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DONDE EL CORAZÓN TE LLEVE
El armario abierto muestra las CONFESIONES A UN DIARIO INDISCRETO
Acerca de
El ejemplo de algunos me han hecho ver que otra vida es posible. Aunque me resulte difícil encontrarla continúo mi búsqueda con la esperanza de llegar a ser algún día tan feliz como ellos. Para empezar nada mejor que dejarnos llevar hacia donde el corazón nos lleve. Sois ya los que os pasais por aqui... Web Site Counter
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SOY RARO...
En uno de los episodios de la segunda temporada de Sexo en Nueva York, titulado El show de los raros, Miranda cree que todos los solteros de mas de treinta años son raros, pero Carrie no quiere pensar que eso sea cierto.
Tras varias citas fallidas la escritora conoce en un parque a Ben, el único individuo que no es un monstruo de Nueva York... y así descubre su propio monstruo interior.
En el mencionado capítulo, Carrie empieza a salir con Ben. Poco a poco va afianzando en una relación que cada vez le sorprende y gusta mas, pensando que el chico no era tan raro. Pero precisamente por eso se empeña, se obsesiona, en que no podía ser tan perfecto.
En efecto, tras su fracaso con Mr. Big, Carrie se asusta y no se muestra dispuesta a malgastar otros seis meses. Empieza a rondar por su cabeza la idea de que ese chico que había conocido por casualidad, que resultaba ser encantador, con quien estaba tan a gusto, y acaba de vivir un sexo excelente, debía tener algo desagradable escondido, no podía ser tan perfecto, tan normal.
Algo raro debía tener.
De modo que, aprovechando que él la deja sola en casa para acudir a un partido, comienza a investigar por toda la casa, abriendo armarios, cajones, agendas, electrodomésticos y cualquier lugar que pudiera encerrar algo de su personalidad.
Primero empezó de una forma inocente. Pretendía saber que comía, que música escuchaba, con quien salía...
Aquello se le fue de las manos y como una posesa empezó a registrar impulsivamente, mucho mas a fondo, por cuantos recovecos se le ocurría, porque pensaba que en algún lugar de aquel apartamento moderno y de aspecto normal debía encontrarse la pista de la rareza interior del chico.
Buscaba algo raro.
Y encontró una caja negra.
Una caja negra que intentó abrir sin conseguirlo.
Allí estaba. Provocando. Una caja negra y cerrada.
La caja secreta de las rarezas de él. Depositaria de fotos ilícitas, cartas de amor, e incluso viejos certificados de matrimonio...
Y se dispuso a forzarla.
En ese momento llegó Ben.
Dejó de acudir a un partido importante solo para estar con ella.
Y se la encontró revolviendo sus cosas y a punto de forzar una caja donde ella creía estaba aquello oculto que alguien “tan perfecto” debía tener.

- Carrie, ¿qué estás haciendo?
- No lo se, no puedo explicarlo. Estaba buscando algo.... Algo raro...

Ben tomó la caja y deslizó suavemente su tapa. La caja no estaba cerrada, simplemente ella no la supo abrir. Dentro solo aparecieron recuerdos de cuando él fue boy scout.
Y la miró triste.
- Llegé a pensar que eras normal.
Ella agachó la mirada.
- Lo era.
Y se marchó.
De esa manera tan absurda estropeó una relación prometedora.
Aquel día Carrie se encontró con su rareza: la mujer aterrada cuyo miedo devoraba su cordura.
En el mensaje final del espisodio, Carrie postulaba porque en nuestra búsqueda todas las personas hacemos cosas raras de vez en cuando, pero había que seguir intentándolo.
Si gente mas rara que tú (como los gemelos mas gordos del mundo que estaban casados con dos mujeres esqueléticas) lo consigue... hay esperanzas.
En alguna parte hay otro ser raro que nos puede querer, comprender y besar nuestras tres cabezas para consolarnos.
Y yo, siendo tan así, no iba a ser menos...
Raro que es uno.
Hace pocos días alguien de mi entorno se convirtió en la Carrie que nunca quiso ser. Recibió una información sobre mi errónea, malintencionada, viciada... y asustado, actuó mal.
Se convirtió en el hombre aterrado cuyo miedo devoraba su cordura
Pensó que yo no podía ser “tan así...”, que algo oculto -como le habían contado- debía tener. Se dejó arrastrar por el veneno de las malas lenguas... y se dejo llevar por su lado oscuro. Ese que todos llevamos dentro, aunque no queramos verlo.
Pero ha sido valiente, y aunque es tan honesto que nunca confesará ni el autor ni la información, sí es capaz de rectificar, pedir perdón y dejar atrás sus miedos para darse un chapuzón de confianza en mi. Y eso le honra.
Evidentemente y siendo yo tan así, no solo debo ser capaz de perdonar, sino de comprender.
Y para poner en evidencia al propagador de falsos rumores sobre mi auténtica forma de ser (cualquiera sabe si hasta el susodicho lee esto y todo... oye tú) no solo soy incapaz de guardar rencor, sino de hasta darle las gracias. Porque me ha reforzado en mi ya celebre “ser tan así”.
Como decía en el anterior post... la base de la confianza está en el dialogo.
Y la base del cariño, la amistad y el amor está en la confianza.
Bueno, pues ha habido dialogo. Y hay confianza.
Y por lo tanto, mal que le pese a alguno, hay cariño, amistad y lo que el tiempo quiera que haya... al menos de momento.
El tiempo dirá lo que tenga que ser, que para eso es sabio. Y no suele malmeter...
Mientras tanto, seguimos intentándolo.
Ya avisé de que este verano está siendo distinto para mi.
Estoy fuerte. Y ni un vendaval de malas intenciones podrá conmigo. Y menos un cobarde que no da la cara.
Aún así sigo dándole las gracias porque me hace mas humano. Y me ha hecho un favor y todo. Porque el dialogo y la confianza han hecho que el vacío se haya vuelto a llenar.
Y la ilusión retorna en todo su sentido.
No está mal, teniendo en cuenta que no soy, ni mucho menos, perfecto.
De hecho, soy tan raro que me muestro capaz de querer, comprender y besar las tres cabezas de alguien asustado para consolarlo.
Porque aunque una de ellas me haya mordido, me sigo perdiendo en los ojos y la sonrisa de las otras dos.
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¿HABLAN DE MI?


