La 5ª Copa
20/9/2004
Las semanas pasan y cada una de ellas parece mucho mas dura que la anterior, una vez nos encontramos dentro del círculo vicioso que es la vida; sí viciosa, muy viciosa, parece que nos encontramos en una carretera directa al abismo. Hablo de levantarse el lunes a las 7 de la mañana, coger un metro abarrotado o morirse en un horrible atasco, ya sea en bus o en coche. Hablo del café de máquina automática y de ir al baño corriendo, de ir a clase y después a trabajar; de estudiar en casa, de cocinar, de hacer las camas, de sacar la basura, de pagar el teléfono, la luz, el agua, el gas... de aguantar todas esas cosas y muchas peores que no pienso nombrar. Es duro, lo sé, aunque hay gente mucho peor, pero no quiero referirme a esos tremendismo tan dados en esta página, hoy os quiero comentar algo más cercano, el misterio de la 5ª copa.
La semana es difícil como ha quedado ampliamente demostrado, vale. Pero llega el fin de semana: ¡¡¡Ohhhhh!!! El fin de semana, ese oscuro objeto del deseo; todo el mundo espera para hacer las cosas el fin de semana:- ¿Oye quedamos pá tomar un café?- Sí, el fin de semana, que tendré más tiempo...- ¿Echamos un partido de fúrbol pá ver si bajamos las barrigas?- ...El fin de semana... - Señor Pérez necesito esos informes para mañana a primera hora... -El fin de semana- ...Decía algo señor Pérez - No, no nada. Vamos que el fin de semana, o más comunmente el finde, es ese espacio de tiempo para el que se destinan todo tipo de actividades que queremos hacer pero que nuestro jefe, padre, mujer, hijo o político no nos permite a lo largo de la semana; por ello esperamos a su fin... de semana. Pero llega el viernes y estás derrotado chico, no puedes ni moverte: -¿Sales esta noche?- El fin de .... digo no, no, que es que ayer estuve machacando unos informes y hoy estoy derrotao, mejor lo dejamos para el... sábado. - Tú tenías un huevo de cosas que hacer, eso es cierto; el fútbol, el café, la parienta, comer con tus padres, ver a esos amigos que no ves nuca, quemar tu oficina con tu jefe dentro (no que el fin de semana no está trabajando; bueno ni el finde ni el entre...)... bueno esas cosas que vas ideando a lo largo de la semana y que lo dejas pa´l final, como todo, y que luego no haces. Claro, el viernes duermes, un par de arrumacos y a sobar, ni peli ni hostias; el sábado amaneces a eso de las 2 de la tarde o así (porque empiezan los Simpsons y tu meta es ser como Hommer; bueno vale, siempre hay alguno que quiere ser como Flanders "Hola holita vecinitos...") Ya es tarde para a aparecer por casa de tus padres, y para ir a la de tus suegros ya ni te cuento; el café es para los madrugadores, así que decides desempolvar las botas de fúrgol e ir con los colegas a echar ese partidito. Comes a toda prisa, de congelado claro, dieta específica de todo soltero u hombre de resakas, te duchas, te cambias mientras oyes el último éxito de AC/DC, ya ha llovido, y te vas al campo. Es un ritual lo de AC/DC, no por otra cosa, no falla. Llegas y solo hay un par de colegas, los demás durmiendo la resaka, por lo que al final te echas las botas al hombro y te vas al bar a tomar unas cañas. Allí estás como en tu casa; tienes cerveza, un televisor con fútbol, un mesa, un par de sillas, los borrachos comunes, posters de tías guarras en la pared y por supuesto colillas y todo tipo de desperdicios comestibles por el suelo (solo para los que no tienen perro). Cañas y más cañas, tapas y más cañas hasta que te piras a casa un poco mareado. De nuevo te duchas (no se si todos sois tan higiénicos) y pones la caja tonta para oír de fondo, mientras haces la cena (pides un pizza), la salsa rosa esa... Total, que esa noche es la tuya; quedas con los colegas que han estado durmiendo la resaka todo el sábado, te engalanas como un Harrison Ford cualquiera y sales dispuesto a romper. Una vez reúnido el rebaño en el corral la noche se repite una y otra vez, más o menos igual que la semana entera: sueles ir a los mismo sitios en los que ves a la misma gente, pides el mismo garrafón, están los mismo camareros que lo único que saben de ti es donde vives porque han tenido que pedir un taxi para ti en varias ocasiones, y lo único que cambian son los precios. 