó porque estaba tan “Preysler” cuidando de sus invitados que apenas tuvo tiempo de estar con cada grupo que se formó primero en el amplio salón del céntrico estudio donde vive y en la azotea del mismo mas tarde.
Bastantes chicas simpáticas, mucho gay aficionado a la opera, amigos de siempre, un hetero la mar de mono atacando a la mas guapa de las presentes, familiares simpatiquísimos, sus mariliendres favoritas, y los blogueros mariquis regala juegos casi en pleno (con momentos de seis grados de separación incluidos).
Muchísima comida, entre ellas mis tres supertortillas de patatas (campera, de cebolla y normal), una ensaladilla riquísima, nosecuantos canapes de hojaldre, empanada, empanadillas, patatas fritas, zanahoria troceada, vinos, cervezas, refrescos, una tarta de chocolate del Mercadona que quitaba el “sentío” y unas suculentas fresas que trajo Quijote para bañar en chocolate y que nos tomamos con frutos secos en una sensual noche, a la luz de las velas, al fresquito de la azotea, y con la estampa de la Giralda y la catedral como vistas.
Inmejorable.
Hubo alegría, curiosidad, timidez, descaro, miraditas, reencuentros, entradas o casi acosos, intercambios de recuerdos, personajes pintorescos, jóvenes promesas, viejas glorias, mucha niña mona y casi todas solas (normal entre tanta marica suelta), criticar por criticar, lenguas sueltas, alcohol a raudales, picos, abrazos, poses, conversaciones serias, bromas, chistes, besitos, y hasta Huesitos.
Que de risas, que de charlas, que de gente, que de cubatas...
Me llevé la cámara e hice muchas fotos que ya distribuí convenientemente. Nos dieron las 3 de la mañana entre pitos y flautas. Fue una fiesta muy muy chula (y eso que arriba no había música), la mar de apañá, a la que estoy seguro muchos que estaban lejos se hubieran apuntado con gusto (David y Paco, Tato, Mikgel, y sobre todo Alberto...)
Ha sido el tercer cumpleaños del grupo, desde que nos conocemos. El mío fue el primero allá por diciembre cuando aún algunos no se habían incorporando a la chupipandi ni teníamos tanta confianza entre nosotros y el segundo fue el de Shiquillo que nos pilló en Málaga.
Este, sin duda, ha servido para unirnos aún mas.
Vendrán otros pronto.
Espero que vengan también mas de Pcj que celebrar juntos. Y fiestas parecidas. Y mas regalos. Y mas fotos. Y gente tan maja con las que poder compartirlos.
Feliz 31 cumpleaños Pcj.
Gracias por ser así, por estar siempre ahí.
LO PEOR CUANDO ESTOY PLOFF
Como ya comenté el finde fue de lo mas aburrido. Excepto por la salida del viernes noche (que por lo que pasó me sigue preocupando) el resto de los días fue de lo mas aburrido.
El sábado pensé que pasaría tiempo con Alberto en el Messenger pero estuvo missing. Y el teléfono móvil solo sonó con la habitual llamada de Salva. Nada que ver con el de CRAZY al que no dejan de llamarle amigos heteros para quedar, incluso después de contarles su orientación sexual. Habría que ver la respuesta de mis homófobos como iba a ser. En fin... ojalá me llevara toda una sorpresa, pero de las agradables.
Ese día aproveché para llenar el frigorífico y para regresar -tras mucho tiempo sin ir- al gym. A ver lo que dura.
Por cierto, Mugalari, mis correrías en dicho lugar ya las he contado en posts de hace muchos meses. Y es que no tengo nada que añadir, porque he de confesar que no sé lo que es un polvo desde el verano pasado y ni siquiera he besado a nadie desde enero. Que triste.
Flipo cuando hablando con Alberto sobre mi estado hormo-emocional me suelta tan pancho a menudo un “¡¡¡lo que te hace falta es un polvo, ya!!!” (claro como él, al igual que todos los que tienen churri, lo tiene tan fácil...) como si fuera igual para alguien “tan así” como yo.
Si mi físico y personalidad fuera de los lanzados y “follables” en vez de los cortaos y “tiernos, abrazables, bla, bla, bla...” quizás me refugiara algo menos es el “asín” y mas en el “¡¡¡así, así...!!!”.
Pero con estos mimbres... ya se ve el cesto.
Y ya dice Pcj, que el mimbre es lo peor.
En el gym me pareció ver gente nueva, entre ellos una pareja de chicos treinteañeros que evidentemente entienden. (CRAZY, si coincidimos allí -y los vemos- verás como me das la razón y ponemos en práctica lo del radar).
Como ya me han ingresado la devolución de Hacienda (de algo me ha servido la hipoteca), tras salir del gimnasio me fui de compras al Nervión Plaza. Lo peor cuando estoy ploff, pero taaaaaan socorrido...
En Zara me compré un polo negro que estrené anoche y varios calzoncillos. Entré en Massimo Dutti, Adolfo Domínguez, Pull & Bear, y H & M (que resultó ser solo para tías) pero como siempre me costó decidirme. Aunque había cosas que me encantaría poder ponerme, con este cuerpo como que no...
Acabé pasándome por El Corte Inglés y comprándome algo con lo que no me veo como una vaca: DVDs. En concreto, la 3ª temporada de Sexo en Nueva York y la 2ª parte de Piratas del Caribe que a estas alturas aún no había visto y me puse a verla mientras cenaba. Así puedo ir al cine a ver la tercera parte recién estrenada, aunque sea solito.
De modo que así pasé el sábado.
El domingo estuve tomando un poco el sol en la piscina, fui a votar (a ver si me ponen pronto el Metrocentro cerquita de casa), sucumbí al abrumador aburrimiento viendo el último episodio de Héroes, gracias al enlace que puso Quijote, y poco mas.
La jornada fue aún mas aburrida que el sábado.
Al menos Alberto dio señales de vida.
Al día siguiente vuelta al trabajo (odio los lunes) y la misma rutina de los últimos tiempos. Incapaz de volver al gym, sesteando, y viendo alguna serie de Fox.
Que vida tan apasionante.
Por la tarde me pasé por la Fnac para comprarle el regalo de cumpleaños a Pcj, que lo celebraba el martes. Gracias a la ayuda de Marta di con algo que le podía molar, un juego para la PSP.
Y por la noche intenté animar a Alberto que estaba de curso por Barcelona bastante desesperado. El pobre acaba por animarme a mi haciéndome reír.
El martes fue el día de Pcj. Pero este se merece un post para el solito.
LO QUE MENOS NECESITO
El finde ya se barruntaba tan gris como la semana.
Entre cenas, operas, churris, guardias, turnos, enfermedades, comuniones y teatros, ni gays ni homóbobos estaban para mucho quedar.
Prácticamente le mendigué una vueltecita a Pcj el viernes por la noche (para que no se me hiciera tan duro llegar al lunes) a la que se apuntó CRAZY que en ese momento estaba por el Messenger.
Fue solo cuestión de un par de tapitas rápidas y un queipiriña por La Alameda resuelto en pocas horas.
Aunque me encontré a gusto con CRAZY, Pcj y Marta, estoy muy disgustado porque a Pcj se le ocurrió contarle a otra de las amigas que llegaron con él donde trabajo.
No me hizo ninguna gracia, primero porque es algo que no suelo contar prácticamente a nadie salvo a gente de mucha confianza (hay blogueros a los que veo a menudo que aún no lo saben con exactitud, suelo ser muy vago dando detalles), precisamente porque sé que en un descuido tonto a uno se le va la lengua sin querer y las consecuencias luego van para uno. Y pueden ser muy malas, os lo aseguro. Ojalá no fuera así, pero lo es. He sido testigo de lo mal que lo han pasado por motivos similares otras personas.
Por otra parte, porque a esta chica la vi un poco nerviosita, de las que andan fatal cuando rompen con su novio. Me dejó a cuadros cuando me soltó un “así que trabajas en ..... pues yo tengo muchos amigos.... conozco mucha gente en.....”
Lo que me entró por el cuerpo...
Sencillamente no sabía que decir. Porque ninguno de esos que ella conoce lo sabe. Es que ni se lo imaginan. Y además es probable que yo los conozca o a mi me conozcan. Y no solo a mi, sino a mis amigos, compañeros directos del curro, y ex novia. Y es algo que preferiría decirles yo cuando lo considere oportuno, y no quedar en evidencia por la lengua facilona de otros. Sobre todo teniendo en cuenta que aún no he sido capaz de convencerme a mi mismo de que hice bien abandonandome en el lado oscuro y apagando los ecos de uno de los puntales de mi bisexualidad.
Me preocupa porque esta ciudad es superpequeña para según que cosas, estas cuestiones corren como la pólvora y a esta chica no la veo una tía de fiar, por muy amiga de Pcj que sea. Y no lo digo por mala persona sino porque me da que se va a ir de la lengua sin querer a las primeras de cambio en plan “ah, pues me han presentado a un chico que trabaja en ... y que es gay”, con lo que le gusta a la gente un cotilleo de estos.
Teniendo en cuenta que en mi oficina solo hay un chico, y que se llame así, como se le ocurra comentarlo me ha sentenciado.
Es precisamente lo que menos necesito justo en este momento.
Una cosa es que abandone el armario conociendo gente que entienda, dando besos por ahí en plan visibilidad, y saliendo con amigos gays y sus mariliendres (si alguien me ve o me pregunta ya sabré yo lo que tengo que decir según quien sea), y otra que hagan público en mi ámbito laboral el asunto.
El tema es mas delicado de lo que puede parecer y comprendo que muchos no lo entiendan (sobre todo los que están fuera del armario en su trabajo desde siempre), pero por mi trayectoria profesional, la ideología de mis jefes, el comportamiento y forma de pensar de mis compañeros y lo mal que le fue a alguien anteriormente sé de lo que hablo. Y ni es para quitarle importancia ni para no tenerlo en cuenta.
Me preocupa. Y mucho.
Porque además es algo que con frecuencia comento con todo el mundo con el que hablo de este asunto, una decisión que deberían respetar, que el salir del armario -del todo- es algo a lo que solo me atrevo a enfrentarme con la fuerza moral y emocional de un apoyo (sentimental y físico) que me otorgue un compañero, una pareja, o un novio, a mi lado. Porque me conozco y no estoy bien para enfrentarme a ello.
Total que es lo que me faltaba para estos sábado y domingo en los que he pasado mucho tiempo solo.
MIS SIETE MARAVILLAS
A un ocurrente suizo le ha dado por renovar la lista de las rememoradas Siete Maravillas del Mundo Antiguo elegidas hace siglos (La Gran Pirámide de Giza, Los Jardines Colgantes de Babilonia, El Templo de Artemisa en Éfeso, La Estatua de Zeus en Olimpia, El Mausoleo de Halicarnaso, El Coloso de Rodas, y el Faro de Alejandría), principalmente porque ya prácticamente casi ninguna de ellas existe, excepto las Pirámides de Egipto.
Por eso, ha creado la New Open World Foundation y en un acto democrático global sin precedentes invita a votar a todo el mundo por su maravilla favorita.
Hay quien vota por la Gran Muralla China, el Palacio de Potala (Tibet), el Coliseo de Roma, el Taj Mahal (India), la pirámide de Chichén Itzá (México), la Torre Eiffel, la ciudad de Petra, la Alhambra de Granada y muchos otros...
Confieso que no he votado por ninguna de las que están en lista de posibles candidatas porque tengo mis propias 7 Maravillas:
La Familia:
Con la memoria de mi padre a quien perdí tan pronto, la presencia permanente de mi madre aunque ya no esté conmigo, el recuerdo especial de mi abuela materna, la compañía de mis hermanos y sobrinos, el cariño de tíos que ya se fueron y de los que aún viven, la evocación y el mantenimiento de reuniones y celebraciones familiares, las tradiciones conservadas, la unidad ante la adversidad y los momentos de alegría.
Nostalgia por una infancia feliz, una adolescencia con traje triste, aquella juventud de contrastes, y esta actualidad cambiante.
Los Amigos:
Aquellos que se fueron y cuantos aún conservo a mi vera. Los “Guadiana” que van y vienen. Los nuevos que van llegando. Los escasos y entrañables del colegio, los escogidos del Bachillerato, los añorados de la Universidad y el CAP, los de la parroquia, algún que otro curso, el campo de trabajo, la Expo 92 y sus Cicerones de Sevilla, los que vinieron por motivos del trabajo, los que acompañaron a otros amigos que igual se marcharon permaneciendo ellos, los que están a muchos kilómetros pero se hacen cercanos, los heteros tolerantes, los gays, los blogueros, los que saben escuchar, los que necesitan que les escuche, los jóvenes y los mayores, los de toda la vida, los mas recientes, los imprescindibles, los que ya no están, los que deberían quedarse.
Impacto de juegos infantiles, confidencias de adolescente, ejemplos de amistad joven y fuerte que se pierde o permanece, y un compromiso constante que se prolonga en edad y costumbre.
El trabajo:
Que soñé e hice realidad. Que me dio tantos buenos momentos y compañías. Que me hizo aprender y conocer, sentir y ahorrar. Que no me faltó para sobrellevar los momentos mas duros con dignidad. Que fue gozo y mal trago. Que me hizo madurar. Que supe apreciar y valorar. Que me ayudó a servir y me sirve para ayudar.
El trabajo increíble que hice, todo lo que conseguí...
El Trabajo que hago, todo lo que mantengo...
El Trabajo que haré, todo lo que vendrá...
El Amor:
Que tuve.
El que creí sentir.
El de compartir, crecer, mimar, abonar...
En el que ahondar.
El de soñar, esperar, suspirar, abrazar...
En el que crecer.
El de prestar atención, luchar, curar...
El del dolor.
AMOR con mayúsculas.
El de momentos felices. Tierno.
Con pasión, ilusión, esperanza.
El de lágrimas.
El que fue y ya no está. El que no está y no pudo ser. El que no puede ser y es.
Un te quiero.
Tranparente. Opaco.
Un corazón que late rápido. El mismo que se apaga.
Amar...
La Felicidad:
De los momentos mas simples a los mas complicados. De los mas inesperados a los temporales y cíclicos. Con alguien en particular y con muchos a la vez. Aquella imposible de olvidar, que se queda dentro, muy adentro, y como un volcán a veces sube y se derrama quemando la piel de los recuerdos con ojos de vivencias pasadas. Aquella que echo tantísimo de menos. La que tuve de niño. La que fui perdiendo junto a la inocencia. La que vuelve por temporadas. La que ansío recobrar de modo permanente. La que no dejo de soñar...
La que quiero ver en tus ojos.
La Salud:
Que a veces pasa. Y a veces se olvida. Y en ocasiones se resiste. Y otras se encara. La salud tan necesaria cuando es buena y tan prescindible cuando llega mala. La que todos piden y desean. La que nunca engaña. La salud que marchita arrancó de mi lado esenciales presencias. La que da nombre a un crucificado que veo a diario. La que da sustos y avisos y achuchones... La que hay que cuidar. La que se repone. La que te pone a tono. La que te hace desentonar. La que nunca sabe uno lo que aguantará sin marchitarse.
Salud, y buena suerte.
Los Sueños:
Cargados de inocencia apenas con unos palmos del suelo, absurdos e indoloros, luego inquietantes y sorprendentes al ir creciendo, alterados con el tiempo, cambiantes, de ritmo alocado, sobrevivientes, con muchas horas y poco tiempo, imposibles de evitar, siempre presentes aunque cambiados con los años. Evocadores, juguetones, impredecibles, inexplicables, interpretados, interpretables.
Los que tuve. Los que quise tener. Los que se cumplieron. Los que fueron posibles. Los que casi logré. Los que apenas conseguí. Los que se hicieron realidad. Los que se quedaron en eso. Los de toda una vida. Los compartidos. Los ocultos. Los de 12 horas, los de apenas 3. Los de las noches. Los de la siesta. Los de maravilloso despertar. Los que nunca quise tener. Los que ojalá no hubiera despertado.
Los que tengo cada noche.
Los sueños... solo sueños son.
Estas son mis siete maravillas...
Igual solo acaba sobreviviendo una de ellas. ¿Cuál será?
ME ESFUERZO EN SER OPACO
La superpandi está que no para. No deja de verse, salir junta y echar buenos ratos.
Lo cierto es que no he parado en toda la semana, y aunque no he pisado nada mas que un día el gym yo diría -por la ropa- que estoy hasta un poquito mas delgado, y eso que no he parado de comer.
A ver cómo puñetas consigo recuperar el ritmo.
Además con el buen tiempo que ya hace... pues apetece tomar el sol y coger algo de color. Aunque anoche Dik me vio mas morenito, lo cierto es que hace muchísimo que no piso la playa y el sol de la piscina del año pasado debe haberse difuminado de mi piel casi por completo. Como poco a poco le pasa a mi confianza en encontrar un churri que me quiera. Justo lo contrario de lo que les pasa a otros.
Si la cosa avanza en positivo, según me contaron en sus novedades dos blogueros por teléfono y Messenger, es posible que haya dos nuevas incorporaciones al club de parejas. Me alegraría por ellos, claro, pero no puedo evitar ese pellizquito dentro de “otros que lo consiguen y tú sigues igual” que me hace sentirme cada vez mas seguro de ser un “Alex” y repensar en lo que puede aguantar un corazón cansado.