- Me he enterado de algo de ti que no me gusta...
- ¿Y que es? ¿Quién te lo ha dicho?
- No te lo puedo decir, se lo prometí a quien me lo dijo, pero algo he oído, y no me ha gustado nada...

Y no hubo manera de sacarle mas.

Evidentemente me conoce poco. Si me conociera sabría que no podía haber hecho nada peor. Que el comentario se metió en mi como una saeta disparada a pocos metros, y con la flecha envenenada cargada de incertidumbre y angustia. Y no precisamente por sentirme al descubierto de un secreto horrible de mi vida, sino por mi inseguridad innata.
Pues sí, por mi inseguridad, y ante la negativa a lograr mas explicaciones por tan enconado ataque me llevé dos días dándole vueltas a la cabeza, casi sin comer, con un mal cuerpo... y no por mala conciencia, sino por impotencia y disgusto.
Que alguien que quieres te suelte eso y se niegue a decirte nada mas... duele.
Nunca me ha gustado eso de hablar a las espaldas, aunque confieso que es algo que hacemos todos. Y quien se llame libre de pecado es un hipócrita o un ciego.
La vena de maruja cotilleal no hay quien se la quite, pero hay que saber a ciertas edades cuando debe uno hablar de frente y cuando esconderse. Pero, sobre todo, procurar dar la cara en asuntos que pueden herir y mucho.
Insisto, hay temas y momentos con amigos, parejas o familia, que por su consideración o importancia siempre deben plantearse a la cara.
Y sobre todo confiar.
Hay que confiar en quien tienes a tu lado, hasta que te convenzas, por ti mismo, de que esa confianza no es merecida. Siempre habrá tiempo para que la desconfianza anide en tu mente si es que las dudas persisten o las explicaciones oportunas escasean o se hacen ausentes.
Pero imponer la culpa o sentenciar sin ni siquiera dar opción a una mínima defensa... es muy triste.
Tirar la piedra y esconder la mano a veces puede ser inevitable y la mayoría de las veces es intencionado. Pero siempre es una actitud muy cobarde. Sobre todo si -se supone- hay confianza...
¿Qué tiene mas valor. Esa promesa que se hace a quien te cuenta algo (malo) sobre alguien o la confianza en quien recibe el anuncio envenenado?
Porque... ¿y si esa información tan gravísima no fuera cierta? ¿O está viciada de origen?
¿Y si la persona que la aporta lo hace por maldad, por malmeter, por inconsciencia, por envidia, por inventar o hacerse el interesante, por rencor, por estupidez...?
O incluso, es un error de identidad y la información no se refiere al que acaba trasquilado sino a otro pobre objeto de escarnio...
Sea como fuere ¿que mas da?
¿No es mas fácil hablar con el objeto del rumor, la calumnia, o la verdad sangrante? Pedirle explicaciones, conocer su opinión, ver como recibe el asunto, dialogar...
La base de la confianza está en el dialogo. Y la base del cariño, la amistad y el amor está en la confianza.
Así pues, mi inseguridad me ha hecho navegar últimamente algo inestable en el rumbo errático de las emociones, pero afortunadamente sin riesgo de zozobrar. El embite de las aguas turbulentas me ha pillado con el ancla de la autoestima firme.
Aún así, uno no puede evitar hacer repaso en busca de esa maldad tan malísima de su vida o pensar quien puede querer hacerte daño...
Haciendo balance, me he dado cuenta de que mi trayectoria vital ha sido poco interesante en enfrentamientos o reyertas personales.
Completamente vació ese capítulo durante la infancia, adolescencia y juventud. Ni siquiera durante la etapa universitaria u de opositor hubo nada que reseñar.
Así pues, solo quedan dos flancos delicados de la vida privada de un servidor donde podrían agazaparse los recelos malintencionados: el desamor y el trabajo.
Quizás alguna de las chicas que quisieron algo conmigo y yo no atendí a sus requerimientos sentimentales por atraerme mejor otras, u otros.
O alguna de mis ex-novias, aún no haya asimilado la ruptura (las mujeres en general -va a sonar muy machista, disculpadme- siempre guardan rencor a quien no las quiso o las abandonó por otra).
