FLOR DE OTOÑO
Las últimas horas han sido las mas fantásticas de toda mi vida.
Soy feliz...
(Uyyyyyy, este post suena a pasteloso)
Sí, me siento feliz.
Jamás pensé que un día podría decir eso.
Y sin embargo así es como me siento. Y lo que es aún mas significativo, así me ven los demás.
¿Seré capaz de transmitir aquí esa sensación con la misma capacidad de llegar hasta todos que cuando nostalgializo, ronroneo con la melancolía o me entristezco?
¿Solo si estoy “tan así” puedo rozar vuestra piel sensible de lector afín?
Ojalá lo consiga.
Pues sí, ocurre que me siento muy feliz. En estos momentos soy feliz... y solo puede decir eso quien ha nadado en infelicidad o vivía en ausencia del estado de felicidad que todos ansiamos. Lo no conocido da sentido a lo que conoces y sobre todo a lo que descubres por primera vez.
Si te lanzas a la piscina... no sabes como estarán las aguas. Ni si haces pie.
Pero la vida es riesgo y hay ocasiones en que -sin saber muy bien cómo ni por qué- las cosas se suceden de manera que nada es como parece van a ser y el miedo a que la piscina esté vacía, o llena de pirañas, o rodeada de mirones, se pierde.
¿Me tiro?
Cómo no hacerlo con alguien así que te coge la mano y se lanza contigo a quien sabe que aguas oscuras y profundas...
De modo que coges impulso y te zambulles. Dejándote llevar por la confianza que pones en sus ojos y su sonrisa, esas en las que uno se pierde...
Y por fin ves las aguas cristalinas.
Así me ocurre desde que me sumerjo en la piscina de las relaciones con Orlando, compartiendo el riesgo que conlleva saber nadar y guardar la ropa, llevar el ritmo de la natación, la cadencia adecuada, emparejar el estilo, hacer llevadero el ejercicio duro de la convivencia y fáciles los momentos de jugueteo en el agua, protegiendo los ojos ante el cloro de las dudas, y haciendo sitio entre tanto bañista que salpica, hasta tener la piscina para nosotros solos.
En alguna que otra ocasión, en estas mismas páginas indiscretas de este diario revestido de madera de armario, con mucho fondo y poca forma, he hecho referencia a la necesidad de saber de mi mismo y comprobar por mi mismo si la ruta que tomé hace tiempo era la correcta.
Sintiéndome bisexual desde siempre, viniendo de tener solo relaciones con chicas, y dejándome llevar por “la luz” hacia un campo tan distinto como el homosexual (que siempre vi en la distancia, como si solo hubiera aprobando el examen teórico sin haberme presentado aún a la práctica), era casi algo obligado reclamar para mi el entender y saber si era yo capaz de establecer vínculos afectivos, emocionales, y de pareja con alguien de mi mismo sex(s)o.
Y en eso estoy. Obteniendo resultados excelentes.
Soy feliz...
Así me siento y así me ven.
¿Qué ha cambiado en estos meses para que me aventure capaz de semejante definición sobre mi estado de ánimo? Pues todo.
Que misterio encierra la vida de una persona que en cuestión de semanas... puede cambiar tanto.
Dos meses hace ya que volví de mi viaje de 20 días por el norte de España. Un periodo de amistad y vacación, ocio y distracción que supuso toda una revolución en mi, con toma de decisiones incluidas.
El verano, tras mi primer Orgullo en Madrid, las visitas a amigos entrañables del norte, y el reencuentro con los amigos de Sevilla, vino acompañado de conocer al nadador mas adorable del mundo (¡¡¡y no lo digo por el paquete de su bañador, so guarros!!!).
Ya estamos en otoño. Pero la piscina no ha cerrado, solo ha echado su cubierta. Y tiene sucursales.
Este fin de semana quisimos probar las instalaciones de la cadena de piscinas, en Madrid. Y para allá que nos fuimos, en el acuarium del Altaria. A braz@s.
Cuando llegué a la estación el viernes aparecí, como siempre que viajo, algo en tensión. Y eso que esta vez iba bien acompañado.
Tras tomar un cafetito para reponernos del poco dormir de la noche anterior -con tanto trueno y tantos nervios- subimos al tren que en poco mas de tres horas nos llevaría hasta Madrid.
Poco a poco me fui relajando. Ejemplo de ello un sentido unir de labios o un hombro acogedor de cabezas soñadoras.
Al llegar, un emocionado reencuentro con Alberto quien me ayudaría a llevar las maletas a la pensión de Callao mientras el pirata realizaba unas gestiones de lo suyo.
Nada mas quedarnos solos me confiesa -una frase muy repetida- “es muy guapo, guapísimo” y que sería completada una vez que ya se conocieron algo mas por un “además es un encanto de niño” o un “es majísimo” reiterado también por mas de uno.
Conclusión: Orlando es guapo y encantador. Cosa que yo ya sabía.
