DONDE EL CORAZÓN TE LLEVE
El armario abierto muestra las CONFESIONES A UN DIARIO INDISCRETO
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El ejemplo de algunos me han hecho ver que otra vida es posible. Aunque me resulte difícil encontrarla continúo mi búsqueda con la esperanza de llegar a ser algún día tan feliz como ellos. Para empezar nada mejor que dejarnos llevar hacia donde el corazón nos lleve. Sois ya los que os pasais por aqui... Web Site Counter
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VALENCIA (I)
Tras el concierto de Madonna en el Estadio Olímpico, Orlando y yo nos fuimos a tomar unas cervecitas al Antique, una disco muy pija de Sevilla, de esas con mucha cola para acceder y en la que no te dejan entrar si llevas deportivas o no le caes bien al gorila-portero de turno.
No tuvimos que pagar nada gracias a los flyers del foro de Divina Madonna, quizás de las páginas mas visitadas por ambos durante todo el mes de julio. Llegamos prontito y nos encontramos poco ambiente gay, aunque se fue animando conforme avanzaba la noche. Acabó por llenarse. Y eso que de fiesta de Madonna tenía poco. Poco después de ver las maniobras acuáticas de un gogo-sireno de cuerpazo 10 decidimos marchar a casa para descansar, pues al día siguiente volábamos hacia Valencia a mediodía.
El vuelo fue agradable, a pesar de los nervios lógicos teniendo en cuenta lo reciente del accidente de Spanair en Barajas y que era mi primer vuelo. Lo peor fue el despegue, con mi corazón a galope. Pero estar en el aire, las vistas, y la rapidez y comodidad del avión de Vueling estuvieron chulos y apenas me percaté del aterrizaje.
De modo que una vez superado el trance -tras años de trauma- creo que repetiré. Ya no tengo excusa para ir a ver a Juanjo a Canarias. Eso sí, agradecería un compañero de viaje, pués aún no estoy seguro de ser capaz de envalentonarme yo solito. Por lo menos que si hay turbulencias tenga a quien agarrarme, ¿no?.
Llegados a la capital del Turia (río que no vi en ningún momento con eso de haber desviado su cauce por el tema de las riadas) nos trasladamos hasta el centro en metro. Y aún no se cómo lo conseguimos porque no he visto un metro mas raro en mi vida. Eso de que por una misma vía haya mas de una línea, cada una de un color, y no sepas si un tren pasa por una estación u otra, vamos, es que no hay por donde cogerlo. Menos mal que el metro que estrenamos en Sevilla el próximo 20 de diciembre es como el de Madrid, por el que mas o menos te puedes mover sin mucho lío. Bueno, por lo visto, va a ser hasta mas moderno, como el de Londres o París, con sistemas de puertas de seguridad al andén y todo. Que pijos somos...
Llegamos al hotel Venecia, en plena Plaza del Ayuntamiento, donde hacen la famosa mascletá, y tras dejar las maletas e inspeccionar la habitación triple y el baño -que nos pareció bastante bien para el precio que tenía- salimos en busca de un lugar para comer, cerca ya de las 5 de la tarde. Los amables recepcionistas del hotel nos indicaron la situación de un VIPS en una calle cercana. Allí degustamos platos de su rica y socorrida carta regados con cervecitas, y sin olvidar nuestro habitual e inevitable postre de chocolate.
Tras la comida dimos una vueltecita por el centro de Valencia y nos encantó. Sus calles nos recordaron mucho a Sevilla, el ambiente y temperatura era agradable, y se notaba la presencia de mucho turista y bastantes compañeros de gremio venidos al concierto.
Tras un breve descanso en el hotel para ducharnos y cambiarnos de ropa quedé en las puertas del hotel con Chequebo. La verdad es que tenía una enorme curiosidad por verle en persona.
Casi desde el principio de nuestras respectivas aventuras blogueras nos habíamos interesado por lo que contábamos en nuestras respectivas bitácoras dejando el consabido comentario. Como es habitual acabamos intercambiando direcciones de Messenger, y con el tiempo, números de teléfono móvil e incluso los de casa. Al final, hemos acabado hablando periódicamente. Afortunadamente no ha sido de los que les abres tu corazón y luego desaparecen.
En la distancia compartimos inquietudes, buenos ratos, malos momentos, preocupaciones, su salida del armario, mi estado de ánimo durante todo el tiempo que duró la relación con Orlando, mi depresión posterior cuando está terminó, sus correrías, su enamorarse... en fin, lo normal entre buenos amigos, aunque sea en la distancia. Es tan importante no solo poder contar sino también saber escuchar... y es tan difícil dar con alguien que te escuche y a quien contar, con quien tener empatía, complicidad y entendimiento sin que acabe por darte la espalda... que una persona así es de agradecer encontrar.
Temía que en persona fuera distinto, pero ese temor no tenía razón. Chequebo resultó ser un ser cálido y entrañable, muy buena gente, desprendido y simpático. Tuve la sensación de estar con alguien que conociera de toda la vida. Y encima hizo buenas migas con Orlando que, con su carácter aparentemente serio, no siempre es bien entendido de primeras. Al final hicimos un buen trío (sin sexo) recorriendo las calles de Valencia durante los días de nuestra estancia por aquellos lares.