O es posible que se trate de algo relacionado con mi vida laboral, donde la jungla de jefecillos, empleados y clientes insatisfechos por las decisiones o las actuaciones que se deben tomar en el devenir del puesto de trabajo pueden motivar algún que otro enfrentamiento, discrepancia, o enemistad.
Enemigos... curiosa palabra.
Se que hay gente que tal vez no me trague, no simpatice conmigo (no puedes resultar empático para todo el mundo) , se sienta desplazada o algo así, pero hasta el punto de llamarse mi enemigo como en los culebrones de la TV... francamente no lo creo.
Aunque hay tanta falsedad en este mundo que cualquiera sabe.
No creo ser, de todas formas, tan interesante como para eso.
Pero, y a pesar de todo, ¿puedo llegar a tenerlos? Enemigos...
¿Conscientemente?
¿Y sin saberlo?
Me he visto en la tesitura de ocupar puestos de responsabilidad, jefaturas, coordinar grupos de trabajo, y por consiguiente hacer frente a todo lo que conlleva: contratar, dar ordenes, despedir...
Sí, es posible que venga de ahí.
Claro que el único despido que hice (que mal lo pasé) lo llegué a consultar con un confesor (tanto me costaba) para saber si hacía bien. Y cuantos fueron testigos conmigo de aquel mal rollo que se creó acabaron por entender mi posición.
Menos el despedido, claro, que llegó incluso a amenazarme. Su indisciplina, incumplimiento, afán de protagonismo, irresponsabilidad, e interés por crear un clima de enfrentamiento entre el resto del personal hacia mi persona y otro de los responsables, minando nuestra autoridad, se hizo insoportable. Hasta que decidieron no renovarle excepto que yo decidiera otra cosa. Uff, que mal lo pasé.
A pesar de considerarlo un ser muy nocivo para la convivencia y un mal empleado me costaba, llegué a dudar (tan así hasta para eso...) y lo pasé fatal para tomar la decisión.
Pero afortunadamente se describió a sí mismo cuando se enfrentó al director general a gritos. Y casi no hizo ya falta mi visto bueno. Se despidió el mismo.
Puede que haya otros trabajadores que se sintieran incómodos por horarios, órdenes, encargos... aún así la experiencia me sirvió para darme cuenta de que es imposible contentar a todo el mundo por mucho que uno se empeñe, y que intentar ser justo no siempre es interpretado de la misma manera por cuantos se ven afectados por las decisiones que se toman. Por eso, desde entonces, he huido de cualquier cargo de responsabilidad.
Y a parte de eso... pues francamente, poca animadversión he podido yo crear. Al menos que me de cuenta.
Por contra, he recibido reconocimiento público y privado por mi trabajo, he sido premiado y recompensado, me he granjeado el cariño de muchas personas (así me lo han transmitido), mis amigos -incluso los blogueros y comentaristas- hablan bien de mi, los vecinos, igual (sobre todo por cómo cuidé de mi madre en sus años de enfermedad), y a veces el azar hace que se descubran los pensamientos de algunas personas sobre mi que me abruman.
Soy un libro abierto, cualquiera que ojee este diario indiscreto desde su génesis ya sabe como soy y como siento.
Por lo tanto...
Si es verdad que alguien dice algo mal sobre mi, le doy las gracias, porque me hace mas humano.
Aprovecho para pedirle perdón si en algo hice daño, hasta el punto de seguir siendo objeto de tanto comentario.
Pero aconsejo que no se esconda en el rumor, que hable conmigo, es mejor para todos...
Si no es verdad que alguien dice algo mal sobre mi, también le doy las gracias, porque me hace mas sensato.
No guardo rencor (no soy de esos) ni tengo nada que perdonar. Si acaso lamentar sentir ahora un gran vacío, el que se hace cuando la confianza y la ilusión se desvanecen repentinamente por un sin sentido.
Pero ya sabéis que soy de tal forma, que al final hasta eso olvido.
No me canso de ser tan así.
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LA BANDA SONORA DE MI VIDA. Tema 1. Cara A.