Lo que no sabía es que podía hacerme sentir tan feliz como lo ha hecho. Con cosas sencillas. Con una simple mirada. Sin palabras. O con ellas. Y con gestos, actitudes, sacrificios o detalles que en conjunto -y con la ayuda de amigos maravillosos- me han hecho vivir el mejor fin de semana de mi vida.
Necesitaba saberlo y con él lo he descubierto. El camino de baldosas amarillas es el adecuado. El arco iris se ha abierto para mi y luce en el cielo junto a un sol espléndido. Le eché valor al Enis asustadizo e inseguro, me metí en las aguas con la sensatez adecuada que mi cerebro reclamaba, y recuperé mi autoestima de corazón herido.
Soy capaz de ser feliz. Y soy capaz de serlo con un chico.
Y si puedo serlo un fin de semana puedo serlo toda la vida.
¿Será con él? Que mas quisiera... sueño con ello.
Pero eso solo lo puede saber el paso del tiempo.
Ya os iré contando, sin contaros, en ese complicado equilibrio que guardo desde que conocí al hombre con los ojos mas bonitos del mundo.
De momento puedo deciros que el fin de semana en Madrid ha sido maravilloso... una receta con ingredientes fantásticos y resultado inmejorable.
Un plato único y a repetir por lo exquisito de su sabor.
Con su poquito de tiendas por Fuencarral (donde me encontré con el ex novio de Espantapájaros) y Hortaleza...
Con su poquito de comidas en el Fres&Co de Caballero de Gracia (donde no conseguía cerrar el grifo del helado), y el Noodles de Chueca (que rico el arroz con leche de coco, por cierto)...
Con su poquito de cenas en el Vips (lo que da el mundo de la moda para hablar, oye tú) y el Burger King de Gran Vía (donde tuve ocasión de saludar a un guapísimo Koeps)...
Con su poquito de chocolate en Valor (rodeado de señoras mayores de esas que le encantan a Pcj)... su palmera de chocolate de La Tahona de San Onofre (carísima pero deliciosa)... su refresquito en el Mistic de Chueca (lo que nos gusta un cristal grande para ver la fauna gay)... su frase del viaje aportada por Antonio imitando a la “xegofana” Rebeca de Gran Hermano 9...
Con su poquito de ruidosos vecinos de pensión... de preguntar una y otra vez ¿de que habitación sois, chicos?... del ascensor de la sorpresas...
Con su poquito de familia-sofá cuando van de boda... de perros con chubasqueros... de chicas que piden otras marcas en tiendas de única marca...
Con su poquito de agradables tertulias y cenas con Antonio y Alberto... con David y Paco...
Con su poquito de visibilidad por la calle...
Con su poquito de demostración de cariño en público...
Con su poquito de mimir...
Con su poquito de pasear por Chueca... por Gran Via... por Sol... por Plaza España...
Con su pizca de Noche en blanco...
Con su poquito de llovizna...
Con su poquito de Black & white (¡¡¡que de gente en tan poco sitio!!!)... su poquito de Medaigual (con frikis que se ponen el vaso en el cuello y las miradas hacia Orlando volaban incluso desde los ojos de alguno de los que nos acompañaban)... su poquito de no hacer cola en el Black & White o el Polanas, ya los dos solos (decidimos no esperar y probar en el demasiado y sorprendentemente hetero Priscilla...)
Con su poquito de casi pedo o puntito...
Con sus poquito de ratos de siesta...
Con su poquito de sorpresa aniversario, con olor a canela...
Con su poquito de desayunos de mediodía en Zahara con Alberto (lo que te agradezco las cosas que me dices de él, niño...)
Con su poquito de descubrirle cosas nueva como el Templo de Devod...
Con su poquito de aperitivo en el Stop Madrid...
Con su poquito del Vulcano de siempre en la comida del Noodels...
Con su poquito de mas tiendas... de ratitos de metro... de gastos y mas gastos...
Con su poquito de sex shop, con el mejor regalo que podía hacerme, ese comic del chiquitín Manu...
Con su poquito de copas y bailes en La Lupe de Chueca...
Con su poquito de la indescriptible Cool (aún desconocida para mi y que nadie mejor podía enseñarme)...
Con su poquito de música house, su pachangueo, su Umbrella, su Britney...
Con su poquito de hacer pucheritos diciendo “yo no me quiero ir...”
Con su poquito de risas...
Con su poquito de silencios...
Con su poquito de fotos (chicos enviarme pronto, porfa...)
Con su poquito de “¿¿¿ese que está ahí no es tu hermano??? subiendo la rampa de la estación ya de vuelta. Que corte pasé...
Con su mucho de pensar dos palabras, que me guardo decir, aunque lo grito sin garganta...
Todos los ingredientes necesarios para hacer un fin de semana inolvidable.
El plato se llama Flor de Otoño.
