Y DE ZARAGOZA A SEVILLA
De nuevo volví a Zaragoza.
Poco me quedaba ya para ver en esa ciudad, salvo la Aljafería por dentro (cosa que al fin conseguí).
El motivo principal de volver era conseguir un tren directo que me trajera a Sevilla desde el norte, y ese no era otro que el Altaria que parte de Barcelona y pasa por la maña Estación Delicias camino del sur.
Aunque, por supuesto, también lo era volver a estar con Alberto con quien he hecho una fuerte amistad, sobre todo desde Feria, y aprovechar unos días mas para permanecer juntos.
Hablamos casi todos los días por teléfono, compartimos gustos y aficiones, nos consolamos mutuamente cuando estamos de bajón, y echamos buenos ratos por Messenger.
Poco hay que no sepa ya él de mi, hasta tal punto hemos llegado en confianza. Me hace sentir cada día que se preocupa por mi, y eso lo he necesitado y mucho últimamente.
Y mas que le voy a necesitar.
El iba a estar solo en su casa esos días y en caso de haber regresado a Sevilla yo hubiera estado tan solo y aburrido como estuve justo cuando volví, así que mejor hacernos compañía mutuamente, al menos hasta que su novio cogiera vacaciones.
Ahora debe estar celebrando su cumpleaños. O preparando su viaje a Lisboa, a donde tenía muchas ganas de ir. Me hubiera encantado acompañarle, o pasar unos días con él en la playa, pero uno tiene que saber cual es su sitio.
Y tras unos días maravillosos en los que me ha hecho sentir feliz vuelvo al sitio que me corresponde.
Han sido días increíbles en Zaragoza, orgullosos en Madrid, entrañable en La Rioja, y fabulosos en Euskadi. Me he sentido querido y arropado. Me han hecho mucho bien.
Os quiero un montón....
Te quiero mucho...
Solo lamento no haber podido acudir -por incompatibilidad de días- al encuentro que mantuvieron algunos amigos en Jaén y al que me invitaron Tato y Canalla. Me hubiera encantado. Sobre todo por volver a ver Jan, los Salva y Ruben, y por conocer a Alright.
También me pesa no haber tenido oportunidad de ver a Paper, Koeps, Alexander, Jaimito, Javier, Mario, Edu y Lallamada en Madrid.
Para compensar se abrieron nuevos horizontes...
Y eso que el regreso a Sevilla comenzó accidentado. Al final no conseguí plaza en el Altaria, tren en el que por lo visto tiene uno que reservar plaza con mucha anticipación.
Al final pillé un AVE que llegó con retraso a Madrid y casi me hace perder el otro que me trajo a Sevilla. Finalmente, llegué sin contratiempos aunque algo apurado. Y encima me devuelven el 50 % del billete. No está mal...
Lógicamente echaba de menos mi hogar. Mi familia. Mi ciudad. Los amigos... pero no mis circunstancias, que volverían a ser las mismas o a empeorar.
No es que no tenga aquí buenos amigos para salir con ellos, al menos de vez en cuando. O que conozca gente nueva.
Sin embargo... ya no es como antes.
Ademas, necesito tener cerca a Alberto, poder estar con él, vernos mas a menudo. Pero está complicado.
Necesito ver con frecuencia a Alfredo y a Aitor, poder salir con ellos, compartir mas momentos. Pero está complicado.
Necesito relacionarme mas con Luis, poder quedar con él, echar buenos ratos. Pero está complicado.
Necesito a David y a Paco, poder hacer cosas juntos, irnos por ahí juntos. Pero está complicado.
Solo queda conformarme con lo bueno que nos trae a veces el tiempo que compartimos. Y alimentarnos con las voces en la distancia, la imagen del recuerdo, y una cámara algo mas cercana.
Y mantener la esperanza de no tardar en volver a sentir como se hace realidad un sueño...
Millones de gracias, de corazón, a los que me habéis acogido estos días. Espero no haber sido una carga demasiado pesada.
Os espero en Sevilla. (Ya tengo copias del juego de llaves)
Ha sido un placer conocerte Alejandro-s. Aunque no te guste que te vea guapo. Gracias por ese maravilloso día de playa.
Muchas felicidades por tu cumpleaños, Alberto. Tendré que inviarte al Kolabora, finalmente. Aunque no cantes victoria, está claro que lo de este finde ha sido un espejismo y mi vida sigue igual...
Me toca volver a trabajar. Y regresar a la rutina de siempre.
Para los que inicies vacaciones de agosto mis mejores deseos para que las disfruteis a tope.
Es posible que tarde en actualizar.
Quien sabe si...
BILBO GRACIAK
Me ha costado actualizar.
Ando algo raro por diversas circunstancias personales.
Y no, no tiene que ver con el síndrome postvacacional.
Sigo disfrutando del hecho de no tener que trabajar y aunque no salgo de Sevilla he estado distraído y con problemas para concentrarme e inspirarme para escribir.
Desde que dejé Bilbao de vuelta para Zaragoza llevaba varios días sin saber como continuar el relato de mi viaje norteño.
Es como si me encontrara en una encrucijada, sin saber por donde seguir o que camino tomar en la descripción de unos días magníficos.
No es la primera vez que el guapisimo de Pau se pregunta a menudo como puedo recordar tanto nombre, si llevo libretita.
A veces confieso que los he de anotar cuando llego a casa, pero normalmente memorizo o pregunto insistentemente a quien me lleva a alguna parte ¿cómo se llamaba donde estuvimos que era así... o cual era el sitio aquel que...?
A veces pienso si no me haré pesado con ello. Pero luego me alegra que haya personas como Alejandro quien me diga que al leerlo es como si participara de ello, como si estuviera allí en ese momento.
No es otra la intención mas que hacerlo cercano y casi palpable.
Por eso me ha fastidiado haber perdido cierta información.
En el caso del País Vasco, con tanto nombre en euskera se complicaba el asunto, de forma que mis vasquitos preferidos se esforzaron por casi deletrearme los numerosos nombres de locales de pinchos, cafés, discotecas, barrios, playas y demás sitios pintorescos por los que anduvimos mas de una semana y que tan complicados me resultaban de pronunciar.
Pero perdí el documento del penrigh donde estaba todo pormenorizado ( y algunas foto que guardé hechas con la cámara de Ekiots).
Tendré que contar sin poder citar con demasiada exactitud... pido disculpas de antemano, por ello.