En las orillas de este verano que enfila ya el camino de su últimas semanas, antes de conocer mi primer Orgullo, antes del viaje por el norte donde disfruté de momentos muy especiales con Alberto y los vasquitos, y antes del inesperado encuentro, a mi vuelta a Sevilla, con ese alguien especial del quien apenas he querido dar alguna que otra pincelada en los últimos posts... llevaba yo unos días en los que me sentía muy solo.
Una sensación que había ido creciendo en los últimos meses. Y que se desvanecía conforme la compañía, los momentos que compartir, y las emociones se iban sucediendo.
Aguanté bien el tirón en conversaciones con David o Richi, creo. Pero, al final, incluso por teléfono, Alberto, Luis M o Pcj me notaron ya de últimas algo serio. Apagado, mas bien. Y triste.
Ya no podía ni disimular. Y mira que lo intentaba. Pero se me caía el alma.
Cuando me siento así me refugio en alguien cercano, mi hermana, pero estaba de viaje. Ese fin de semana no tenía a nadie de la familia en Sevilla. Todos estaban con sus parejas pasando unos días fuera.
En momentos así necesito un abrazo prolongado. Antes me lo daba mi madre, pero ella ya no está, aunque siga de alguna manera conmigo. Si soy “tan así” es por ella, precisamente.
Aquellos que han estado en casa han comprobado que mis padres siguen presentes de alguna manera en mi vida con dos fotografías que presiden un mueble del salón por el que se pasa a diario. Mientras no hace mucho calor procuro siempre acompañarlas con algunas flores, a modo de simbolo.
Ver fotografías antiguas me ayudan a desahogarme, me hace llorar y en mi interior se entabla un extraña lucha de satisfacción y desasosiego al ver las imágenes. Cuantos recuerdos...
Esas imágenes suelen ir acompañadas de música.
Veo una foto y no se porque se me viene a la mente una melodía, una sintonía, unos compases... acompañando a esa y otras instantáneas que se agolpan en el cerebro.
Si recorro las páginas del álbum familiar de fotos no solo aparecen ante mi cientos de imágenes, sino que van acompañadas de multitud de músicas.
Por aquel entonces, cuando me sentía triste, antes de las vacaciones, no tenía nada interesante que contar. Nada nuevo ni apasionante había en mi vida presente. Y se me ocurrió compartir con todos parte de mi pasado.
No podía enseñar las fotos que lo recogía, por discreción y privacidad, pero sí la música que lo acompañó.
Empecé a trabajar en el post.
Pero quedó aparcado cuando marché.
Y al regresar... me encontré con las retinas llenas de hermosos lugares y cosas muy importantes colmando mi corazón. La sensación de soledad se había esfumado y la tristeza dio paso a serenidad, emoción, ilusión y alegría.
Ya veis -y habéis leído- ¡¡¡cuánto puede, sin embargo, cambiar la cosa en apenas unas semanas!!!
De eso está hecha la vida ¿no? de etapas, de fases, de momentos...
Aún así, al recuperar el contenido del nostálgico post, me di cuenta de que las canciones no solo servían para anestesiar los malos ratos, sino para "balsamar" los buenos.
Y que la banda sonora de mi vida sigue siendo la misma para recordar, sea cual sea mi estado de ánimo.

Cierro los ojos. Me dejo llevar.
Pongo la aguja sobre el microsurco...

Yo aún no había nacido cuando Gigliola Cinquietti con 16 añitos cantaba en Eurovisión “Non ho l´età” (No tengo edad).
Mis hermanos mayores eran muy aficionados a los discos de vinilo de 45 R.P.M. Aunque también había los llamados LP, de mas duración.
Había muchísimos de ambos en casa, y siempre sonaban las canciones de moda que se veían en los dos únicos canales televisivos de TVE. Por supuesto en blanco y negro, que el color no llegó a nuestro hogar hasta el Mundial de Fútbol del 78, aquel de Naranjito.
Desde bebé, aquellas voces que surgían del girar de tocadiscos se convirtieron en uno de mis primeros recuerdos musicales.
Puede que esta canción de la adolescente italiana incluso sirviera para acunarme, aunque mas bien creo que lo hicieran en español.
Probablemente con la voz de Karina.

Y Simon y Garfunkel con Sound of silence es otra de las que mas recuerdo tengo.
Mis hermanos no entendían ni papa de ingles, pero lo escuchaban igual.
Por eso me se, a pesar de todo, aquellas canciones tan populares de los Beatles: All my loving, Love me do, Please please me, I wanna hold your hand, Help, Twist and show, A hard day´s night, She loves you, etc, etc.

Y mis preferidas... Michele y Yesterday.



O la Pretty Woman de Roy Orbison muchos años antes de Julia Roberts. Es curioso como canciones de hace muchas décadas pueden, con el paso del tiempo, conservar toda su frescura y seguir popularizándose tanto como en su estreno. Es la grandeza de la música. Y el éxito de los buenos temas musicales cuya calidad trasciende incluso el paso del tiempo. Y lo que ayuda una peli, claro...


No todo eran canciones, había temas acústicos como este que servía de sintonía de apertura a la serie Hawai Cinco-0. De la que la mayoría de los asiduos a este Armario nunca habrá oído hablar. Sin embargo, no puedo evitar recordarla, si cierro los ojos aún se me hacen próximas aquellas imágenes de olas con las que empezaba.

Es un ejemplo de muchas de aquellas sintonías de las que ya hablé hace meses en otro post, cuando repasabamos la TV de mi infancia.
Volviendo a los grupos de mi niñez, curiosamente no recuerdo nada de los Rollings Stone.

