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El Arte de Vivir
Si duermo es por soñar contigo Que sino seguir viviendo Sería más de lo mismo.
Acerca de
EL LENGUAJE DEL ALMA Si del alma la Poesía Lengua ser podría, Sirvan estos versos Para decir lo que siento. En el fondo de mi alma La pasión ha tatuado El nombre de mi ama Con letras en dorado Que gracias a esta rima El sentimiento se ha expresado, El oro de tu nombre Las estrellas me han contado. Que te llamas Poesía Tú que me has guiado Por el camino de la vida Y el sendero enamorado. El sentimiento superior Por tu medio se ha narrado Con aroma de frescor Y la luz ha iluminado. Un verso sin Amor Como un jardín sin flor; Poesía, ser no sería De un poeta sin valor. Que las rimas son los versos Que canta el corazón, Por eso yo soy preso En la cárcel del Amor.
Sindicación
 
LA TRAGICOMEDIA DE MÁXIMO "MALA ESTRELLA"
Bueno, al igual que el verano pasado, y en vista del éxito que tuvo ya en aquel otro blog, de nuevo voy a publicar la famosa Tragicomedia de nuestro amigo Máximo Cándido, además aprovecho para avisaros de mi vuelta al paraíso informático en breve, por el momento os tendréis que conformar con esta historieta; si tenéis tiempo, que lo tenéis, leerla de verdadm si merece la pena o no juzgarlo vosotros mismo.

Me despido, buen verano; las escenas irán cayendo una o dos por semana, según me de...

ESCENA I:

Despacho de una comisaría del centro de Madrid. Máximo, director y autor teatral, se encuentra sentado frente a la mesa del comisario que habla por teléfono. Un par de sillas más, una bandera de España con el águila, un loro, un retrato del rey y el olor al humo del puro que fuma el comisario intendente completan la escena. Máximo parece nervioso y no deja de toquetear la mesa con las manos. El señor comisario intendente de la brigada centro cuelga y…


Comisario intendente:
Pues su problema es muy grave señor mío. ¿Cómo ha dicho que se llamaba usted? (suena el teléfono otra vez) Disculpe. (Al teléfono) ¡Hombre! Conchi, ¿Cómo estás?... Yo muy bien… ¿Ir al teatro?... ¿Desde cuando te gusta a ti el teatro?... ¿Qué estrenan una obra y van a ir todos los famosos? ¡Ah! Ya decía yo... Venga vale, a las ocho digo que te pasen a buscar en coche oficial… No, mujer, problema ninguno… no… (Casi susurrando) no, con mi mujer tampoco, ya te dejo que estoy muy ocupado. (Cuelga, de nuevo dirigiéndose a Máximo) ¿Y cuál dice usted entonces que es su problema?

El Loro:
¡Viva España!

Máximo:
Pues mire usted, como le iba diciendo… Que apelo a usted como último recurso para ver si puede hacer algo por nosotros. Mire… se que está muy ocupado, y que nosotros no significamos nada para usted, pero ya que mi padre y el de su señoría era amigos…

Comisario intendente:
Sea claro, haga el favor.

Máximo:
Pues eso…

(Entra un secretario con la camisa por fuera, síntomas de sudor y de llevar cinco cafés esa mañana; gafas, corbata floja y pelo engominado completan la planta)

Secretario:
Señor comisario, su mujer por la línea dos.

(Sale)

Comisario:
Disculpe señor… da igual. (Al teléfono) ¡Puri! Mira que te he dicho veces que no me llames al trabajo… ¿Ocupado? (A Máximo) ¿Dice que si estoy ocupado? (A Puri) No… esta noche no puedo, tengo mucho trabajo… ¿Al teatro? Imposible… de ninguna manera, tengo mucho trabajo… mañana tampoco, y ahora tengo que colgar. (Cuelga).


El Loro:
¡Viva España!

Comisario:
A ver, ¿Por donde íbamos?… ¿Me decía usted?