El miércoles tomé unas tapitas con Pcj a quien volví a ver el jueves, junto a Marta, Dik y CRAZY, para ir al cine. En plena fiesta celebrada por media ciudad con motivo de la victoria del Sevilla en la Copa de la UEFA, nos atrevimos a irnos a los cines del Nervión Plaza para ver El novio de mi madre.
La película nos muestra a una espléndida Michelle Pfeiffer, interpretando a una mujer de mas de 40 -¡¡¡y que pedazo de mujer!!!- separada y con una hija adolescente, que se enamora de un chico de 29, que la corresponde.
Es una comedia americana con un guión algo distinto a lo convencional y todo un canto al amor sin barreras.

Me gustó. Aunque pasé un mal ratillo en un par de escenas en las que el guapo de Paul Rudd (el novio de Phoebe en Friends) hacía el payaso con la cuarentona. Era una forma divertida y exagerada, de llamar la atención, un comportamiento locuelo y disparatado pero encantador, que me recordó a Rollito. Ese momento del coche en el que él hace esas muecas... es que parece que lo estoy viendo.
En fin... que me trajo algunos recuerdos. No he besado a nadie desde entonces. Y como estoy en fase tonta “tan así”, pues...

La película la recomiendo, sobre todo a los románticos, los que solo quieren pasar un buen rato en el cine, y para corazones enamorados.
Hice una broma durante la cena posterior en el cercano VIPS -que rica la Cooky Monster, por cierto- acerca de cómo la Pfeiffer consigue, siendo alguien ya mayor, atraer y enamorar a alguien mas joven y atractivo, y quedarse con él. Y que si ella lo conseguía por qué yo no.
Utilicé la ironía, claro, la vida no es una comedia precisamente, ni tengo las piernas de Michelle. Pero Pcj me animó en plan “ese es el espíritu que me gusta que tengas...”.
Me temo que tengo poco espíritu yo ya para eso.
Y no porque no haya tenido la suerte de abrazar a algún que otro chico mas joven que yo durante el último año, e incluso llegar a algo mas que un simple abrazo, a veces, sino porque el final feliz no ha sido precisamente como terminaba el guión en estos casos.
Fue agradable la cena. Siempre es un placer que nos acompañe la guapa de Marta. Y empiezo a conocer mas y mejor a Dik y CRAZY, y eso también me gusta.
El viernes estuve en la Fnac, comprando un detallito para alguien a quien quiero mucho. Después tocó ir de tapas con algunos de mis amigos homófobos a los que tengo ciertamente abandonados (siguen en la misma línea de siempre). No aguanté mucho y preferí volverme para echar un buen rato por Messenger con Alberto.
El sábado estuve de bajón. Iba a ir a la piscina del gym con un amigo pero acabé echado en la cama, con la tensión algo baja, y sin muchas ganas de nada. Acabé echando un sueñecito del que me despertó la llamada de Salva.
Entre tanta calentura expandida entre todos como un virus, el verano adelantado por estas latitudes que hace al personal quitarse ropa, la apertura de la piscina exterior de mi gimnasio, sumado a mi estado natural de “quiero un novio”, hace que lleve semanas soñando con cada cosa... y cada uno...
Por la noche me animé algo mas. Con altibajos.
CRAZY es casi vecino, me recogió en su coche camino de La Alameda donde íbamos a comer en El Paladar con Mikgel, Dik y Quijote. Mas tarde se incorporó Pcj.
El recorrido en coche sirvió para intercambiar confidencias de un pasado familiar muy parecido y para “escandalizarle” con mis correrías en el gym. La cena -ya con todos- fue muy agradable. Y las copas posteriores en El Central llenas de risas.

El finde estuvo plagado de encuentros para mi. La novia de un antiguo amigo, en la Fnac, y dos ex compañeros de trabajo, que se alegraron mucho de verme, y un chico del gimnasio con quien mantuve alguna que otra charla en la sauna y resultó que también conocía Pcj, en el Central. Todo ello en pocas horas. Fue curioso.
Hasta allí llegaron, mas tarde, Shiquillo (sin su churri, porque estaba currando) con Yoli, Nuria, una amiga que me recordó mogollón a la protagonista del musical Cabaret que vi la semana pasada, y otro chico hetero, muy mono por cierto.
Multitud de temas, de risas, de complicidad, de verborrea por mor del alcohol y enorme sensación de estar a gusto, de pasármelo bien.
Tuve hasta besitos de abuela de Pcj. Acompañado de algún que otro comentario sobre mi forma de sentir y querer. Y es que el alcohol le hace soltar la lengua, y no se atreve a decirme ciertas cosas salvo que beba unas ginebras de mas.
Tranquilo, majete, que no me enfado. ¿Cómo me voy a enfadar porque te preocupes por mi?
Será porque no he pensado y repensado todo mil y una veces.
Si todo lo que temes ya se que va a pasar.
Pero es mi papel en esta historia.
El de siempre, está visto.
Y aunque parezca transparente, o asome la punta en ocasiones, hay tantas cosas que me esfuerzo en ser opaco y que no veáis...
b>
COLLAGE BLOGUERO EN TONOS PRIMAVERA
Durante las últimas semanas....
Alberto es asaltado literalmente a proposiciones.
No hay churri que valga, Quijote se lleva todo el día con besos entre tíos, sueños húmedos, pelis de temática homosexual y porno hard gay, mientras Jan sueña con italianos buenorros (que disgustazo me acabas de dar, por cierto, con tu marcha).
Pcj lleva desde el 21 de marzo una enana romántica dentro y sospecha tener un germen de Corin Tellado en su esternón.
Ekiots se entretiene ¡¡¡fotografiándome el paquete!!!
Mugalari es capaz de renunciar a ¿¿¿Incubus??? y Metalica, por rodearse de maricones en el Europride.
Dik se obsesiona con Pupilazos y con que le presente a cierto compañero de TV.
CRAZY disimula, por que es nuevo, pero tiene las hormonas tan revolucionadas, como todos.
Shiquillo me confiesa ciertos despertares con su Gaby.
Salva es mas Salvica que nunca.
Canalla disimula haciéndose el feo, pero come pollas por la calle.
Donuttz invita a disfrutar de un baño relajante con sales (o jabón, en su defecto), ponerse crema con sabor a chocolate y sentarse semidesnudo en el sofá, con música de fondo… Y encima pregunta tras todo eso qué pasa por la cabeza de uno...
¿Por cual de ellas, jomio?
Koeps se pregunta ande andará... el que hará que deje de estar solete. Y por si acaso no cesa en sus conoce-citas.
Chequebo, espera encontrar alguien con la cabeza centradita para hacer cosas en común, y mientras le faltan nombres para ir clasificando todo lo que se encuentra por Internet.
Luigi está deseando que le caiga encima, y le da igual que sea activo o pasivo.
Ruben siente a su novio en la cama, a su lado.
Y el novio... Alright, confiesa que las noches con él son el mejor momento de la semana, el único instante en el que realmente consigue descansar.
Castigador quiere que los antihistamínicos se lo suban todo. Como el fijador del anuncio de Paulina Rubio.
Ippsen tiene una obsesión casi permanente con comprarse ropa interior. Sobre todo esos que son mas largos que los slips pero menos que los boxers. Uff, es que se pierde el tío...
Jaimito se siente flamenca pero se nos pone tierno con el bicho ese...
Jubal tiene novio y todo le va fenomenal.
LuisM... ha sido llegar a Port Aventura y salirle un admirador de nombre Jose. Un asunto del que las marujas de los blogs esperan cotilleos frescos.
Pau sigue con sus estudios en Homosexualidad. Me da que va a sacar buen expediente.
Ruben Devaneos se confiesa cada vez mas marica.
Mario tiene un amor platónico francés. Calzoncillos al suelo.
Diego del mar promete que hará a su libido volver y mientras escribe mariconadas tipo “Estar enamorado es escuchar una canción e imaginarte a su lado, es comerte las uñas, es mirarte 1000 veces en el espejo, es dejarte un trozo de pastel porque quieres estar guapo…y como en ese momento tu vida es dulce no hacen falta más.
Estar enamorado es estar inseguro y emocionado, es hacer planes con ilusión, es mandar un mensaje cursi, empalagoso y rosafuertecasifucsia a las 5 de la mañana…
Estar enamorado es SI QUIERO, no sip..bueno....estar enamorado es quitarte el ombligo…estar enamorado es tener tu primer y tu ultimo pensamiento del día reservados.”
Que habría tomado este...
Antinoo se revuelca en deseo.
Mikgel seguro que piensa en un posible encuentro con alguien que hace que no ve.
Hasta Paper se me muestra con calores cuando hablamos por teléfono.
La Junta Antonia Central ha sustituido el “notecabená” por el “se le cuela tó”.
Porvosmuero espera fecha para casarse.
Alex vive sus amor por Santos en la distancia.
No quiero ni pensar como andará Edu con su nueva casa en Vallecas, como niño con juguete nuevo, imagino, y soltero, joer.
Hairblue es puro arte y seguro que le pone pelearse con rubias cuarentonas.
Lallamada confiesa en algún comentario que todos estamos iguales, que está agotado de buscar algo que parece no va a encontrar... y en su último post confiesa que ha conocido a tantos chicos en los últimos meses que hasta a él se le olvidan sus nombres.
Al tiempo que Vulcano sólo quiere abrazar a... esa persona. Abrazarle fuerte, como si fuese el último abrazo que le da, como si toda su mente y todo su cuerpo fuesen sólo un inmenso deseo de mezclarse con él, como si su vida dependiese de ello...
Si hasta Judah hace ¡¡¡proposiciones indecentes!!!
Pero ¿qué está pasando?
Menudo collage bloguero.
No se como va a acabar esto...
Al personal le sienta fatal esta época del año. Nos ponemos románticos, lacios de amor añorado, deseosos de un churri a nuestro lado, necesitados de cariño, promiscuos, babosos, encelados, cautivos del deseo, locos de amor, nerviositos perdíos.
Es lo que tiene vestir con tonos Primavera.
Y encima con el calor la gente cada vez lleva menos ropa.
¿Y yo?
Yo mejor... NO COMENT
...GUAPO...
Los blogueros locales seguimos consolidando nuestra amistad en sucesivos encuentros. Si antes eran esporádicos ahora se hacen mas frecuentes. Y si no logramos vernos todos juntos sí al menos nos vemos por separado.
Esa idea que algunos han propuesto de mi persona como aglutinador, aunque a veces no consiga respuesta a la convocatoria, tiene su puntito de realidad. Quizás por ser el que mas tiempo libre dispone y el que mas solo está.
Pero no es raro que nos veamos Pcj y yo por un lado y Dik con Shiquillo por otro, por ejemplo, en un momento dado. El que pasen el día juntos Quijote y Jan86 es que ni lo incluyo en el asunto, ejem.

La semana pasada cenamos juntos y luego fuimos al cine. Quedamos en el Nervión Plaza. Ya estaban allí Quijote con su churri y Shiquillo con el suyo, cuando llegué algo tarde. Pero no fui el último. Saludé en general.
Cuando llegaron Dik y CRAZY hubo besitos de saludo. Como siempre pongo el radar para ver como reciben los de alrededor el asunto. Y es que siete tíos repartiéndose besos por doquier es así como muy “sospechoso”. Mi detector no falla: dos chicas cuchicheando a lo lejos, mirada de asco/desprecio de un grupo de canis cercano, y la siempre pregunta que me hago en estos casos ¿me habrá visto alguien conocido?
Se la hace mas de uno, por cierto.
Poco a poco cada vez me va dando mas igual.
A pesar de ese tonto pellizco de inquietud lo importante es que me alegra verlos y poder besarlos. Y en ocasiones me atrevo a reivindicarlo en plan kamikaze.
Anoche mismo, me encontré con una de mis amigas homófobas, y en ese momento llegaron Shiquillo con sus amigas gayfriendly. En vez de ponerme nervioso me eché palante.
Te vas a enterar, guapa...
Besé efusivo a las niñas y le planté dos besos al bloguero perezoso (a ver si actualizamos, leñe) como luego hice con su novio cuando llegó mas tarde.
Se los presenté y luego nos separamos. No quise mejor ni mirarla porque se de sobra lo que estaba pensando por dentro. Si en Fin de Año no se percató ahora no se lo podía poner mas claro. Uno de los dos (u los dos) o son familia, o se quieren mucho, o entienden.
Espero ansioso la próxima vez que nos veamos. Habrá preguntas seguro, segurísimos amos.
Volviendo al día del cine, vinieron también Pcj con su Mariliedre preferida (la devoradora de ejércitos de Risk) y las dos amigas de Shiquillo y Gaby. Parece que no, pero la figura femenina ameniza y le da una nota interesante y distinta a las reuniones que hasta entonces habíamos mantenido. A mi me encanta (y no lo digo por ninguna connotación sexual, no empecéis con las amenazas de expulsión del club que estoy cumpliendo con todos los requisitos, ¿o no?) y me parece un complemento genial. Pcj, y Quijote, hasta Shiquillo, están acostumbrados porque tiene muchas amigas que aceptan como son sin problemas, pero yo estoy en el lado contrario (en lo familiar, en lo profesional y en el ámbito de la amistad) y me encanta poder hablar con mujeres como Yoli sin tapujos, sabiendo lo que siento, y con toda naturalidad. Es algo que nunca experimenté y que me está encantando.

La cena la hicimos en el Wok del Nervión Plaza. Me he dado cuenta que este tipo de locales tiene un amplio porcentaje de población gay, parejitas y grupos. El nuestro, por cierto, de los mas numerosos y escandalosos, esa noche.
Está visto que no hace falta que venga Vulcano para acabar hablando de ciertos temas en voz alta y sin escondernos. Sobre todo si tomamos alguna copita de mas, que desinhibe, como le paso a Pcj que esa noche estaba radiante (aunque poco podía hacer para apagar la brillante llama de Marta que ese día estaba especialmente guapa.)
Me gustó poder hablar mas con CRAZY en la cena. Me pareció mas guapo que el día de la Tagliatella y mas cercano. Pero es que por entonces estaba tan pendiente de Alberto y compañía (y tan cansado) que apenas pude darme cuenta de nada. Y a Dik lo vi algo mas animado que en el almuerzo del Cus Cus.
El primero aún necesita tiempo para integrarse, si es que le apetece salir con nosotros (aunque no venga el guapísimo Dik) y el segundo su tiempo para avanzar en sus dudas, al que contribuiremos con energía.
Shiquillo parece mas recuperado tras el tsunami de trabajo que lo asoló hace unos meses y le dejó tan chupaillo cuando cogimos margaritas por el campo. Y vuelve a estar mas guapo. Será que el guapo de su churri lo tiene contento.
Jan se mantuvo en su línea de silencio habitual y Quijote... pues como siempre, es Quijote. Y yo que veo a estos dos mas guapos desde que están juntos... Desde luego a mi lancero favorito le sigo viendo ese brillo en los ojos del que ya he hablado...
Vamos, que veo a todo el mundo guapo.
Porque Yoli es guapa (aunque es tan “mujer” que abruma). Y su amiga -muy cariñosa- es que... flipo. La de tíos que le entraron anoche en la discoteca. Va a ser verdad eso de que las chicas ligan mas cuando van acompañadas por gays.

