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El Arte de Vivir
Si duermo es por soñar contigo Que sino seguir viviendo Sería más de lo mismo.
Acerca de
EL LENGUAJE DEL ALMA Si del alma la Poesía Lengua ser podría, Sirvan estos versos Para decir lo que siento. En el fondo de mi alma La pasión ha tatuado El nombre de mi ama Con letras en dorado Que gracias a esta rima El sentimiento se ha expresado, El oro de tu nombre Las estrellas me han contado. Que te llamas Poesía Tú que me has guiado Por el camino de la vida Y el sendero enamorado. El sentimiento superior Por tu medio se ha narrado Con aroma de frescor Y la luz ha iluminado. Un verso sin Amor Como un jardín sin flor; Poesía, ser no sería De un poeta sin valor. Que las rimas son los versos Que canta el corazón, Por eso yo soy preso En la cárcel del Amor.
Sindicación
 
El Hambre de los Cobardes
Jamás dijo nadie que la vida fuese fácil, pero lo que tal vez nadie se atrevió a asegurar es que a veces la vida no es ni siquiera eso. Salgo de mi casa y miro las flores del patio, el rocío de la mañana se escurre por el canto de los pétalos; el frescor acaricia mi rostro, un día más en mi apacible y tranquila vida. Hoy no voy a quejarme de la prensa rosa, de la gente que no nos deja pasar bajo los toldos cuando llueve ni de las obras de ciudad, hoy mi vida es perfecta. No es que la seguridad social haya avanzado, ni que el transporte sea gratuito, ni si quiera ha bajado el paro y seguro que no ha acabado la guerra. Son las vísperas de las elecciones en EE.UU., lo sé, pero no voy a hablar de Bush ni de Kerry.


No, la vida no es sencilla, tenemos planes frustrados, ideas desechadas, relaciones rotas, exámenes suspendidos, trabajos infames, bares cerrados, músicos miserables y políticos tiranos; guerra, paro, drogas, inmigración, terrorismo, maltratos, sexismos, enfermedad, miseria y pobreza, y quién sabe que más problemas tiene y sufren las sociedades neoliberales en las que vivimos tú y yo. Nuestras vidas parecen oscuras, nadie nos escucha y nos tachan de locos por pedir la paz y la igualdad. Los antiguos valores por los que tanta gente murió han pasado al olvido, ya nadie grita eso de Libertad, Igualdad y Fraternidad; ni siquiera el valor fraternal tiene cabida en la sociedad de consumo; tanto ganas, tanto cuestas, tanto vales: este es el único valor seguro, y el dinero el único profeta al que siguen como borregos muchedumbres inmundas.



Pero no olvidemos lo que sí tenemos; si tenemos paro es porque hay trabajo, poco sí, pero lo hay; si la seguridad social es una lenta como sí sola es porque de hecho existe; si nuestro sistema educativo es penoso es porque lo tenemos y así con todo. Cuando tenemos un problema con nuestra novia no debemos olvidar que es porque la tenemos, y si estamos tristes es porque alguna vez hemos estado alegres; si nos sentimos solos alguna vez habremos gozado de una grata compañía y si añoramos la Libertad es porque quizá, aunque solo sea en nuestros sueños o en sus pesadillas, alguna vez existió.

Sin embargo mi recuerdo, poco generoso siempre, es para todos esos sitios donde la tristeza y la miseria reciben el nombre de normalidad; donde la basura y la pobreza es lo habitual; lugares perdidos que una vez al año aparecen en la televisión como ejemplo de lo que no debemos ser, de lo que pudimos ser y de lo que nos han salvado. Lugares estos donde no saben nada de nosotros, de nuestra felicidad y nuestros absurdos problemas; allí, en la cara “b” de la opulencia, no entenderían que se matase por petróleo; yo tampoco lo entiendo, pero al menos sé porqué. Sé porqué les masacran y no les dejan crecer, sé porqué arrasaron las tierras y ahora no le dan importancia, no existen, yo sí lo sé.



O tal vez no sepa nada y esté confundido, y todo esto sea solo un defecto de mi televisión por no haberla comprado en el Corte Inglés; quizá el no querer entrar en su juego haga que me haya vuelto loco y me haya imaginado un mundo paralelo, qué digo un mundo paralelo, un tercer mundo alejado del nuestro. Creo que he de poner los pies en la tierra, en mi tierra, esa que no es más que una, esa que es global y no tiene la necesidad de globalizarse para aprovecharse de los demás lugares que la forman; ese mundo, al fin y al cabo, que compartimos todos los habitantes del planeta, aunque algunos quieran robarlo para sí mismos y no duden en arrasar, asolar, arramplar, robar, mentir y matar o dejar morir para tener más que los demás. El mundo es mío, no de los Estados Unidos, el mundo es tuyo, y de él, y del otro, y de aquél, y de éste… el mundo es de todos.