Como el poema de Edith Sodergrand....
Yo soy la última flor del otoño.
Fui mecida en la cuna del verano,
fui puesta en guardia contra el viento del norte,
rojas llamas florecieron
en mis albas mejillas.
Yo soy la última flor del otoño.
Soy la simiente más joven de la primavera difunta,
es tan fácil ser la última en morir:
he visto el lago tan mágico y azul,
he oído latir el corazón del verano difunto,
mi cáliz sólo contiene la semilla de la muerte.
Yo soy la última flor del otoño.
He visto sus profundidades estelares,
he contemplado la luz de cálidos hogares lejanos,
es tan fácil seguir la misma senda,
cerraré las puertas de la muerte.
Yo soy la última flor del otoño
A veces, la última flor del otoño vive la mas hermosa de las primaveras.
RESPUESTA ORIGINAL...
El Peter Pan mas guapo del sur me hizo un envite a “memear” no hace mucho, casi al tiempo que cierto bloguero también muy guapo -de nombre Fido- me nominaba, inmerecidamente, como candidato a un Premio Abd. (Digo yo que se habrá liado con que soy un adicto al chocolate, porque la única tableta que tengo está en el frigorífico. Pero me ha hecho tanta ilusión...)
El fotologuero que no quiere crecer fue muy directo bada mas empezar... ¿Cómo me llamo?
Pues... mira, cielo, no suelo llamarme a mi mismo, lo habitual es que alguien eleve algo mas de lo habitual el tono de voz reclamando mi atención.
De natural suelo responder pronto, pero hay quien le da por hacerse el indiscreto bajo mi ventana, dando voces, y es algo que me pone de los nervios, por lo que me cuesta asomarme. No soporto esos gritos ordinarios.
De todas formas mi nombre es taaaaan normal. El tercero mas común en España por cada 1000 habitantes.
Suelen, de modo cariñoso, denominarme por sus cuatro primeras letras. Sobre todo los blogueros y amigos gays.
Oficialmente viene acompañado por un protector celestial. Pero esto queda para la familia. Y llevo tantos años oyéndolo...
Egggggqueeee uno es mú mayó.
Con decir que recuerdo muy remotamente a Cleo, Maripí, Teté, Pelusín, Coletas y Cuquín, osea la familia Telerín, que mandaban a los niños que veíamos TVE a la cama. Vaaaamos a la cama que hay que descansar para que mañana podamos madrugar...
Los lectores habituales de este armario de palabras ya sabe que vivo en Sevilla -¡y olé!- aunque me encantaría vivir en Madrid, y no me importaría en Barcelona o Granada. De todas formas, me costaría sobrevivir mucho tiempo fuera, especialmente en el extranjero, o lejos de mis amigos y familia.
Tengo dos hermanos. Y varios sobrinos. Ah, y desde hace poco un Orlando.
Siempre quise tener perro. Sobre todo cuando era mas ssshico (mas que ahora, que en el fondo sigo siendo mu ssshico yo) Pero... no pudo ser. Mi madre consideraba que el can en la casa era complicado de sobrellevar. Que si viviéramos en un chalet sería distinto. Y como nunca he salido del piso...
Ahora que vivo solo podría tenerlo, pero creo que es demasiada responsabilidad, y para no hacerlo bien, mejor me aguanto. A lo mejor cuando ya sea yo muy viejecito...
Si lo tuviera se llamaría... Bruno.
Sin animales domésticos en los que volcar mi atención, la compañía la busqué, desde niño, en los libros. Me gusta todo tipo de literatura, salvo el ensayo que me aburre soberanamente y los libros de autoayuda que me parecen absolutamente prescindibles (aunque respeto que haya quien les interese) y aburridísimos.
Cuantas historias he vivido y soñado gracias a los libros.... Mi preferida, aquella por la que me quitaba horas de sueño o de estudio, y que mis ojos devoraron con pasión ... la que encierra la novela de Ken Follet, Los pilares de la tierra. Estoy deseando leer su continuación.
Lo que no puedo rescatar es una sola canción como favorita... hay tantas. Pero las lentas me pueden. Y eso que me encanta bailar. Eso sí, como grupo siempre destacaré a Mecano.
Además de la lectura y la música me encanta el cine. Me resultaría muy complicado destacar una sola película como mi favorita, porque me gustan todos los géneros cinematográficos. Aunque disfruto especialmente con la saga de El Señor de los Anillos y La Guerra de las Galaxias.
Siguiendo con las artes, mas que un cuadro favorito (habría tantos) yo destacaría un dibujo que hizo mi padre. Tenía buena mano. Lástima que yo no sobresaliera del todo, aunque hice mis pinitos. Tengo mas intuición que técnica para el arte, lo confieso, al menos para la pintura.
Por cierto, no soporto el olor de la pintura de pared. Y odio tener que pintar yo mismo las paredes y los techos de casa, pero es mas barato...