Tras la divertida cena compartimos película mas en plan cachondeo que otra cosa: Spiderman 3. Me lo pasé bien, la verdad. Las cosas que se nos ocurrían decir. Y eso que alguno que otro estuvo a punto de roncar. Sí, sí, hubo un momento que cierto miembro de la chupipandi se durmió. Y es que fuimos a la sesión golfa, la de las 12:30 de la noche.
Es una pena que todo ese grupo no fuéramos a ver juntos Cabaret. Hubiera sido una noche memorable en el Kit Kat Club.

Llevaba mucho tiempo con ganas de verlo. Me quedé con las ganas de ir a Madrid, porque el escenario era distinto al convencional de un teatro, pero aun así, desde la butaca normal, quedé impresionado.
La acción se desarrolla en 1931 dentro del mencionado night club berlinés. Alemania vivía un momento crítico y su población intentaba evadirse de la realidad, lo que hacía que disfrutaran de la vida con gran ironía. En este ambiente, Emcee, el maestro de ceremonias (un alucinante Víctor Masán) nos presenta la Alemania en la que se estaba incubando el nazismo. Allí tienen lugar dos historias de amor, la de una casera con un inquilino judío y la de la cantante inglesa Sally Bowles (Una Marta Ribera que deja sin palabras) y Cliff Bradshaw (Jesús Cabrera), un joven escritor americano homosexual que viaja por Europa en busca de inspiración para su novela.
Una obra guapa, guapa.

El musical está sencillamente genial. No tengo palabras para describir lo emocionante, deslumbrante, vibrante que puede llegar a ser. El maestro de ceremonias un crack, Sally tremenda, la casera de escándalo, los números musicales geniales, la puesta en escena acertadísima, el final de impacto (y muy sorprendente, pues me esperaba el típico final apoteósico), el momento en que sacan a algunos del público hilarante, los bailarines monísimos y sobre todo mi Bobby... Ains que me gustó a mi ese actor, por Diosssssssssss.

Genial el número de Dos chicas, tremendamente divertido y representado con brillantez y con mi Bobby (Manuel Álvaro) travestido de una de las chicas de Emcee, junto con Lulu y el propio Maestro de Ceremonias en uno de los números más divertidos y disparatados.
Me hubiera gustado poder pasar esa noche con alguien especial a mi lado. Sorprenderle con un espectáculo como este. Para descubrir juntos una historia mágica y especial. Es un musical que no solo te hace disfrutar sino pensar. Y con un argumento que debería ver todo el mundo que se siente distinto.
Es todo un canto a la tolerancia.
Vive y deja vivir.

Ojalá mas de uno de esos que tira huevos porque sí, o ladrillos -que fuerte me pareció lo que me contaste Jan-, o palabras (como a Porvosmuero) contra otros por sentir distinto, por ser distinto, o simplemente por ser, aprendieran algo de obras como esta. Pero me temo que es una lucha a largo plazo. Todos debemos contribuir a ello en mayor o menor medida.
Yo me comprometo desde esta tribuna a hacer lo que puedo. No se si es mucho. Y probablemente no sea por mucho tiempo, pero mientras dure aquí estaré.
El ambiente del Lope de Vega estuvo algo frío. Como decía Shiquillo mas de uno de la “rancia estirpe local” seguro que no se esperaba eso. Tanta ambigüedad, esa evidencia bisexual en los números musicales, y demasiada exposición del tema homosexual con una entrada de público mas liberal y “modenna” hubiera acabado en un orgasmo chispeante colectivo y contagiante. Por eso digo que deberíamos haber ido todos juntos. La que hubiéramos armado...
Hubiera sido una noche especialmente guapa.
Para guapo y genial Victor Masan, que creo lo borda mejor que Armando Pita, al que vemos en el video. Me quedé con las ganas de saber como lo hacía Asiar Etxeandia. Aún así merece la pena verlo. Y sale el guapo de Bobby.
Y para guapo... el novio del guapísimo Alberto, al que acabo de ver. Aún estoy en estado de shock. Pero claro, él solo podía tener a su lado alguien así, que es lo que se merece.
Muchos otros guapos vi desde el escaparate del Café Trajano ayer tarde. Allí quedé con Pcj, Dik y CRAZY. La conversación ha sido intensa, profunda. El conocimiento de uno mismo. La aceptación. El amor y sus consecuencias.
Después estuvimos de tapas por San Juan de la Palma.
Lo hemos pasado bien. Me he distraído, intentando olvidar una mala jugada del ordenador, que se tragó este post enterito sin que hubiera forma de recuperarlo en la tarde del domingo.
Eso no fue nada guapo.
Al final me puse a rehacerlo a las 5 y pico de esta mañana. Tras insoportables e interminables vueltas en una cama que se me está haciendo inmensa cuando no consigo conciliar un sueño antes guapo y ahora horriblemente feo.
No hay un motivo especial para este insomnio. Solo darle vueltas a cosas que habla uno, que no vive uno. A sensaciones que tiene. Y sobre todo a las carencias.
La ausencia de un cuerpo cálido al otro lado en la cama, sobre todo si has sabido lo que eso es, se hace sencillamente insoportable. Y no hablo solo de una figura física. ¿Tan difícil es de entender? Quizás no soy bueno explicándolo.
Que cansino... otro post con lo mismo, que poco guapo.
Le decía a Canalla el otro día, y lo repetía anoche, que llegará un momento en que, si esto sigue así, el corazón se me cansará. Como en El Viaje de Marcos.
Algún otro intentaba animarme, “si no llega el amor hay otras cosas que lo suplen. Los amigos, la lectura, ir al cine...”.
No me hizo sentir nada guapo, precisamente, ese comentario.
¿Se puede vivir sin amor? Ya veo que sí.
¿Se puede vivir sin amar? Habrá quien sí.
Pero yo presiento que sin amor y sin amar, llegas a ser un Alex.
Mi corazón se resiente por momentos. Cada vez se siente menos guapo.

Imagino que habrá mucha gente guapa en el Europride.
Al final Ekiots y Mugalari se animan a ir. Y Carlitos Sublime con Chema. Estarán, claro, Vulcano y Antinoo. Y Alberto viene a una cosa particular suya a Sevilla y se marcha el sábado para allá con su novio.
Dije de subirme con él, pero ya me empiezan a rondar las dudas. Demasiadas parejitas para alguien que no se siente últimamente especialmente... “guapo”.
- “¿Quién te ha dicho que lo hayas sido nunca...?”
¿Cuánto hay de verdad y cuánto de literatura bloguera en este galimatías de ideas desahogadas que dejo?
A ver quien es el guapo que acierta.
Me voy a trabajar.
El día está guapo. Al menos el día...
Esa idea que algunos han propuesto de mi persona como aglutinador, aunque a veces no consiga respuesta a la convocatoria, tiene su puntito de realidad. Quizás por ser el que mas tiempo libre dispone y el que mas solo está.
Pero no es raro que nos veamos Pcj y yo por un lado y Dik con Shiquillo por otro, por ejemplo, en un momento dado. El que pasen el día juntos Quijote y Jan86 es que ni lo incluyo en el asunto, ejem.

La semana pasada cenamos juntos y luego fuimos al cine. Quedamos en el Nervión Plaza. Ya estaban allí Quijote con su churri y Shiquillo con el suyo, cuando llegué algo tarde. Pero no fui el último. Saludé en general.
Cuando llegaron Dik y CRAZY hubo besitos de saludo. Como siempre pongo el radar para ver como reciben los de alrededor el asunto. Y es que siete tíos repartiéndose besos por doquier es así como muy “sospechoso”. Mi detector no falla: dos chicas cuchicheando a lo lejos, mirada de asco/desprecio de un grupo de canis cercano, y la siempre pregunta que me hago en estos casos ¿me habrá visto alguien conocido?
Se la hace mas de uno, por cierto.
Poco a poco cada vez me va dando mas igual.
A pesar de ese tonto pellizco de inquietud lo importante es que me alegra verlos y poder besarlos. Y en ocasiones me atrevo a reivindicarlo en plan kamikaze.
Anoche mismo, me encontré con una de mis amigas homófobas, y en ese momento llegaron Shiquillo con sus amigas gayfriendly. En vez de ponerme nervioso me eché palante.
Te vas a enterar, guapa...
Besé efusivo a las niñas y le planté dos besos al bloguero perezoso (a ver si actualizamos, leñe) como luego hice con su novio cuando llegó mas tarde.
Se los presenté y luego nos separamos. No quise mejor ni mirarla porque se de sobra lo que estaba pensando por dentro. Si en Fin de Año no se percató ahora no se lo podía poner mas claro. Uno de los dos (u los dos) o son familia, o se quieren mucho, o entienden.
Espero ansioso la próxima vez que nos veamos. Habrá preguntas seguro, segurísimos amos.
Volviendo al día del cine, vinieron también Pcj con su Mariliedre preferida (la devoradora de ejércitos de Risk) y las dos amigas de Shiquillo y Gaby. Parece que no, pero la figura femenina ameniza y le da una nota interesante y distinta a las reuniones que hasta entonces habíamos mantenido. A mi me encanta (y no lo digo por ninguna connotación sexual, no empecéis con las amenazas de expulsión del club que estoy cumpliendo con todos los requisitos, ¿o no?) y me parece un complemento genial. Pcj, y Quijote, hasta Shiquillo, están acostumbrados porque tiene muchas amigas que aceptan como son sin problemas, pero yo estoy en el lado contrario (en lo familiar, en lo profesional y en el ámbito de la amistad) y me encanta poder hablar con mujeres como Yoli sin tapujos, sabiendo lo que siento, y con toda naturalidad. Es algo que nunca experimenté y que me está encantando.

La cena la hicimos en el Wok del Nervión Plaza. Me he dado cuenta que este tipo de locales tiene un amplio porcentaje de población gay, parejitas y grupos. El nuestro, por cierto, de los mas numerosos y escandalosos, esa noche.
Está visto que no hace falta que venga Vulcano para acabar hablando de ciertos temas en voz alta y sin escondernos. Sobre todo si tomamos alguna copita de mas, que desinhibe, como le paso a Pcj que esa noche estaba radiante (aunque poco podía hacer para apagar la brillante llama de Marta que ese día estaba especialmente guapa.)
Me gustó poder hablar mas con CRAZY en la cena. Me pareció mas guapo que el día de la Tagliatella y mas cercano. Pero es que por entonces estaba tan pendiente de Alberto y compañía (y tan cansado) que apenas pude darme cuenta de nada. Y a Dik lo vi algo mas animado que en el almuerzo del Cus Cus.
El primero aún necesita tiempo para integrarse, si es que le apetece salir con nosotros (aunque no venga el guapísimo Dik) y el segundo su tiempo para avanzar en sus dudas, al que contribuiremos con energía.
Shiquillo parece mas recuperado tras el tsunami de trabajo que lo asoló hace unos meses y le dejó tan chupaillo cuando cogimos margaritas por el campo. Y vuelve a estar mas guapo. Será que el guapo de su churri lo tiene contento.
Jan se mantuvo en su línea de silencio habitual y Quijote... pues como siempre, es Quijote. Y yo que veo a estos dos mas guapos desde que están juntos... Desde luego a mi lancero favorito le sigo viendo ese brillo en los ojos del que ya he hablado...
Vamos, que veo a todo el mundo guapo.
Porque Yoli es guapa (aunque es tan “mujer” que abruma). Y su amiga -muy cariñosa- es que... flipo. La de tíos que le entraron anoche en la discoteca. Va a ser verdad eso de que las chicas ligan mas cuando van acompañadas por gays.

Tras la divertida cena compartimos película mas en plan cachondeo que otra cosa: Spiderman 3. Me lo pasé bien, la verdad. Las cosas que se nos ocurrían decir. Y eso que alguno que otro estuvo a punto de roncar. Sí, sí, hubo un momento que cierto miembro de la chupipandi se durmió. Y es que fuimos a la sesión golfa, la de las 12:30 de la noche.
Es una pena que todo ese grupo no fuéramos a ver juntos Cabaret. Hubiera sido una noche memorable en el Kit Kat Club.

Llevaba mucho tiempo con ganas de verlo. Me quedé con las ganas de ir a Madrid, porque el escenario era distinto al convencional de un teatro, pero aun así, desde la butaca normal, quedé impresionado.
La acción se desarrolla en 1931 dentro del mencionado night club berlinés. Alemania vivía un momento crítico y su población intentaba evadirse de la realidad, lo que hacía que disfrutaran de la vida con gran ironía. En este ambiente, Emcee, el maestro de ceremonias (un alucinante Víctor Masán) nos presenta la Alemania en la que se estaba incubando el nazismo. Allí tienen lugar dos historias de amor, la de una casera con un inquilino judío y la de la cantante inglesa Sally Bowles (Una Marta Ribera que deja sin palabras) y Cliff Bradshaw (Jesús Cabrera), un joven escritor americano homosexual que viaja por Europa en busca de inspiración para su novela.
Una obra guapa, guapa.

El musical está sencillamente genial. No tengo palabras para describir lo emocionante, deslumbrante, vibrante que puede llegar a ser. El maestro de ceremonias un crack, Sally tremenda, la casera de escándalo, los números musicales geniales, la puesta en escena acertadísima, el final de impacto (y muy sorprendente, pues me esperaba el típico final apoteósico), el momento en que sacan a algunos del público hilarante, los bailarines monísimos y sobre todo mi Bobby... Ains que me gustó a mi ese actor, por Diosssssssssss.

Genial el número de Dos chicas, tremendamente divertido y representado con brillantez y con mi Bobby (Manuel Álvaro) travestido de una de las chicas de Emcee, junto con Lulu y el propio Maestro de Ceremonias en uno de los números más divertidos y disparatados.
Me hubiera gustado poder pasar esa noche con alguien especial a mi lado. Sorprenderle con un espectáculo como este. Para descubrir juntos una historia mágica y especial. Es un musical que no solo te hace disfrutar sino pensar. Y con un argumento que debería ver todo el mundo que se siente distinto.
Es todo un canto a la tolerancia.
Vive y deja vivir.

Ojalá mas de uno de esos que tira huevos porque sí, o ladrillos -que fuerte me pareció lo que me contaste Jan-, o palabras (como a Porvosmuero) contra otros por sentir distinto, por ser distinto, o simplemente por ser, aprendieran algo de obras como esta. Pero me temo que es una lucha a largo plazo. Todos debemos contribuir a ello en mayor o menor medida.
Yo me comprometo desde esta tribuna a hacer lo que puedo. No se si es mucho. Y probablemente no sea por mucho tiempo, pero mientras dure aquí estaré.
El ambiente del Lope de Vega estuvo algo frío. Como decía Shiquillo mas de uno de la “rancia estirpe local” seguro que no se esperaba eso. Tanta ambigüedad, esa evidencia bisexual en los números musicales, y demasiada exposición del tema homosexual con una entrada de público mas liberal y “modenna” hubiera acabado en un orgasmo chispeante colectivo y contagiante. Por eso digo que deberíamos haber ido todos juntos. La que hubiéramos armado...
Hubiera sido una noche especialmente guapa.
Para guapo y genial Victor Masan, que creo lo borda mejor que Armando Pita, al que vemos en el video. Me quedé con las ganas de saber como lo hacía Asiar Etxeandia. Aún así merece la pena verlo. Y sale el guapo de Bobby.
Y para guapo... el novio del guapísimo Alberto, al que acabo de ver. Aún estoy en estado de shock. Pero claro, él solo podía tener a su lado alguien así, que es lo que se merece.
Muchos otros guapos vi desde el escaparate del Café Trajano ayer tarde. Allí quedé con Pcj, Dik y CRAZY. La conversación ha sido intensa, profunda. El conocimiento de uno mismo. La aceptación. El amor y sus consecuencias.
Después estuvimos de tapas por San Juan de la Palma.
Lo hemos pasado bien. Me he distraído, intentando olvidar una mala jugada del ordenador, que se tragó este post enterito sin que hubiera forma de recuperarlo en la tarde del domingo.
Eso no fue nada guapo.
Al final me puse a rehacerlo a las 5 y pico de esta mañana. Tras insoportables e interminables vueltas en una cama que se me está haciendo inmensa cuando no consigo conciliar un sueño antes guapo y ahora horriblemente feo.
No hay un motivo especial para este insomnio. Solo darle vueltas a cosas que habla uno, que no vive uno. A sensaciones que tiene. Y sobre todo a las carencias.
La ausencia de un cuerpo cálido al otro lado en la cama, sobre todo si has sabido lo que eso es, se hace sencillamente insoportable. Y no hablo solo de una figura física. ¿Tan difícil es de entender? Quizás no soy bueno explicándolo.
Que cansino... otro post con lo mismo, que poco guapo.
Le decía a Canalla el otro día, y lo repetía anoche, que llegará un momento en que, si esto sigue así, el corazón se me cansará. Como en El Viaje de Marcos.
Algún otro intentaba animarme, “si no llega el amor hay otras cosas que lo suplen. Los amigos, la lectura, ir al cine...”.
No me hizo sentir nada guapo, precisamente, ese comentario.
¿Se puede vivir sin amor? Ya veo que sí.
¿Se puede vivir sin amar? Habrá quien sí.
Pero yo presiento que sin amor y sin amar, llegas a ser un Alex.
Mi corazón se resiente por momentos. Cada vez se siente menos guapo.

