Cutre Sark
28/8/2004
El capitalismo avanza, amigos, qué digo avanza, el capitalismo hace años que se instaló en nuestras vidas como algo contra lo que no se puede hacer frente; es triste lo sé, pero lo importante es tener las ideas claras y alzar la voz cuando no sea del agrado y respeto que nos merecemos.
Sin más preámbulos voy a hablaros de unos de estos problemas que crea la nueva sociedad neoliberal o como la quieran llamar. Una de las formas que tiene el capitalismo de combatir la disidencia y la absorción. Absorben modas, formas de vestir, de pensar, de peinarse, música, cultura, ideas... Hace unos años hacerse una cresta era un modo de rebelarse contra la sociedad y pretender salir de ella y de sus normas; hoy en día es uno de los símbolos del hombre "metrosexual", que no es que tenga un miembro muy grande como algunos ignorantes pensamos en su momento, no, es que es el hombre del 2000; se peina, se cuida, se depila, se echa cremas, es amanerado y en cierto modo afeminado (no lo digo como crítica ya que corresponde al estereotipo también de clase capitalista que se tiene de la mujer). Los Sex Pistols nacieron como el grupo punk contra el poder cantando cosas como "yo soy la anarkía" o "dios salve a la reina" y rápidamente fue absorbido por el capitalismo confundiendo moda con antimoda (hay quien dice que desde sus inicios ya fueron una invención de la moda capitalista, y viendo como tocaba el bajo Sid Vicious no me extrañaría). Todo lo absorbe esa rata capitalista y lo transforma en moda y nos lo vende mucho más caro; lo mejora dirán algunos, lo estropea digo yo.
Y dentro de todo esto y adonde yo quiero llegar se encuentra el Cutre Sark, nombre técnico del conocido por todos "Garrafón", que inunda la noche madrileña (y por extensión española) en estos tiempos obscuros. Hace unos años salir a tomar unas copas era algo común que toda la juventud comenzaba a hacer; pronto los típicos tocawebos (con perdón) comenzaron a decir que si el alcohol es una droga, que si los efectos secundarios... No quiero con esto decir que sea nada bueno, ni que sea un ejemplo para la juventud, pero por lo menos no lo hagan peor. Yo me pregunto ¿Si es tan malo porqué no lo prohíben?¿Acaso el gobierno permite que se vendan productos nocivos para el ser humano? La respuesta a esta última pregunta es sí, y a la primera es que el dinerito que se embolsa el estado al año gracias al impuestos sobre bebidas alkohólikas forma parte de un porcentaje importante del PIB.
Bien, sigo con la historia del Garrafón. Poco a poco el precio de las copas en los garitos fue subiendo por la rápida expansión del fenómeno "salir de copas"; por lo que la gente de una clase social más baja tuvo que inventarse el "Botellón" (otro fenómeno que no tardó en absorber y eliminar el capitalismo) por el que los jóvenes nos íbamos a un parque y nos bebíamos las copas a un precio razonable; te las echabas tú, y te lo montabas tú. Paralelamente a esto los bares seguían llenándose de gente que por su nivel adquisitivo podía consumir cierto número de bebidas a un incierto precio en un bar, sin frío, sin lluvia y con música. Entonces llegó la policía del PP. Dijeron que hacíamos ruido, y lo hacíamos, dijeron que ensuciábamos, y lo hacíamos... pero lo que no nos dijeron es que ya no ganaban tanto dinero los bares y discotecas porque la gente se emborrachaba en el parque y bailaba sin consumir en la disco. Y lo que por supuesto no nos dijeron era el precio de las copas en los bares. Bien, volvimos a los garitos, y nuestra sed de alcohol (es altamente adictivo) nos hizo invertir nuestros deshonrosos sueldos en nuestras copas. Dependiendo de la zona de Madrid, he estimado que la media de una copa en la noche madrileña es de unos 6€, mil de las antiguas pesetas, y a un bar le debe costar la botella unos 7 u 8€, por lo que más o menos cada vez que pides una copa pagas una botella de la que sacarán unas 13 o 14 consumiciones, sin contar la coca (cola, no penséis mal), el hielo y el vaso (y la camarera que eso también se paga); así que cada dos copas que te tomas pagas una botella. Es injusto, no quiero participar en su negocio (no vuelvo a beber, jaja).