Confieso que soy un fetichista de los olores. Me pirro por los chicos que huelen bien. Me los comería a besos.
Y hablando de comer... disfruto sobre todo con un buen plato de ensaladilla con Coca Cola o una cervecita. Antes era mas maniático con lo que comer, ahora soy mucho mas conformista. Como con tantas otras cosas en la vida. El paso del tiempo y muchas situaciones difíciles me han hecho aprender a relativizar. A veces ha sido difícil pasar algún que otro mal trago, pero de todo aprende uno.
Y para echar unos tragos, pero de los que vienen acompañados de buena compañía, risas y ratos de ocio o fiesta, y se suben a la cabeza, lo mejor es un ron: Brugal con limón, Malibú con piña o caipirinha (¿se dice así Quijote?), aunque no soy muy de beber yo. Un alcohólico agradecid@ pero sin pasarme.
Y aunque suelo ser de natural muy cariñoso y muy “así” confieso que con solo un par de cubatas encima ya es que me convierto en Nati Abascal dispuesto a querer a todo el mundo.
No me cuesta coger afecto enseguida, quizás por eso luego duele tanto. He tenido tantas decepciones, tantos sorpresas desagradables.... y las sigo teniendo, aunque no me impide seguir volcándome en aquellos en los que creo merecen la pena. Aunque alguno de ellos acaben por hacerme ver que me equivoco mas de lo que me gustaría, hay que arriesgar.
Las personas que mas he querido ya no están conmigo. Mis padres (siempre fui mas de mami, aunque traté poco a mi papi porque fue el primero en irse, demasiado pronto...), y mi abuela materna. A los que habría que añadir mas de un familiar cercano y algún compañero de trabajo que ya no están tampoco.
Su marcha, dolorosa, era inevitable por culpa de la enfermedad o el inevitable paso de los años.
Es mas triste la ausencia provocada por el despecho, el desamor, o un voluntario e incomprensible, a veces, o necesario, otras, distanciamiento.
Las personas que mas quiero ahora están conmigo. Mi hermana, mis sobrinos, algunos amigos, mi pirata favorito...
Y si he de citar nombres -sin relación sanguínea- podría decir muchos, y en diferentes puntos del país: Ismael, Gaby, Victor, Tomás, Alfredo, Aitor, Paco, Edu, Luis, Jaime, Richi, Juanse, Diego, Pedro, Miguel, Juan, Carlos, Salva, Ruben, Antonio, Sergio, Pau, Mario, Enric...
Pero, por encima de todos, al pronunciarlos, siento un pellizco en el corazón cuando de mis labios salen los nombres de Oliver, Alberto, Pedro, David y Juanjo. Cada uno de manera distinta, claro.
Todos ellos son para mi las personas más guapas del mundo. Aunque sobresale uno, claro está. Aquel en quien me pierdo entre sus brazos, su sonrisa y su mirada.
Es el mismo que me hace cada día mas feliz, y el mismo que se acerca con frecuencia a mi cuello para decirme “mmmm... que bien hueles”.
Y no es el único.
Hace poco una amiga de Pcj hizo lo mismo. Aunque con distinto tono, je, je. Es lo que tiene Happy de Clinique.
Me es mas fácil elegir un buen perfume (me suelo dejar guiar por mis expertos favoritos: Juanjo, Orlando y Alberto) que decidirme al comprar algo de ropa.
Por cierto me hacen falta pantalones. Y eso porque a pesar de los numerosos vaqueros que hay en mi armario solo acabo por usar dos o tres, siempre los mismos.
Le consultaría ahora mismo a mi gurú de la moda (Alberto) sobre tendencias y que me podría comprar, pero llevo días sin Messenger. Me tuve que bajar -por huevos- la nueva versión “8 puto 0” y desde entonces... CERO. No me permite hablar con mis contactos.
Estoy que echo chispas.
Le metía un par de banderillas y un estoque hasta al fondo al que ideó la puta actualización con un gusto... y eso que soy antitaurino.
Mejor no pienso en ello que me enciendo. Y acabaré con una crisis de ansiedad de las mías (es lo que tiene ser tan hipocondríaco) en Urgencias. Porque sí, soy de los que va a la Seguridad Social, aunque también tengo asistencia en la sanidad privada.
Para relajarme, mejor pienso en la gente que mas quier. A los que por cierto no me cuesta decírselo, aunque a algunos les ponga nervioso que lo haga tan pronto. Tampoco hay para tanto, amos digo yo...
Ni que yo estuviera involucrado en el caso Malaya, o tuviera tan mala leche como Encarna Sánchez. Y eso que hay quien es capaz de insinuarlo de forma cobarde (ya se define a si mismo) pero mira, a estas alturas...me la suda.
¡¡¡Uy lo que ha dicho!!!
Que peligro. Vuelve el Enis malote.
Y sin embargo, sigue siendo el Enis de siempre. El “tan así..”