Judah se vino a Bilbao desde Logroño con nosotros. Pasamos un finde muy curioso. Cenita en La Merced (donde desayuné cada día, aún no soy capaz de entender como se puede tomar eso tan habitual allí de un café con leche y tortilla de patatas a las 9 de la mañana), bailoteo y copas en un local de ambiente, el Badulake (donde tuve miraditas ¡¡¡con una tía monísima, cachis...!!!), una noche de confidencias, paseo por la ciudad al día siguiente, y recorrido por varios locales de pinchos y cervecitas (me he aficionado a la cerveza con limón).
Fue un fin de semana muy divertido y casi entrañable.
El domingo por la tarde, acompañamos a Judah al autobús (en una estación que me resultó patética para lo que la ciudad se merece) y ya me quedé solito con Ekiots y Mugalari toda una semana.
Ambos se portaron de maravilla. Se esforzaron por enseñarme toda la ciudad, y otras zonas cercanas, desde lo mas interesante a lo mas anecdótico. Alternando la compañía por la mañana con uno, por la tarde con el otro, y por la noche con ambos. Además de quedar con amigos e incluso familiares suyos.
Viven junto la ría, se levantaba uno y disfrutaba de un paisaje muy chulo. Como la zona del casco viejo que me encantó (Las Siete Calles) con su ambiente alternativo, sabor antiguo, locales de ambiente y chicos guapísimos.
Y es que Bilbao está plagado de tíos guapos, buenísimos. Con un look muy parecido: morenos, con barba de tres días, delgados, de destacada belleza, ojazos, con un corte de pelo muy parecido y vestimenta alternativa. Se le iban a uno los ojos... pero no hubo apenas miraditas con nadie ni por supuesto nada mas.
El único que se nos acercó fue un catalán medio francés que físicamente parecía Juan Adriansens con 20 años y hablaba como si fuera el doble de Tamara Falcó. Para variar yo me había fijado mas en su amigo que resultó ser hetero y estar liado con la chica que iba con ellos. Lo normal en mi, vamos...
Definitivamente me van los pijamitas vascos y catalanes. Y los guipuchis o como se diga.
Me encantó la visibilidad que reina en la ciudad, sobre todo entre los mas jóvenes.
La gente en Bilbao supermaja, ni un solo problema en ningún sentido (cuantos prejuicios se hace uno desde la lejanía ante lo desconocido o distinto y cuantas cosas nos perdemos de forma tan tonta...).
Euskadi es una tierra abierta, acogedora, hospitalaria, de personas amables y encantadoras, donde se come muy pero que muy bien, se bebe y se lo pasa uno genial. Y en la que saben disfrutar de su territorio a pesar de la climatología (me hizo de todo, frio, lluvia, chirimiri, calor...)
Me encantaron sus paisajes, subir hasta Arantzazu en medio de las montañas, subir con el funicular al Monte Artxanda para ver Bilbao desde lo alto, y a la Basílica de Begoña, las playas de acantilados en Vizcaya, la de la Concha en San Sebastián, los pueblos del interior, Guernika...
Todo precioso. Para perderse varias semanas. Para volver.
No tengo palabras para decir lo bien que me trataron y como me hicieron sentir de a gusto Ekiots y Mugalari.
Lo increíbles que son Alfredo, Aitor, Macu, Gorka, Olaiz, Telle, Irene, Sonia, Rafa...
Los pinchos tan ricos de Irrintzi, Gatz, y tantos otros sitios. Los preparados de vermuts. Los pasteles (a Pcj le hubiera encantado la Cafetería New York y sus usuarias), los helados, los cafés en Lamiak, Bizitza, el restaurante de Patricia la del Diario...
Genial el paso por Chuecatown. Con el Nerbion, el Badulake... y al otro lado de la ría el Lamiak y sus habituales. Que chicos mas guapos... Por cierto que flipé con la historia de Papi Bosch de la que fui testigo, un fotologuero mayorcete y no precisamente bellezón siempre rodeado de chicos guapísimos...
También flipé con el Guggenheim, claro (donde disfruté de los grabados de Alberto Durero, de La materia del tiempo de Richard Serra, y las obras de Amselm Kiefer), y el Hotel de enfrente decorado por Mariscal. La biblioteca. El Museo de pasos. Las iglesias porticadas.
El Arenal. El Ensanche. La Gran Vía. La Plaza de Unamuno donde vi un espectáculo de calle muy simpático de Los 2 Play dentro del VIII Festival de Teatro y de las artes de la calle ( no hubo suerte en ver las Fellini en el Badulake...), sus parques-jardines...
Sucumbí de nuevo a las compras en Safo de Lesbos donde pillé otro libro de Ivan Babiano. Disfruté como un chiquillo por las tiendas de ropa de firma: Ford, Cardenal... y con las divertidas camisetas de Charada, y el pijerío de Abando...
No faltaron las visitas a Purificación García, Adolfo Domínguez, Roberto Verino, y a Isidri, donde todavía me acuerdo de la chaqueta de punto de Prada que tuve en mis manos o la camisa blanca de Dolce y Gabanna...
Por cierto me fijé que por todos lados arrasaban las prendas de El Niño.
Estuve a punto de conocer al impresionante modelo Jon Cortajarena. Me conformé con su madre, guapísima por cierto, que es peluquera y me dio consejos para cambiar de look.
Una pena haber tenido problemillas con una pierna, porque me hubiera gustado subir a San Juan de Gaztelugatxe.
La visita al puerto de Elantxobe (seguro que no se escribe así) muy bonita. Que vistas.
Ains, lo que comí esos días. Los platazos del batxoqui aquel y de la taberba-restaurante mas antigua de Bilbao en el cumpleaños de la encantadora y dulce hermana Corleone.
Uff. Si es que fueron tantas cosas...
En el tren, de vuelta a Zaragoza con Alberto, con el vagón prácticamente vacío, pensaba en la suerte que tuve un día de abrir este blog, y la gente que me ha permitido conocer, los momentos que me han hecho vivir y lo que han supuesto y suponen.
Solo lamentar que mis vasquito preferidos estén tan lejos en kilómetros, para poder verlos mas a menudo.
Porque gente así merecen la pena tenerlas cerca, no solo en el corazón...
Ando algo raro por diversas circunstancias personales.
Y no, no tiene que ver con el síndrome postvacacional.
Sigo disfrutando del hecho de no tener que trabajar y aunque no salgo de Sevilla he estado distraído y con problemas para concentrarme e inspirarme para escribir.