Tras las presentaciones de rigor, y tomar un refresquito, dimos un paseo por lo mas céntrico de la capital y anduvimos por El Carmen, para echar una primera vista al barrio mas alternativo y gay por donde repetiríamos mas veces.
Cenamos unos ricos y originales bocadillo en La Xirgu, con mas cervecitas y de nuevo postre de chocolate, intentamos una copita por la zona pero nos apetecía sentarnos y estaba todo bastante lleno. Tras un pequeño incidente con un antipático camarero del Café de la Seu, al que me empeñe en ir pues había oído hablar de ese local, y que no nos permitió sentarnos (evidentemente me negué ya a volver al susodicho, vaya decepción), acabamos en una terraza bastante maja, el Trapezzio. Me resultó curioso coincidir con unos chicos que entraron en el VIPS poco antes de salir nosotros y luego vimos por las calles del Carmen. Si es que la cabra tira al monte...
Era bien entrada la noche y, de vuelta al hotel, la Plaza de la Reina presentaba una animación tremenda, con las calles de alrededor muy concurridas para ser miércoles. Aún nos preguntamos si sería fruto de la llegada de madonnianos como nosotros.
Al día siguiente intentamos descansar bastante antes de levantarnos, pero me desperté antes de lo previsto debido al excesivo ruido que hacía el personal de limpieza y mantenimiento en el pasillo del hotel, que perdió muchos puntos.
A mediodía dimos una vueltecita por la Plaza de Toros, la Estació del Nord y la Plaza de España, antes de comer de menú en un bar de la zona y pillar luego el metro y el cercanías que nos llevaría hasta Cheste. La verdad es que fue lo único a resaltar de buena organización en toda la jornada, un 10 para RENFE y Metro Valencia. Fuimos sentados en todos los trayectos y sin problemas para ir o regresar (cosa que me preocupaba).
Lo malo vendría después. Cheste fue lo peor. No hubo organización. Pero yo iba ilusionada como una quinceañera, estaba feliz por la compañía, y muy a gusto y cómodo con la experiencia. Nunca había vivido un concierto así, de esas dimensiones. El de Sevilla fue bien distinto, más cómodo, con asiento reservado. El de Cheste suponía estar a pie de pista y luchar por una buena situación dentro del que llaman golden circle. Y verme en aquella situación me hacía gracia. Desde luego si no es por Orlando jamás lo habría experimentado. Fue increíble.
Tras un rato de cola al sol conseguimos pasar un primer control y nos dirigimos a una zona donde intuíamos que podía estar el acceso de las entradas preferentes. Allí acabamos sentados en el suelo charlando con una chicas (nos pareció una pareja de bollitos) de Albacete, donde nos encontró Chequebo con sus amigos que iban a la parte de general y se fueron de cervecitas mientras nosotros aguantábamos la espera para pillar buen sitio.
Se hizo pesado y algo agobiante, hacinados entre tanta gente y con mucho calor. Orlando se me descubrió con una faceta de gitanito que me dejó sin habla, descamisado, con todo su pelito al aire, y haciendo de chico-anuncio echándose botellas de agua por la cabeza. Confieso que, mas que excitarme o remover los rescoldos del fuego del amor y el deseo nunca apagado, me dejó con las bragas en el suelo, con lo fino que es él... Pero era eso o lipotimia, así que a refrescarse tocan. Y yo no lo hice porque soy una señora mayor, pero me faltó el canto de un euro.
Los peores momentos llegaron cuando se abrieron las puertas y se produjo una avalancha. Acabamos apretujados para acceder al recinto, ni miraron la entrada, y tras lograrlo echamos a correr de la mano entre una estampida de similares.
En pleno sprint oigo decir a un típico graciosillo homófobo “mira como corren las máricas para coger sitio” sin percatarse que aquello era un maremágnum de personas de toda condición. Fue curioso encontrarnos, en plena carrera, con Chequebo (finalmente consiguió entrar antes que nosotros y es que estaba tan mal organizado y con una ausencia tal de indicaciones, que acabamos en la misma zona) quien se convirtió en nuestro ángel de la guardia y nos señaló por donde tirar para acceder a la zona preferente. Mas carreras y llegamos justo a tiempo de coger un sitio de privilegio, muy cerca del escenario y en una parte concreta bastante buena aconsejados por las chicas de Albacete. Aún nos preguntamos como consiguieron, entrado un segundo antes que nosotros, llegar tan pronto como para ponerse en primera fila. Tras saludarlas, nos dispusimos a esperar de nuevo un buen tiempo hasta que llegara la hora de empezar.
Tuvimos suerte también con los que nos rodeaban, el buen rollo imperaba por todas partes, se compartía agua, comentarios... Pude salir con mi pulserita verde para ir al baño, pero había tan pocos servicios que tarde en volver con los red bulls y agua para aguantar. Lo malo es que no llevábamos nada de comer.
Pasó el tiempo y por fin salió la telonera Robyn. Cuando quisimos darnos cuenta se había hecho la noche... se apagaron las luces... todo se hizo expectación... estábamos a escasos metros de la pasarela, muy cerca del escenario... y empezó el juego...