Y es también el Enis agradecido.
Por eso quiero transmitir mi mas sincera gratitud a Fido por el premio que quiso concederme hace semanas en uno de sus posts en el que expuso“ hasta ahora nadie me había hecho sentir tantas cosas con un blog. Y sólo va en último lugar porque ha sido el último de los mentados que he descubierto. Achuchable non stop”.
Achuchable.... achuchable... Eso es parecido a lo de “tierno y abrazable” ¿verdad, cari?
Lo curioso es que (aunque él no lo supiera) Fido es firme candidato a los Blogscars del año que viene, como toda una revelación. Junto a otros varios que ya va teniendo en cuenta la EnisAcademia.
En fin... no quería hacer el feo a los que me enviaron cadenas o memes, y aunque algo tarde, contesto a mi manera.
Y es que uno es taaaan original...
Tengo mas cosas que contar. Pero ya tendrá que ser tras volver de Madrid.
Sííííííííí.... Paso el próximo finde allí con Orlando.
Estaremos desde la mañana del viernes 21, todo el sábado 22 y hasta el mediodía del domingo 23.
Operación: Chueca.
Objetivo: Fiesta.
Cronometremos los relojes.
Interesados en verme-conocerme-conocerlo-venirse de marcha-ir de tiendas ya saben como ponerse en contacto.
Espero que haga buen tiempo.
“Porsi” me llevo un paraguas...
El fotologuero que no quiere crecer fue muy directo bada mas empezar... ¿Cómo me llamo?
Pues... mira, cielo, no suelo llamarme a mi mismo, lo habitual es que alguien eleve algo mas de lo habitual el tono de voz reclamando mi atención.
De natural suelo responder pronto, pero hay quien le da por hacerse el indiscreto bajo mi ventana, dando voces, y es algo que me pone de los nervios, por lo que me cuesta asomarme. No soporto esos gritos ordinarios.
De todas formas mi nombre es taaaaan normal. El tercero mas común en España por cada 1000 habitantes.
Suelen, de modo cariñoso, denominarme por sus cuatro primeras letras. Sobre todo los blogueros y amigos gays.
Oficialmente viene acompañado por un protector celestial. Pero esto queda para la familia. Y llevo tantos años oyéndolo...
Egggggqueeee uno es mú mayó.
Con decir que recuerdo muy remotamente a Cleo, Maripí, Teté, Pelusín, Coletas y Cuquín, osea la familia Telerín, que mandaban a los niños que veíamos TVE a la cama. Vaaaamos a la cama que hay que descansar para que mañana podamos madrugar...
Los lectores habituales de este armario de palabras ya sabe que vivo en Sevilla -¡y olé!- aunque me encantaría vivir en Madrid, y no me importaría en Barcelona o Granada. De todas formas, me costaría sobrevivir mucho tiempo fuera, especialmente en el extranjero, o lejos de mis amigos y familia.
Tengo dos hermanos. Y varios sobrinos. Ah, y desde hace poco un Orlando.
Siempre quise tener perro. Sobre todo cuando era mas ssshico (mas que ahora, que en el fondo sigo siendo mu ssshico yo) Pero... no pudo ser. Mi madre consideraba que el can en la casa era complicado de sobrellevar. Que si viviéramos en un chalet sería distinto. Y como nunca he salido del piso...
Ahora que vivo solo podría tenerlo, pero creo que es demasiada responsabilidad, y para no hacerlo bien, mejor me aguanto. A lo mejor cuando ya sea yo muy viejecito...
Si lo tuviera se llamaría... Bruno.
Sin animales domésticos en los que volcar mi atención, la compañía la busqué, desde niño, en los libros. Me gusta todo tipo de literatura, salvo el ensayo que me aburre soberanamente y los libros de autoayuda que me parecen absolutamente prescindibles (aunque respeto que haya quien les interese) y aburridísimos.
Cuantas historias he vivido y soñado gracias a los libros.... Mi preferida, aquella por la que me quitaba horas de sueño o de estudio, y que mis ojos devoraron con pasión ... la que encierra la novela de Ken Follet, Los pilares de la tierra. Estoy deseando leer su continuación.
Lo que no puedo rescatar es una sola canción como favorita... hay tantas. Pero las lentas me pueden. Y eso que me encanta bailar. Eso sí, como grupo siempre destacaré a Mecano.
Además de la lectura y la música me encanta el cine. Me resultaría muy complicado destacar una sola película como mi favorita, porque me gustan todos los géneros cinematográficos. Aunque disfruto especialmente con la saga de El Señor de los Anillos y La Guerra de las Galaxias.
Siguiendo con las artes, mas que un cuadro favorito (habría tantos) yo destacaría un dibujo que hizo mi padre. Tenía buena mano. Lástima que yo no sobresaliera del todo, aunque hice mis pinitos. Tengo mas intuición que técnica para el arte, lo confieso, al menos para la pintura.
