GRANDES Y PEQUEÑO
De puente a puente y tiro porque me lleva la corriente.
¿No iba a estar mueeerrrrtaaaaa? Si no he parao...
El Jueves de Corpus es fiesta local en Sevilla, que sigue manteniendo la tradición -como Granada- de uno de esos jueves que relucen mas que el sol. Claro que eso era antes del cambio climático, porque vaya tiempecito que está haciendo. Toy mas harto nubes...
Hubo suerte el jueves y la procesión (demasiado larga, pesada y tempranera para ir a verla) pudo celebrarse. Confieso que me atrae mucho mas las vísperas. Se trata de un miércoles de muchísima gente por el centro, escaparates y fachadas adornados especialmente con motivos eucarísticos para la fecha, música por la calle, concierto de la banda municipal a los pies de la Giralda y un ambiente muy animado. Pero tampoco fui este año.
La carrerita de fondo la comencé el jueves de superpuente por la tarde, en el Trajano, con la consabida tarta acompañada de cafetito en la buena compañía de Antonio, quien este año igual se nos viene al Orgullo, que aun no lo conoce. Al final vamos a ser unos pocos.
Yo reconozco que tras participar de la barbaridad de gente del Europride del año pasado me inclino mas por las vísperas que dicen es mucho mas tranquilo y divertido. Esta visto que soy un tío de vísperas.
Por eso ya saqué el billete de ida para el 1 de julio. Si todo va bien permaneceré con los modennos de la capital hasta San Fermín, cuando en vez de tirar hacia Pamplona como invitaría mas bien el día, me marche hacia Zaragoza en busca de su Expo del agua y mis queridos maños.
Lo cierto es que necesito vacaciones lejos de la rutina y conocer sitios nuevos o volver a estar en los que estoy a gusto. Ya sabéis que me encanta viajar.
Tengo muchas ganas de Madrid, de ver a los amigos, de conocer a Fernando, de cenar con Castigador y Koeps, de ver a la pandilla de Aitor Trigos & cia en Boite, de volver a ver a David y Paco, de estar con Alberto y Antonio, de chuecar un poquito, de emborracharme un muchito, de comer en sitios g(u)ays (que pa eso llevo ahorrando un huevo de tiempo), de ver la exposición de Goya, la del 2 de mayo, la carrera de tacones, y reírme con la que montan en la manifestación del Orgullo. Además ya me han confirmado su asistencia amigos del norte (ejem, soy una tumba),así como Juanjo y Marcos.
¿Qué mas se puede pedir?
Bueno... se me ocurriría alguna cosilla, pero como no se va a cumplir...
El viernes me sorprendió una llamada de Pcj. Se ve que el tirón de orejas dio resultado. Si fuera tan fácil con otros... Se iba con CRAZY a ver la última del Indiana Jones y, claro, me apunté mas rápido que el ritmo de la película. Muy muy muy entretenida, con guiños a las anteriores historias y sus personajes, y fácil de ver.
En mitad de la proyección me manda un mensajito Orlando de que ya estaba en Sevilla. Pero esa noche iba a ser imposible quedar con él. A la salida del cine nos sorprendió una tromba de agua que hacía mucho no veía. Hasta el punto que cenando en el Vips del Nervión Plaza con los Pedros las luces parpadearon varias veces como a punto de apagarse, en eso momentos tan típicos de tormenta. Total, que tras la cena lo mejor era volverse a casa.
Como yo ya había comido algo en casa (en previsión de hora, por el plan de ahorro, y porque la comida del Vips en Sevilla no me acaba de convencer) me zampé una maravillosa pero minúscula porción de tarta cookie, mientras ellos -desmayaítos- disfrutaban de otros platos mas contundentes.
Aproveché para echar el ojo a un maromo metrosexual superfashion (con una pinta de gay tremenda y acompañado de otro espécimen mas calcadito aún que similar) con quien coincido a veces en el gym y que tiene una p... que te cagas. Sí, sí, lo confieso, se me van los ojitos... ¡¡¡que vergüenza!!!
Fue divertido ver, al salir, los nuevos juguetes del Vips, ideales para el querubín de Cariño he agrandado al niño (sí, el mismo del post anterior): unas raquetas inmensas, un frisby que casi llega a platillo volante... aunque según Pcj mas que para críos grandes son para adultos torpes. Como yo. La mar de curiosos los juguetitos, oye. Y lo que me gustan a mi estas tonterías.
Al día siguiente aproveché para “perezear” en la cama, pero de pronto me despertó el teléfono móvil. Era Vulcano para decirme que estaba en la ciudad. No teníamos contacto desde antes de Navidad, y en unas circunstancias muy dolorosas para mi, como recordaréis. El caso es que me hizo mucha ilusión su llamada y quedamos en vernos por la noche.
Antes me esperaba una tarde intensa con Orlando.
En principio no citamos a mediodía, pero como retrasó la hora a última hora, decidí que en vez de que viniera a casa a buscarme nos viéramos en el centro.
El reencuentro fue en los aledaños de la catedral y de allí nos fuimos para tapear por los alrededores. Como el Coloniales estaba hasta los topes acabamos en la Bodeguita Romero degustando un sabroso filete de novillo argentino y una ración de chocos, y padeciendo un camarero algo gritón (aunque compensaba otro mas joven y guapo que me recordó al Jandro de Fama con algunos años mas).
Mas tarde seguimos disfrutando de las tapas sevillanas en Casa Cuesta de un suculento revuelto de champiñones y urta a la riojana. De pronto se me vino algo a la mente al leer la carta pero duró poco, lo que dura un elocuente silencio.