Imagino que habrá mucha gente guapa en el Europride.
Al final Ekiots y Mugalari se animan a ir. Y Carlitos Sublime con Chema. Estarán, claro, Vulcano y Antinoo. Y Alberto viene a una cosa particular suya a Sevilla y se marcha el sábado para allá con su novio.
Dije de subirme con él, pero ya me empiezan a rondar las dudas. Demasiadas parejitas para alguien que no se siente últimamente especialmente... “guapo”.
- “¿Quién te ha dicho que lo hayas sido nunca...?”
¿Cuánto hay de verdad y cuánto de literatura bloguera en este galimatías de ideas desahogadas que dejo?
A ver quien es el guapo que acierta.
Me voy a trabajar.
El día está guapo. Al menos el día...
NECESITABA UNA VOZ ALGO MAS CERCANA
Resaca emocional tras los días intensos.
No duermo. No descanso. No como. No rindo. No hago ejercicio. No salgo. No calibro. No avanzo. No dejo de pensar...
Encima, unas pocas anécdotas de la semana me han dejado tocaillo...
Y con cierta sensación de:
FRACASO:
Jueves Sobre las 11 de la noche.
Mensaje de Pcj: “Niño que se han pasado mi primo y su novio por casa y me arrastran hacia la Plaza de San Francisco al concierto de la Fnac. Quítate el pijama y vente”.
Llevaba de bajón todo el día. Me lo pienso.
Mmmmm
Lo necesito. Me animan a salir por Internet.
Me vendrá bien, es cierto.
Le contesto: “Vale Antonia, tiro para allá. Nomecabena...”
Salgo sobre las 11 y pico. Pillo un bus justo a tiempo. Llego a la inmediaciones del concierto. Hay tal cantidad de gente que me cuesta avanzar hasta el sitio que me indicaron.
Llego. No los veo.
Llamo.
Sigo las indicaciones. Mas vueltas. Veo gente por todas partes, pero nadie conocido.
No doy con ellos.
Empiezo a desesperarme.
Me empuja el gentío. Me echan una cerveza encima.
Sigo sin verlos. Que calor.
Otra llamada. Mas vueltas.
Son casi las 12. Ya no se que hacer por verlos.
Me siento impotente. Sudo.
Mas vueltas. ¿Llamó, otra vez? Si ya por mas que me digan...
Tiro la toalla.
Envío mensaje final: “Nada que no os veo. Demasiada peña. Al menos lo intenté. Soy un desastre, a parte de enano. Me vuelvo a casa”.
Nudo en la garganta. Me siento ridículo.
Y volví andando, con cierta sensación de fracaso.
RIDÍCULO:
Domingo siguiente.
Charlando por Messenger.
-“Mi amigo se ha empeñado en no cobrármelo”
-“¿El que?”
-“El libro”
-“Cual”
-“Ese que te dije hace tiempo que me hacía ilusión leer. El viaje de Marcos”
-Joderrrrrrr
-¿Que pasa?
-¿Te acuerdas que te dije que estuve a punto de meterte algo en la maleta para que te llevaras la sorpresa pero decidí dártelo en persona cuando nos vieramos?
-Sí
-Pues esa era la sorpresa.
Mejor no os describo mi cara.
Ni la suya.
(.......)
- ¿... y que harás con el libro?
- Arrancaré la hoja de la dedicatoria y se lo daré a alguien que no lo tenga..
... que le vamos a hacer, no pasa nada...
Nudo en la garganta. Me siento ridículo.
Y cerré, con sensación de g...
PATÉTICO:
Al día siguiente. Lunes.
Uff. Se me va la cabeza. Pero yo soy “tan así..”
Tras lo del libro...
Me da el subidón y se me pasa por la cabeza el pedirme un día de asuntos propios en el curro justo antes de un festivo local. La idea era salir por la mañana, llegar allí por la tarde, recogerle al salir del trabajo, echar el resto de la jornada, desayunar juntos y volverme.
Soy capaz de hacer estas locuras.
Lo planteo como una sorpresa. Pero por si acaso decido contárselo, no sea esté ocupado o algo.
Flipa.
...le mola.
Me dispongo a sacar los billetes. Es un palizón de viaje(s) para unas pocas horas pero...
...me mola.
Al final le iba a dar la sorpresa. En vez de salir directo por la mañana, pienso en irme directamente del curro a la estación y salir la tarde antes para hacer trasbordo en Madrid. Mas gasto pero... valía la pena. Así llegaría sobre las 8. Echaríamos esa tarde/noche y todo el día siguiente. El regreso, como estaba previsto.
Me encantaba ese momento sorpresón de: “Esto... mmm... ¿me abres, que estoy aquí abajo”.
Me doy prisa en comer para salir a reservar. Todo ilusionado y algo nervioso.
Suena el teléfono. Es su voz.
“Que me acabo de dar cuenta que justo para esas fechas tengo un curso en Barcelona.... no estaré aquí.... se me olvidó...”
Tardé en poder articular sonido.
“Que le vamos a hacer, no pasa nada, en otra ocasión...”
No me salía la voz. Apenas fui capaz de decir algo mas.
Nudo en la garganta. Me siento ridículo.
Y colgué, con sensación de haber hecho el payaso.
ABSURDO:
Miércoles siguiente. A eso de las 5 de la tarde.
Mensaje:
“Al final nada mas que voy yo a lo de Cabaret...”
Flipo.
Lo llamo: “¿Qué me estás contando..?
Tenía muchas ganas de verlo. Me saqué por Internet a principios de año cuatro entradas (se agotaron enseguida) aventurándome a conseguir quien se animara a venir. Soñaba con ir con un churri. Iluso...
Llevaba meses diciéndolo por ahí a ver si alguien se apuntaba. Nadie se sumaba. Finalmente lo hicieron dos. Molaba. Solo faltaba encontrar alguien que molara me acompañara.
De pronto, me dicen eso.
En cuestión de segundos caen sobre mi como una losa los 150 euros de las tres entradas, a dos días del espectáculo.
Malentendido sobre a quien iban dirigidas las mismas. No me expliqué o entendieron bien y a última hora ocasiono cierto conflicto entre los que me iban a acompañar en principio. Incertidumbre sobre quien viene y quien no durante toda la tarde. Un mal sabor de boca. Al final el del mensaje vendrá disgustado, seguro. Y acabamos por ir con quien ni siquiera habíamos pensado.
Ya no será lo mismo.
Aunque se haya arreglado, estas cosas...
no puedo dejar de sentirme algo absurdo.
INCAPAZ.
El jueves siguiente.
Entre viajes, guardias, comuniones, romerías y teatros... el personal gay parecía estar muy disperso para el finde. Se me ocurre convocarle para unas tapitas.
Lo hago por correo. Solo me contesta Quijote, que no puede. Carlitos no lo había recibido, pero por Messenger me dice que tampoco puede. Shiquillo ocupadísimo y desanimado, lo ve ya tarde y por casualidad, y dice que no contemos con él hasta el sábado. Pcj está liado con su gente y al día siguiente se iba fuera. Por si acaso acabo por enviar mensaje al móvil de Dik. Lo ve a última hora. Tampoco puede, y mañana tenía trabajo, pero sabía que libraba CRAZY. Le digo que le pase mi teléfono a ver si se anima para el viernes. Nada. Mikgel en sus ambientes rurales...
Mi poder de convocatoria es asombroso.
No fui capaz de convencer ni a uno.
IMPOTENTE
Viernes noche.
Las últimas conversaciones me dejan cierto aire de tristeza.
No iba a salir pero de nuevo me animaba a hacerlo.
Como la chupipandi no respondió el día anterior, decido dar un toque a mis amigos homófobos, para que luego no vayan diciendo por ahí que ya no quiero nada con ellos (que por otro lado es verdad..)
Ceno algo, me arreglo y llego a la parada del autobús. Sentada una chica de unos 30 años. Al lado dos quinceañeros. Ella -no muy guapa, pero aparente- maquillada como una puerta y semidesnuda. Él, con sobrepeso pero guapetón, con los pantalones calculo por las rodillas y el calzoncillo Energy sobresaliendo. Están haciendo el ganso, con las hormonas en ebullición: cates, tirones de pelo, cogidas de culo, de tetas, de paquete, lengüetean, juegan con el móvil, se gritan, se pegan, se persiguen, se pellizcan, se levantan, se sientan, se empujan, nos empujan, silban... como si llamaran al perro de caza, repetidas veces, con silbidos ultramolestos, de los que se te enroscan al tímpano durante eternos segundos. La treinteañera ya no puede mas y les ruega -indignada- vayan a dar silbidos un poco mas lejos, que la van a dejar sorda. No piden perdón, solo sueltan un “vale, vale...” pero ni se mueven. Al menos ya no silban.
Error, él se levanta y sigue silbando. Menos mal, al poco ella se marcha. Y él desaparece.
El autobús se retrasa. Mas de lo habitual. Me desespero.
En esto que aparece al final del carril-bus un coche grande. Asomado a la ventanilla trasera un chaval joven (apariencia normal, no me pone en alerta por la indumentaria cani) y como que me mira. Quizás necesite preguntar una dirección o buscan algo. Parece que se asoma mas. Eso ya me escama, lleva medio cuerpo fuera. Y no reduce sino que acelera. Señal de alarma interior. Algo no va bien, esto es raro. No me da tiempo a reaccionar. Pasan como una exhalación al tiempo que veo hace algo, un movimientro extraño, en dirección a mi persona. Casi no tengo tiempo de girarme con instinto protector y encogerme. Recibo dos impactos. Siento dolor intenso en el cuello y en el hombro. Me siento húmedo, la camisa oscura aparenta estar manchada. Se me viene a la mente... ¿sangre?... ¿qué me han hecho?. El corazón me sale por la boca. Nervioso. Aturdido. Taquicárdico. Mareado, tengo que sentarme.
La chica chilla asustada, casi le dan a ella. Pero acabaron en mi.
Dos huevos, dos simples huevos a una velocidad considerable, eso sí. Pero, joder, ¿cómo puede algo tan frágil llegar a doler tanto?.
El objetivo podía haber sido un anciano, alguien con gafas, una mujer embarazada, unos críos, un enfermo del corazón... acabé siendo yo.
Una gamberrada. Que divertido ¿no?
Para morirse de la risa.
Poco puedes hacer en situaciones como estas. Solo maldecirles. Curiosamente suelo ser eficaz en estos casos, aunque no suelo ponerlo en práctica salvo en instantes desencajados como el descrito.
La maldición que echamos los de mi apellido paterno (oriundo de la Asturias de la reconquista) se ha mostrado efectivo en numerosos miembros del clan cuando han sido objetos de algún mal injusto. Solo actúa ante las injusticias. Es efectivo y con resultado desagradable.
Pobres, no saben lo que ha hecho.
Que mal rato. Me han puesto perdido, dolorido, asustado.
Renuncio, evidentemente, a quedar con los homófobos. Se me quitan las ganas de todo. Sigo nervioso. Impotente.
A Tatojimi le pilla todo el fregado pues me llama justo en ese momento. El pobre hace por serenarme. Pero necesito una voz mas cercana.
En momentos así es cuando mas noto la falta de una pareja, alguien que te acompañe, ayude, conforte, abrace, te haga pasar los malos tragos sin la sensación de que estas solo o indefenso. Que te pase lo que te pase alguien vela por ti. Que te haga sentir bien y te suba la moral. Que simplemente esté a tu lado.
Hoy necesitaba una voz algo mas cercana.
ALIENTO DE VIVIR
Cuando le perdí de vista esperé un momento, suspiré, miré por última vez el tren y cogiendo aire di media vuelta. Recorrí la zona de espera, la rampa de salida, y enfilé las calles camino del centro.
No podía volver a casa. Demasiadas emociones apenas contenidas. Me resultaba sencillamente imposible encerrarme a solas en casa. Llamé a Pcj, que siempre está ahí. El siempre está ahí.
“Vente a casa...”
Ekiots y Mugalari seguían con Carlitos Sublime y Chema tomando café y conociendo el cercano pueblo de Carmona. Ni siquiera pudieron al final despedirse de Alberto. Y aún tenían que comprar todo lo necesario para preparar al día siguiente el cus cus que protagonizaría el almuerzo en casa de nuestra particular Virgen coronada.
Tenía demasiadas cosas en la cabeza. Cosas que querría haber dicho y hecho, otras que no debí hacer o decir. Yo, que soy tan así...
Cuando no habían pasado ni cinco minutos sonó el teléfono.
“¿Estás bien...?”
Y tras un rato sonó otra vez.
Disimulé lo mejor que pude. Y creo que no lo hice mal. Volví a olvidar mi mal para procurar su bien...
Cuando llegué a casa de Pedro divagué echado sobre su futón. Y estaba a punto de hablarle de sus pálpitos y confesarle lo que me rondaba por el corazón y la cabeza cuando apareció la devoradora de ejércitos del Risk, la querida y guapa M. No me la esperaba allí y me cortó el punto. Ni siquiera fui capaz de recuperarlo en el Starbucks de La Campana, donde nos llevamos ni ya se cuanto tiempo, hablando de todo y de todos.
Cap. 7 y último.
El adiós del final.

El Starbucks de La Campana es un estupendo escaparate situado frente a la célebre confitería de renombre en la ciudad. Ninguno de los dos entendemos como hay gente que no le gusta un sitio de estos. Pillamos dos comodísimos sofás al lado del ventanal. Allí se encontró él con una amiga que lo saludó amablemente, vimos pasar a Zuhor con otro chico cargado de bolsas, nos divertimos con las pintas de una señora estupenda a la que se empeñó en fotografiar, viendo chicos guapos pasar y comentando la intensa actividad de los últimos días.
Al poco llegaron tres amigas suyas y poco después Vulcano y Antinoo. Se sumaron su primo con su novio (que majo me parece ese chico y que me alegro por él), Luigi, Shiquillo, Carlitos con Chema y los vasquitos... ni se cuantos éramos. Al final cenamos juntos en un italiano de La Alameda cercano a Casa Paco donde resultaba complicado pillar mesa para tantos.
La comida estaba rica (¡¡¡que pizzas..!!!) pero el servicio regular, se olvidaron de lo que pidió Antinoo quien acabó cenando a las tantas. Yo estaba desganado. Vulcano bromeó viéndome como organizador de encuentros, en plan Rafaela Aparicio bajando en su silla de Mama cumple 100 años. Le contesté una fresca que me puso en bandeja el exiliado: “Te comería todo...” “Pues empieza por abajo...”. Una amiga de Pcj me quitó 10 años de golpe y porrazo. Apenas seguí las conversaciones. Mi cabeza estaba en otra parte. Y estaba helado. Pcj me dejó su cazadora. Ni siquiera tenía cuerpo para copas. Pero hice un esfuerzo. De nuevo el República. Hasta allí se acercó Pedro erecciones con un amigo, con quien apenas crucé dos palabras. No estaba de ánimos. Esperé paciente que Ekiots y Mugalari satisfacieran su capricho de conocer el MTM. En cuanto volvieron propuse irnos. Yo no me sentía bien. Pillamos un taxi para volver a casa.
Esa noche apenas pude dormir.
A la mañana siguiente nos recogió Dik en casa a Quijote, los vasquitos y a mi para llevarnos hasta el pueblo donde se compró la casa El Sublime. Allí nos juntamos con su novio, Gaby y Shiquillo, Mikgel (que trajo pasteles ricos del suyo), Vulcano y Antinoo.