Por cierto, no soporto el olor de la pintura de pared. Y odio tener que pintar yo mismo las paredes y los techos de casa, pero es mas barato...
Confieso que soy un fetichista de los olores. Me pirro por los chicos que huelen bien. Me los comería a besos.
Y hablando de comer... disfruto sobre todo con un buen plato de ensaladilla con Coca Cola o una cervecita. Antes era mas maniático con lo que comer, ahora soy mucho mas conformista. Como con tantas otras cosas en la vida. El paso del tiempo y muchas situaciones difíciles me han hecho aprender a relativizar. A veces ha sido difícil pasar algún que otro mal trago, pero de todo aprende uno.
Y para echar unos tragos, pero de los que vienen acompañados de buena compañía, risas y ratos de ocio o fiesta, y se suben a la cabeza, lo mejor es un ron: Brugal con limón, Malibú con piña o caipirinha (¿se dice así Quijote?), aunque no soy muy de beber yo. Un alcohólico agradecid@ pero sin pasarme.
Y aunque suelo ser de natural muy cariñoso y muy “así” confieso que con solo un par de cubatas encima ya es que me convierto en Nati Abascal dispuesto a querer a todo el mundo.
No me cuesta coger afecto enseguida, quizás por eso luego duele tanto. He tenido tantas decepciones, tantos sorpresas desagradables.... y las sigo teniendo, aunque no me impide seguir volcándome en aquellos en los que creo merecen la pena. Aunque alguno de ellos acaben por hacerme ver que me equivoco mas de lo que me gustaría, hay que arriesgar.
Las personas que mas he querido ya no están conmigo. Mis padres (siempre fui mas de mami, aunque traté poco a mi papi porque fue el primero en irse, demasiado pronto...), y mi abuela materna. A los que habría que añadir mas de un familiar cercano y algún compañero de trabajo que ya no están tampoco.
Su marcha, dolorosa, era inevitable por culpa de la enfermedad o el inevitable paso de los años.
Es mas triste la ausencia provocada por el despecho, el desamor, o un voluntario e incomprensible, a veces, o necesario, otras, distanciamiento.
Las personas que mas quiero ahora están conmigo. Mi hermana, mis sobrinos, algunos amigos, mi pirata favorito...
Y si he de citar nombres -sin relación sanguínea- podría decir muchos, y en diferentes puntos del país: Ismael, Gaby, Victor, Tomás, Alfredo, Aitor, Paco, Edu, Luis, Jaime, Richi, Juanse, Diego, Pedro, Miguel, Juan, Carlos, Salva, Ruben, Antonio, Sergio, Pau, Mario, Enric...
Pero, por encima de todos, al pronunciarlos, siento un pellizco en el corazón cuando de mis labios salen los nombres de Oliver, Alberto, Pedro, David y Juanjo. Cada uno de manera distinta, claro.
Todos ellos son para mi las personas más guapas del mundo. Aunque sobresale uno, claro está. Aquel en quien me pierdo entre sus brazos, su sonrisa y su mirada.
Es el mismo que me hace cada día mas feliz, y el mismo que se acerca con frecuencia a mi cuello para decirme “mmmm... que bien hueles”.
Y no es el único.
Hace poco una amiga de Pcj hizo lo mismo. Aunque con distinto tono, je, je. Es lo que tiene Happy de Clinique.
Me es mas fácil elegir un buen perfume (me suelo dejar guiar por mis expertos favoritos: Juanjo, Orlando y Alberto) que decidirme al comprar algo de ropa.
Por cierto me hacen falta pantalones. Y eso porque a pesar de los numerosos vaqueros que hay en mi armario solo acabo por usar dos o tres, siempre los mismos.
Le consultaría ahora mismo a mi gurú de la moda (Alberto) sobre tendencias y que me podría comprar, pero llevo días sin Messenger. Me tuve que bajar -por huevos- la nueva versión “8 puto 0” y desde entonces... CERO. No me permite hablar con mis contactos.
Estoy que echo chispas.
Le metía un par de banderillas y un estoque hasta al fondo al que ideó la puta actualización con un gusto... y eso que soy antitaurino.
Mejor no pienso en ello que me enciendo. Y acabaré con una crisis de ansiedad de las mías (es lo que tiene ser tan hipocondríaco) en Urgencias. Porque sí, soy de los que va a la Seguridad Social, aunque también tengo asistencia en la sanidad privada.
Para relajarme, mejor pienso en la gente que mas quier. A los que por cierto no me cuesta decírselo, aunque a algunos les ponga nervioso que lo haga tan pronto. Tampoco hay para tanto, amos digo yo...
Ni que yo estuviera involucrado en el caso Malaya, o tuviera tan mala leche como Encarna Sánchez. Y eso que hay quien es capaz de insinuarlo de forma cobarde (ya se define a si mismo) pero mira, a estas alturas...me la suda.