Tras las tapas tocaba ver la exposición de Sorolla, que me encantó. La espera en la cola de acceso no duró en exceso, nos permitió analizar alguna que otra pareja de primas bastante reconocible y algún que otro modelito local que llevaría al mismísimo Josui a las Urgencias de un Hospital. Es lo que tiene un sábado de comuniones y bodas en la Sevilla profunda.
La exposición guapísima. Hay que verla. Que cuadros, que color, que luz, que uso del pincel... ¡¡¡vaya pedazo de artista!!!
Y para artista, pero del chocolate, el amigo José Ramón del Ocumare, a donde nos dirigimos al salir del Museo de Bellas Artes. Esta vez la materia prima venía de Indonesia, y eso hacía que la textura fuera diferente, demasiado líquido para mi gusto. Estaba muy rico pero no era la mousse de otras veces y me dio rabia que después de hablarle tanto a Orlando de ella al final no la probara.
Tras saborear tan rico manjar y charlar un ratillo con el apasionado experto nos fuimos de compras por Casa, El Corte Inglés, CH, Hugo Boss, Massimo Dutti, Zara... lo habitual. Necesito ropa pero me espero a las rebajas, cuando estrenaré mi nueva tarjeta de crédito de ING. Fui bueno y solo regresé a casa cargado con el último cómic de Ralph Koenig, Poppers, que me trajo de Madrid como detallito para mi colección y que empecé a leer -descojonarme- esa misma noche.
No bien me había dejado en casa a las 9 de la noche cuando Mikgel me dice que había quedado con Vulcano, Luigi y su churri a las 10. Menos mal que en vez de la Alameda cambiaron a Los Terceros, que me pilla mas cerca. Lavado rápido, cambio de ropa y carrerón hacia el bus. ¡¡¡Quiero metro y tranvía yaaaaa!!!!
Fue agradable volver a verlos, escuchar las divertidas ocurrencias e historias reales de Vulcanito, tan alejadas del tono de su blog, y compartir con ellos tapitas y alguna copichuela posterior por la zona de la Alfalfa, a pesar de lo desabrido de la noche.
Ellos siguieron de marcha por la Alameda pero Mikgel y un servidor -que somos ya dos señoras mayores de las de toquilla en plan Rafaella Aparicio bajando en la silla de Mama cumple cien años, eso sí, ella de pueblo con copa de cisco y yo de brasero eléctrico- nos recogimos pronto.
Y menos mal, porque entre que al llegar no tenía sueño y que me puse a bichear los videos de la patética actuación eurovisiva de Chiquilicuatro (cada vez lo soporto menos), Disco y Gráfica... me dieron la tantas, y acabé despertándome el domingo supertarde. Encima ese día anduve mas que un guinnes de senderismo.
Orlando me recogió en casa y nos pateamos enteritos el Parque de María Luisa, el paseo del río Guadalquivir, Triana, ¡¡¡la Expo!!! (donde nos perdimos y vivimos un momento Indiana aventurándonos bajo túneles con tráfico rodado y todo, había que ver mi cara descompuesta) y el centro. Todo ello con solo una carísima supercopa de helado del Flamingo en el estómago.
Intentó ponerme a prueba en conocimientos de la ciudad al enfrentarme a su guía del viajero, pero salí victorioso. Además no faltamos a la tradicional cita de despedida en la pastelería de la Magdalena. Solo compra él, y para regalar, pero a mi se me hace la boquita agua.
Cuando llegué a casa viví un momento Rambo sin sentir las piernas, porque encima y para variar mientras él iba de sport fasshion con su camiseta de AD y sus nuevas Nike, uno iba de la Puri y zapatos de Zara. Ya es un clásico que si el uno se pone cómodo él otro aparece superarreglado. Una pequeña y divertida Ley de Murphy entre nosotros convertida en toda una tradición.
Sobre como me he sentido, lo que me ha hecho sentir este nuevo encuentro, los sentimientos que me embargan, etc, etc, no voy a decir nada.
Solo puedo decir que han sido muy intensos estos días de puente.
Y ya entendéis porque estoy...
Mueeerrrrtaaaaa.
Pero no estoy mueeeerrrrtaaaa y enterrá.
Mas bien estoy mueeeeerrrrtaaaaa y resucitá.
Y es que a mi esto de las visitas y que me saquen y que me lleven pa arriba y pa abajo.... me da vida.
Lo digo porque mientras dos se iban de vuelta a Madrid otro se venía de Bilbao. Y claro, mas de lo mismo...
Que grandes sois.
Pero eso lo dejo pa el siguiente post. Que estoy resucitá pero en plan No li me tangere de lo cansadito que estoy. Bueno no me importaría si me tocara la primi. O el profe de baile en Supermodelo, mi adorado Adrián. Lo que me gusta ese hombre, por Diossssssss....
Ea, unos anuncios, y volvemos enseguida.
No cambien de blog.
Pd: Llevo días con esto en la cabeza, desde que la descubrí en OT. Que pequeño que soy yo.
¿No iba a estar mueeerrrrtaaaaa? Si no he parao...
El Jueves de Corpus es fiesta local en Sevilla, que sigue manteniendo la tradición -como Granada- de uno de esos jueves que relucen mas que el sol. Claro que eso era antes del cambio climático, porque vaya tiempecito que está haciendo. Toy mas harto nubes...
Hubo suerte el jueves y la procesión (demasiado larga, pesada y tempranera para ir a verla) pudo celebrarse. Confieso que me atrae mucho mas las vísperas. Se trata de un miércoles de muchísima gente por el centro, escaparates y fachadas adornados especialmente con motivos eucarísticos para la fecha, música por la calle, concierto de la banda municipal a los pies de la Giralda y un ambiente muy animado. Pero tampoco fui este año.