Lo que si recuerdo son muchas canciones en italiano, quizás por eso siempre me gustó este idioma. Aunque nunca me dio por estudiarlo, a pesar de agenciarme por fasciculos el curso de Planeta Agostini. El caso es que me gusta su música, su cine, sus ciudades, y su nostálgico ayer, cuando...



Bobby Solo cantaba “Una Lagrima sul viso”.

O Rita Pavone hacia lo propio con “Che m'importa del Mondo”.



Que tiempos...
La de buenas canciones que salían en festivales como Eurovisión o San Remo.
Pero la cosa no solo venía de los hermanos. Ni de fuera. Que los papis también disfrutaban de la música, claro que era otra música... muuuy española. Y claro, uno acaba por asimilarla.


Cuantos recuerdos se agolpan. Marcas, firmas, colores, estampados, usos, costumbres, voces, rostros, presencias, aromas, sabores, sensaciones, emociones, sentimientos, goces y alegrías, satisfacciones, decepciones, sufrimientos, vivencias...
Cierra uno los ojos y ahí están, como si los oyeras en el mismo instante de tiempo a....
Se hacen tan cercanos, tan próximos aunque haya pasado tantísimo tiempo... No es como el papel de periodico antiguo que amarillea, el sonido y el recuerdo están intactos una vez que surjen dentro de ti...
vivo, como si lo vivieras de nuevo, un viaje en el tiempo....





La mitad marica ya atacaba entonces, porque me encantaban las pelis musicales (supongo que de ahí mi afición actual a ver musicales en el teatro) como ésta que era una de mis preferidas: My fair lady.
Y eso que por aquel entonces no solían subtitular en la tele.



La pasión por Audrey también es muy gay ¿no?.
¿Y por Mary Poppins, digo.... Julie Andrews?



No todo era en idioma extranjero. A veces llegaban discos como este de Violeta Parra. Eran años de cantautores. La mayor parte de ellos de la mano de reivindicaciones políticas o sociales. Y que hoy día forman parte casi de una galería de desconocidos. A muchos se les debe aún un homenaje que nunca les llegó.



Creo recordar que, sin embargo, era en voz de Mercedes Sosa la que se me quedó grabada. La misma de Solo le pido a Dios, que no se porqué se me hace mas familiar con Ana Belén. Quien, por cierto, me gustó siempre mas como actriz que como cantante, lo reconozco. Son canciones y voces que me siguen, a pesar del paso de tiempo, tan frescas como siempre. Como si no hubiera pasado el tiempo. Como cuando me dejo llevar y acabo bajo la lluvia... ¡ay, aquella lluvia de Gigliola Cinquetti!..



La mayoría de estas canciones las recuerdo sonando mientras daban vueltas los vinilos en el tocadiscos, aunque había muchas que se hacían tremendamente conocidas a través de la TV, como las de aquellas noches de Eurovisión.
Uff, aquellos peinados, aquellas pestañas, aquellos vestidos... ¡¡¡ey!!!:



Por aquel entonces no todo eran festivales, programaban también a menudo espacios musicales de TV. Los recuerdos visuales son muy lejanos, pero las melodías, las voces, las letras... es como si las hubiera oído ayer mismo. Una larga sucesión de recuerdos encadenados, a modo de película o No-Do.



Hablando de letras, una de las que mas recuerdo. Debe ser por lo profundo de su mensaje, quizás...



Llegan a mi memoria aquellas series de dibujos animados como Archie, Scooby Doo, La Pequeña Lulu, Los Picapiedras, el Pájaro Loco, Tom y Jerry, Silvestre y Piolin, el Gallo Claudio, el Pato Lucas, Porky, Coyote y Correcaminos... que tan poquísimo tiene que ver con las de ahora.
En fin, ya es hora de que nos despidamos.
Lástima que termino el festival de hoy, peeeero, pronto volveremos con nuevas canciones de la banda sonora de mi vida en próximos posts.
De momento... ESTO, ESTO, ESTO ES TODO AMIGOS.


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EL 2 DE SEPTIEMBRE ES.... NUESTRO ANIVERSARIO. PERO LO CELEBRAMOS EL 7.







II ENCUENTRO ANUAL




 


 


II ENCUENTRO ANUAL 


DE BLOGUEROS GAYS  DE
SEVILLA


 


ESPECIAL II ANIVERSARIO DE
LA CHUPIPANDI


 


Las familias


 Chueca-Ya.com 
y Blogspot-Word Press.com


tienen la satisfacción
de invitarles al


II Encuentro Anual de
Blogueros Gays de Sevilla


que tendrá lugar,
posts mediantes,


 


el próximo 7 de
septiembre de 2007


a las 21 horas


en...


(aquí te lo voy a
contar, ¡¡¡bonita!!!,


se les comunicará
oficialmente por e-mail personalizado)


 


SE ESPERA LA
PARTICIPACIÓN DE
:


DIK


QUIJOTE


JAN86


SHIQUILLO.... con
su
GABY


MIKGEL


LUIGI.... y
su churri


CARLITOS  y....
CHEMA


ALEJANDRO-S


ENIS y.... alguien
especial


PCJ   y...