¡¡¡Uy lo que ha dicho!!!
Que peligro. Vuelve el Enis malote.
Y sin embargo, sigue siendo el Enis de siempre. El “tan así..”
Y es también el Enis agradecido.
Por eso quiero transmitir mi mas sincera gratitud a Fido por el premio que quiso concederme hace semanas en uno de sus posts en el que expuso“ hasta ahora nadie me había hecho sentir tantas cosas con un blog. Y sólo va en último lugar porque ha sido el último de los mentados que he descubierto. Achuchable non stop”.
Achuchable.... achuchable... Eso es parecido a lo de “tierno y abrazable” ¿verdad, cari?
Lo curioso es que (aunque él no lo supiera) Fido es firme candidato a los Blogscars del año que viene, como toda una revelación. Junto a otros varios que ya va teniendo en cuenta la EnisAcademia.
En fin... no quería hacer el feo a los que me enviaron cadenas o memes, y aunque algo tarde, contesto a mi manera.
Y es que uno es taaaan original...
Tengo mas cosas que contar. Pero ya tendrá que ser tras volver de Madrid.
Sííííííííí.... Paso el próximo finde allí con Orlando.
Estaremos desde la mañana del viernes 21, todo el sábado 22 y hasta el mediodía del domingo 23.
Operación: Chueca.
Objetivo: Fiesta.
Cronometremos los relojes.
Interesados en verme-conocerme-conocerlo-venirse de marcha-ir de tiendas ya saben como ponerse en contacto.
Espero que haga buen tiempo.
“Porsi” me llevo un paraguas...
UN AÑO DESPUES...
Los protagonistas de este post me ayudan a ser feliz.
Hace un año que nos vimos por primera vez.
Comenzamos con algunos escarceos comentaristas, seguido de paulatinas sesiones de Messenger, llamadas telefónicas y alguna cita previa.
Pero el gran momento llegó varios meses después de empezado todo aquello. Comenzando el ocaso del verano oficial, en una ciudad dormida por el calor y algo vacía.
Era la primera vez que nos vimos todos en persona, junto al río, en una quedada local casi pionera, cargada de nervios, ilusión y mucha curiosidad.
Los fundadores de la blogueril chupipandi (no recuerdo quien fue el comentarista al que se le ocurrió semejante palabro que me empeño en usar) fuimos Quijote, quien apareció acompañado de Zuhor, Shiquillo con su churri Gaby, Mikgel (un auténtico Guadiana de esto de los blogs), Luigi, Pcj (exbloguero y al que casi arrastré al evento. ¡¡¡Anda, guapo, que menos mal, porque pasado el tiempo no te quejarás, ejem, tú ya me entiendes...!!!) y un Enis en pleno capote de valentía (lo que me costó) y proceso evolutivo.
Aún recuerdo aquellos primeros besos en la mejilla como saludo, aquella voz de Shiquillo preguntando “¿Sois los de la quedada gay?”, las quejas porque las fotos del Messenger no hacían justicia, la cortedad de todos, la timidez de muchos, los silencios, mi complejo de loro Emmett (cual cabaretero maestro de ceremonias), el momento inicial del Café de la Prensa, la típica cenita de tapas en Triana, el que algunos se fueran a la botellona gay de La Chata (yo no tenía ni idea de que era eso) y los cubatas finales en la zona de Marqués de Paradas en algún que otro sitio de ambiente, con foto de móvil incluida.
Desde entonces... cuantas otras fotos, cuántas otras imágenes en la retina de momentos compartidos, instantáneas de citas, quedadas, encuentros, visitas, celebraciones, salidas, cines, reuniones, juegos, barbacoas, viajes, visitas, confidencias, presentaciones, preocupaciones, enhorabuenas, lamentos, ligues, rollos, parejas, besos, lágrimas, abrazos, fiestas, bailes, alcohol, tapas, cenas, chocolate, favores, regalos, sorpresas, posts, comentarios...
Todo un año en las vidas de cada uno, enlazadas, entrelazadas, con pérdidas, ausencias, distanciamientos, cercanía y complicidad.
De todo.
Y un año después volvimos a reunirnos...
Esta vez en La Alameda (mucho mas gay), con mas participantes que se sumaron a lo largo de todo este tiempo, y con cambios en el estado sentimental de muchos de los participantes. Mas churris (algunos ausentes por causa mayor), nuevos socios blogueros como Carlitos Sublime o Dik, comentaristas como CRAZY, y esperadas apariciones como la de Orlando.
Orlando era... mi acompañante.
Mas o menos ya sabéis quien es por anteriores post.
Sí, el ser raro al que mi yo raro quiere, comprende y se muestra dispuesto a besar cualquiera de sus tres cabezas, sobre todo si está asustado, para consolarlo. Ese mismo.
Y en cuyos ojos y sonrisa me sigo perdiendo.
Siempre.