La carrerita de fondo la comencé el jueves de superpuente por la tarde, en el Trajano, con la consabida tarta acompañada de cafetito en la buena compañía de Antonio, quien este año igual se nos viene al Orgullo, que aun no lo conoce. Al final vamos a ser unos pocos.
Yo reconozco que tras participar de la barbaridad de gente del Europride del año pasado me inclino mas por las vísperas que dicen es mucho mas tranquilo y divertido. Esta visto que soy un tío de vísperas.
Por eso ya saqué el billete de ida para el 1 de julio. Si todo va bien permaneceré con los modennos de la capital hasta San Fermín, cuando en vez de tirar hacia Pamplona como invitaría mas bien el día, me marche hacia Zaragoza en busca de su Expo del agua y mis queridos maños.
Lo cierto es que necesito vacaciones lejos de la rutina y conocer sitios nuevos o volver a estar en los que estoy a gusto. Ya sabéis que me encanta viajar.
Tengo muchas ganas de Madrid, de ver a los amigos, de conocer a Fernando, de cenar con Castigador y Koeps, de ver a la pandilla de Aitor Trigos & cia en Boite, de volver a ver a David y Paco, de estar con Alberto y Antonio, de chuecar un poquito, de emborracharme un muchito, de comer en sitios g(u)ays (que pa eso llevo ahorrando un huevo de tiempo), de ver la exposición de Goya, la del 2 de mayo, la carrera de tacones, y reírme con la que montan en la manifestación del Orgullo. Además ya me han confirmado su asistencia amigos del norte (ejem, soy una tumba),así como Juanjo y Marcos.
¿Qué mas se puede pedir?
Bueno... se me ocurriría alguna cosilla, pero como no se va a cumplir...
El viernes me sorprendió una llamada de Pcj. Se ve que el tirón de orejas dio resultado. Si fuera tan fácil con otros... Se iba con CRAZY a ver la última del Indiana Jones y, claro, me apunté mas rápido que el ritmo de la película. Muy muy muy entretenida, con guiños a las anteriores historias y sus personajes, y fácil de ver.
En mitad de la proyección me manda un mensajito Orlando de que ya estaba en Sevilla. Pero esa noche iba a ser imposible quedar con él. A la salida del cine nos sorprendió una tromba de agua que hacía mucho no veía. Hasta el punto que cenando en el Vips del Nervión Plaza con los Pedros las luces parpadearon varias veces como a punto de apagarse, en eso momentos tan típicos de tormenta. Total, que tras la cena lo mejor era volverse a casa.
Como yo ya había comido algo en casa (en previsión de hora, por el plan de ahorro, y porque la comida del Vips en Sevilla no me acaba de convencer) me zampé una maravillosa pero minúscula porción de tarta cookie, mientras ellos -desmayaítos- disfrutaban de otros platos mas contundentes.
Aproveché para echar el ojo a un maromo metrosexual superfashion (con una pinta de gay tremenda y acompañado de otro espécimen mas calcadito aún que similar) con quien coincido a veces en el gym y que tiene una p... que te cagas. Sí, sí, lo confieso, se me van los ojitos... ¡¡¡que vergüenza!!!
Fue divertido ver, al salir, los nuevos juguetes del Vips, ideales para el querubín de Cariño he agrandado al niño (sí, el mismo del post anterior): unas raquetas inmensas, un frisby que casi llega a platillo volante... aunque según Pcj mas que para críos grandes son para adultos torpes. Como yo. La mar de curiosos los juguetitos, oye. Y lo que me gustan a mi estas tonterías.
Al día siguiente aproveché para “perezear” en la cama, pero de pronto me despertó el teléfono móvil. Era Vulcano para decirme que estaba en la ciudad. No teníamos contacto desde antes de Navidad, y en unas circunstancias muy dolorosas para mi, como recordaréis. El caso es que me hizo mucha ilusión su llamada y quedamos en vernos por la noche.
Antes me esperaba una tarde intensa con Orlando.
En principio no citamos a mediodía, pero como retrasó la hora a última hora, decidí que en vez de que viniera a casa a buscarme nos viéramos en el centro.
El reencuentro fue en los aledaños de la catedral y de allí nos fuimos para tapear por los alrededores. Como el Coloniales estaba hasta los topes acabamos en la Bodeguita Romero degustando un sabroso filete de novillo argentino y una ración de chocos, y padeciendo un camarero algo gritón (aunque compensaba otro mas joven y guapo que me recordó al Jandro de Fama con algunos años mas).
Mas tarde seguimos disfrutando de las tapas sevillanas en Casa Cuesta de un suculento revuelto de champiñones y urta a la riojana. De pronto se me vino algo a la mente al leer la carta pero duró poco, lo que dura un elocuente silencio.
Tras las tapas tocaba ver la exposición de Sorolla, que me encantó. La espera en la cola de acceso no duró en exceso, nos permitió analizar alguna que otra pareja de primas bastante reconocible y algún que otro modelito local que llevaría al mismísimo Josui a las Urgencias de un Hospital. Es lo que tiene un sábado de comuniones y bodas en la Sevilla profunda.
La exposición guapísima. Hay que verla. Que cuadros, que color, que luz, que uso del pincel... ¡¡¡vaya pedazo de artista!!!
Y para artista, pero del chocolate, el amigo José Ramón del Ocumare, a donde nos dirigimos al salir del Museo de Bellas Artes. Esta vez la materia prima venía de Indonesia, y eso hacía que la textura fuera diferente, demasiado líquido para mi gusto. Estaba muy rico pero no era la mousse de otras veces y me dio rabia que después de hablarle tanto a Orlando de ella al final no la probara.