La conversación durante el almuerzo y la sobremesa de lo mas surrealista, a veces, de lo mas divertida, otras, y siempre curiosa. Me pregunto si alguien de fuera nos oyera que impresión se llevaría.
Y me preocupó ver a un Dik en ocasiones algo perdido o desubicado, casi asustado (normal dadas sus circuntancias), pero que salió adelante como un valiente.
El cus cus resultó espléndido, nunca lo había probado, me gustó mucho. Ekiots demostró ser un cocinero excelente, Shiquillo un estupendo pinche, y Carlitos y Chema unos magníficos anfitriones. Lo que hubiera disfrutado Fran de la charla, Koeps del encuentro y Alberto de estar allí. No pude evitar tener mas de un rato “de y veinte o menos veinte” pensando en ellos.

La casa guapa, el patio de la coronación ideal, y el campo cercano una delicia. Allí se tiraron algunos entre las margaritas (unas veces las cogemos y otras las aplastamos), nos hicimos fotos divertidas, y paseamos un rato junto al hermano de Chema y su novia. Mas tarde tomamos un refresco en un bar cercano -tras ver desde un mirador una curiosa laguna presente en el lugar- al que se sumaron una amiga de Shiquillo y su noviete. Esas sonrisas delatoras eran únicas: “menuda tropa de locas” pensarían... Y con razón. Las cosas que los pobres tuvieron que escuchar. Pero lo que nos reímos con ello, oye tú.
Maricarmen se puso impertinente, con el cuerpo cortado por el frío (y eso que llevaba abrigo), y acabó por casi obligar a volver a Sevilla capital para cambiarse y tener cobertura. Sabía que tendría un mensaje, una llamada...

Enis se recompuso y en la recta final se armó de valor para “animado” llevarlos al Rinconcillo, el local mas antiguo de la ciudad, para comer sus ricas pavías de bacalao y sus espinacas con garbanzos, en compañía de Pcj. Luego en La Giganta seguimos cenando con él, Quijote, Ekiots, Mugalari y yo, a ratos ausente, a ratos pensativo, a ratos comunicativo.
Y la copa final, como no, en el Trajano, ya a punto de cerrar, donde nos acompañó Luigi.
Las últimas conversaciones, los últimos momentos de grupo.
La despedida.
Abrazos y besos a Vulcano y Antinoo. Confianza en vernos en Madrid. O donde sea. Pronto. Que me gustaría residir allí, vivir otras circunstancias...
Me cuesta despedirme. Me cuesta.

Al día siguiente yo ya trabajaba. Desayuné con los vasquitos que se fueron a ver La Macarena y de compras, para llevar un recuerdo a la Hermana Corleone (niña, te tienes que venir un día de estos, que yo te enseño una Sevilla de tradiciones que te va gustar mas que a estos) en medio de una auténtica tromba de agua que colapsó la ciudad.
Almorzamos en casa, en compañía de Shiquillo.
Fui testigo de esa escena del abrazo del pasillo que comenté algunos post atrás. Y que me hizo recordar con un nudo en la garganta.
Miramos mas fotos.
Apuramos las miradas y los momentos.
Carlitos Sublime se ofreció a llevarlos al aeropuerto. Los dejé en sus manos, yo tenía que trabajar esa tarde. Precisamente esa tarde.
Se me olvidó darles los dulces que les compré.
Llegó la hora del adiós del final.
Les abracé por última vez. Y me costó no soltar una lágrima.
Miento, la solté, andando -ya a solas- camino del curro.
Y en casa, al volver, en medio del salón tan vacío, surgieron otras.
Al cerrar la ventana de la habitación que compartieron Koeps y Fran, con su cama de 90. Recordé sus risas...
Y al cerrar el sofá cama donde durmieron casi una semana entera Ekiots y Mugalari. Recordé su compañía...
Y al entrar en el dormitorio y oler a Alberto, casi le sentía allí. Recordé sus fuegos artificiales...
Y no pude mas. Volví a derramarlas.
Esa noche tampoco pude apenas dormir.
Solo me resta el ámbito de las cosas que amé, el espacio en que fueron. Y su recuerdo.
Me acerco al final de El Viaje de Marcos...
Tú, Dulce...
aliento de vivir,
sólo con tu mirada,
sólo con un abrazo,
de nuevo me harás
sonreír...
No podía volver a casa. Demasiadas emociones apenas contenidas. Me resultaba sencillamente imposible encerrarme a solas en casa. Llamé a Pcj, que siempre está ahí. El siempre está ahí.
“Vente a casa...”
Ekiots y Mugalari seguían con Carlitos Sublime y Chema tomando café y conociendo el cercano pueblo de Carmona. Ni siquiera pudieron al final despedirse de Alberto. Y aún tenían que comprar todo lo necesario para preparar al día siguiente el cus cus que protagonizaría el almuerzo en casa de nuestra particular Virgen coronada.
Tenía demasiadas cosas en la cabeza. Cosas que querría haber dicho y hecho, otras que no debí hacer o decir. Yo, que soy tan así...
Cuando no habían pasado ni cinco minutos sonó el teléfono.
“¿Estás bien...?”
Y tras un rato sonó otra vez.
Disimulé lo mejor que pude. Y creo que no lo hice mal. Volví a olvidar mi mal para procurar su bien...
Cuando llegué a casa de Pedro divagué echado sobre su futón. Y estaba a punto de hablarle de sus pálpitos y confesarle lo que me rondaba por el corazón y la cabeza cuando apareció la devoradora de ejércitos del Risk, la querida y guapa M. No me la esperaba allí y me cortó el punto. Ni siquiera fui capaz de recuperarlo en el Starbucks de La Campana, donde nos llevamos ni ya se cuanto tiempo, hablando de todo y de todos.
Cap. 7 y último.
El adiós del final.

El Starbucks de La Campana es un estupendo escaparate situado frente a la célebre confitería de renombre en la ciudad. Ninguno de los dos entendemos como hay gente que no le gusta un sitio de estos. Pillamos dos comodísimos sofás al lado del ventanal. Allí se encontró él con una amiga que lo saludó amablemente, vimos pasar a Zuhor con otro chico cargado de bolsas, nos divertimos con las pintas de una señora estupenda a la que se empeñó en fotografiar, viendo chicos guapos pasar y comentando la intensa actividad de los últimos días.
Al poco llegaron tres amigas suyas y poco después Vulcano y Antinoo. Se sumaron su primo con su novio (que majo me parece ese chico y que me alegro por él), Luigi, Shiquillo, Carlitos con Chema y los vasquitos... ni se cuantos éramos. Al final cenamos juntos en un italiano de La Alameda cercano a Casa Paco donde resultaba complicado pillar mesa para tantos.
La comida estaba rica (¡¡¡que pizzas..!!!) pero el servicio regular, se olvidaron de lo que pidió Antinoo quien acabó cenando a las tantas. Yo estaba desganado. Vulcano bromeó viéndome como organizador de encuentros, en plan Rafaela Aparicio bajando en su silla de Mama cumple 100 años. Le contesté una fresca que me puso en bandeja el exiliado: “Te comería todo...” “Pues empieza por abajo...”. Una amiga de Pcj me quitó 10 años de golpe y porrazo. Apenas seguí las conversaciones. Mi cabeza estaba en otra parte. Y estaba helado. Pcj me dejó su cazadora. Ni siquiera tenía cuerpo para copas. Pero hice un esfuerzo. De nuevo el República. Hasta allí se acercó Pedro erecciones con un amigo, con quien apenas crucé dos palabras. No estaba de ánimos. Esperé paciente que Ekiots y Mugalari satisfacieran su capricho de conocer el MTM. En cuanto volvieron propuse irnos. Yo no me sentía bien. Pillamos un taxi para volver a casa.
Esa noche apenas pude dormir.
A la mañana siguiente nos recogió Dik en casa a Quijote, los vasquitos y a mi para llevarnos hasta el pueblo donde se compró la casa El Sublime. Allí nos juntamos con su novio, Gaby y Shiquillo, Mikgel (que trajo pasteles ricos del suyo), Vulcano y Antinoo.

La conversación durante el almuerzo y la sobremesa de lo mas surrealista, a veces, de lo mas divertida, otras, y siempre curiosa. Me pregunto si alguien de fuera nos oyera que impresión se llevaría.
Y me preocupó ver a un Dik en ocasiones algo perdido o desubicado, casi asustado (normal dadas sus circuntancias), pero que salió adelante como un valiente.
El cus cus resultó espléndido, nunca lo había probado, me gustó mucho. Ekiots demostró ser un cocinero excelente, Shiquillo un estupendo pinche, y Carlitos y Chema unos magníficos anfitriones. Lo que hubiera disfrutado Fran de la charla, Koeps del encuentro y Alberto de estar allí. No pude evitar tener mas de un rato “de y veinte o menos veinte” pensando en ellos.
La casa guapa, el patio de la coronación ideal, y el campo cercano una delicia. Allí se tiraron algunos entre las margaritas (unas veces las cogemos y otras las aplastamos), nos hicimos fotos divertidas, y paseamos un rato junto al hermano de Chema y su novia. Mas tarde tomamos un refresco en un bar cercano -tras ver desde un mirador una curiosa laguna presente en el lugar- al que se sumaron una amiga de Shiquillo y su noviete. Esas sonrisas delatoras eran únicas: “menuda tropa de locas” pensarían... Y con razón. Las cosas que los pobres tuvieron que escuchar. Pero lo que nos reímos con ello, oye tú.
Maricarmen se puso impertinente, con el cuerpo cortado por el frío (y eso que llevaba abrigo), y acabó por casi obligar a volver a Sevilla capital para cambiarse y tener cobertura. Sabía que tendría un mensaje, una llamada...

Enis se recompuso y en la recta final se armó de valor para “animado” llevarlos al Rinconcillo, el local mas antiguo de la ciudad, para comer sus ricas pavías de bacalao y sus espinacas con garbanzos, en compañía de Pcj. Luego en La Giganta seguimos cenando con él, Quijote, Ekiots, Mugalari y yo, a ratos ausente, a ratos pensativo, a ratos comunicativo.
Y la copa final, como no, en el Trajano, ya a punto de cerrar, donde nos acompañó Luigi.
Las últimas conversaciones, los últimos momentos de grupo.
La despedida.
Abrazos y besos a Vulcano y Antinoo. Confianza en vernos en Madrid. O donde sea. Pronto. Que me gustaría residir allí, vivir otras circunstancias...
Me cuesta despedirme. Me cuesta.

Al día siguiente yo ya trabajaba. Desayuné con los vasquitos que se fueron a ver La Macarena y de compras, para llevar un recuerdo a la Hermana Corleone (niña, te tienes que venir un día de estos, que yo te enseño una Sevilla de tradiciones que te va gustar mas que a estos) en medio de una auténtica tromba de agua que colapsó la ciudad.
Almorzamos en casa, en compañía de Shiquillo.
Fui testigo de esa escena del abrazo del pasillo que comenté algunos post atrás. Y que me hizo recordar con un nudo en la garganta.
Miramos mas fotos.
Apuramos las miradas y los momentos.
Carlitos Sublime se ofreció a llevarlos al aeropuerto. Los dejé en sus manos, yo tenía que trabajar esa tarde. Precisamente esa tarde.
Se me olvidó darles los dulces que les compré.
Llegó la hora del adiós del final.
Les abracé por última vez. Y me costó no soltar una lágrima.
Miento, la solté, andando -ya a solas- camino del curro.
Y en casa, al volver, en medio del salón tan vacío, surgieron otras.
Al cerrar la ventana de la habitación que compartieron Koeps y Fran, con su cama de 90. Recordé sus risas...
Y al cerrar el sofá cama donde durmieron casi una semana entera Ekiots y Mugalari. Recordé su compañía...
Y al entrar en el dormitorio y oler a Alberto, casi le sentía allí. Recordé sus fuegos artificiales...
Y no pude mas. Volví a derramarlas.
Esa noche tampoco pude apenas dormir.
Solo me resta el ámbito de las cosas que amé, el espacio en que fueron. Y su recuerdo.
Me acerco al final de El Viaje de Marcos...
Tú, Dulce...
aliento de vivir,
sólo con tu mirada,
sólo con un abrazo,
de nuevo me harás
sonreír...
FUEGOS ARTIFICIALES
Despedimos a Koeps y Fran diciendo adiós desde el coche. Los vi alejarse y no pude evitar mirar una última vez atrás, casi perdiéndolos en la lejanía. Y un nudo se atravesó en la garganta. Me acordaba de cuando apenas unas horas antes, bien entrada la madrugada del sábado llegaban gracias a las indicaciones de la femenina voz del GPS hasta casa, tras mas de seis horas de conducción desde Madrid, la mayor parte cubiertos por el manto de la oscura pero cálida noche de Andalucía.
Por mas indicaciones que les hice para que aparcaran justo delante de casa y asomado a la terraza me vieran al pasar no hubo forma de que se enteraran. Y sobre las tres de la mañana casi acabé gritando desde la ventana un ¡¡¡Para, para, que te pasas!!! cuando los identifiqué dando vueltas por la rotonda de acceso.
Bajé a por ellos. Abracé a Koeps (cinco meses después de la primera vez) y fui presentado a Fran con dos besos. Visibilidad a las puertas de casa, de madrugada. Me encanta...
No podía olvidar ese momento justo al decirles adiós, poco mas de 24 horas después. Y sonreí. Hasta que un escalofrío me recordó que al día siguiente viviría algo así con Alberto. Y el rostro se me ensombreció, hasta que de pronto, sentí su mano en mi hombro y escuché su cálida voz, pronunciando el diminituvo con que acorta mi nombre: “¿..., Dónde vamos ahora?

La opción estaba clara, pero no lo dije yo sino Vulcano: Al Trajano. Me pareció bien pues ya habíamos estado Quijote y yo con los vasquitos en el Boulevar de La Alameda el viernes por la tarde. Era una buena opción cambiar a nuestro café de referencia. Para allí partimos Ekiots, Mugalari, Vulcano, Antinoo, Alberto y yo. Y allí se incorporaron Pcj y Quijote mas tarde.
No deja de sorprenderme. Por muchas horas que pasáramos juntos no cesaban los temas de conversación, las confidencias y los momentos divertidos y ocurrentes.
Me pasó al día siguiente cuando me llevé con Pcj horas en el Starbucks de La Campana tras la marcha de Alberto, o con este mismo cuando hablamos cada día por teléfono o por Messenger, o con Salva o Paperboat cuando pasan los minutos y seguimos rajando por el móvil...
Cap. 6
Fuegos artificiales.
Tras el buen rato que pasamos en el Trajano, Vulcano y Antinoo se marcharon al cumpleaños de una amiga, Quijote se quedó en la céntrica casa de Pcj y los demás volvimos en taxi a casa para cambiarnos y descansar algo antes de la noche.