Desde que dejé Bilbao de vuelta para Zaragoza llevaba varios días sin saber como continuar el relato de mi viaje norteño.
Es como si me encontrara en una encrucijada, sin saber por donde seguir o que camino tomar en la descripción de unos días magníficos.
No es la primera vez que el guapisimo de Pau se pregunta a menudo como puedo recordar tanto nombre, si llevo libretita.
A veces confieso que los he de anotar cuando llego a casa, pero normalmente memorizo o pregunto insistentemente a quien me lleva a alguna parte ¿cómo se llamaba donde estuvimos que era así... o cual era el sitio aquel que...?
A veces pienso si no me haré pesado con ello. Pero luego me alegra que haya personas como Alejandro quien me diga que al leerlo es como si participara de ello, como si estuviera allí en ese momento.
No es otra la intención mas que hacerlo cercano y casi palpable.
Por eso me ha fastidiado haber perdido cierta información.
En el caso del País Vasco, con tanto nombre en euskera se complicaba el asunto, de forma que mis vasquitos preferidos se esforzaron por casi deletrearme los numerosos nombres de locales de pinchos, cafés, discotecas, barrios, playas y demás sitios pintorescos por los que anduvimos mas de una semana y que tan complicados me resultaban de pronunciar.
Pero perdí el documento del penrigh donde estaba todo pormenorizado ( y algunas foto que guardé hechas con la cámara de Ekiots).
Tendré que contar sin poder citar con demasiada exactitud... pido disculpas de antemano, por ello.
Judah se vino a Bilbao desde Logroño con nosotros. Pasamos un finde muy curioso. Cenita en La Merced (donde desayuné cada día, aún no soy capaz de entender como se puede tomar eso tan habitual allí de un café con leche y tortilla de patatas a las 9 de la mañana), bailoteo y copas en un local de ambiente, el Badulake (donde tuve miraditas ¡¡¡con una tía monísima, cachis...!!!), una noche de confidencias, paseo por la ciudad al día siguiente, y recorrido por varios locales de pinchos y cervecitas (me he aficionado a la cerveza con limón).
Fue un fin de semana muy divertido y casi entrañable.
El domingo por la tarde, acompañamos a Judah al autobús (en una estación que me resultó patética para lo que la ciudad se merece) y ya me quedé solito con Ekiots y Mugalari toda una semana.
Ambos se portaron de maravilla. Se esforzaron por enseñarme toda la ciudad, y otras zonas cercanas, desde lo mas interesante a lo mas anecdótico. Alternando la compañía por la mañana con uno, por la tarde con el otro, y por la noche con ambos. Además de quedar con amigos e incluso familiares suyos.
Viven junto la ría, se levantaba uno y disfrutaba de un paisaje muy chulo. Como la zona del casco viejo que me encantó (Las Siete Calles) con su ambiente alternativo, sabor antiguo, locales de ambiente y chicos guapísimos.
Y es que Bilbao está plagado de tíos guapos, buenísimos. Con un look muy parecido: morenos, con barba de tres días, delgados, de destacada belleza, ojazos, con un corte de pelo muy parecido y vestimenta alternativa. Se le iban a uno los ojos... pero no hubo apenas miraditas con nadie ni por supuesto nada mas.
El único que se nos acercó fue un catalán medio francés que físicamente parecía Juan Adriansens con 20 años y hablaba como si fuera el doble de Tamara Falcó. Para variar yo me había fijado mas en su amigo que resultó ser hetero y estar liado con la chica que iba con ellos. Lo normal en mi, vamos...
Definitivamente me van los pijamitas vascos y catalanes. Y los guipuchis o como se diga.
Me encantó la visibilidad que reina en la ciudad, sobre todo entre los mas jóvenes.
La gente en Bilbao supermaja, ni un solo problema en ningún sentido (cuantos prejuicios se hace uno desde la lejanía ante lo desconocido o distinto y cuantas cosas nos perdemos de forma tan tonta...).
Euskadi es una tierra abierta, acogedora, hospitalaria, de personas amables y encantadoras, donde se come muy pero que muy bien, se bebe y se lo pasa uno genial. Y en la que saben disfrutar de su territorio a pesar de la climatología (me hizo de todo, frio, lluvia, chirimiri, calor...)
Me encantaron sus paisajes, subir hasta Arantzazu en medio de las montañas, subir con el funicular al Monte Artxanda para ver Bilbao desde lo alto, y a la Basílica de Begoña, las playas de acantilados en Vizcaya, la de la Concha en San Sebastián, los pueblos del interior, Guernika...
Todo precioso. Para perderse varias semanas. Para volver.
No tengo palabras para decir lo bien que me trataron y como me hicieron sentir de a gusto Ekiots y Mugalari.
Lo increíbles que son Alfredo, Aitor, Macu, Gorka, Olaiz, Telle, Irene, Sonia, Rafa...
Los pinchos tan ricos de Irrintzi, Gatz, y tantos otros sitios. Los preparados de vermuts. Los pasteles (a Pcj le hubiera encantado la Cafetería New York y sus usuarias), los helados, los cafés en Lamiak, Bizitza, el restaurante de Patricia la del Diario...
Genial el paso por Chuecatown. Con el Nerbion, el Badulake... y al otro lado de la ría el Lamiak y sus habituales. Que chicos mas guapos... Por cierto que flipé con la historia de Papi Bosch de la que fui testigo, un fotologuero mayorcete y no precisamente bellezón siempre rodeado de chicos guapísimos...
También flipé con el Guggenheim, claro (donde disfruté de los grabados de Alberto Durero, de La materia del tiempo de Richard Serra, y las obras de Amselm Kiefer), y el Hotel de enfrente decorado por Mariscal. La biblioteca. El Museo de pasos. Las iglesias porticadas.
El Arenal. El Ensanche. La Gran Vía. La Plaza de Unamuno donde vi un espectáculo de calle muy simpático de Los 2 Play dentro del VIII Festival de Teatro y de las artes de la calle ( no hubo suerte en ver las Fellini en el Badulake...), sus parques-jardines...
Sucumbí de nuevo a las compras en Safo de Lesbos donde pillé otro libro de Ivan Babiano. Disfruté como un chiquillo por las tiendas de ropa de firma: Ford, Cardenal... y con las divertidas camisetas de Charada, y el pijerío de Abando...