Tras saborear tan rico manjar y charlar un ratillo con el apasionado experto nos fuimos de compras por Casa, El Corte Inglés, CH, Hugo Boss, Massimo Dutti, Zara... lo habitual. Necesito ropa pero me espero a las rebajas, cuando estrenaré mi nueva tarjeta de crédito de ING. Fui bueno y solo regresé a casa cargado con el último cómic de Ralph Koenig, Poppers, que me trajo de Madrid como detallito para mi colección y que empecé a leer -descojonarme- esa misma noche.
No bien me había dejado en casa a las 9 de la noche cuando Mikgel me dice que había quedado con Vulcano, Luigi y su churri a las 10. Menos mal que en vez de la Alameda cambiaron a Los Terceros, que me pilla mas cerca. Lavado rápido, cambio de ropa y carrerón hacia el bus. ¡¡¡Quiero metro y tranvía yaaaaa!!!!
Fue agradable volver a verlos, escuchar las divertidas ocurrencias e historias reales de Vulcanito, tan alejadas del tono de su blog, y compartir con ellos tapitas y alguna copichuela posterior por la zona de la Alfalfa, a pesar de lo desabrido de la noche.
Ellos siguieron de marcha por la Alameda pero Mikgel y un servidor -que somos ya dos señoras mayores de las de toquilla en plan Rafaella Aparicio bajando en la silla de Mama cumple cien años, eso sí, ella de pueblo con copa de cisco y yo de brasero eléctrico- nos recogimos pronto.
Y menos mal, porque entre que al llegar no tenía sueño y que me puse a bichear los videos de la patética actuación eurovisiva de Chiquilicuatro (cada vez lo soporto menos), Disco y Gráfica... me dieron la tantas, y acabé despertándome el domingo supertarde. Encima ese día anduve mas que un guinnes de senderismo.
Orlando me recogió en casa y nos pateamos enteritos el Parque de María Luisa, el paseo del río Guadalquivir, Triana, ¡¡¡la Expo!!! (donde nos perdimos y vivimos un momento Indiana aventurándonos bajo túneles con tráfico rodado y todo, había que ver mi cara descompuesta) y el centro. Todo ello con solo una carísima supercopa de helado del Flamingo en el estómago.
Intentó ponerme a prueba en conocimientos de la ciudad al enfrentarme a su guía del viajero, pero salí victorioso. Además no faltamos a la tradicional cita de despedida en la pastelería de la Magdalena. Solo compra él, y para regalar, pero a mi se me hace la boquita agua.
Cuando llegué a casa viví un momento Rambo sin sentir las piernas, porque encima y para variar mientras él iba de sport fasshion con su camiseta de AD y sus nuevas Nike, uno iba de la Puri y zapatos de Zara. Ya es un clásico que si el uno se pone cómodo él otro aparece superarreglado. Una pequeña y divertida Ley de Murphy entre nosotros convertida en toda una tradición.
Sobre como me he sentido, lo que me ha hecho sentir este nuevo encuentro, los sentimientos que me embargan, etc, etc, no voy a decir nada.
Solo puedo decir que han sido muy intensos estos días de puente.
Y ya entendéis porque estoy...
Mueeerrrrtaaaaa.
Pero no estoy mueeeerrrrtaaaa y enterrá.
Mas bien estoy mueeeeerrrrtaaaaa y resucitá.
Y es que a mi esto de las visitas y que me saquen y que me lleven pa arriba y pa abajo.... me da vida.
Lo digo porque mientras dos se iban de vuelta a Madrid otro se venía de Bilbao. Y claro, mas de lo mismo...
Que grandes sois.
Pero eso lo dejo pa el siguiente post. Que estoy resucitá pero en plan No li me tangere de lo cansadito que estoy. Bueno no me importaría si me tocara la primi. O el profe de baile en Supermodelo, mi adorado Adrián. Lo que me gusta ese hombre, por Diossssssss....
Ea, unos anuncios, y volvemos enseguida.
No cambien de blog.
Pd: Llevo días con esto en la cabeza, desde que la descubrí en OT. Que pequeño que soy yo.
Etiquetas: gay reencuentro
MUEEEERRRRRTAAAAA
¿Cómo estoy?
Mueeeeerrrrrtaaaaaa...
Así respondí al saludo inicial de Alberto en la última conversación por Messenger (nunca agradeceremos lo suficiente un invento como este) mantenida la noche del domingo después de un intensísimo fin de semana.
Coincidía que él también lo estaba. (Pero eso te pasa por dar tantos saltos, ranita) Claro que luego el niño tiene esas piernas que tiene...
Lo mío, mas que por bailar, fue una mezcla fisico-emocional y un no parar en los últimos días.
Mejor me pongo de fondo el disco de Mónica Naranjo que me descargué gracias a Quijote (está camino de convertirse en otro de esos “desaparecidos”) y me acompaña mientras os cuento.
Me encanta la diva, lo confieso. Soy fans -que diría mi debilidad malagueña de ojos claros- aunque también me he hecho fans de Mariamparo de Supermodelo. Que arte.
En Pentecostés disfruté de la siempre agradable compañía de Mikgel con quien recorrí una Sevilla semidesierta en pleno sábado del Rocío.
Mientras muchos se regocijaban entre el gentío de la aldea almonteña a base de copas, rezos, cantes, bailes, y desfases variados, en función de su peculiar espíritu rociero, nosotros optamos por una tranquila jornada cultural.
Mira, que monos.
Coincidíamos en interés por ver la exposición de Botero que alojaba la sala de exposiciones de Cajasol. Era la primera que veía de este artista y me sorprendió mucho, la verdad. Es una muestra magnífica como alegato contra la violencia y la guerra. Todo un acierto.