Ekiots, Mugalari, Alberto (que bien vistes, jomio) y yo volvimos en otro taxi casi al mismo lugar donde despedimos a los madrileños, para en torno a las diez, cenar juntos en La Tagliatella, sin duda el mejor restaurante italiano que hay ahora mismo en Sevilla.
El ambiente es inmejorable (aunque el texto en italiano de las paredes deja mucho que desear), la carta interesante (nos atrevimos con un lambrusco y hasta un tinto de estos de renombre) y el tiramisú de postre ¡¡¡para morirse!!!
Cuando aparecimos nos esperaban ya en la mesa reservada por Pcj, él con Quijote, el guapísimo y adorable Dik, y otro chico muy aparente que así de pronto no conocía. Estaba tan cansado que me lo presentaron y ni me enteré de cómo se llamaba. Entendí que era un amigo de Dik. Pero claro, como Maricarmen es tan así, en cuanto ve un chico joven y guapo que mola se despierta. Menuda zorrona...
Y menudo sorpresón. Porque resulta que ese chico era otro de mis comentaristas: CRAZY.
Y yo sin enterarme, ains...
De todas formas no tuve ocasión de hablar mucho con él. Estuve tan pendiente de todo el mundo en la cena (a la que se sumaron algo mas tarde Vulcano, Antinoo, y Luigi) intentando participar de las conversaciones de unos y otros, estando con todos, acompañándoles, y sobre todo mas pendiente de Alberto -a quien tenía a mi lado y en pocas horas se me volvía para el norte- que apenas disfruté de nuestra nueva adquisición. Eso sí, mi radar de “buena gente, majo e interesante” funcionó, por lo que me contaron otros blogueros que sí departieron mas con CRAZY. No pude evitar pensar que quizás se sintió decepcionado al conocerme.

Las conversaciones en La Tagliatella por mucho sitio mas “serio” que un bar de tapas pueda ser, no impidió a Vulcano explayarse a gusto, a nosotros secundarlo, y a los de alrededor echar miraditas entre asombrados, curiosos y escandalizados.
La visibilidad a nuestra llegada con profusión de besos se ha hecho tan acostumbrada que hasta olvidé se trataba del local donde acude con mas asiduidad mi jefe con su familia a comer. Con un “a mi plín” lo resolví divinamente. Aunque, y siguiendo a mi querida Antonia, la clásica, pensara un inevitable “...que les gusta besuquear a estas...”
Tras los ricos panes con olivas, las ensaladas, los platos de pasta, las pizzas, y el exquisito tiramisú (no hay palabras para definir el placer que da tomarlo, solo comparable a uno de esos besos...) nos dirigimos a la casa de Pcj para ver el castillo de fuegos artificiales que sigue al apagado de las 370.000 bombillas que desde el lunes anterior han alumbrado el Real, y que a medianoche ponen fin a la Feria de Abril cada año.

La escena fue pintoresca por lo inusual, los vimos desde lejos, enmarcados por la Catedral, la Giralda y los tejados de una Sevilla muy desconocida, la de espadañas, torres y azoteas. Y con frío. Me entraron ganas de acurrucarme, pero sigo sin churri.
El personal no estaba para fuegos. Y sin ganas, alejados, y con el frío que hacía, el ambiente no era el mas propicio para disfrutarlos. Si llego a saberlo es que ni lo planteo. Pues no me he quedado yo veces sin ir a verlos porque me da mucha cosa de ir solo a estas cosas...
Eso sí, ya que vas es mejor verlos de cerca, para ser testigo de como las luces de colores se vienen hacia uno, oliendo la pólvora, rodeado de gente expectante, y dejándote llevar por el espectáculo de color sobre la noche azulada, sin espíritu crítico, simplemente viendo algo fuera de lo acostumbrado.

Con mas pena que gloria pasaron. Y para la Alameda tiramos en busca de marcha. Acabamos en el Republica, que está siendo otro de los sitios comodines donde acudir para nuestras quedadas. Ese cambio de colores y el ambiente mixto resultan ya de lo mas familiar. Me gusta ver allí a parejas de chicos enamorados haciendo manitas o besándose justo al lado de otras heteros con absoluta normalidad.
No faltaron nuestras conversaciones guarras, nuestro repaso al personal, mas risas y mas barroquismos, modennos, yogures (¿ácidos?) y peta zetas.
Entre tanta gente y con la música alta es complicado hablar con todo el mundo. Tampoco aquí cruce casi palabra con CRAZY. En realidad creo que parte de la noche la permanecí algo pensativo, en mis mundos de Enis... y cruzando alguna que otra mirada de vez en cuando.
Regresamos tarde a casa. Volvimos de nuevo en taxi. Nos acostamos derrotados. No se si por el cansancio acumulado, la tensión de estos días, mi inestabilidad emocional, o mi faceta de ser “tan así”, pero el caso es que esa noche derramé algunas lágrimas. Sin ser capaz de explicar a un preocupado Alberto qué me pasaba, acabé por sucumbir al sueño casi de amanecida.
Estábamos tan agotados que tras la marcha de Mugalari y Ekiots, por la mañana temprano, le dije al maño que mejor dejáramos lo de ir de compras para otra ocasión. Echamos otro sueñecito y nos levantamos tardísimo tras despertar entre susurros absurdos, pues ya estábamos solos en la casa. La fuerza de la costumbre.
Fue especialmente agradable esa larga hora de conversación en la cama. En realidad no habíamos tenido casi un rato a solas para hablar en todos estos días, y nos vino muy bien.
La forma de ser, nuestras coincidencias, nuestras relaciones, la familia, los gustos, el sexo, la vida, el amor, la moda, los blogs, los complejos, la gente que había conocido, los sueños, el cariño, las novias, su novio, mis pocas experiencias, mi soledad, su vida, la mía... y mil cosas mas en tan poco tiempo, protagonistas de uno de los mejores momentos íntimos -de confidencias y complicidad- que jamás tuve con nadie.
Se me marchaba en pocas horas.

Salimos tarde de casa, con las tiendas ya cerradas, y terminamos almorzando los dos solos. Quise invitarlo a almorzar en un sitio especial para despedirlo, el Naranja, un sitio pequeñito pero con encanto, con un personal muy agradable y una carta que no deja indiferente, muy agradable, así con velitas, un restaurante de diseño, naranja... pero estaba cerrado. Lo vimos por fuera y reconoció que le hubiera gustado.
Tampoco estaba abierto La Madraza. Al final me conformé con el Jueves de la calle Feria que no es tan fashion y se come bien (aunque el servicio deja mucho que desear), y al menos apuramos las últimas horas de su estancia en Sevilla almorzando juntos.

No hubo tiempo ni para un café. Lo llevé a ver la tienda de Vittorio y Luchino en la Plaza Nueva y a que le comprara unos dulces a su churri en el Horno de San Buenaventura. Después volvimos a casa en el autobús hablando de ropa, de las vueltas que da la vida, de lo que ha significado conocernos y de cómo lo había pasado con todos los buenos amigos de la blogosfera.
Os ha cogido tantísimo cariño, chicos...
Tiempo para recoger las maletas y salir para la estación.
Ya sabéis lo que significan para mi las despedidas. Imaginad lo que suponía esta.
Lo recogí en el andén la mañana del sábado y allí se lo volví a entregar a la maldita distancia, a la odiada lejanía, y al doloroso imposible.

Un abrazo de los mios que trasnpasan y que deseaba no acabara nunca, una presencia hasta mas allá de lo que la visión abarca, y tiempo suficiente para aguantar el tipo. Sin conseguirlo. Me quedé ahí de pie, viéndole marchar...
Los fuegos artificiales de sus ojos me dijeron adiós. Creí ver que brillaban mas de lo acostumbrado. Siempre me preguntaré que pensaba mientras bajaba la rampa y se volvía por tres veces a mirarme.
Esos fuegos clausuraron mi particular y mas esperada Feria. Duró en mi corazón 2 días, 7 horas y 40 minutos.
Y apagaron el alumbrado de mis ojos.
Nunca olvidaré esa Feria.
Ni esos fuegos artificiales en los suyos.
Por mas indicaciones que les hice para que aparcaran justo delante de casa y asomado a la terraza me vieran al pasar no hubo forma de que se enteraran. Y sobre las tres de la mañana casi acabé gritando desde la ventana un ¡¡¡Para, para, que te pasas!!! cuando los identifiqué dando vueltas por la rotonda de acceso.
Bajé a por ellos. Abracé a Koeps (cinco meses después de la primera vez) y fui presentado a Fran con dos besos. Visibilidad a las puertas de casa, de madrugada. Me encanta...
No podía olvidar ese momento justo al decirles adiós, poco mas de 24 horas después. Y sonreí. Hasta que un escalofrío me recordó que al día siguiente viviría algo así con Alberto. Y el rostro se me ensombreció, hasta que de pronto, sentí su mano en mi hombro y escuché su cálida voz, pronunciando el diminituvo con que acorta mi nombre: “¿..., Dónde vamos ahora?

La opción estaba clara, pero no lo dije yo sino Vulcano: Al Trajano. Me pareció bien pues ya habíamos estado Quijote y yo con los vasquitos en el Boulevar de La Alameda el viernes por la tarde. Era una buena opción cambiar a nuestro café de referencia. Para allí partimos Ekiots, Mugalari, Vulcano, Antinoo, Alberto y yo. Y allí se incorporaron Pcj y Quijote mas tarde.
No deja de sorprenderme. Por muchas horas que pasáramos juntos no cesaban los temas de conversación, las confidencias y los momentos divertidos y ocurrentes.

Me pasó al día siguiente cuando me llevé con Pcj horas en el Starbucks de La Campana tras la marcha de Alberto, o con este mismo cuando hablamos cada día por teléfono o por Messenger, o con Salva o Paperboat cuando pasan los minutos y seguimos rajando por el móvil...
Cap. 6
Fuegos artificiales.
Tras el buen rato que pasamos en el Trajano, Vulcano y Antinoo se marcharon al cumpleaños de una amiga, Quijote se quedó en la céntrica casa de Pcj y los demás volvimos en taxi a casa para cambiarnos y descansar algo antes de la noche.

Ekiots, Mugalari, Alberto (que bien vistes, jomio) y yo volvimos en otro taxi casi al mismo lugar donde despedimos a los madrileños, para en torno a las diez, cenar juntos en La Tagliatella, sin duda el mejor restaurante italiano que hay ahora mismo en Sevilla.
El ambiente es inmejorable (aunque el texto en italiano de las paredes deja mucho que desear), la carta interesante (nos atrevimos con un lambrusco y hasta un tinto de estos de renombre) y el tiramisú de postre ¡¡¡para morirse!!!
Cuando aparecimos nos esperaban ya en la mesa reservada por Pcj, él con Quijote, el guapísimo y adorable Dik, y otro chico muy aparente que así de pronto no conocía. Estaba tan cansado que me lo presentaron y ni me enteré de cómo se llamaba. Entendí que era un amigo de Dik. Pero claro, como Maricarmen es tan así, en cuanto ve un chico joven y guapo que mola se despierta. Menuda zorrona...
Y menudo sorpresón. Porque resulta que ese chico era otro de mis comentaristas: CRAZY.
Y yo sin enterarme, ains...
De todas formas no tuve ocasión de hablar mucho con él. Estuve tan pendiente de todo el mundo en la cena (a la que se sumaron algo mas tarde Vulcano, Antinoo, y Luigi) intentando participar de las conversaciones de unos y otros, estando con todos, acompañándoles, y sobre todo mas pendiente de Alberto -a quien tenía a mi lado y en pocas horas se me volvía para el norte- que apenas disfruté de nuestra nueva adquisición. Eso sí, mi radar de “buena gente, majo e interesante” funcionó, por lo que me contaron otros blogueros que sí departieron mas con CRAZY. No pude evitar pensar que quizás se sintió decepcionado al conocerme.

Las conversaciones en La Tagliatella por mucho sitio mas “serio” que un bar de tapas pueda ser, no impidió a Vulcano explayarse a gusto, a nosotros secundarlo, y a los de alrededor echar miraditas entre asombrados, curiosos y escandalizados.
La visibilidad a nuestra llegada con profusión de besos se ha hecho tan acostumbrada que hasta olvidé se trataba del local donde acude con mas asiduidad mi jefe con su familia a comer. Con un “a mi plín” lo resolví divinamente. Aunque, y siguiendo a mi querida Antonia, la clásica, pensara un inevitable “...que les gusta besuquear a estas...”
Tras los ricos panes con olivas, las ensaladas, los platos de pasta, las pizzas, y el exquisito tiramisú (no hay palabras para definir el placer que da tomarlo, solo comparable a uno de esos besos...) nos dirigimos a la casa de Pcj para ver el castillo de fuegos artificiales que sigue al apagado de las 370.000 bombillas que desde el lunes anterior han alumbrado el Real, y que a medianoche ponen fin a la Feria de Abril cada año.

La escena fue pintoresca por lo inusual, los vimos desde lejos, enmarcados por la Catedral, la Giralda y los tejados de una Sevilla muy desconocida, la de espadañas, torres y azoteas. Y con frío. Me entraron ganas de acurrucarme, pero sigo sin churri.
El personal no estaba para fuegos. Y sin ganas, alejados, y con el frío que hacía, el ambiente no era el mas propicio para disfrutarlos. Si llego a saberlo es que ni lo planteo. Pues no me he quedado yo veces sin ir a verlos porque me da mucha cosa de ir solo a estas cosas...
Eso sí, ya que vas es mejor verlos de cerca, para ser testigo de como las luces de colores se vienen hacia uno, oliendo la pólvora, rodeado de gente expectante, y dejándote llevar por el espectáculo de color sobre la noche azulada, sin espíritu crítico, simplemente viendo algo fuera de lo acostumbrado.

Con mas pena que gloria pasaron. Y para la Alameda tiramos en busca de marcha. Acabamos en el Republica, que está siendo otro de los sitios comodines donde acudir para nuestras quedadas. Ese cambio de colores y el ambiente mixto resultan ya de lo mas familiar. Me gusta ver allí a parejas de chicos enamorados haciendo manitas o besándose justo al lado de otras heteros con absoluta normalidad.
No faltaron nuestras conversaciones guarras, nuestro repaso al personal, mas risas y mas barroquismos, modennos, yogures (¿ácidos?) y peta zetas.
Entre tanta gente y con la música alta es complicado hablar con todo el mundo. Tampoco aquí cruce casi palabra con CRAZY. En realidad creo que parte de la noche la permanecí algo pensativo, en mis mundos de Enis... y cruzando alguna que otra mirada de vez en cuando.
Regresamos tarde a casa. Volvimos de nuevo en taxi. Nos acostamos derrotados. No se si por el cansancio acumulado, la tensión de estos días, mi inestabilidad emocional, o mi faceta de ser “tan así”, pero el caso es que esa noche derramé algunas lágrimas. Sin ser capaz de explicar a un preocupado Alberto qué me pasaba, acabé por sucumbir al sueño casi de amanecida.
Estábamos tan agotados que tras la marcha de Mugalari y Ekiots, por la mañana temprano, le dije al maño que mejor dejáramos lo de ir de compras para otra ocasión. Echamos otro sueñecito y nos levantamos tardísimo tras despertar entre susurros absurdos, pues ya estábamos solos en la casa. La fuerza de la costumbre.
Fue especialmente agradable esa larga hora de conversación en la cama. En realidad no habíamos tenido casi un rato a solas para hablar en todos estos días, y nos vino muy bien.
La forma de ser, nuestras coincidencias, nuestras relaciones, la familia, los gustos, el sexo, la vida, el amor, la moda, los blogs, los complejos, la gente que había conocido, los sueños, el cariño, las novias, su novio, mis pocas experiencias, mi soledad, su vida, la mía... y mil cosas mas en tan poco tiempo, protagonistas de uno de los mejores momentos íntimos -de confidencias y complicidad- que jamás tuve con nadie.
Se me marchaba en pocas horas.

Salimos tarde de casa, con las tiendas ya cerradas, y terminamos almorzando los dos solos. Quise invitarlo a almorzar en un sitio especial para despedirlo, el Naranja, un sitio pequeñito pero con encanto, con un personal muy agradable y una carta que no deja indiferente, muy agradable, así con velitas, un restaurante de diseño, naranja... pero estaba cerrado. Lo vimos por fuera y reconoció que le hubiera gustado.
Tampoco estaba abierto La Madraza. Al final me conformé con el Jueves de la calle Feria que no es tan fashion y se come bien (aunque el servicio deja mucho que desear), y al menos apuramos las últimas horas de su estancia en Sevilla almorzando juntos.