CRAZY


 


II ENCUENTRO ANUAL  DE
BLOGUEROS GAYS  DE SEVILLA


ESPECIAL II ANIVERSARIO DE
LA CHUPIPANDI


 


El acto consistirá en copa
de presentación, cena aniversario,


brindis-copeo de aniversario
y baile de despedida.


 


Miembros blogueros y
comentaristas fundadores,


sus consortes, adquisiciones
recientes, mariliendres,


y demás  interesados
quedan convocados


oficialmente al encuentro
del II Aniversario


de la constitución de la
Chupipandi.


 


 


¡¡¡ATENCIÓN!!!


Se ruega a posibles
visitantes foráneos que se apunten


lo anuncien convenientemente
a efectos de suministrar la convocatoria oficial.


 


Todos los asistentes
recibirán una bonita foto de recuerdo


como regalo de
participación que se distribuirá a través de su correo electrónico.


NO FALTÉIS. PASAMOS
LISTA....






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ALCOHÓLIC@S AGRADECID@S

Podría parecer por el título del post que voy a recordar algún disco de cierto grupo de la movida ochentera o a platicar la actuación de un duo de travestis de la calle Pelayo durante el pasado Orgullo.
Pero no.
Se trata, simplemente, de engrosar el nomenclator posteño de este diario tan indiscreto con un homenaje a cuant@s disfrutamos del alcohol sin pasarse, saboreando los momentos que nos hacen vivir de forma especial. Sobre todo en estos días tan propio para ello como son los de verano, con tanto viaje, tanta playa y tanto salir...
Y aunque se me haría fácil sacar a la luuuuuuuz, la luuuuuuuz, cual Caroline, los nombres de ilustres blogueros que conozco asiduos a la alta graduación y los desfases que ello provoca, no voy a ser tan mala de culebrón como para eso (algunos ya lo hacen público ellos solitos), y citaré solo cierto poltergeist alcohólico sucedido a altísimas horas de la madrugada a través del teléfono y del que mas de uno ha sido objeto. Y que me resultó muy divertido e hizo recordar mis años mozos, je je.
Lo que si confieso es que a mi el alcohol me ayuda a ser mas lanzado en determinados momentos, sobre todo aquellos relacionados con la interacción emocional (léase dar un paso en una relación erótico-sentimental) y con el estado de felicidad.
Contrario a muchos que beben para olvidar lo mío es mas beber para envalentonarme, para recordar, para eternizar, por sentirme bien, o para celebrar.
La combebencia que en sus diferentes variantes nos permiten las bebidas alcohólicas tiene su máxima expresión en la exaltación de la amistad y en perder la cabeza (y por lo tanto toda deshibición) por los huesos de otro.
Gran mérito tiene lograrlo sin una gota de alcohol en el cuerpo, todo hay que decirlo y hasta enaltecerlo. Pero reconozco que no soy de esos.
Entre medias se hallan esos puntitos simpáticos, graciosos, hasta valientes, que se cogen, en fiestas, en noches de lujuria y pasión, en madrugadas desenfadadas, sin olvidar los momentos de rayadura, el chisporroteo vocal, las paradas en Chistelandia, la incontinencia verbal, y los incómodos bajones, que asimismo acontecen.
No soy usual de todos, pero si he participado de alguno que otro, para que negarlo. Cada uno en su momento, con su porqué. Y con un mayor o menor nivel de alcohol en sangre.
Nunca he sido asiduo a la botellona. Me aburre. Y me parece absurdo beber por beber. Pero beber por vivir (que no vivir para beber) una situación agradable, entrañable, divertida, o sentimental, de vez en cuando, es algo que me resulta fácil de llevar e incluso aplaudo. Me parece hasta sano.
Nunca me han gustado los extremos, y aunque soy muy tolerante y respetuoso con la diversidad -estaría bueno que no fuera así a estas alturas-, salvo por causa mayor tipo huir del alcoholismo como enfermedad, me revolotea cierto recelo en quien renuncia a todo tipo de alcohol por principio.
Los abstemios convencidos y postulantes (como los ultravegetarianos, ultranacionalistas, ultraortodoxos, ultrareligiosos, ultraetcs...) me ponen un poquito nervioso.
Y tampoco es que yo sea de beber mucho ni a saco. Cualquiera que salga conmigo lo sabe. Pero hombre, una copita de vez en cuando...
Con lo agradecida que es una cerveza, una clarita (como me he aficionado a ella por Alberto), un vermut (¡ay mis vasquitos como disfrutan de sus preparaos...!), o un tinto de verano para el cuerpo, oiga usted.
Y lo fresquitos que están y lo bien que le entran a uno (con o sin lubricante alimenticio -se entiende- que le acompañe) y lo bien que sientan.
Con lo agradecidos que se hacen un buen vino dulce, para entrar en materia, un cava fresquito, una sangría..., o ya un lambrusco o un vino de altísima gama/fama y por lo tanto precio en el restaurante, ya metidos en faena gastronómica (de los que saborearía con gusto Vulcano).
Y lo que acompaña a un postre un buen vino dulce. O el chupito al levantar-despedir de la mesa. O a la sobremesa un cubata... o al café un licorcito...
Por no hablar de vivir la noche entre charlas y copeo, entre risas y hielo, entre voces y combinados, entre bailes y calmad la sed, entre sabores y besos. Hasta la madrugada. Hasta mas allá del alba. Como he tenido ocasión de hacer con tantos amigos... alguno de ellos blogueros.
Pero eso sí, sabiendo cuando parar. O hasta donde llegar. Y que si hay que coger el coche, pues no se bebe y punto.
Sí. Lo reconozco. Soy una alcohólic@ agradecid@. De las de disfrutar sin dependencia, sin obsesión y con esmero. Como much@s otras.
Como Alejandro-s, que aún sin beber es capaz de ver, tras dejarme en casa y coger la carretera que le lleva a la suya, en pleno delirium tremens real, una reata de caballos sueltos, a las tantas de la madrugada.
No quiero pensar que hubiera pasado de ir a mas velocidad o si se hubiera saltado la sensata norma de no beber si has de conducir.
Lo peor sería que el dueño de los caballos estuviera pedo total y por eso los animalitos se fugaron a la carretera en plan Madagascar. A donde se pensarían ir...
Así que hagamos caso de Silvia Padilla, seamos prudentes al volante, abstengámonos de alcohol si se ha de conducir, pero disfrutemos con moderación de las cosas buenas que la vida nos ofrece.
Por eso me tomé precisamente hoy una Cruzcampo en la comida, después de una semana sin ver a alguien especial que se me fue fuera y ya ha vuelto, para celebrar el reencuentro.
Y por eso tengo ganas de un próximo fin de semana en Madrid en el que ir de fiesta con él y unos buenos amigos, y beber juntos sin preocuparnos del coche.
Y alegrarme de que ha pasado un año y conmemorarlo en un par de semanas con la chupipandi y agregados (churris, nuevos blogueros, amigos, y... alguien especial) cenando, tomando unas copitas, bailando, riendo y celebrando que ya hace un año que nos conocemos y que estamos juntos.
Y volver a compartir el rebujito que tan entonados nos puso a todos. O cervezas con el estomago vacío que me hagan lanzarme. O cubatas que me pongan la mirada vidriosa y cruzarla con el de enfrente. O llegar a un punto que, sin perder la cabeza, te dejes llevar en libertad y en ganas, en plena calle, en plena verbena, en plena discoteca, en pleno coche...
Y chocar las copas... en la buena compañía de gente a la que uno quiere (con o sin alcohol encima).
Y brindar.... perdiéndome en sus ojos verdes.
Beber y no olvidar.
Bajo la luz del otoño, al calor del invierno, en reverdecer de primavera y con desnudo de verano. Disipando dudas. Cuando todo se hace espuma... de mar.