No faltaron las visitas a Purificación García, Adolfo Domínguez, Roberto Verino, y a Isidri, donde todavía me acuerdo de la chaqueta de punto de Prada que tuve en mis manos o la camisa blanca de Dolce y Gabanna...
Por cierto me fijé que por todos lados arrasaban las prendas de El Niño.
Estuve a punto de conocer al impresionante modelo Jon Cortajarena. Me conformé con su madre, guapísima por cierto, que es peluquera y me dio consejos para cambiar de look.
Una pena haber tenido problemillas con una pierna, porque me hubiera gustado subir a San Juan de Gaztelugatxe.
La visita al puerto de Elantxobe (seguro que no se escribe así) muy bonita. Que vistas.
Ains, lo que comí esos días. Los platazos del batxoqui aquel y de la taberba-restaurante mas antigua de Bilbao en el cumpleaños de la encantadora y dulce hermana Corleone.
Uff. Si es que fueron tantas cosas...
En el tren, de vuelta a Zaragoza con Alberto, con el vagón prácticamente vacío, pensaba en la suerte que tuve un día de abrir este blog, y la gente que me ha permitido conocer, los momentos que me han hecho vivir y lo que han supuesto y suponen.
Solo lamentar que mis vasquito preferidos estén tan lejos en kilómetros, para poder verlos mas a menudo.
Porque gente así merecen la pena tenerlas cerca, no solo en el corazón...
EN LOGROÑO CON JUDAH
Tras abandonar Zaragoza (pobre Alberto, lo hice madrugar un sábado) me dirigí hacia La Rioja en autobús.
Llegué a Logroño sobre las 11 de la mañana del sábado y tuve que esperar un ratillo a Judah en la estación hasta que apareció con su look habitual (que le hace parecer mayor de sus veintipocos añitos), bastante mas delgado que en diciembre pasado, cuando nos conocimos en la quedada del Puente de la Constitución, y tan guapo como siempre.
Tras un abrazo empezó a enseñarme la ciudad donde vive y trabaja. Un recorrido desde el exterior hacia el centro en el que puso tanto empeño que me enseñó hasta el tanatorio.
Tras dejar las maletas en su piso de estudiantes compartido (no tengo palabras para describir el caos de convivencia del que me libro al vivir solo en casa) tomamos algo en la terraza de un bar cercano donde me puso al día de sus correrías numéricas. Ya sabéis sus lectores que nunca habla de conquistas sino de números. El niño se nos está espabilando que lo flipas.
Me hizo gracia que, con el torrente habitual de voz que tiene el condenado, hablara de según que cosas tan pancho. Con lo armarizado que está y lo poco receptiva que aparenta ser esa ciudad para según que conversaciones. No hay palabras para describir la cara de pocos amigos que ponía un señor sentado justo al lado nuestro.
Allí mismo nos encontramos con un camarero muy guapo al que ya le tenía él echado el ojo y que me miró al pasar, no se si porque con mi camisa de manga corta de cuadros de Springfield con cinturón a juego, las zapatillas marrón y naranja, los calcetines suercachondos de estrellitas de H & M, el bolso y mis nuevas gafas de sol de Dolce y Gabanna parecía the only gay in the village (digo esto porque en Logroño la visibilidad es cero), o porque allí la gente no va muy así por la calle, o porque le gusté, pero me hizo un repaso que no veas…
Poquísima gente por todas partes, calles desiertas, zonas verdes sin un alma, una ciudad tranquila hasta la extenuación, tranquilísima, demasiado aburrida para mi, lo confieso. Nunca podría vivir allí. Necesito gente, movimiento, sonido, actividad, tiendas, Corte Inglés...
Después de la movida del Orgullo en Madrid y el paso por el ajetreado ambiente comercial de Zaragoza imaginad, ¡¡¡menudo cambio!!!.
Tras un Nestea a la sombra (hizo bastante calor y sudé lo que no hay en los escritos toda esa tarde) nos dirigimos hacia la zona del río Ebro para como él dice “mariclonear” un poco. Muchas confidencias, risas, momentos entrañables…
Después nos dirigimos hacia la Plaza del Espolón, presidida por una estatua ecuestre de Espartero, donde nos encontramos con Ekiots y Mugalari. Una pena no pudieran venir ni su amigo J. ni el guapísimo de Pablo (con las ganas que yo tenía de conocerlo).
Tras los besitos de rigor (muy bien Judah, ahí, con dos cojones, jajajaja) nos pasamos por la calle Laurel y aledaños dispuestos a disfrutar de sus exquisitas y típicas tapas: champiñón (calcadito al de Zaragoza, menos mal que ya tenía práctica), agus (como pinchos con salsa en un panecillo, muy jugoso), zapatilla (jamón sobre pan con tomate), patatas bravas (con un toque de mayonesa que suaviza el pique de la salsa brava) y cervecitas para bajarla.
Para hacer tiempo hasta que abrieran las distintas sedes de la Exposición La Rioja Tierra Abierta, que puede verse hasta septiembre, tomamos algo en el café Bretón, donde me decidí por una granizada de naranja. Mas charlas abiertas y mas caras raras a nuestro alrededor de la gente mayor y de los "que machos somos" a la salida.
A partir de las cinco ya pudimos ver la mencionada Exposición, acudimos al Cubo del Revellín (que no estuvo mal), la Iglesia de Santa María de Palacio (lo mejor de todo), y la Torre Norte de Santa María de la redonda (menuda subida de escaleras, ayyy, con toda la caló…). Me faltó la Plaza de Abastos. Pero ya estaba yo saturado de tanto dato y tanta cifra. A pesar de la magnífica acogida y la buena compañía no podía con más exposiciones, francamente.
Nos tropezamos con la llegada de unos novios a la Concatedral de La Redonda para casarse. Lo que me reí con el cura marimandón y sobre todo con la pinta que llevaba la madrina, no tengo palabras para describir ese mar de tul azul… lo que la gente es capaz de ponerse.
Acabamos en el Picasso, un café-bar de copas de ambiente mixto, donde exponía sus fotos Javier Herce, y Judah pasó un mal rato, por lo significado que es cruzar sus puertas. Acabamos por entrar por detrás.
Ya a eso de las siete y media volvimos por las maletas y enfilamos la autovía camino de Bilbao.
No estuvo mal la visita a Logroño, aunque insisto en que es una ciudad demasiado apagada para mí.
Me faltó ver el interior de La Rioja, que dicen es muy chulo.