No hubo tiempo ni para un café. Lo llevé a ver la tienda de Vittorio y Luchino en la Plaza Nueva y a que le comprara unos dulces a su churri en el Horno de San Buenaventura. Después volvimos a casa en el autobús hablando de ropa, de las vueltas que da la vida, de lo que ha significado conocernos y de cómo lo había pasado con todos los buenos amigos de la blogosfera.
Os ha cogido tantísimo cariño, chicos...
Tiempo para recoger las maletas y salir para la estación.
Ya sabéis lo que significan para mi las despedidas. Imaginad lo que suponía esta.
Lo recogí en el andén la mañana del sábado y allí se lo volví a entregar a la maldita distancia, a la odiada lejanía, y al doloroso imposible.

Un abrazo de los mios que trasnpasan y que deseaba no acabara nunca, una presencia hasta mas allá de lo que la visión abarca, y tiempo suficiente para aguantar el tipo. Sin conseguirlo. Me quedé ahí de pie, viéndole marchar...
Los fuegos artificiales de sus ojos me dijeron adiós. Creí ver que brillaban mas de lo acostumbrado. Siempre me preguntaré que pensaba mientras bajaba la rampa y se volvía por tres veces a mirarme.
Esos fuegos clausuraron mi particular y mas esperada Feria. Duró en mi corazón 2 días, 7 horas y 40 minutos.
Y apagaron el alumbrado de mis ojos.
Nunca olvidaré esa Feria.
Ni esos fuegos artificiales en los suyos.
"...ES QUE TU ERES UNA MODENNA"

Si la Feria de día nos supuso un cachondeo tremendo y lo pasamos genial, la de la noche estuvo algo mas apagada.
Mientras Ekiots y Mugalari descansaban en el mullido sofá cama, los demás hicimos el esfuerzo y tiramos otra vez para el recinto ferial. Cuantas veces me hice el mismo recorrido en esos días de abril...
Ya en el Real de Los Remedios, tras dar una vuelta por las calles para que vieran el ambiente nocturno de las casetas -tan distinto al del mediodía- y todo iluminado, nos dirigimos hacia mi caseta.
Allí Fran se nos presentó, a pesar del rebujito, bajo mínimos hasta que le llamó su reportero favorito al móvil y le dio el subidón; Quijote estuvo a punto de las nauseas con la orquesta de pachangueo que animaba la caseta (con una solista, por cierto, de risa malvada que parodiamos sin parar -jaaaa, jaaaa, jaaaa, jaaaa- y patética a la hora de contar chistes) pero se portó como un jabato; Alberto observador y complaciente dejándose llevar por la situación y muy fashion él, despertando las miradas de alguno que otro; Koeps animadísimo intentando apurar la noche todo lo posible tras el palizón de kilómetros; y yo cansado a mas no poder y aguantando el tipo como podía.
Lo mas divertido el análisis de algunos de los presentes en la caseta y sobre todo el de una reina de la noche, un chico de carnet gay (con todos los puntos del mundo) rodeado de mariliendres y que muy discreto llamaba la atención por lo contenido de su baile y movimientos nada afectados. Osea, todo lo contrario.
Tras una par de horas en los que ya el aburrimiento planeaba como un buitre decidimos recogernos (para disgusto de Koeps, que sospecho se habría quedado aún mas tiempo) no sin parar antes en la Plaza de las Buñueleras y degustar una carísima pero exquisita fuente de buñuelos azucarados con chocolate calentito. No es el Ocumare, pero es otro de esos placeres que en Feria uno tiene que disfrutar.
Tuvimos suerte y pudimos sentarnos para descansar un rato. Tiempo que aprovecharon Koeps y Fran para saludar a unos amigos (fruto de sus noches de zorreo madrileño) que andaban por la Portada.
La vuelta en autobús fue divertidísima como ya conté.
Cap. 5
Tú eres una “modenna”
Resultó muy agradable volver a dormir con alguien al lado, sentir el calor que transmite, oír su respiración y oler su aroma característico. Además de poder charlar -entre susurros- antes de dormir. Lo malo es que duró poco y el síndrome Alberto está haciendo de las suyas.
Descansamos algo mas que la noche anterior. Nos fuimos levantando a mediodía y yo cumplí con ciertas obligaciones profesionales que me atan a la mañana de domingo hasta el verano. Como era cosa breve, en torno a las 3 de la tarde, con las maletas de Koeps y Fran ya hechas y en el maletero -pues se iban ya en esa tarde- cogimos su coche y nos plantamos en el centro para almorzar con Vulcano y Antinoo.
Si encontramos parking no fue precisamente gracias a la impertinente voz femenina del GPS. Que caaaaaaansina, por favor.

Hubiera estado bien pararnos en el Boreas pero estaba lleno y con gente esperando. Acabamos en el Patio San Eloy (que en tapas se está convirtiendo para cuando hay visitas de fuera en toda una referencia como el Trajano lo es para nuestras reuniones, en su especialidad de café y copas).
Allí compartimos una gran variedad de montaditos, ensaladilla, y tarta vegetal (que por cierto alguno no había visto nunca y es superfácil de hacer además de suculenta).

La tertulia en el salón de arriba del Patio fue antológica. Con un jovencito camarero, de bruscas maneras a la hora de retirar los platos y cubiertos, no sabemos muy bien si escandalizado por el contenido de la charla manifiestamente “hard gay” o por apuro irremediable ante semejantes cosas por oír.
Evidentemente la voz cantante solo podía llevarla una gran solista como es Antonia, “la modenna”.
Sí, ocurre que en mi vida hay dos Antonias a las que quiero mucho.

La Antonia “clásica” aún no ha sido objeto de profundo comentario en un post exclusivo de reconocimiento como la otra. Quizás por estar mas cerca en el territorio físico y en el espiritual. Pero le anda rondando como le ronda un nuevo año en su vida. Vamos que el 29 de este mes es su cumpleaños, vayan todos apuntando.
Con permiso de la otra Antonia -mas moderna-, a la “clásica” yo la quiero un poquito mas. Porque siempre está ahí, para escuchar, para compartir, para ayudar, para sacarme de los apuros mentales en los que me hundo y para aguantar mis puyitas tontas de cada día (y yo las suyas, claro). Porque salimos a menudo, nos vemos con mas frecuencia y ya se sabe que el roce hace el cariño.
Pero sobre todo la quiero por ser como es. Porque se hace querer fácilmente, aunque se haga la arisca o la fría. Tiene un corazón ardiente para sus amigos y no he visto a nadie mas desprendido en mi vida. No se que hubiera sido de mi en este último año sin él: Pcj.
La otra Antonia, es distinta. Mas actual en su fachada, mas atrevida en sus planteamientos, mas arriesgada en sus actuaciones. Vulcano es... Vulcano.
Soy incapaz de describirlo en su esencia. A Vulcano hay que vivirlo. Para entenderlo hay que saberlo escuchar. Hay que dejarse arrastrar por su serena vehemencia, soportar su rico verbo y bañarse en sus experiencias (divertidas, estrambóticas, surrealistas, morbosas, tiernas, alucinantes, profundas, sinceras, arriesgadas, siempre interesantes...). Quizás así se entienda cómo su atractiva personalidad subyuga. Ya sabéis lo que significó para mi descubrirle, conocerle en Madrid, hacernos amigos con el tiempo, y hacerse un hueco en mi corazón de esa manera -compartido con su pareja- aunque la distancia y las diferencias de pensamiento o formas de ver la vida nos alejen aparentemente porque se nos antojen diferentes. Nada que ver. Tal vez por eso nos sentimos mas unidos, ella Antonia y yo Maricarmen.
En el almuerzo la Antonia “modenna” suscitó el interés especialmente de Fran y Alberto, que no lo conocían. Koeps y los vasquitos ya habían compartió con nosotros una tarde de domingo al final de la quedada de diciembre y sabían como respira el personaje.
Porque él es tooooodo un personaje. De los que llaman la atención irremediablemente (de otra manera a la que lo hace Fran, por ejemplo) por nadar fuera de lo común -sobre todo en contracorriente local- en su forma de decir las cosas, pero que a pesar de su aparatosidad luego queda en algo entrañable y cercano.
A Vulcano le gusta hacerse el rebelde y escandalizar. Pero en el fondo es un corderito. Solo que cuando vuelve a Sevilla... le surge la Pascua que lleva dentro. Y se inmola por nosotros.
Y ¿por qué es “una modenna”?. Pues porque así la definió otro personaje de Almodóvar que se cruzó con ellos por la calle Trajano, camino de la Alameda, mientras los mortales acudíamos a la Feria. Este oráculo de la modernidad se alegró al verlo tan lejos de Los Remedios y aseveró que Vulcano no podía ir a la Feria “...porque él era una modenna”. Y modenna se quedó, ya pa siempre.
¿Y porque la otra Antonia es una clásica? Pues porque el look a la hora de vestir y parte del mental están justo en sus antípodas, aunque luego les unan tantas cosas...
Antinoo es otro estilo, me atrevería a decir que se complementa bien con el de la Antonia modenna en su justa medida. Que se muestre mas callado (escondido en su timidez) no impide que cuando sale la savia petarda y divertida que rezuma, y cuando sale lo hace de que manera, todo el mundo quede impregnado de ella. Me gusta sobre todo de él que sin ametralladora de palabras sea capaz de sentenciar una situación expuesta o un dilema dialéctico. Y que me defienda de “la modenna”, que alguna veces me coge por banda y....
A Antinoo le sentí esta vez menos tenso o tímido que otras ocasiones, se me hizo mas cercano quizás porque con el tiempo nos vamos cogiendo el puntillo de cada uno, y eso da confianza para incluso llamarnos la atención cuando metemos la pata. Sorry, chaval, por lo que ya sabes, procuraré ser mas cuidadoso en estos temas que tanto te preocupan.
Vulcano y Antinoo fueron la salsa perfecta para un combinado de blogueros y comentaristas que ya de por si daba su juego. Con los recien llegados la cosa casi explota... a carcajadas.
Esa comida pasará a los anales del anecdotario blog. Como el posterior postre en el Ocumare, donde acabamos fotografiándonos con José Ramón, su propietario.
Mas fotos, mas conversaciones imposibles de transcribir en su plenitud y varias palabras para incrementar el insólito diccionario Blog-Español de nuestros encuentros: Lefa, barroquista, modenna, yogur.
Las cosas que nos ha contado Vulcano son sencillamente inconmensurables. Dejaron boquiabiertos y la mar de interesados a un Fran que propone tríos de boquilla y confiesa su gusto por desnudarse cuando aparece con la toalla desde el baño, y a Alberto que asiente de las opiniones de “la modenna” sin decir ni mú y acaba riendo a carcajadas limpias. Y me atrevería a decir que casi asustan al día siguiente a nuestro yogurín Dik.
Con escenas divertidísimas (Ay, si Peeeeeedroooooo participara de ellas, que gran película nos haría...) llegó la hora de decir adiós a Fran y a Koeps.
Nunca me gustan las despedidas. Me supo poquísimo el breve tiempo que conseguí compartir con ellos. Me encantó conocer a Fran (sueño con una noche de marcha con él/ellos por Madrid) y me encantó aún mas reencontrarme con Koeps (sueño con una amistad que dure para siempre) y sus “atributos”.
Ojalá, chicos, os apetezca volver en otra ocasión y si puede ser con mas tiempo. Espero que lo pasareis bien y os sintierais a gusto. Fue un placer teneros en casa. Nunca olvidaré esos gayumbos y ese pijama a cuadros, jajajaja. Pero sobre todo esas sonrisas.
Os quiero, tíos.
Al resto seguí disfrutándolos. Aunque por poco tiempo.
EL EFECTO REBUJITO
Tras recoger a Alberto en la estación del AVE (tren), me detuve un momento en el Ave (María), un comercio en el que venden productos típicos conventuales de la provincia de Sevilla. Están exquisitos, los hacen las manos de las monjitas con enorme primor, con matias primas naturales, sin conservantes ni cosas raras, suelen ser algo carillos pero merecen la pena. Tienen gran variedad de dulces, para todos los gustos de paladares exquisitos, y entre ellos unas delicias de chocolate muy ricas que compré para regalárselas a Ekiots y Mugalari, y sorprenderles en su partida. Luego resultó que se me olvidó dárselos. Que desastre...
Quien no se olvidó de darme los suyos fue Alberto. Aunque, sin duda, el mejor regalo fue su presencia.
Tras pillar un taxi llegamos a casa para descargar las maletas y ponerse algo mas cómodo (llegó muy pijo él) para patear Sevilla y luego tirar para la Feria.
Fue divertida la escena en la que tomamos el ascensor, cargados con la maleta y las bolsas, junto al presidente de la comunidad, un Juan Cuesta algo mayor y muy homófobo. Las miraditas de arriba debajo a mi visitante, y de reojo, no las pudo evitar. Y es que “mi Alberto” iba tan fashion y modenno que le llamó la atención.

Nada mas entrar empezó a sacar regalitos: Primero, una caja de frutas de Aragón. Mmmmmmmmm, que ricas. Las compramos todos los años en casa por Navidad. Pero estás estaban riquísimas, jamás las probé tan buenas, y es que eran de la mejor confitería de Zaragoza. La caja venía acompañada de un corazón y una poesía sobre el amor y el chocolate, chulísimos.

Después, un libro, Yestergay, del que le hice referencia en una de nuestras conversaciones y que deseaba leer. Me lo dedicó en ese instante y me puso una de las cosas mas bonitas que jamás me habían dicho, y menos plasmado en una dedicatoria.

Y, por último, dos cintas de la Virgen del Pilar, pasadas por el manto. Una de ellas se la llevé al cementerio a mi madre el domingo. Se nos escapó las lágrimas e otro día cuando lo comentábamos por cam. Vaya dos.
En fin. Que me encantaron.
Yo le sorprendí con el DSD de Brokeback Mountain, que para eso soy Enis, y que él no tenía.
Tenía alguna cosilla mas pero como no tardará mucho su cumple prefería esperar para entregársela. Me costó no meterle en la maleta -a su vuelta- un libro, pero pensé dárselo mejor en persona cuando me pasara por Zaragoza. Y debí hacerlo, porque al final un amigo suyo se lo regaló el domingo. En fin, yo y mis desastres... pero era un libro especial, cuando lo termine lo entenderá.
Cap 4.
El Rebujito
Tras cambiarse de ropa nos dispusimos a alcanzar a Ekiots, Mualari, Fran y Koeps que andaban por la Plaza de España. De nuevo el Enis Cicerone Free Tour, aunque algo mas light de lo habitual.
Foto consabida en el azulejo correspondiente y paseo posterior por la Sevilla monumental archimencionada en estos post de mis visitantes preferidos.
Al principio Alberto estuvo lógicamente algo intimidado, sobre todo por la arrolladora personalidad de Fran, pero poco a poco se fue integrando, y acabo riendo y participando como el que mas, en su línea de discreción, eso sí.
El recorrido por el Parque de María Luisa, la Universidad, los aledaños de la Catedral y el Barrio de Santa Cruz fue muy agradable. Y ciertamente divertido por las cosas que se nos ocurrían comentar sobre los temas mas insospechados.
Acabamos entrando en lo Reales Alcázares (una de las maravillas locales que todo guiri que llega a Sevilla debe conocer), donde Koeps nos sacó unas fotos chulísimas, en especial una en la que aparezco muy pensativo, casi de fotógrafo profesional.

A mediodía empezamos ya con el vinito dulce y la pringá de la taberna de Alvaro Perejil, donde tuve ocasión de usar el cuarto de baño mas minúsculo del mundo mundial y puerta llena de estampas religiosas. Lo que se rieron estos al verlo. Uno con algunos centímetros mas que yo se salpica enterito, vamos.
Después una vueltecita por la Cuesta del Bacalao y calle Francos hacia el Bar Europa, en la Plaza del Pan, un local muy característico del centro donde las tapas son menos convencionales, mas originales.
Allí echamos un ratito que algunos -Alberto, Fran- aprovecharon para hablar con sus churris. Que no estaban con nosotros pero como si lo estuvieran de las veces que nos acompañaron sin saberlo. Especialmente el reportero de Fran, quien se convirtió en toda una referencia.
Tras las tapitas quedamos satisfechos y nos fuimos a tomar un heladito de Rayas. Y tras un paseo por Triana, andando que nos fuimos para la Feria.