Como se deja ver fácilmente no hubo que apresurarse demasiado para llegar a la collación de las V.O. que en Sevilla es el cine Avenida (y que vienen a ser, a escala local, como los cines Renoir de Madrid, frecuentados -dicen- por el Príncipe Felipe).
Al Avenida solemos ir (sobre todo si la temática de la película es gay) muchas Letizias, y alguna que otra reina, pero sobre todo mucho modenno y mucho aficionado a un cine mas alternativo o amante de las versiones originales.
En este marco incomparable -siempre he querido dejar estas palabras inmortalizadas en un post- disfruté de mi necesaria ración de chocolate con un Kit Kat y compartimos un superpaquete de palomitas y un vaso de Coca Cola tal que pareciera por su tamaño recién sacado de Cariño he agrandado al niño. Aún fluctúan algunas burbujas por mi esófago. Claro, como ya no tengo quien me abrace y me de palmaditas... ea.... ea.....
La peli (Mil años de oración), china, estuvo bien, en mi línea de los últimos tiempos sobre soledad, incomunicación, etc. Para regocijarme en mi habitual melancolía.
Eso sí, me sorprendió el aforo, más numeroso del que podría esperarse y muy variadito en edades y tipología social.
Tras el cine, una vueltecita por la librería de El Corte Inglés para refugiarnos de uno de esos chaparrones de mayo que cantan las sevillanas rocieras, momento que aproveché para llamar y ver si se animaba Pcj a tomar algo con nosotros. Pero estaba malito el pobre. Le hice una visita a los pocos días para interesarme por él y darle un tirón de orejas por lo abandonadito que me tiene.
En breve es su cumple, a ver que se me ocurre para regalarle. Habrá reunión en su casa y ya le he dicho que podía animarse a hacer una fiesta temática. Estaría guay ir todos de blanco en plan ibicenco como hizo Castigador (niño, vas a terminar teniendo mas amigos de Facebook que pájaros en la cabeza Ana Obregón. Uy, no debería decir estás cosas no sea que contraten a alguien para darme una paliza como al guapo de Jaime) o una así de los años 60, que se yo, un poquito de imaginación hombreeeee....
La lluvia duró poco así que nos dirigimos a esa maravillosa isla de aire fresco que para la ciudad, tan plagada de esencias algo rancias, no deja de ser La Alameda. Allí cenamos en El Paladar en una de nuestras animadas charlas sobre urbanismo, ocio, blogs... y sus divertidísimas crónicas de un pueblo.
Me gusta quedar con Mikgel.
Entre semana tiempo para ir al médico, al gym, algo de Messenger, la llamada diaria de Alberto, alguna compra, mucha serie TV, mucho OT, mucho Supermodelo, mucho curro, mucho aburrimiento... lo normal.
El siguiente finde encuentro, a pesar del mal tiempo, con Carlitos Sublime y su Chema en el Bosque animado, hacía mucho que no nos veíamos y fue agradable. Están a régimen y se les nota. Otros que se sorprenden con mi look pelo largo que está a punto de sucumbir en las modernidades de Apolo.
Nos marchábamos del Bosque hacia el Republica cuando nos encontramos con Shiquillo, su Gaby, y una amiga de ellos. Un poco mas tarde llegó mi amigo David. Tras un buen rato de charla decidimos cambiar al Central donde cerramos el kiosko. Bueno algunos, porque otros decidieron seguir de marcha por el MTM a sugerencia mía, y eso que no lo he pisado en mi vida, pero me encanta velar por los demás, je, je.
Hacía tiempo que no tomaba un taxi para volver a casa. Una ruina, oye. Y como sigo con mi plan de choque (a punto ya de rayar en la cutrez ultraahorradora mas absoluta, pero cusssha, ¡¡¡que efectivo!!!) casi me da un infarto cuando me dijo el taxista la cantidad.
Me compensa recordar que ya tengo los billetes de AVE para las vacaciones de julio y a un precio increíble. Me he hecho fans de las ofertas web de RENFE. Lo que te ahorras, tú...
Aunque las copichuelas nocturnas no están mal, de vez en cuando, confieso que me apetece últimamente mas salir con sol (el poco que ésta rarísima primavera se deja ver). Y uno de mis mayores placeres es el de un buen café -con tarta- en el Trajano el domingo por la tarde, un día que a otros les llena de pereza para salir.
Allí he echado últimamente alguna que otra tarde con Antonio o con David. Con este último he descubierto un nuevo café al ladito de La Alameda que me ha gustado, el Egoísta, con asientos superoriginales. Curiosamente allí me encontré y saludé el otro día a Zuhor, al que no veía desde la última visita de Tato y LuisM. Está muy guapo el mushasho.
En fin, esto no ha sido mas que el aperitivo. El atracón de actividad me lo dí durante el puente, saliendo todos los días, recuperando viejos amigos como Vulcano, y sobre todo con el regreso de Orlando. Pero os lo cuento en breve con mas detalle, porque no quiero hoy cansar a mis queridos lectores y sobre todo porque como ya he dicho, estoy..
Mueeeeerrrrrtaaaaaa.
Etiquetas: gay
OJALÁ NO EXISTIERAS
En el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia te hablo a ti.
Sí, a ti.
A ti que, sin embargo, no te atreverás a leer esto.
A ti que piensas con ira solo con oír hablar de homosexualidad. Que no quieres a nadie cerca que vive o sienta así.
A ti que en el fondo te da miedo lo diferente. Sin apreciar la belleza que implica la variedad.
A ti que te niegas a ver natural lo mas natural que puede existir y que la naturaleza, en su riqueza, muestra con múltiple diversidad.
A ti, que no dejas de ser tan pobre por dentro.
A ti te digo.