En otra ocasió, supongo…
Llegué a Logroño sobre las 11 de la mañana del sábado y tuve que esperar un ratillo a Judah en la estación hasta que apareció con su look habitual (que le hace parecer mayor de sus veintipocos añitos), bastante mas delgado que en diciembre pasado, cuando nos conocimos en la quedada del Puente de la Constitución, y tan guapo como siempre.
Tras un abrazo empezó a enseñarme la ciudad donde vive y trabaja. Un recorrido desde el exterior hacia el centro en el que puso tanto empeño que me enseñó hasta el tanatorio.
Tras dejar las maletas en su piso de estudiantes compartido (no tengo palabras para describir el caos de convivencia del que me libro al vivir solo en casa) tomamos algo en la terraza de un bar cercano donde me puso al día de sus correrías numéricas. Ya sabéis sus lectores que nunca habla de conquistas sino de números. El niño se nos está espabilando que lo flipas.
Me hizo gracia que, con el torrente habitual de voz que tiene el condenado, hablara de según que cosas tan pancho. Con lo armarizado que está y lo poco receptiva que aparenta ser esa ciudad para según que conversaciones. No hay palabras para describir la cara de pocos amigos que ponía un señor sentado justo al lado nuestro.
Allí mismo nos encontramos con un camarero muy guapo al que ya le tenía él echado el ojo y que me miró al pasar, no se si porque con mi camisa de manga corta de cuadros de Springfield con cinturón a juego, las zapatillas marrón y naranja, los calcetines suercachondos de estrellitas de H & M, el bolso y mis nuevas gafas de sol de Dolce y Gabanna parecía the only gay in the village (digo esto porque en Logroño la visibilidad es cero), o porque allí la gente no va muy así por la calle, o porque le gusté, pero me hizo un repaso que no veas…
Poquísima gente por todas partes, calles desiertas, zonas verdes sin un alma, una ciudad tranquila hasta la extenuación, tranquilísima, demasiado aburrida para mi, lo confieso. Nunca podría vivir allí. Necesito gente, movimiento, sonido, actividad, tiendas, Corte Inglés...
Después de la movida del Orgullo en Madrid y el paso por el ajetreado ambiente comercial de Zaragoza imaginad, ¡¡¡menudo cambio!!!.
Tras un Nestea a la sombra (hizo bastante calor y sudé lo que no hay en los escritos toda esa tarde) nos dirigimos hacia la zona del río Ebro para como él dice “mariclonear” un poco. Muchas confidencias, risas, momentos entrañables…
Después nos dirigimos hacia la Plaza del Espolón, presidida por una estatua ecuestre de Espartero, donde nos encontramos con Ekiots y Mugalari. Una pena no pudieran venir ni su amigo J. ni el guapísimo de Pablo (con las ganas que yo tenía de conocerlo).
Tras los besitos de rigor (muy bien Judah, ahí, con dos cojones, jajajaja) nos pasamos por la calle Laurel y aledaños dispuestos a disfrutar de sus exquisitas y típicas tapas: champiñón (calcadito al de Zaragoza, menos mal que ya tenía práctica), agus (como pinchos con salsa en un panecillo, muy jugoso), zapatilla (jamón sobre pan con tomate), patatas bravas (con un toque de mayonesa que suaviza el pique de la salsa brava) y cervecitas para bajarla.
Para hacer tiempo hasta que abrieran las distintas sedes de la Exposición La Rioja Tierra Abierta, que puede verse hasta septiembre, tomamos algo en el café Bretón, donde me decidí por una granizada de naranja. Mas charlas abiertas y mas caras raras a nuestro alrededor de la gente mayor y de los "que machos somos" a la salida.
A partir de las cinco ya pudimos ver la mencionada Exposición, acudimos al Cubo del Revellín (que no estuvo mal), la Iglesia de Santa María de Palacio (lo mejor de todo), y la Torre Norte de Santa María de la redonda (menuda subida de escaleras, ayyy, con toda la caló…). Me faltó la Plaza de Abastos. Pero ya estaba yo saturado de tanto dato y tanta cifra. A pesar de la magnífica acogida y la buena compañía no podía con más exposiciones, francamente.
Nos tropezamos con la llegada de unos novios a la Concatedral de La Redonda para casarse. Lo que me reí con el cura marimandón y sobre todo con la pinta que llevaba la madrina, no tengo palabras para describir ese mar de tul azul… lo que la gente es capaz de ponerse.
Acabamos en el Picasso, un café-bar de copas de ambiente mixto, donde exponía sus fotos Javier Herce, y Judah pasó un mal rato, por lo significado que es cruzar sus puertas. Acabamos por entrar por detrás.
Ya a eso de las siete y media volvimos por las maletas y enfilamos la autovía camino de Bilbao.
No estuvo mal la visita a Logroño, aunque insisto en que es una ciudad demasiado apagada para mí.
Me faltó ver el interior de La Rioja, que dicen es muy chulo.
En otra ocasió, supongo…
ZARAGOZA CON ALBERTO
Tras el Europride, llegamos a la estación de Zaragoza ciertamente agotados, pues los últimos días habían sido intensos. Esa noche pasé algo de frío y a lo largo de la semana se alternaron los momentos con una temperatura estupenda, con algo de calor pero con un vientecillo que refrescaba el ambiente muy de agradecer, y el frío de cojones como el que pasé en lo alto de las torres del Pilar en mangas cortas. Al final conocí ese viento del que me habla a menudo mi anfitrión y que tan poca gracia le hace. Y no me extraña.
Su casa me encantó, muy a la medida, y en una zona muy comercial. Aunque algo alejada en apariencia del centro lo cierto es que no estaba tanto, aunque para vivir me gustaba mas -como a él- la zona donde residía su hermano. Yo creo que con los años acabará por conseguir mudarse.
Mientras Alberto trabajaba por las mañanas yo me dediqué a ir de compras, vaguear en la cama, postear sobre el Orgullo, ver algo de la ciudad por mi cuenta: el Puente romano, la Basílica del Pilar para ver a la Virgen y subir en ascensor disfrutando de unas vistas magníficas de la ciudad, la Seo que no pude ver en mi visita anterior de 1996 porque la estaban restaurando (impresionante como quedó), la exposición sobre lo que será la Expo 2008 que no me quiero perder, o preparar algo para comer.