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Comentario:
anda... por duplicado...

Besos.
 
Comentario:
Que ganas tenía de volver a leerte, si si si, necesito leerte...

Y esta vez, podré comparar esa imaginación y la realidad.

Aissss!!!! sigo emocionado por todo.

Manu, eres genial, como ya me imaginaba, gracias por todo, como siempre...

Ah! y q sepas q tienes muy buen ojo, como estáaaaaaaaaaaá!!!! ajajajajaja

Bueno, espero ansioso, la segunda parte.

Ah! no digas que el concierto fue una mierda...la organización fue lo peor pero lo peor, a nivel de productora, pero la organización exterior, a nivel de organismos públicos fue de primera, se ha conseguido superar el gran desastre del concierto de héroes, pero, en el interior del recinto fue lo peor de lo peor.

Menos mal que con el contacto que tenía, pudimos disfrutar de barra libre, que eso se puede decir, hombre!!! que lo sepa el mundo...jajajajajaajajajaja

Y si, yo tb me quedé sorprendido con el "gitanillo" que lleva dentro tu Orlando, jamás me lo hubiera imaginado después de la noche anterior, aissss, Madonna!!! lo que hace hacer a algunos!

Genial, me lo pasé genial!!

¿cuando repetimos abuela?

un abrazo grandísimo
No