Pero hasta aquí todo entre en el juego de la maquinaria estatal capitalista, sin embargo un nuevo fenómeno asombra a propios e impropios: las resacas cada vez son más grandes, al igual que las borracheras ¿nos hacemos viejos?- no, es el garrafón. Bebida compuesta de etanol y algún derivado químico similar a un laxante que provoca desequilibrios, vómitos, rupturas de parejas, uniones desastrosas, pérdidas de virginidad y por supuesto dolores de cabeza y cagaleras continuadas. Es una vergüenza que nos cobren 6€ por una copa, pero aun mucho más si encima lo que nos venden ni siquiera es lo que pedimos. Si tu vas a un supermercado y te compras una botella de Cutty Sark, tienes ciertas garantías de lo que bebes, sin embargo si lo pides en un bar, aparte de pagar los mismo que por una botella, no sabes lo que te venden y no sabes que efectos puede llegar a tener sobre tu cuerpo. Un amigo muy comunista diría que entra dentro de un juego político por el cual al estado le conviene que estemos en el baño con cagalera nuestro día libre en vez de estar pensando en cosas de este tipo; yo no sé si será eso, solo sé que hoy me he levantado en un estado lamentable, me dolía todo (no pienso decir la de veces que he visitado al señor roca) y ni siquiera tengo hambre; a lo mejor un chute de heroína me hubiese sentado mejor, no lo sé, ni quiero; pero me da la impresión de que nos están matando con el garrafón, es un veneno y encima pagamos por ello, y mucho. Yo digo no al garrafón, ¡Viva el Kalimotxo! y ¡Viva el Botellón!
El capitalismo avanza, amigos, qué digo avanza, el capitalismo hace años que se instaló en nuestras vidas como algo contra lo que no se puede hacer frente; es triste lo sé, pero lo importante es tener las ideas claras y alzar la voz cuando no sea del agrado y respeto que nos merecemos.
Sin más preámbulos voy a hablaros de unos de estos problemas que crea la nueva sociedad neoliberal o como la quieran llamar. Una de las formas que tiene el capitalismo de combatir la disidencia y la absorción. Absorben modas, formas de vestir, de pensar, de peinarse, música, cultura, ideas... Hace unos años hacerse una cresta era un modo de rebelarse contra la sociedad y pretender salir de ella y de sus normas; hoy en día es uno de los símbolos del hombre "metrosexual", que no es que tenga un miembro muy grande como algunos ignorantes pensamos en su momento, no, es que es el hombre del 2000; se peina, se cuida, se depila, se echa cremas, es amanerado y en cierto modo afeminado (no lo digo como crítica ya que corresponde al estereotipo también de clase capitalista que se tiene de la mujer). Los Sex Pistols nacieron como el grupo punk contra el poder cantando cosas como "yo soy la anarkía" o "dios salve a la reina" y rápidamente fue absorbido por el capitalismo confundiendo moda con antimoda (hay quien dice que desde sus inicios ya fueron una invención de la moda capitalista, y viendo como tocaba el bajo Sid Vicious no me extrañaría). Todo lo absorbe esa rata capitalista y lo transforma en moda y nos lo vende mucho más caro; lo mejora dirán algunos, lo estropea digo yo.