Solíamos almorzar viendo Se lo que hicisteis... descojonándonos de las ocurrencias de Patricia, Angel, Miki y compañía. No deja de sorprenderme lo que nos parecemos por dentro aunque por fuera sea fácil distinguirnos. Nos hacen gracia las mismas cosas, tenemos gustos muy parecidos... es fácil así nuestra amistad.
Lo curioso es que aún no nos hemos peleado, a pesar de lo que dice Quijote “hasta que no te enfadas con un amigo no hay de verdad amistad” o algo así, jajajaja, prefiero no enfadarme con él, aunque la verdad es que es difícil. De momento no me ha fallado en nada.
Por las tardes, tras la consabida siesta, estuvimos paseando, viendo sitios típicos, quedando con amigos suyos, de tapeo, o recorriendo tiendas.
Llaman a Zaragoza la ciudad de compras, y desde luego no he visto mas tiendas por metro cuadrado. Bueno sí, en Madrid. Pero es que esta ciudad es mucho mas pequeña, y la verdad es una pasada.
Me compré una de las mañanas que daba vueltas por ahí solico (uyyyy, ya se me está pegando el acento maño, jajaja) una cazadora de Zara en las rebajas, y entre semana andábamos buscando juntos unas gafas de sol chulas para mi, pero no se como acabábamos siempre viendo ropa para él. De esa que me encantaría ponerme si tuviera su cuerpo y buen gusto, claro.
Alberto me presentó a su amigo Javi, que resultó ser un guía estupendo por su afición a la historia. Me dio a conocer aspectos de la ciudad que desconocía. Me hizo gracia la de curiosidades históricas que han quedado inmersas en la vorágine contemporánea pero que se conservan al menos de alguna manera como los restos de un patio gótico en medio de un centro comercial y que sirve de galería o el traslado de otro al interior de una sucursal bancaria. Flipando en colores, oiga.
Para tomar algo por la noche recorrimos alguna que otra zona muy ambientada de gente, donde jóvenes y no tan jóvenes tertuliaban en torno a una copa. No tengo claro si era el famoso Tubo o no. El caso es que estaba riquísimo el champiñón que como única tapa ponen en Las Cuevas de Aragón (pero que complicado de comer, leñe) , y sin palabras el montadito de boquerón que sirven justo en el de al lado, La ballena. Probé la cerveza natural (no, no es que esté caliente, no me preguntéis porque se llama así...) y un te casero frío en la Plaza de Santa Cruz. También andamos por el Rock & Blues Café, Los Vitorinos y la Bodeguilla de santa Cruz.
Los pasteles en los escaparates tienen una pinta tremenda, descubrí que había palmeras de coco además de las de huevo y chocolate, mmmmmmm.... y de las delicias de chocolate, precisamente, para que hablar...
De vuelta a casa por la noche nos llevábamos hasta las tantas de charla. Muchísimas confidencias y aspectos de nuestras vidas que poco a poco vamos conociendo. Cuanto de desconocido hay en cada uno de nosotros, y que importante es poder compartir un pasado que se desconoce con alguien del presente. Se crean mas vínculos. Se intensifica el cariño y la amistad.
En su forma de encarar la vida Alberto se ha convertido en todo un referente. Aunque las circunstancias son distintas, tomo ejemplo de cómo encarar el futuro. Son pequeñas cuestiones que voy aprendiendo de él, de Pcj, de Vulcano..., de amigos así mas cercanos y que extrapolo hacia mi.
Admiro su valentía, su decisión, su salida del armario, su compromiso consigo mismo en busca de la felicidad, su forma de ser. Son fuente de inspiración. Reconozco que, a pesar de todo, aún no me asemejo a ellos ni por asomo. Aunque quiera beber de esa fuente, de momento solo me acerco para que poco a poco lleguen hasta mi gotas refrescantes, aún me queda para empaparme en ella y saciar mi sed. Todo es cuestión de tiempo, supongo. Esperare que vengan nuevos cambios, nuevos tiempos, trabajando por ello con su ayuda.
El miércoles sucumbí de nuevo a las rebajas: zapatos marrones de Zara, un bolso-bolsa de piel marrón a juego (no demasiado grande), de esos de colgar, porque la bandolera se me quedó pequeña, dos camisas de rayas en Almendra (una tienda en la zona de tiendas pijas, super fashion donde toda la ropa es de marca y carísima y donde un amable negrito me atendió con especial cercanía, al menos eso me pareció) y sucumbí también a un exquisito pastel de hoja de Fantoba, ( donde venden las mas ricas frutas de Aragón y aproveché para comprar un detalle para los vasquitos tras el olvido del paquete en Sevilla).
Por la noche quedamos con sus amigas, las que ya conozco de Feria y el certamen folklórico de Dos Hermanas. Muy majas. Y volvimos a repetir al día siguiente, cuando conocí la preciosidad del Parque Grande.
El jueves me acerqué a la Aljafería pero había pleno del Parlamento así que solo pude verlo por fuera. Como Alberto trabaja cerca aprovechamos para desayunar juntos en un curiosísimo local de nombre Titanic con una decoración alusiva al trágico trasatlántico la mar de currada.
Mas tarde de nuevo tiré para el centro donde ya me manejo la mar de bien por sus calle y autobuses. Impresionante el Rosario de Cristal en San Pedro Nolasco (una serie de carrozas pequeñas de cristal que representan los misterios del Rosario y que salen el 13 de octubre. Verlo en la calle todo iluminado ha de ser una pasada. Hice un montón de fotos de ello.) No hubo suerte con el Seminario ni la Iglesia de Santa Isabel, cerrados, así que acabé en el mercado comprando algo para almorzar en casa. Aproveché también para sacarme el bonobús -que aquí es como una tarjeta de crédito recargable- pensando en el día que vuelva la próxima semana para coger el Altaria que me lleve directo a Sevilla y mi estancia para la Expo del año que viene, si es que el guapo dueño de la casa no se cansa de mi antes, que es probable.
La mañana del último día caí de nuevo en la tentación de las rebajas (pobre tarjeta de crédito, no se quesería de mi sin la paga extra) y por la tarde disfrutamos de Trayectos un espectáculo de danza contemporánea en un recorrido por varias plazas del centro en el que me llegó a emocionar una historia sobre la unión o el amor francamente entrañable. Durante el espectáculo tuve ocasión de ver algo mas de visibilidad gay por las calles de la ciudad. Tras una copa con un grupo de amigos suyos cenamos tranquilamente en El Monasterio mescalito rica pasta con labrusco que –cómo no- se nos subió un poco a la cabeza.