No quiero ser como tú. No quiero tener amigos o familiares como tú. No quiero que se eduquen más personas como tú. No quiero ser víctima de tu homofobia.
Si no existieras muchos se sentiría mejor consigo mismos, sin inseguridades, sin miedos, sin armarios, sin mentiras o disimulos.
Si no existieras sería mas fácil para todos decir bien alto y con orgullo lo que siente, como se siente, lo que consiente.
Si no existieras no me habrían visto como un problema.
Si no existieras no sufriría tanta inseguridad. Ni tendría tantos miedos.
Si no existieras no hubiera tardado tanto en darme cuenta que la insatisfacción de mis relaciones con las mujeres solo podía explicarse por la mayor satisfacción que me dio tenerlas con hombres.
Si no existieras muchas madre no hubieran llorado tanto al sospechar que a sus hijos les gustaban las personas de su mismo sexo.
Si no existieras, a lo mejor, la vida de muchos hubiera discurrido de forma distinta con menos angustia.
Si no existieras muchos no se habrían sentido tan solos e incomprendidos.
Si no existieras algunos adolescentes no habrían sucumbido ante el abismo del suicidio.
Si no existieras no tendría miedo a confesar a mi familia que me enamoré de un chico maravilloso.
Si no existieras no temería ir de la mano de un chico, acariciarlo en público, darle un beso, abrazarlo, como haría sin problemas si fuera una chica.
Si no existieras no habría hirientes chistes y bromas continuas sobre maricas, maricones, mariquitas... narrados con sorna y menosprecio.
Si no existieras nada impediría concienciar en las aulas por una ciudadanía libre de prejuicios por la orientación sexual.
Si no existieras no recurrirías leyes a favor de equiparar los derechos de todos.
Si no existieras dejarías vestir a la gente como quisiera sin que pusieras cara de burla o escándalo.
Si no existieras le daría igual a unos padres que su hijo pequeño resultara demasiado afectado al hablar o moverse.
Si no existieras no pasaría nada si algunos niños fueran distintos a los otros niños y algunas niñas al resto de las niñas.
Si no existieras no le importaría a muchos tener a su lado a alguien amanerado o con pluma, como le ocurre incluso a muchos homosexuales que se sienten incomodos con ello.
Si no existieras los transexuales vivirían su vida mejor.
Si no existieras homosexuales de otros países no morirían o serían encarcelados solo por serlos.
Si no existieras muchas familias permanecerían unidas sin discrepancias internas motivadas por la vida sentimental de sus integrantes gays.
Si no existieras no habría insultos, agresiones, palizas o vejaciones.
Si no existieras los niños no aprenderían ni asumirían tus malas ideas.
Si no existieras no habría guetos.
Si no existieras los fanáticos religiosos tendrían menos respaldo para imponer sus nocivos ideales.
Si no existieras todo sería mas fácil, sobre todo para los más débiles.
Si no existieras habría menos angustia y dolor.
Si no existieras el mundo sería mejor. Y la gente mas feliz.
Si no existieras la palabra tolerancia tendría mas sentido.
Si no existieras todo sería mas natural.
Si no existieras...
Ojalá no existieras... no tendría que escribir esto.
SOMBRA

Apareció repentinamente. Apenas asomando lo que era. La mochila al hombro, el pelo revuelto, vistiendo ropa cómoda y deportivas, camino del gimnasio. Solo. Hace calor, las gafas de sol mitigan la flama, el viento desnuda los árboles frente a mi casa. Mi corazón está en cueros. Un día de mayo, aún con aroma a romero. Aunque huelo al desodorante Happy. No hay casi nadie por la calle, escucho Madonna en el mp3. No puedo evitar recordar. Cierro los ojos. Por delante un cruce, el duro asfalto y la eterna espera.
Etiquetas: gay
PUENTES
Los primeros metros temporales del puente los pasé el miércoles de vísperas festivas paseando por el centro y disfrutando del sol de la tarde acompañado de una temperatura estupenda y un ambiente primaveral muy agradable. Me gustan los días así.
Aproveché para acercarme hasta la recién inaugurada Feria del Libro. Prefiero ir a una hora en la que poca gente la frecuenta para así poder ver bien los distintos volúmenes expuestos. Con demasiados visitantes se hace una cuestión realmente complicada..
Reconocí entre los firmantes a Luis del Val, fui testigo de la labor de unos colegas que hacían emisión en directo de un programa para Canal Sur TV y otro de Radio Sevilla, visité todos los expositores, recogí un buen número de separadores de páginas y catálogos, para finalmente dejarme sorprender por un espectáculo infantil que protagonizaba un pirata.
Aprovechando el 10% de descuento me traje, por apenas 6 euros, un libro de relatos breves de Mario Benedetti. Ya he confesado por aquí lo mucho que me gusta su poesía, la he compartido con cuantos se acercaron a este diario indiscreto en numerosas ocasiones tras descubrirlo de la mano de aquel video sobre el Orgullo de hace dos años y que tanto me ayudó en mi evolución. Sin embargo nunca leí prosa suya y me apetecía bastante. Me está encantando.
De regreso a casa paré en el DIA para pillar algunas cosas con las que llenar el frigorífico. Entre otras un paquete de helados Mágnum, que con esto de las altas temperaturas es como si se adelantara la temporada de verano y ya apetecen. Esta vez no me pilló Koeps en medio de la compra como el otro día, llamando desde El Retiro. Tengo que pasarme por allí la próxima vez que vaya a Madrid.
Con quien sí hablé por la noche fue con Chequebó. Mantuvimos una intensa conversación sobre relaciones personales, sus últimas experiencias, lo complicado del amor... mas recuerdos que añadir a los del post anterior.