1, 2, 3 y hasta 4 copas te caen allí seguro; esas son indudables. Te sientes bien, estás a gusto, ya no te acuerdas de tu jefe ni del zumbao que quería tomar contigo un café y mucho menos de tus padres a los que seguramente vayas a ver el domingo pá que te aguanten la resaka. Tras esa 4ª copa se encuentra el abismo que hay entre volverte a casa solo, borracho, derrotado, humillado y sin un duro, a volverte a casa, solo, derrotado, humillado y sin un duro; ufff!!!, difícil dilema. Es en ese momento cuando a alguien le suena el móvil o se le ocurre una idea cojonuda, un plan diferente y entonces decidís ir a otro lugar, entonces te rascas los bolsillos y ves que tu capital es bastante ínfimo, pero consigues reunir para una última copa y pronuncias las difíciles y posteriormente dolorosas palabras: "venga yo me apunto, nos tomamos aquí la penúltima y luego vamos". Ya está, ya la has cagado, ¿Qué más te da idiota? ¿Para qué quieres ir a otro sitio? Esa 5ª copa es la criminal, la que te emborracha, solo esa; habías mantenido tu reputación a su altura y ahora estás a punto de perder toda tu dignidad. Sí esa 5ª copa es la culpable de que a partir de ahí lo único que recuerdes al día siguiente, mientras estás en el baño durante horas, el de tus padres claro, sea la cantidad de chicas que te dijeron que no, la cantidad de veces que fuiste al cajero automático (porque claro, una vez te rascas el bolsillo pá la 5ª, las demás vienen del dinero de plástico), la de veces que intentaste meter mano a la novia de tu amigo, la de veces que le tiraste los trastos a un maniquí y la de jilipolleces que hiciste y dijiste, que parecían muy simpáticas y divertidas y que solo recordarás de esa manera el día que las olvides (qué será el sábado siguiente cuando las repitas).
Resumiendo, que la 5ª copa es la culpable de muchas rupturas de relaciones, discusiones entre amigos, parejas y desconocidos; la culpable de tu muy probable pobreza, de la resaka que te dura hasta el miércoles, de que tu jefe te parezca aún mucho más jilipollas de lo que en realidad es, de tus facturas de teléfono, de tu onanismo, de tu perversión... y de un montón de cosas más; sed conscientes de ello y tener mucho cuidado con esa 5ª copa que es la terrible, pero no os preocupéis por la 6ª,7ª,8ª,9ª y el resto pues esas ya no las recordarás, ya puede ser garrafón, lejía o ácido de batería, la disentería te la asegura la 5ª y a partir de ahí todo es un camino de rosas.
Las semanas pasan y cada una de ellas parece mucho mas dura que la anterior, una vez nos encontramos dentro del círculo vicioso que es la vida; sí viciosa, muy viciosa, parece que nos encontramos en una carretera directa al abismo. Hablo de levantarse el lunes a las 7 de la mañana, coger un metro abarrotado o morirse en un horrible atasco, ya sea en bus o en coche. Hablo del café de máquina automática y de ir al baño corriendo, de ir a clase y después a trabajar; de estudiar en casa, de cocinar, de hacer las camas, de sacar la basura, de pagar el teléfono, la luz, el agua, el gas... de aguantar todas esas cosas y muchas peores que no pienso nombrar. Es duro, lo sé, aunque hay gente mucho peor, pero no quiero referirme a esos tremendismo tan dados en esta página, hoy os quiero comentar algo más cercano, el misterio de la 5ª copa.
La semana es difícil como ha quedado ampliamente demostrado, vale. Pero llega el fin de semana: ¡¡¡Ohhhhh!!! El fin de semana, ese oscuro objeto del deseo; todo el mundo espera para hacer las cosas el fin de semana:- ¿Oye quedamos pá tomar un café?- Sí, el fin de semana, que tendré más tiempo...- ¿Echamos un partido de fúrbol pá ver si bajamos las barrigas?- ...El fin de semana... - Señor Pérez necesito esos informes para mañana a primera hora... -El fin de semana- ...Decía algo señor Pérez - No, no nada. Vamos que el fin de semana, o más comunmente el finde, es ese espacio de tiempo para el que se destinan todo tipo de actividades que queremos hacer pero que nuestro jefe, padre, mujer, hijo o político no nos permite a lo largo de la semana; por ello esperamos a su fin... de semana. Pero llega el viernes y estás derrotado chico, no puedes ni moverte: -¿Sales esta noche?- El fin de .... digo no, no, que es que ayer estuve machacando unos informes y hoy estoy derrotao, mejor lo dejamos para el... sábado. - Tú tenías un huevo de cosas que hacer, eso es cierto; el fútbol, el café, la parienta, comer con tus padres, ver a esos amigos que no ves nuca, quemar tu oficina con tu jefe dentro (no que el fin de semana no está trabajando; bueno ni el finde ni el entre...)