La mayoría ya lo conocían de anteriores ocasiones. Hacía poco que mantuvimos un encuentro breve pero bastante numeroso. Y ya compartió copas con Carlitos Sublime y su novio Chema, de cuya divertida naturalidad quedó prendado. Así como una cena con los Pedros. Y justo unos días antes estuvimos con Shiquillo, Gaby y su encantadora amiga Nuri, de copitas. Quienes también les pareció majísimos.
Fue entonces, por cierto, cuando al ocurrente pero últimamente algo flojo bloguero se le ocurrió decir que se parecía físicamente a Orlando Bloom.
Así que aprovecho para utilizarlo como nick cómplice a la hora de citarlo, pues su nombre real prefiero guardarlo en la discreción que me caracteriza desde siempre.
Bueno, pues Orlando y yo llegamos algo tarde al punto de encuentro porque él tenía una cita anterior con un chico muy majo de Internet al que aún no conocía en persona y con el que, junto a su novio, nos fuimos de marcha precisamente anoche.
Tras presentármelo y charlar un ratillo nos despedimos de él y fuimos rápidamente hacia La Alameda, donde cenamos con Dik, Shiquillo, Luigi y Quijote.
Tras disfrutar de los ricos platos de El Paladar a Orlando se le antojó algo dulce, y como yo nunca digo que no a un buen trozo de tarta de chocolate, propuse al personal ir a tomar algo así. Aceptada la proposición de Mama MariCarmen dirigimos nuestros pasos hacia..... ¡¡¡Síííííííííííí!!! Nuestra cafetería de referencia, el Café Trajano. Allí se sumaron Carlitos Sublime y Chema, que habían cenado en casa, y Pcj con CRAZY, que habían ido al teatro, con mas besos de esa visibilidad que me encanta.
En ambos lugares se sucedieron las conversaciones, las bromas, la puesta al día, las presentaciones, las confidencias, las ocurrencias...
Tras un buen rato sentados cambiamos de sitio y...
¡¡¡Síííííí!!! nos fuimos al Central, en medio de la incertidumbre sobre una posible actuación policial frente a los que insistimos en beber en la calle. Ya se sabe... la delicada línea que delimita el derecho a descansar de los vecinos y el de otros a divertirse.
Finalmente nos tuvimos que meter en el bar. Donde con mi vasito en la mano, dando sorbitos a mi queipiriña, y mis cejas fruncidas, asistí atónito al desconcierto que se estaba montando fuera.
Yo eggggggqueeee, pa estas cosas, zoy mu chico... ¿verdad, cari?
En el Central nos encontramos con Pedro Erecciones, al que no veía desde la última visita de Vulcano, y quien nos puso al día de sus próximos proyectos.
Intentamos mas tarde la Buena Estrella, pero con esta manía de cerrar temprano los locales incluso en fin de
semana, nos encontramos con las puertas cerradas.
Momento que aprovechó alguna parejita, y algún que otro soltero, para marcharse. Blandengues...
Pero nos quedamos los cabales, je, je.
Otras parejitas y solteros nos animamos a tomar la última en el Naima Jazz Café donde nos reímos un buen rato y acabamos con una de nuestras reiteradas aficiones favoritas, sacar famosos del armario.
Acabamos tardísimo. Pero contentos.
Se echó de menos a muchos que no pudieron estar presentes, por distintos motivos, y que nos hubiera encantado pudieran participar: Alejandros, Jan86, Gaby, Alberto, Vulcano y Antinoo, Tato, Koeps, Fran, los vasquitos, er niño Logroño, los Salva, los de Jaen, Canallita, los Rubenes, Pau, Edu, los madrileños, incluso... dejémoslo en Mari Cruz, para quien parece dolorosamente que ya ni existo, y a quien sigo teniendo presente, a pesar de todo.
He conocido gente tan especial en todo este tiempo...
En fin. Madrid y su puente de diciembre no están tan lejos. Para volver a ver, al menos, a algunos.
Ay, Madrid... mejor ni pienso en ello, que quería ir este próximo finde y al final no va a poder ser. Jooooo...
En fin...
Quien sabe cómo estarán las cosas por diciembre, si continuaré secuestrado por el capitán del barco pirata, quiénes tendremos ocasión de participar en esa macroquedada, de nuevo, y si tendremos ocasión de conocer en persona a muchos que aún no se han animado a asomarse este gran armario de puertas abiertas.
Mientras tanto espero que haya muchas mas quedadas como la del otro día en Sevilla.
Básicamente.... fue una buena reunión, mas numerosa que aquella primera de hacía casi justo un año, con muchisima y lógica mas confianza, con tantísimos avatares entremedio, con novedades en la vida de cada uno de los participantes, con blogueros, comentaristas y consortes que se conocen, hacen amistad, se llevan bien y juntos caminan por el mundo, un mundo que compartir.
Y si te animas a sumarte a él ya sabes....