Y dentro de todo esto y adonde yo quiero llegar se encuentra el Cutre Sark, nombre técnico del conocido por todos "Garrafón", que inunda la noche madrileña (y por extensión española) en estos tiempos obscuros. Hace unos años salir a tomar unas copas era algo común que toda la juventud comenzaba a hacer; pronto los típicos tocawebos (con perdón) comenzaron a decir que si el alcohol es una droga, que si los efectos secundarios... No quiero con esto decir que sea nada bueno, ni que sea un ejemplo para la juventud, pero por lo menos no lo hagan peor. Yo me pregunto ¿Si es tan malo porqué no lo prohíben?¿Acaso el gobierno permite que se vendan productos nocivos para el ser humano? La respuesta a esta última pregunta es sí, y a la primera es que el dinerito que se embolsa el estado al año gracias al impuestos sobre bebidas alkohólikas forma parte de un porcentaje importante del PIB.
Bien, sigo con la historia del Garrafón. Poco a poco el precio de las copas en los garitos fue subiendo por la rápida expansión del fenómeno "salir de copas"; por lo que la gente de una clase social más baja tuvo que inventarse el "Botellón" (otro fenómeno que no tardó en absorber y eliminar el capitalismo) por el que los jóvenes nos íbamos a un parque y nos bebíamos las copas a un precio razonable; te las echabas tú, y te lo montabas tú. Paralelamente a esto los bares seguían llenándose de gente que por su nivel adquisitivo podía consumir cierto número de bebidas a un incierto precio en un bar, sin frío, sin lluvia y con música. Entonces llegó la policía del PP. Dijeron que hacíamos ruido, y lo hacíamos, dijeron que ensuciábamos, y lo hacíamos... pero lo que no nos dijeron es que ya no ganaban tanto dinero los bares y discotecas porque la gente se emborrachaba en el parque y bailaba sin consumir en la disco. Y lo que por supuesto no nos dijeron era el precio de las copas en los bares. Bien, volvimos a los garitos, y nuestra sed de alcohol (es altamente adictivo) nos hizo invertir nuestros deshonrosos sueldos en nuestras copas. Dependiendo de la zona de Madrid, he estimado que la media de una copa en la noche madrileña es de unos 6€, mil de las antiguas pesetas, y a un bar le debe costar la botella unos 7 u 8€, por lo que más o menos cada vez que pides una copa pagas una botella de la que sacarán unas 13 o 14 consumiciones, sin contar la coca (cola, no penséis mal), el hielo y el vaso (y la camarera que eso también se paga); así que cada dos copas que te tomas pagas una botella. Es injusto, no quiero participar en su negocio (no vuelvo a beber, jaja).
Pero hasta aquí todo entre en el juego de la maquinaria estatal capitalista, sin embargo un nuevo fenómeno asombra a propios e impropios: las resacas cada vez son más grandes, al igual que las borracheras ¿nos hacemos viejos?- no, es el garrafón. Bebida compuesta de etanol y algún derivado químico similar a un laxante que provoca desequilibrios, vómitos, rupturas de parejas, uniones desastrosas, pérdidas de virginidad y por supuesto dolores de cabeza y cagaleras continuadas. Es una vergüenza que nos cobren 6€ por una copa, pero aun mucho más si encima lo que nos venden ni siquiera es lo que pedimos. Si tu vas a un supermercado y te compras una botella de Cutty Sark, tienes ciertas garantías de lo que bebes, sin embargo si lo pides en un bar, aparte de pagar los mismo que por una botella, no sabes lo que te venden y no sabes que efectos puede llegar a tener sobre tu cuerpo. Un amigo muy comunista diría que entra dentro de un juego político por el cual al estado le conviene que estemos en el baño con cagalera nuestro día libre en vez de estar pensando en cosas de este tipo; yo no sé si será eso, solo sé que hoy me he levantado en un estado lamentable, me dolía todo (no pienso decir la de veces que he visitado al señor roca) y ni siquiera tengo hambre; a lo mejor un chute de heroína me hubiese sentado mejor, no lo sé, ni quiero; pero me da la impresión de que nos están matando con el garrafón, es un veneno y encima pagamos por ello, y mucho. Yo digo no al garrafón, ¡Viva el Kalimotxo! y ¡Viva el Botellón!
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Me gusta tu blog, podrías continuarlo?
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