Creo, como ya he dicho, que la vida no es fácil; pero si no es fácil es porque en algún momento, aunque sea cuando tenemos dos años, lo es. Mi recuerdo emocionado y tristemente impotente es para aquellos lugares donde no existió jamás la facilidad, ni la felicidad; donde el agua es un sueño del que fácilmente se despierta y la comida ni siquiera un recuerdo, porque jamás existió. Allí es fácil morir de un sarampión y sobrevivir gracias a los macarrones que se te pasaron en el frigorífico. Ellos no saben lo que es vivir, por eso la vida allí no es difícil, no hay vida; solo sufrimiento. Pero a pesar de todo esto y pese a que nunca estuve en un lugar de estos (no nombraré ningún país porque la lista de ellos es interminables, seguramente más larga que la de los países desarrollados, y no quisiera olvidar jamás uno de estos sitios), estoy seguro de que el coraje y el valor frente al sufrimiento que es la vida alguna vez podrán vencer a la injusticia de un mundo, que es solo uno, que pesa más del noroeste, y que precisamente por allí caerá, por donde más poder hay.
 
Comentario:
santo satán es un hombre del servicio de inteligencia español, el CNI
 
Comentario:
Patético. El autor está para ir a una consulta de psiquiatría rápidamente.

Un masón
 
Comentario:
La humanidad animal hace una simbiosis con la naturaleza. Ninguna autoridad la domina más que la naturaleza misma. Sin embargo, el humano civilizado produce lo artificial para sentir poder sobre la naturaleza, que se convierte en poder sobre sí mismo, sobre sus pasiones y emociones, sobre su animalidad, sobre su inconciente y su relación con lo otro. El instinto de socialización es propio de la naturaleza humana animal, el mutualismo inherente en las relaciones simbióticas de la naturaleza hace que el acto del animal humano sea espontáneo y natural, mientras que el acto “artificial” del humano civilizado sea condicionado por el poder y la dominación de su entorno. El poder sobre la naturaleza es un complejo psicológico de superioridad propio del hombre civilizado, que perdió su contacto con su animalidad natural por orgullo y vanidad. La falsa superioridad sobre el agua, el fuego, la tierra, el aire, las plantas y los animales, sirvió para que la civilización explotara a la naturaleza en su ambición de controlarla y dominarla para después DESTRUIRLA.

Por ejemplo, en Fort Nnox, la Reserva Federal del Tesoro de los EE.UU, se encuentra enterrado más del 80 % del Oro del mundo, que fue expoliado y fundido de las obras de arte de otros pueblos para solventar a los bancos de Wall Street. El oro simboliza para los alquimistas de la filosofía perenne la materia más “divina”, simboliza la forma más perfecta del espíritu humano, la piedra filosofal y elixir de la vida producen oro que es la puerta a la inmortalidad. Por algo todos los pueblos hacían sus obras de arte con oro como los indígenas de América, los pueblos egipcios, tibetanos, etc. excepto los “occidentales” que lo transformaron en elemento de intercambio económico y sobre todo símbolo de “poder”. En el transcurso de la historia se han realizado sanguinarias guerras por extraer, robar, expoliar (robar con el amparo de la ley) todo el Oro del mundo, sobre todo desde la colonia española e inglesa, el Oro quedó concentrado en algunas cajas fuertes de los Bancos en Suiza y en los EE.UU. Los multimillonarios tecnócratas, propietarios de las corporaciones multinacionales, tienen sus riquezas en los bancos de estos centros financieros respaldados por aquel inmenso arsenal de Oro. ¿Pero por qué “occidente” mira este elemento de la naturaleza con tanta codicia y ambición? En verdad el Oro es un elemento de la naturaleza que siempre fue considerado sagrado, pero la visión utilitarista y materialista de la civilización occidental, en el que la materia pierde su espiritualidad, el elemento Oro se degenera en simple utilidad y poder sobre la naturaleza, pierde así su carácter sagrado. Para el “occidental” común un reloj de oro simboliza riqueza y poder, por algo los gobernantes y los grandes empresarios dueños de los medios de producción y de comunicación, entre otros mafiosos y narcotraficantes, tienen sus manos llenos de anillos y relojes de oro. La relación del ser humano con este elemento de la naturaleza muestra su propia decadencia, ya no se hace obras de arte con oro, ahora el Oro está en los bancos centrales de cada país para mantener el poder sobre las estructuras sociales capitalistas en extrema pobreza para la mayoría y extrema riqueza para la minoría. El Oro, junto al uranio o el acero, sigue siendo una codicia por la cual se comete cualquier atrocidad por el afán de riqueza y por poder sobre otro ser humano y sobre la naturaleza.