Las risas no pararon en todo el recorrido pero se intensificaron en cuanto llegamos al Real. Imagino lo emocionante que debía ser para Alberto verse de pronto cruzando esa gran portada llena de color y que de noche es un haz de luz, con las ganas que tenía de verlo. Similar a lo que le ocurría a Ekiots. Ambos tenían ilusión por ver el Paseo de caballos, un recorrido de caballos montados por sus jinetes -de todas las edades- en una hermosa estampa, por las calles de Feria, coches de caballos engalanados, mujeres de flamenca a la grupa, montando a la jineta, hermosos animales y vistosos trajes en quines lo montan, en una sucesión de colores.
En el fin de semana ya se reduce el número de participantes, lo espectacular se da en los primeros días de la semana. Aún así pudieron disfrutar de un espectáculo curioso y vistoso que espero les llamó al menos la atención.

Por otra parte también fueron testigos de los diferentes estilos de las casetas, en su decoración, en sus dimensiones, en su ambiente...
Fliparon con la indumentaria de un buen número de asiduos al Real (sevillanos), con corbata, chaqueta de mil rayas, y los mas variados tejidos, estampados y diseños de los trajes de flamenca.
Para entrar en las casetas es mejor ir acompañado de alguien que sepa por donde moverse. Casi me arruino con el par de invitaciones que me compré (200 euros) para poder meter a un buen grupo en mi caseta. Y eso que finalmente entramos poco.
Aparte los lleve a otras en las que se la entrada es libre.
Así empezamos a recorrer los distintos ambientes feriantes y disfrutar de la bebida por excelencia (desde hace unos años) como es el rebujito. Esa mezcla de hielo, manzanilla y Seven Up, entra de maravilla, está fresquita, no es muy cara, y te sirve para entonarte enseguida e ir cogiendo el puntillo.
Empecé invitando yo a un par de jarras (es lo normal cuando llega alguien de fuera a tu caseta, es como si llegaran a tu casa y les pones algo para tomar) y acabamos con otras cuantas mas ya con fondo común para los gastos.
No paramos de reír, de hacer fotos, de marujear, y pasamos unas horas buenísimas. Esos Fran y Koeps son un crack. (Sobre todo el primero, las cosas que se le ocurre decir a este chiquillo, jajaja). Los vasquitos estuvieron la mar de ocurrentes. Y Alberto perdió toda timidez. Lástima no vinieran chicas con las que bailar sevillanas, seguro que se hubieran animado tras un par de explicaciones mías. Incluso dos jarra mas y me hubiera arrancado con el maño...
Es “el efecto rebujito”.
Se incorporaron Shiquillo y Quijote, sin sus churris, que contribuyeron al cachondeo general. Y acabamos todos graciosísimos a las tantas de la tarde.
Tras dar una vuelta por la calle del Infierno, cometimos el error de volver a casa a ducharnos y cambiarnos. No lo digo por guarros, sino porque se nos cortó el punto.
Al final por la noche, tras cenar por la zona de Viapol y sin conseguir que la alianza anti-Feria (Vulcano, Antinoo, Mikgel, Luigi) cenaran con nosotros, los vasquitos se quedaron en casa derrotados mientras Koeps, Fran, Quijote, Alberto y yo volvimos a la Feria sin conseguir el puntillo de antes. Al menos vieron el ambiente de la feria nocturna que es muy distinto al de la tarde. Faltaban mujeres, insisto, que para la Feria como hacen falta oye tú. Hay que hacer un casting de mariliendres para la próxima.
No estuvimos mucho rato. Lo cierto es que el cansancio era generalizado. Menos mal que nos recuperamos con unos riquísimo buñuelos con chocolate y ya entonados tuvimos un regreso en autobús con conversaciones que escandalizaban a mas una de nuestro alrededor (poniendo cara de asco y todo, jajajaja).
Al final nos acostamos a las tantas. Al día siguiente nos esperaban mas encuentros.
Quien no se olvidó de darme los suyos fue Alberto. Aunque, sin duda, el mejor regalo fue su presencia.
Tras pillar un taxi llegamos a casa para descargar las maletas y ponerse algo mas cómodo (llegó muy pijo él) para patear Sevilla y luego tirar para la Feria.
Fue divertida la escena en la que tomamos el ascensor, cargados con la maleta y las bolsas, junto al presidente de la comunidad, un Juan Cuesta algo mayor y muy homófobo. Las miraditas de arriba debajo a mi visitante, y de reojo, no las pudo evitar. Y es que “mi Alberto” iba tan fashion y modenno que le llamó la atención.

Nada mas entrar empezó a sacar regalitos: Primero, una caja de frutas de Aragón. Mmmmmmmmm, que ricas. Las compramos todos los años en casa por Navidad. Pero estás estaban riquísimas, jamás las probé tan buenas, y es que eran de la mejor confitería de Zaragoza. La caja venía acompañada de un corazón y una poesía sobre el amor y el chocolate, chulísimos.

Después, un libro, Yestergay, del que le hice referencia en una de nuestras conversaciones y que deseaba leer. Me lo dedicó en ese instante y me puso una de las cosas mas bonitas que jamás me habían dicho, y menos plasmado en una dedicatoria.

Y, por último, dos cintas de la Virgen del Pilar, pasadas por el manto. Una de ellas se la llevé al cementerio a mi madre el domingo. Se nos escapó las lágrimas e otro día cuando lo comentábamos por cam. Vaya dos.
En fin. Que me encantaron.
Yo le sorprendí con el DSD de Brokeback Mountain, que para eso soy Enis, y que él no tenía.
Tenía alguna cosilla mas pero como no tardará mucho su cumple prefería esperar para entregársela. Me costó no meterle en la maleta -a su vuelta- un libro, pero pensé dárselo mejor en persona cuando me pasara por Zaragoza. Y debí hacerlo, porque al final un amigo suyo se lo regaló el domingo. En fin, yo y mis desastres... pero era un libro especial, cuando lo termine lo entenderá.
Cap 4.
El Rebujito
Tras cambiarse de ropa nos dispusimos a alcanzar a Ekiots, Mualari, Fran y Koeps que andaban por la Plaza de España. De nuevo el Enis Cicerone Free Tour, aunque algo mas light de lo habitual.
Foto consabida en el azulejo correspondiente y paseo posterior por la Sevilla monumental archimencionada en estos post de mis visitantes preferidos.
Al principio Alberto estuvo lógicamente algo intimidado, sobre todo por la arrolladora personalidad de Fran, pero poco a poco se fue integrando, y acabo riendo y participando como el que mas, en su línea de discreción, eso sí.
El recorrido por el Parque de María Luisa, la Universidad, los aledaños de la Catedral y el Barrio de Santa Cruz fue muy agradable. Y ciertamente divertido por las cosas que se nos ocurrían comentar sobre los temas mas insospechados.
Acabamos entrando en lo Reales Alcázares (una de las maravillas locales que todo guiri que llega a Sevilla debe conocer), donde Koeps nos sacó unas fotos chulísimas, en especial una en la que aparezco muy pensativo, casi de fotógrafo profesional.

A mediodía empezamos ya con el vinito dulce y la pringá de la taberna de Alvaro Perejil, donde tuve ocasión de usar el cuarto de baño mas minúsculo del mundo mundial y puerta llena de estampas religiosas. Lo que se rieron estos al verlo. Uno con algunos centímetros mas que yo se salpica enterito, vamos.
Después una vueltecita por la Cuesta del Bacalao y calle Francos hacia el Bar Europa, en la Plaza del Pan, un local muy característico del centro donde las tapas son menos convencionales, mas originales.
Allí echamos un ratito que algunos -Alberto, Fran- aprovecharon para hablar con sus churris. Que no estaban con nosotros pero como si lo estuvieran de las veces que nos acompañaron sin saberlo. Especialmente el reportero de Fran, quien se convirtió en toda una referencia.
Tras las tapitas quedamos satisfechos y nos fuimos a tomar un heladito de Rayas. Y tras un paseo por Triana, andando que nos fuimos para la Feria.

Las risas no pararon en todo el recorrido pero se intensificaron en cuanto llegamos al Real. Imagino lo emocionante que debía ser para Alberto verse de pronto cruzando esa gran portada llena de color y que de noche es un haz de luz, con las ganas que tenía de verlo. Similar a lo que le ocurría a Ekiots. Ambos tenían ilusión por ver el Paseo de caballos, un recorrido de caballos montados por sus jinetes -de todas las edades- en una hermosa estampa, por las calles de Feria, coches de caballos engalanados, mujeres de flamenca a la grupa, montando a la jineta, hermosos animales y vistosos trajes en quines lo montan, en una sucesión de colores.
En el fin de semana ya se reduce el número de participantes, lo espectacular se da en los primeros días de la semana. Aún así pudieron disfrutar de un espectáculo curioso y vistoso que espero les llamó al menos la atención.

Por otra parte también fueron testigos de los diferentes estilos de las casetas, en su decoración, en sus dimensiones, en su ambiente...
Fliparon con la indumentaria de un buen número de asiduos al Real (sevillanos), con corbata, chaqueta de mil rayas, y los mas variados tejidos, estampados y diseños de los trajes de flamenca.
Para entrar en las casetas es mejor ir acompañado de alguien que sepa por donde moverse. Casi me arruino con el par de invitaciones que me compré (200 euros) para poder meter a un buen grupo en mi caseta. Y eso que finalmente entramos poco.
Aparte los lleve a otras en las que se la entrada es libre.

Así empezamos a recorrer los distintos ambientes feriantes y disfrutar de la bebida por excelencia (desde hace unos años) como es el rebujito. Esa mezcla de hielo, manzanilla y Seven Up, entra de maravilla, está fresquita, no es muy cara, y te sirve para entonarte enseguida e ir cogiendo el puntillo.
Empecé invitando yo a un par de jarras (es lo normal cuando llega alguien de fuera a tu caseta, es como si llegaran a tu casa y les pones algo para tomar) y acabamos con otras cuantas mas ya con fondo común para los gastos.
No paramos de reír, de hacer fotos, de marujear, y pasamos unas horas buenísimas. Esos Fran y Koeps son un crack. (Sobre todo el primero, las cosas que se le ocurre decir a este chiquillo, jajaja). Los vasquitos estuvieron la mar de ocurrentes. Y Alberto perdió toda timidez. Lástima no vinieran chicas con las que bailar sevillanas, seguro que se hubieran animado tras un par de explicaciones mías. Incluso dos jarra mas y me hubiera arrancado con el maño...
Es “el efecto rebujito”.
Se incorporaron Shiquillo y Quijote, sin sus churris, que contribuyeron al cachondeo general. Y acabamos todos graciosísimos a las tantas de la tarde.
Tras dar una vuelta por la calle del Infierno, cometimos el error de volver a casa a ducharnos y cambiarnos. No lo digo por guarros, sino porque se nos cortó el punto.
Al final por la noche, tras cenar por la zona de Viapol y sin conseguir que la alianza anti-Feria (Vulcano, Antinoo, Mikgel, Luigi) cenaran con nosotros, los vasquitos se quedaron en casa derrotados mientras Koeps, Fran, Quijote, Alberto y yo volvimos a la Feria sin conseguir el puntillo de antes. Al menos vieron el ambiente de la feria nocturna que es muy distinto al de la tarde. Faltaban mujeres, insisto, que para la Feria como hacen falta oye tú. Hay que hacer un casting de mariliendres para la próxima.
No estuvimos mucho rato. Lo cierto es que el cansancio era generalizado. Menos mal que nos recuperamos con unos riquísimo buñuelos con chocolate y ya entonados tuvimos un regreso en autobús con conversaciones que escandalizaban a mas una de nuestro alrededor (poniendo cara de asco y todo, jajajaja).
Al final nos acostamos a las tantas. Al día siguiente nos esperaban mas encuentros.
ESA CERTEZA….
Cuando Koeps y su amigo Fran llegaron a casa tan tarde apenas nos dio tiempo de cruzar unas pocas palabras sobre el viaje y los planes del día siguiente.
Perdí la oportunidad de fardar en la blogosfera con un “yo dormí con Koeps” pues no quiso aprovechar el hueco que aún había en mi cama de 1’35 hasta que llegara Alberto. Imagino que le daría corte, pues después de todo apenas nos conocemos.
O igual se temía que lo acosara con nocturnidad. No se.
Cachis... Tenía que haberle preguntado a Quijote, para que viera lo poco peligroso que resulto.
El caso es que decidieron dormir juntitos en una cama de 90, cosa que francamente aún no entiendo. Me refiero a cómo son capaces de hacer eso sin caer directamente en la violación en grado de tentativa teniendo en cuenta lo buenísimos que ambos están.
Me encantan estas amistades.
Para que luego digan que los gays son todos unos promiscuos.
Claro que eso no evita que Fran se levante excitado (como nos ocurre a la mayoría de tíos heteros, bi, y gays de todo el mundo). Cosas de la circulación sanguínea.
Pues eso, que Fran se levanta excitado (me parto desvelando estas intimidades, que solo cuento porque él tan pancho nos lo soltó a todos) y además se levanta supertarde.
Lo que me costó que sacara los pies de cama, Diossssssssss.
Es hora del tercer capítulo. El mas personal.
Cap. 3
ALBERTO
Apenas dormí esa noche. Nos metimos en las respectivas camas supertarde (menos Mugalari, que descansó algo mas). Me costó conciliar el sueño. Y encima me desperté prontísimo para ir levantando a los demás.
La cosa era que Alberto (es comentarista, no bloguero, por eso pasa tan desapercibido) llegaba en el AVE de las 10 y me comprometí a ir a recogerlo a la estación. Con la cosa de que solo tengo un juego de llaves las opciones para el resto de los habitantes de la casa eran: o se quedaban allí hasta que volviera con él sobre las 11, o salían conmigo temprano y aprovechaban la mañana.
Decidieron hacer esto último, por lo que desde las 8 y pico nos fuimos levantando y entrando en el único baño para estar listos a las 9 y poder así dirigirme yo con tiempo suficiente a recoger al maño. Pero claro, yo no sabía de la parsimonia de Fran a la hora de arreglarse.
Es complicado lograr que cinco tíos tarden poco en el cuarto de baño (luego dicen de las tías) sobre todo si uno de ellos es Fran. No te enfades cielo, pero ya lo decía tu querido Koeps con su pijamita de cuadros en la puerta de la cocina la noche antes: “Uyyyy, pos no se yo si éste estará para esa hora”.
Remolón para levantarse, el buenorro apareció monísimo incluso despeinado, con sus gayumbos y en camiseta, con su sonrisa habitual, eso sí, tras haber pasado todos los demás por el aseo.
Al poco entendí lo que me intentaba insinuar Koeps. Y es que entre despertarse, espabilarse, desahogarse, ducharse, secarse, vestirse, echarse la cremita, y peinarse... la hora se estaba echando encima.
Yo tenía un entripado terrible con un “no llego....no llego....” que me comía por dentro, y a punto estuve de empezar a empujarle hacia la puerta con un “¡¡¡Niñoooooooo que llego tarde, amos ya hombre...!!!”.
Visto que eran casi las 10 menos cuarto -y la estación se encuentra algo retirada de casa- me di cuenta de que finalmente no llegaba a tiempo. Me agobié. La promesa de esperarlo a su llegada iba a quedar en el aire. Y yo iba a quedar fatal con Alberto.
Lo llamé para disculparme, le expliqué lo sucedido y le dije que intentaría estar lo antes posible. El le quitó importancia.
Eran casi las diez cuando salíamos todos de casa. Mugalari y Ekiots dirigirían a los madrileños por el recorrido Enis Cicerone Free Tour que ya les enseñé el día anterior, desayunando antes en un bar cercano a mi trabajo.
Tras despedirlos corrí como un loco hacia un cruce de avenidas cercano donde suelen venir taxis libres. Menos esa mañana de sábado de Feria, claro.
La