Salud a todos.





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SE NOTA...
Como dije en mi anterior post estoy muy feliz.
No he tenido oportunidad de aburrirme ni un solo día desde que regresé de mi viaje por el norte. Y en eso en verano y en mi... como que no es muy habitual. Comprendereis como estoy de pletórico.
Rondó por mi cabeza cerrar el blog, o aparcarlo de alguna manera. Pero de momento creo ser capaz de seguir, aunque voy a tener menos tiempo para dedicarle por diversas cuestiones que ya ire comentando por aqui.
Está claro que el verano de 2007 no lo voy a olvidar nunca. Primero por el maravilloso viaje que hicieron posible Alberto, David y Paco, Alfredo, Aitor, Luis... y agregados. Amigos fantásticos que estoy deseando volver a ver. A algunos quizás sea antes de lo que en un principio pude pensar, pues planeo subir a Madrid en septiembre y quien sabe si a Zaragoza por el Pilar.
Desde que regresé a Sevilla mi vida ha estado llena de acontecimientos. He conocido gente, he hecho planes, he tomado decisiones...
Además, no he dejado de salir y hacer cosas. Playa, cine, restaurantes, heladerias, teterías, tapeo, copas, terrazas, por la tarde, por la noche, de madrugada, con Alejandro-s, la chupipandi, los homófobos, amigos de siempre, la familia, con alguien especial...
Vamos, que no paro.
Anoche, tras cenar tempranito (vaya clavada, por cierto, en el Rubik), propuse un rico helado en el Rayas de Reyes Católicos.
Tras decidir los sabores y mientras pagaba mi acompañante, recojo las tarrinas de helado y servilletas y me doy cuenta de que una señora sentada en un velador, sola, nos miraba sonriente, y no nos quitaba ojo. Pero en su gesto no vi nada.... raro, sino mas bien me dio por advertir así como una cierta aprobación.
Ibamos bastante arreglados, en plan sábado, pero nada "gays", ni siquiera con complementos delatoes (pulseras, bolsos, gafas...) por lo que acabé pensando que tuvo que ser la actitud que manteníamos: cuando se puso a mi lado -demasiado cerca, lo reconozco- y empezamos a darnos a probar los diferentes sabores, alguna caricia en la espalda, las miradas, las sonrisas, la complicidad...
Recordé lo que me habían comentado Pcj, Quijote o Carlitos, que algo "se nota"...
Y me di cuenta de que la visibilidad no la hace una camiseta sin tirantas o unos pantalones pitillos, un look determinado, o un lugar donde entres.. no. Lo hace la naturalidad. Como cuando dos amigos sentados en una terraza en pleno Paseo de Colón hacen manitas o las hago yo junto al ventanal de un restaurante mientras ceno.
Te dejas llevar... te sale de dentro...
Cada vez mas visible, pues. En el coche cuando me recogen, aparcado al despedirme, en el restuarante, en la heladeria, en la terraza, en el bar de ambiente, en plena calle, con el vigilante jurado del aparcamiento, entrando en casa, con las cortinas sin correr a las tantas, de tiendas, en grupo, con amigos, a solas, con él...
Y aunque aún no haya salido del armario, se olvidan los miedos o inseguridades, o al menos se matizan.
Hasta que desaparezcan del todo.
Es como un sueño.