Tiempo ya solo para hacer la maleta y dormir que al día siguiente hay que madrugar: Judah me espera en su tierra de vinos, a donde acudirán también Mugalari y Ekiots.
Dejo atrás una semana fantástica y un ser aún mas fantástico. Imposible describir como me ha hecho sentir.
Solo puedo alegrarme de tenerle cerca. Y de que sea así conmigo.
Cualquier cosa que pudiera decir sobre él quedaría desmerecida frente a la realidad.
Solo espero que nuestro cariño mutuo nunca se enfríe.
Y como decían en el espectáculo que tanto nos gustó de la Plaza de la Seo, sostenernos el uno al otro.
Gracias por todo, Alberto.
Te quiero mucho.
MI PRIMER ORGULLO
Escribo lejos de Sevilla, en el PC de quien me aloja esta semanilla en su casa y por lo tanto “de emprestado”, la crónica (¡¡¡Jo, vaya responsabilidad con todos ahí pendientes) de unos días que han resultado agotadores pero harto interesantes.
Despedía la semana pasada disfrutando de un espectáculo etnológico en Dos Hermanas muy curioso y en el que disfruté de un bailarín buenísimo (nunca me hubiera imaginado que fuera el solista del grupo con lo discretito que es en su forma de ser, y digo bien en su forma de ser, porque luego es todo un modenno vistiendo...) y un grupo estupendo.
Lo del espectáculo me tuvo preocupado durante días pues no es fácil volver desde allí de madrugada hasta la capital (que malo es esto de no tener coche). Poco a poco las posibilidades de que algún conocido al que le conté la situación me echaran una mano se fueron esfumando. Y lo peor era comprobar que lo del taxi era un imposible. Eso me hizo disfrutar poco de la representación pero me calmé cuando una de sus compañeras de baile le pidió a un amigo suyo del pueblo que nos acercara. El pobre nos hizo el favor de nuestra vida. Vaya alivio.
Ya en casa le sorprendí con unas cosillas por su próximo cumpleaños. Faltaba un mes justo pero como para entonces no iba a poder verlo, se me ocurrió dárselo en su 31 cumpleaños menos un mes. Yo que soy tan así... Un regalo algo curradillo, por cierto, en forma de 31 sorpresas y tonterías varias en un álbum de fotos. Espero que le gustara.
Y vamos con el Europride.....
Tras dormir poquísimo Alberto y yo nos dirigimos el sábado por la mañana a coger el AVE que nos llevaría a Madrid, al Orgullo. En el tren, alguna que otra prima suelta pero muy tranquilo en general. Cuando llegamos a la capital del reino se veían las calles animada pero nada que ver con lo que luego vimos.
Tras dejar las maletas en casa de su novio me fui solico a través de los túneles del metro en no se cuantas líneas hasta el Barrio de Salamanca donde me esperaban Vulcano y Antinoo para almorzar en un wok. Que rico todo.
Eso de tener amigos en Madrid con un sofá cama apañado es utilísimo para según que ocasiones. La de gente que echó mano de agenda para presentarse el finde allí... en mi caso Vulcanito y su pareja fueron amabilísimos en hospedarme.
Tras dejar mi muda en su casa e intentar descansar algo nos cambiamos de ropa y tiramos para la manifestación. A la misma se sumaban ellos junto a Carlos Sublime, Chema, Ekiots y Mugalari. Con intención de participar de la misma y su sentido reivindicativo.
Pero yo -como Alberto y su novio famoso- preferíamos verla desde fuera. Así que me fui a buscarlos al café Favorite en la calle Alcalá donde conocí a un amigo suyo muy simpático de Valencia, quien tenía amistad, por cierto, con alguno que otro de los protas de Lo que surja.
Cuando abandonamos el café bajamos hacia el principio de Gran Vía y en la pendiente se nos mostró de pronto un mar de colores impresionante que llegaba hasta la lejana Puerta de Alcalá. Sentí una sensación de emoción y expectación muy fuertes ante tal cantidad de personas.
Hacía un calor insoportable al sol. Gente por todas partes. De lo mas variopinto. El espíritu de fiesta era palpable. Tomamos posiciones al principio de Gran Vía, junto al Gula Gula que con globos, barra, y música a tope animaba la espera.
Eran poco mas de las seis y media cuando empezaron a llegar los primeros vehículos que con sus sirenas Interminables llamaban a abrir hueco entre el gentío para que pudiera discurrir la marcha.
Como siempre y para comenzar, el himno oficioso de Alaska: A quien le importaaaaaaa lo que yo hagaaaaaa... que todos coreamos. Hubo muchos mas.
La tradicional manifestación del MADO este año se convertía en Europride, y un millón y medio de personas estábamos por allí en ese momento.
Gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, mariliendres, friendlyes, armarizados discretos, gente con dudas, festivaleros, travestis, drags queens, gente disfrazada, famosos, gente anónima, locazas, musculosos, modelitos, asiduos de Chueca, padres de homosexuales visibles orgullosos de sus hijos, cristianos comprometidos contra la homofobia, colectivos de heteros que muestran su apoyo a los gays (sí, aún es necesario), homosexuales de muchísimas partes del mundo, turistas despistados o encantados de encontrase con aquello, familias enteras, padres con críos pequeños, gente y mas gente de todas las edades y condición.
Todo ello en una interminable marea humana de color, saludos, besos, risas, silbidos, gritos, fotos, poses, bailes, coreografías, música, saltos, batukadas, chorros de agua o vapor, suelta de papelitos, publicidad y hasta condones, innumerables banderas de arco iris, de las comunidades del país, alguna nacional...
Se sucedieron las pancartas, las leyendas de cartelería, así como las consignas y los gritos a favor o en contra de cuanto hace bien o hace mal a tantísimas personas que son diferentes por ser iguales...
Representaciones de toda España, de distintos países del mundo, de diversos colectivos. La marcha ingente de personas se hizo interminable. Algún que otro rostro conocido (la ministra de Cultura, Zerolo, Carla Antonelli, políticos de izquierda... habría también gente de derechas pero de tapadillo, imagino. (Algún día estaría bien llegar a ver una representación de jóvenes del PP contrarios a su propio partido en según que cosas. Sería tan interesante su acto valiente. Y el que la gente los respetara aún mas, porque si va a pasar como con el pregón en inglés de Marta Sánchez... ¿para qué?)