En esta civilización nuestra relación con la naturaleza se deteriora cada día más: producimos desechos industriales por toneladas, arrojamos constantemente al aire gases venenosos que destruyen la atmósfera, vivimos en una sociedad de consumo materialista y decadente que degenera el espíritu humano, construimos armas bioquímicas y atómicas para la destrucción masiva, mantenemos el orden industrial capitalista global que asesina a millones por la pobreza en una guerra silenciosa pro-exterminio humano, el espíritu colectivo manipulado y controlado por los medios de comunicación, de la propaganda y del entretenimiento, el monopolio de las corporaciones farmacéuticas impiden que los precios de las medicinas genéricas estén al alcance de los más pobres, científicos sin conciencia juegan con la ingeniería genética para crear enfermedades y pestes negras en sus laboratorios como el Sida, la gripe aviar, el SRAS y usados como armas de guerra y genocidio ( esto no es nuevo ya que los ingleses esparcieron la viruela a los indígenas norteamericanos en su afán de colonización y exterminio). Ya existen nuevos mutantes nacidos de la clonación biotecnológica que desequilibra la armonía de la naturaleza, ya existen alimentos transgénicos como los tomates con genes de pescados consumidos por los seres humanos inconscientes de sus efectos secundarios, otros científicos enfermos mentales piensan aislar el gen de la vejez para alcanzar la inmortalidad sin tomar en cuenta que la muerte es tan natural como la vida, que experimentar con la muerte es jugar con la naturaleza y que puede provocar la muerte de todos. La ciencia positiva hiper-racionalista del hombre moderno devino en Hiroshima y Aushwitz, su conquista del planeta entero y del universo que nos rodea está destruyendo la naturaleza, cada día se necesita millones de barriles de petróleo para hacer andar a los vehículos e industrias en el mundo, la destrucción del medio ambiente está inherente en la máquina social. Las armas biotecnológicas y químicas de destrucción masiva de los EE.UU e Inglaterra son esparcidas en las guerras de Irak y Afganistán, desechos nucleares arrojados en satélites por la NASA hacia el espacio vuelven a caer en cualquier parte del globo terráqueo para causar más cáncer y pestes negras por todo el mundo. Así mismo toneladas de comida se arrojan al océano cada fin de año en los países ricos a causa de la sobre-producción, mientras que en los países pobres mueren diariamente 40.000 personas de hambre, de igual forma los bancos internacionales todavía cobran intereses de la Deuda Externa a los países pobres como buenos usureros, siendo los primeros responsables de este genocidio silencioso.

El planeta se ha convertido en una olla de presión a punto de estallar, es una bomba de tiempo cuya cuenta regresiva empezó hace mucho tiempo. Algunos escritores piensan que el apocalipsis mesiánico judeocristiano es diseñado por la plutocracia de la ultra-derecha cristiana (como el Opus Dei) y por la poderosa judeo-masonería (como la orden Illuminati), para dominar y exterminar a la humanidad. En verdad estas sectas son serviles a unas cuantas familias que tienen todo el poder y la riqueza mundial, dueñas de bancos internacionales y corporaciones, los señores del negocio de las armas y de las drogas, aquellos personajes que mueven los hilos de la política por tener el poder económico, los medios de comunicación, los juzgados, la educación, los agentes mundiales de la corrupción y el pillaje capitalista, quienes llegaron al poder mundial después de siglos de planificación histórica lleno de complots, conspiraciones e infamias. Han formado ya un Imperio Mundial y lo quieren mantener, los planes para hacer expediciones al planeta Marte por parte de los EE.UU sirve como muestra de que son el Imperio más poderoso de la historia. Pero todo Imperio debe caer y la lenta destrucción de esta civilización es inevitable. Los auto-atentados terroristas del 11 de Septiembre del 2001 en el corazón del Imperio son la antesala de una era de inestabilidad, guerra y caos. La brecha entre ricos y pobres se extiende cada día más y los seres humanos son usados como mano de obra barata, como esclavos manipulados por el industrialismo tecnocrático imperial. Pronto se extenderá el uso de celulares en todo el mundo y el dinero líquido desaparecerá para ser reemplazado por tarjetas de crédito y por último insertar a los seres humanos microchips para que se encuentren bien vigilados por los satélites imperiales.

Entropía significa que todo está en todo en perpetuo caos…mientras colaboremos con la máquina social, colaboramos con el Imperio, si saboteamos a esta máquina aceleramos su caída, no necesariamente se debe matar gente para cambiar el mundo, las ideas son la base de toda subversión.(www.santocaos.blogspot.com)
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