Y lo bien que sienta, oye tú.

Ay, Enis, quien te ha visto (leido) y quien te ve (lee)...
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SE LO QUE HICISTE LAS ÚLTIMAS SEMANAS...

(Este post complementa y ¿aclara? el contenido del anterior)

Desde que volví de Zaragoza...
No he estado solo, ni aburrido, un solo día desde que regresé. Y en pleno verano... sorprendente pero lógico, dadas las circunstancias.
Como decíamos ayer... volví al sitio que me corresponde. Y siguen haciéndome feliz.
Estoy en Sevilla viviendo días increíbles, momentos entrañables y fines de semana fabulosos.
Estoy orgulloso.
Me siento querido y arropado.
Me hacen mucho bien.
Sigo queriendo.
Me quieren.
Mantengo encuentros con los buenos amigos de aquí.
He salido a menudo con Alejandro-s, he ido al cine con Mikgel, de tapas con Pcj, y ambos participaron el pasado viernes en una quedada en la que estuvieron también presentes Quijote (acompañado por el Conejo Volador, de visita por el sur), Shiquillo (sin su churri, que el pobre trabajaba), CRAZY, y Carlitos Sublime con su Chema del alma. Aproveché para presentar en sociedad.
Desde las diez y media, un montón de horas en la terraza del Flamingo, cerca del río, y acabamos a las cuatro de la mañana en un bar de bolleras con Carlitos y Chema cuando ya se retiraron todos.
Recuperé las llamadas de Salva.
Alberto se me descubrió así en plan vidente. Y va a resultar que tiene poderes de verdad. Eché de menos sus llamadas todos estos días que estuvo por Portugal.
Saludé a Ekiots y Mugalari. Mandé mensajitos a Vulcano.
Tuve ratitos de Messenger. Conseguí hablar con Absollut.
Comenté algún que otro blog.
Los nuevos horizontes son... de grandeza.
Recuperé el dinero del AVE.
Los malos rollos a veces ocasionan otros buenos.
Eché ratitos con la familia.
Conocí Caños de Meca.
El trabajo estuvo bastante tranquilo.
Vivo la ciudad a tope, aunque en verano está algo apagada.
Hago planes para ir a Madrid. Y seguir con las presentaciones.
Estudio que hacer con los días sueltos de vacaciones que me quedan por coger en septiembre.
Tomé decisiones y me mantengo firme.
Cada vez estoy/soy mas visible.
Las circunstancias han cambiado. No han empeorado. Al contrario.
Tengo buenos amigos para salir.
He conocido gente nueva.
Efectivamente... nada es como antes.
Sigo necesitando a Alberto y a los demás. Pero me reconforto en lo bueno que comparto y que me trajo este verano.
Me alimento de las voces lejanas. Y de las menos distantes, también, y sobre todo.
Las imágenes no solo son del pasado, y la cámara refleja nuevos rostros y paisajes interiores.
Mantengo la esperanza. Los sueños se hacen realidad.
Aquí también me siento acogido.
Continúo hospitalario.
Ahondo en confianza y en mirar a los ojos.
Ideo nuevos cumpleaños. Pienso en el mío, apenas en cuatro meses...
Alberto, ve cogiendo cita en el Kolabora. Flipo.
De espejismo a...
Mi vida no sigue igual.
No hubo rutina.
Al final no tardé tanto en actualizar.
Está visto que hay cosas que no se pueden disimular. Ni en una reunión, ni en una cena...
Pero mantengo lo que he confesado a alguno que otro veladamente. No pienso escribir mas en negativo (ahora precisamente no podría) ni contar según que cosas... aunque soy tan trasparente...
Conclusión:
mmmmmm....
Mejor que decir yo nada, prefiero compartir con todos las cariñosas palabras que me dirigió el viernes Pcj, tras un profundo y duradero abrazo:
“Que bien te veo, en todos los sentidos...”

El video es de Madonna. Y tiene su razón de ser. Como el no poner el video original, aquel del torero...




Va por ti.
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