Y antes de dormir de nuevo momento sensible -osea, llorón- motivado por la visión de El club de la buena estrella. Vaya racha que llevo...
Los siguientes tramos del puente empezaron el jueves a mediodía. El 1 de mayo se presentó con sol y buenísima temperatura, estupendo para ir a la playa, cosa que me habría encantado hacer si hubiera tenido con quien ir, claro.
Por la tarde quedé con un par de nuevos amigos, David y Antonio, en el Starbucks de Puerta Jerez, donde aproveché un ratito para tomar el sol. Después atravesamos un animadísimo centro en busca de la heladería La Fiorentina. Sí, amigos, cayó el primer helado: limón con hierbabuena y flor de azahar. Empezamos pronto. Y eso que se me pasó el Día del helado gratis de Ben & Jerry.
Luego paseo por el río y como un bucle recuperamos el trayecto Puerta Jerez-Avenida para desembocar en una exposición sobre Medio Ambiente habilitada en la Plaza de San Francisco, donde se ven unas curiosísimas esculturas de animalitos de Chiqui Díaz, y la cercana Feria del Libro en la Plaza Nueva. Allí se incorporó Mikgel con quien tomamos un refresco en el Trajano. Lástima no haber podido acompañarlo al teatro, con lo que según él me iba el título de la obra “Mejorcita de lo mío”... ¿cómo estuvo, chulo?.
Al poco de irse él nos marchamos los demás. Camino del Metrocentro me tropiezo con el hermano de Shiquillo y su novia y un poco mas tarde con mi pandilla de homófobos “favoritos” y un antiguo amigo del curro al que hacía que no veía. Vaya día de encuentros casuales. Es lo que tiene la tan céntrica Feria del Libro, que todo el mundo en un día festivo le da por irse allí. Y justo antes de subirme al tranvía, me topo con un colega de la Tv local, Fernando Haldón, muy guapo con el pelo corto.
Ahora que me lo he dejado larguito estoy viendo que la tendencia mas frecuente es la contraria, claro que aún nos queda el chico del cartel que anuncia el whisky Jameson. De todas formas cuando el AVE me lleve en las vacaciones a Madrid (si es que consigo sacar billetes porque la página de RENFE está imposible) me parece que mi Dalila interior habrá actuado.
Sea como fuere, aunque no me rape como hace dos veranos, creo que tras un año sin cortármelo es hora de volver a mi habitual aspecto de pelo corto. Después de todo el pelo largo no me traído mucho éxito entre los tíos, precisamente. Claro que el corto tampoco me va a suponer mucho cambio en eso, me temo. En fin, se aceptan sugerencias...
Oliver me llamó para interesarse por mi salud, no anda muy buena últimamente. Me tienen que hacer pruebas. Espero no sea nada demasiado serio. Vaya rachas...
Los siguientes tramos del puente hasta el domingo coinciden prácticamente en lo mismo, aquello que cantaba Paulina: ni uuuuuna sola llamadaaaaaa....ni gestos ni miradaaaaas...
Osea, mucho aburrimiento, algo de gym, un par de compras para llenar la despensa, su poquito de TV, su mucho de Internet, y bastantes pelis: Los productores, Punto de mira, Desde Rusia con amor y Troya entre otras. También Grandes esperanzas, en la versión moderna de la historia de Dickens que dirigió Alfonso Cuarón. Esta vez no lloré.
Pasé bastante tiempo leyendo blogs. No comento mucho últimamente, lo confieso, aún no tengo claro muy bien porqué. Sí se lo que me gusta e interesa, lo que me engancha y apasiona. Soy incapaz de no emocionarme con las vivencias e historias que mas o menos actualizan Sergio, Edu, Javi, Enric, David, Jaimito, Diego, Jose, Luis, y Carlitos: mis imprescindibles. Me gusta saber especialmente de ellos, aunque me acerco a lo que otros muchos cuentan, como me alejo también de varios otros. Esto de los blogs acaba por convertirse en espejito, espejito... de la realidad.
En resumen: El puente se quedó mas bien en una pasarela. Y no la de Supermodelo, precisamente. Y eso que me he reído con lo de la niña de Balenciaga...
Resaltar la vuelta a casa de Dik, con el que coincidí por Messenger. No fue la única coincidencia pero sí la única conversación, muy agradable, por supuesto.
Ando en pleno estado de ansiedad. Lo noto porque me da por comer. Y he comprado unas palmeras de chocolate en Alcampo que están de muerte...
Hoy no pude evitar acordarme de mi madre.
También me acuerdo de otras cosas. Y de otras personas. Hasta me enfada o me duele pensar en otras. Es lo que tienen las pasarelas cerebrales. Por no hablar de las pajas... mentales.
Debería esforzarme mas. Pero ando... emocionalmente anémico.
La próxima vez que postee os va a sorprender lo breve del asunto.
Después de todo, si eres listo, en medio de tanta verborrea literaria verás que no tengo mucho que decir, ¿no?
Aproveché para acercarme hasta la recién inaugurada Feria del Libro. Prefiero ir a una hora en la que poca gente la frecuenta para así poder ver bien los distintos volúmenes expuestos. Con demasiados visitantes se hace una cuestión realmente complicada..
Reconocí entre los firmantes a Luis del Val, fui testigo de la labor de unos colegas que hacían emisión en directo de un programa para Canal Sur TV y otro de Radio Sevilla, visité todos los expositores, recogí un buen número de separadores de páginas y catálogos, para finalmente dejarme sorprender por un espectáculo infantil que protagonizaba un pirata.