... bueno esas cosas que vas ideando a lo largo de la semana y que lo dejas pa´l final, como todo, y que luego no haces. Claro, el viernes duermes, un par de arrumacos y a sobar, ni peli ni hostias; el sábado amaneces a eso de las 2 de la tarde o así (porque empiezan los Simpsons y tu meta es ser como Hommer; bueno vale, siempre hay alguno que quiere ser como Flanders "Hola holita vecinitos...") Ya es tarde para a aparecer por casa de tus padres, y para ir a la de tus suegros ya ni te cuento; el café es para los madrugadores, así que decides desempolvar las botas de fúrgol e ir con los colegas a echar ese partidito. Comes a toda prisa, de congelado claro, dieta específica de todo soltero u hombre de resakas, te duchas, te cambias mientras oyes el último éxito de AC/DC, ya ha llovido, y te vas al campo. Es un ritual lo de AC/DC, no por otra cosa, no falla. Llegas y solo hay un par de colegas, los demás durmiendo la resaka, por lo que al final te echas las botas al hombro y te vas al bar a tomar unas cañas. Allí estás como en tu casa; tienes cerveza, un televisor con fútbol, un mesa, un par de sillas, los borrachos comunes, posters de tías guarras en la pared y por supuesto colillas y todo tipo de desperdicios comestibles por el suelo (solo para los que no tienen perro). Cañas y más cañas, tapas y más cañas hasta que te piras a casa un poco mareado. De nuevo te duchas (no se si todos sois tan higiénicos) y pones la caja tonta para oír de fondo, mientras haces la cena (pides un pizza), la salsa rosa esa... Total, que esa noche es la tuya; quedas con los colegas que han estado durmiendo la resaka todo el sábado, te engalanas como un Harrison Ford cualquiera y sales dispuesto a romper. Una vez reúnido el rebaño en el corral la noche se repite una y otra vez, más o menos igual que la semana entera: sueles ir a los mismo sitios en los que ves a la misma gente, pides el mismo garrafón, están los mismo camareros que lo único que saben de ti es donde vives porque han tenido que pedir un taxi para ti en varias ocasiones, y lo único que cambian son los precios. 1, 2, 3 y hasta 4 copas te caen allí seguro; esas son indudables. Te sientes bien, estás a gusto, ya no te acuerdas de tu jefe ni del zumbao que quería tomar contigo un café y mucho menos de tus padres a los que seguramente vayas a ver el domingo pá que te aguanten la resaka. Tras esa 4ª copa se encuentra el abismo que hay entre volverte a casa solo, borracho, derrotado, humillado y sin un duro, a volverte a casa, solo, derrotado, humillado y sin un duro; ufff!!!, difícil dilema. Es en ese momento cuando a alguien le suena el móvil o se le ocurre una idea cojonuda, un plan diferente y entonces decidís ir a otro lugar, entonces te rascas los bolsillos y ves que tu capital es bastante ínfimo, pero consigues reunir para una última copa y pronuncias las difíciles y posteriormente dolorosas palabras: "venga yo me apunto, nos tomamos aquí la penúltima y luego vamos". Ya está, ya la has cagado, ¿Qué más te da idiota? ¿Para qué quieres ir a otro sitio? Esa 5ª copa es la criminal, la que te emborracha, solo esa; habías mantenido tu reputación a su altura y ahora estás a punto de perder toda tu dignidad. Sí esa 5ª copa es la culpable de que a partir de ahí lo único que recuerdes al día siguiente, mientras estás en el baño durante horas, el de tus padres claro, sea la cantidad de chicas que te dijeron que no, la cantidad de veces que fuiste al cajero automático (porque claro, una vez te rascas el bolsillo pá la 5ª, las demás vienen del dinero de plástico), la de veces que intentaste meter mano a la novia de tu amigo, la de veces que le tiraste los trastos a un maniquí y la de jilipolleces que hiciste y dijiste, que parecían muy simpáticas y divertidas y que solo recordarás de esa manera el día que las olvides (qué será el sábado siguiente cuando las repitas).
Resumiendo, que la 5ª copa es la culpable de muchas rupturas de relaciones, discusiones entre amigos, parejas y desconocidos; la culpable de tu muy probable pobreza, de la resaka que te dura hasta el miércoles, de que tu jefe te parezca aún mucho más jilipollas de lo que en realidad es, de tus facturas de teléfono, de tu onanismo, de tu perversión... y de un montón de cosas más; sed conscientes de ello y tener mucho cuidado con esa 5ª copa que es la terrible, pero no os preocupéis por la 6ª,7ª,8ª,9ª y el resto pues esas ya no las recordarás, ya puede ser garrafón, lejía o ácido de batería, la disentería te la asegura la 5ª y a partir de ahí todo es un camino de rosas.