No vi a ningún bloguero conocido, ni conseguí ver a los amigos del Messenger como Roberto, pero si que reconocí a José María, un chico del Gaydar con el que hablo de vez en cuando y a otro amigo que aún no sabe que entiendo. Y a lo lejos divisamos a Vulcano y Antinoo, pero sin rastro de Ekiots y los demás.
Entre los ciudadanos anónimos que se sumaban a la caminata personajes vestidos o disfrazados con aspecto carnavelero, a cual mas original o petardo. No faltó el hombre desnudo integral y todo pintado él con los colores de la enseña republicana que también ondeaba. Otra bandera inmensa con el arco iris nos cubrió a todos.
Por fin empezaron a llegar los camiones o carrozas publicitadas por los mas inesperados comercios o entidades del colectivo gay superconocidas: Mito, Gaydar, Bakala, Hot, Matinee, Zero, Shangay, Boite, Juan por Dios, COGAM, los EuroGames, sindicatos como UGT y CCOO, Google,... con los decibelios al máximo que hace inevitable que se les muevan a uno los pies y todo el cuerpo.
Cada una rivalizando en animar, con cuerpazos de impresión asomados a sus barandillas, guapos, tías buenas, tíos buenísimos, mucha divina, y alguna que otra mamarracha que diría Pcj.
Echamos en falta a Manuela Trasobares. ¡Ay, javier! La blog carroza Europrima tiene que dejar de ser virtual y pasar a ser toda una realidad...
Sin duda algo así a nadie puede dejar indiferente. Y son muchos famosos los que se suman por interés o por coherencia a la marcha: Boris, Marlene Morreau, Luis Rollán, Parada, el Golosina, Locomia, Moncho Borrajo, La Terremoto, Hugo Silva, Malena Gracia, Malena Alterio y otros compañeros de la serie esa de Tele 5, Marta Sánchez, Bustamente y esposa, Poti, los chicos de Lo que surja... y un pasadísimo de rosca y feísimo Jorge Javier Vázquez (ayer se pudo ver en Se lo que hicisteis... de la Sexta) que nos lanzó -ante las cosas que se nos ocurrió decirle- su bandera arco iris y que conseguimos pillar el valenciano Javi amigo de Alberto y yo. Al final se la llevó él, con el sudor del tomatero incluida. Que asco....
Al final nos quedamos sin poder ver a Alaska, Fangoria y las Nancys Rubias que iban en las últimas de las 49 carrozas, y es que llevábamos mas de cinco horas de pie, sudados, cansados, divertidos y emocionados, pero hechos polvo, y además teníamos que cambiarnos para cenar e ir de marcha. De modo que nos marchamos sin poder verla finalizar.
Aún así fue impresionante. Y está claro que volveré.
Tras recorrer en paralelo la mani llegamos a casa y nos cambiamos. Conseguimos mesa en el Wagaboo de Barbieri, en pleno corazón de Chueca, donde cenamos los cuatro junto al ventanal de la puerta y casi pudimos ver otra manifestación alternativa. Lo que se ponen algunos para un día como ese... Muy rico también todo, pero sobre todo ese postre de mascarpone, llamado Deseo, mmmmmmm......
Tras la cena quedamos en Plaza del Rey, frente al Liquid, a la una y pico de la noche con Vulcano, Antinoo, Equiots, Mugalari, Gorka, David, Gatchan, Carlitos Sublime y Chema. Un rato de charla y alguna que otra copa pero poco mas.
No me gustó mucho la música del Dj de aquel escenario, hubiera preferido la calle Pelayo, con sus divertidas drags, pero bueno... para la primera vez, no estuvo mal.
Llamé a Porvosmuero por si estaba solito, y resulta que al final se había quedado en casa. El toque al móvil de Paperboat no dio resultado y cuando Canalla dio señales de vida ya estábamos de vuelta a casa.
Me hubiera gustado ver a Edu, Lallamada y sobre todo a Koeps y Fran, a los que se encontraron los vasquitos, por casualidad, pero era muy poco tiempo para tanta gente.
La animación no decaía en las calles pero sí en nuestros cuerpos, advirtiéndose sobre todo en los ojillos de Antinoo. Cuando los vasquitos se fueron hacia el Bears y Alberto se marchó con su novio y su amiga, me vi rodeado de tres parejitas que empezaron a quererse mucho.
Entre el cansancio y que me agobio solo entre tanta pareja no veía el momento de volver a casa. Sobre todo porque al final casi no bebí nada, ni hubo baile o música de petardeo, ni por supuesto puso sus ojos en mi ningún buen maromo que me animara la noche y con el que volver de la manita a casa.
Nada, Absollut... lo que ya te dije.
Al final creo que supe responder bien. Aunque a veces fue difícil.
Y poco mas. Al día siguiente desayuno tranquilo de estupenda terraza al solete con Vulcano y Antinoo con unos bollos riquísimos que quise comprar para tener un detalle al menos y agradecerles lo del hospedaje (me dejé en casa los exquisitos dulces que compré para el novio de Alberto, ellos, y los vasquitos. Vale, soy un desastre, lo se...) y despedida de Ekiots, Mugalari y Gorka en La Vinatera de Chueca.
Mas tarde café en el StarBucks de Infantas con algunos blogueros que consiguió reunir Canalla y a los que fue muy agradable volver a ver tras la quedada de diciembre: Pau, Rubén Devaneos, JS, Tatojimi y el mencionado Canalla que invitó a nuevas y prometedoras adquisiciones de la boglosfera como un jovencísimo Adri y un calladito y siempre sonriente Juana la Loca, pero muy majos ambos. Afortunada la aparición de espantapájaros. Y por último resignada aparición de Alberto y su novio.
No hubo forma de animar a Paper a soltarse aunque fuera un rato de los brazos que lo acogieron y me fui sin verlo. Quien si tuvieron ocasión de estar con él fueron Pau y Rubén, quienes también se codearon con el famoseo de la Boite. Uno de ellos llegó a hacerse fotos con Aitor Trigos y el presentador con tirantas del Buscador.
Tras despedirnos todos, solo nos quedaba un ratillo breve en Pelayo donde aún quedaban drags sobre el escenario y carteristas entre los espectadores, antes de volver a casa para coger las maleta y regresar al AVE. Pero esta vez con destino el norte.
Eso es ya cosa de otra de mis laaaaaargas crónicas.