Aprovechando el 10% de descuento me traje, por apenas 6 euros, un libro de relatos breves de Mario Benedetti. Ya he confesado por aquí lo mucho que me gusta su poesía, la he compartido con cuantos se acercaron a este diario indiscreto en numerosas ocasiones tras descubrirlo de la mano de aquel video sobre el Orgullo de hace dos años y que tanto me ayudó en mi evolución. Sin embargo nunca leí prosa suya y me apetecía bastante. Me está encantando.
De regreso a casa paré en el DIA para pillar algunas cosas con las que llenar el frigorífico. Entre otras un paquete de helados Mágnum, que con esto de las altas temperaturas es como si se adelantara la temporada de verano y ya apetecen. Esta vez no me pilló Koeps en medio de la compra como el otro día, llamando desde El Retiro. Tengo que pasarme por allí la próxima vez que vaya a Madrid.
Con quien sí hablé por la noche fue con Chequebó. Mantuvimos una intensa conversación sobre relaciones personales, sus últimas experiencias, lo complicado del amor... mas recuerdos que añadir a los del post anterior.
Los siguientes tramos del puente empezaron el jueves a mediodía. El 1 de mayo se presentó con sol y buenísima temperatura, estupendo para ir a la playa, cosa que me habría encantado hacer si hubiera tenido con quien ir, claro.
Por la tarde quedé con un par de nuevos amigos, David y Antonio, en el Starbucks de Puerta Jerez, donde aproveché un ratito para tomar el sol. Después atravesamos un animadísimo centro en busca de la heladería La Fiorentina. Sí, amigos, cayó el primer helado: limón con hierbabuena y flor de azahar. Empezamos pronto. Y eso que se me pasó el Día del helado gratis de Ben & Jerry.
Luego paseo por el río y como un bucle recuperamos el trayecto Puerta Jerez-Avenida para desembocar en una exposición sobre Medio Ambiente habilitada en la Plaza de San Francisco, donde se ven unas curiosísimas esculturas de animalitos de Chiqui Díaz, y la cercana Feria del Libro en la Plaza Nueva. Allí se incorporó Mikgel con quien tomamos un refresco en el Trajano. Lástima no haber podido acompañarlo al teatro, con lo que según él me iba el título de la obra “Mejorcita de lo mío”... ¿cómo estuvo, chulo?.
Al poco de irse él nos marchamos los demás. Camino del Metrocentro me tropiezo con el hermano de Shiquillo y su novia y un poco mas tarde con mi pandilla de homófobos “favoritos” y un antiguo amigo del curro al que hacía que no veía. Vaya día de encuentros casuales. Es lo que tiene la tan céntrica Feria del Libro, que todo el mundo en un día festivo le da por irse allí. Y justo antes de subirme al tranvía, me topo con un colega de la Tv local, Fernando Haldón, muy guapo con el pelo corto.
Ahora que me lo he dejado larguito estoy viendo que la tendencia mas frecuente es la contraria, claro que aún nos queda el chico del cartel que anuncia el whisky Jameson. De todas formas cuando el AVE me lleve en las vacaciones a Madrid (si es que consigo sacar billetes porque la página de RENFE está imposible) me parece que mi Dalila interior habrá actuado. Sea como fuere, aunque no me rape como hace dos veranos, creo que tras un año sin cortármelo es hora de volver a mi habitual aspecto de pelo corto. Después de todo el pelo largo no me traído mucho éxito entre los tíos, precisamente. Claro que el corto tampoco me va a suponer mucho cambio en eso, me temo. En fin, se aceptan sugerencias...
Oliver me llamó para interesarse por mi salud, no anda muy buena últimamente. Me tienen que hacer pruebas. Espero no sea nada demasiado serio. Vaya rachas...
Los siguientes tramos del puente hasta el domingo coinciden prácticamente en lo mismo, aquello que cantaba Paulina: ni uuuuuna sola llamadaaaaaa....ni gestos ni miradaaaaas...
Osea, mucho aburrimiento, algo de gym, un par de compras para llenar la despensa, su poquito de TV, su mucho de Internet, y bastantes pelis: Los productores, Punto de mira, Desde Rusia con amor y Troya entre otras. También Grandes esperanzas, en la versión moderna de la historia de Dickens que dirigió Alfonso Cuarón. Esta vez no lloré.
Pasé bastante tiempo leyendo blogs. No comento mucho últimamente, lo confieso, aún no tengo claro muy bien porqué. Sí se lo que me gusta e interesa, lo que me engancha y apasiona. Soy incapaz de no emocionarme con las vivencias e historias que mas o menos actualizan Sergio, Edu, Javi, Enric, David, Jaimito, Diego, Jose, Luis, y Carlitos: mis imprescindibles. Me gusta saber especialmente de ellos, aunque me acerco a lo que otros muchos cuentan, como me alejo también de varios otros. Esto de los blogs acaba por convertirse en espejito, espejito... de la realidad.
En resumen: El puente se quedó mas bien en una pasarela. Y no la de Supermodelo, precisamente. Y eso que me he reído con lo de la niña de Balenciaga...
Resaltar la vuelta a casa de Dik, con el que coincidí por Messenger. No fue la única coincidencia pero sí la única conversación, muy agradable, por supuesto.
Ando en pleno estado de ansiedad. Lo noto porque me da por comer. Y he comprado unas palmeras de chocolate en Alcampo que están de muerte...
Hoy no pude evitar acordarme de mi madre.
También me acuerdo de otras cosas. Y de otras personas. Hasta me enfada o me duele pensar en otras. Es lo que tienen las pasarelas cerebrales. Por no hablar de las pajas... mentales.
Debería esforzarme mas. Pero ando... emocionalmente anémico.
La próxima vez que postee os va a sorprender lo breve del asunto.
Después de todo, si eres listo, en medio de tanta verborrea literaria verás que no tengo mucho que decir, ¿no?
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