Máximo:
Pues a lo que vamos. Que apelando a que nuestros señores padres, que Dios tenga en su gloria, eran compañeros de clase allá por sus años de mocedades, y compartían varias aficiones como las de ir al teatro con sus señoras nuestras madres, que en buena Paz descansen…

(Entran violentamente dos agentes que traen a empujones a otros tantos chavales jóvenes encadenados con camisetas manifestantes. Ojos morados y pantalones rotos completan la escena volviendo a interrumpir la charla de Máximo que se pone aún más nervioso)

Máximo:
¡Por todos los dioses del Olimpo!

El Loro:
¡Viva España!

Un joven:
¡Cállate!

Un agente:
¡Cállate tú o te meto una guantá!

El otro joven:
¿Otra?

El otro agente:
Ven aquí hijo de… (Saca la porra y la levanta amenazadoramente)

Comisario:
¡Señores! Hagan el favor de mantener la compostura. Cada acción tiene su momento, y el despacho del señor comisario intendente no es el más indicado para ajustar las cuentas a dos desalmados. ¿Por qué me traen aquí a esta escoria?

El otro agente:
Son dos manifestantes.

El agente:
Con estos dos hacen ya 123 esta semana.

El otro agente:
No, Romanones, son 124; 121 más dos son 124.


El agente:
Sí, claro, señor inspector.
Comisario:
Bueno, ¿Y a mi qué? Como si son 125, al calabozo y ya está, como todos los manifestantes del país.

El otro agente:
Ya señor comisario, pero es que las obras de mejora y ampliación del metro nos han dejado con menos plazas en el calabozo.

Comisario:
¿Qué quiere usted decir?

Un joven:
Pues eso señor madero, que el aforo está completo.

Un agente:
(Le atiza con la porra al gamba del aforo en toda la entrepierna) ¡Toma por masón!

El Loro:
¡Viva España!

El otro agente:
Los calabozos están llenos señor comisario, ¿Qué hacemos con los manifestantes?

(Entra el secretario a la par que suena el teléfono y el agente empieza a atizar con la porra al otro joven, mientras en el suelo se duele del innombrable el primer menda del aforo. Máximo se pone aún más nervioso.)

El secretario:
El Ministro quiere hablar con usted.

Comisario:
¿El de Fomento?

El secretario:
No, señor comisario, el de guerra.

(Sale)

Comisario:
(Coge el teléfono) Señor Ministro… ¡Joder! ¡Puri! ¡Que te he dicho que no me llames más al trabajo!... ¡Que no hay teatros joder! (Cuelga)

El Loro:
¡Viva España!


Un joven:
¡Dígale al señor Ministro que se vaya… (Su frase se queda cortada por un nuevo porrazo)… a la guerra!
Comisario:
¡Llévense a estos dos gambas de mi despacho inmediatamente!

Máximo:
Señor comisario…

Comisario:
¡Y usted cállese un rato!

Un agente:
¿Quiere que le demos también a él?

Comisario:
¡Váyanse ya y hablen con el secretario!

(Salen los dos agentes corriendo a garrotazos a los dos manifestantes)

Comisario:
Lo mejor que puede hacer usted para resolver su problema es hablar con mi secretario, que ahora estoy muy ocupado.

(Entra el secretario)

Secretario:
Señor comisario intendente, que lo del señor Ministro mejor los dejemos para pasado mañana; lo de los dos gambas y los que nos vayan lloviendo durante la semana lo solucionamos con la comisaría Sur, lo de Conchi ya he mandado su coche oficial para que vaya a las ocho a recogerla, su mujer ha llamado y me ha pedido que le diga que se va a casa de su madre con los niños a pasar unas vacaciones para que pueda, así el señor comisario, descansar de ella un poco; pero hay un pequeño problema y es que no consigo que me cojan el teléfono en la compañía teatral.

Máximo:
Disculpe señor secretario…

(El secretario sale dando un portazo y sin cerciorarse de que Máximo, que se encontraba sentado, se dirigía a él)

Comisario:
Como verá, mi querido amigo, mi secretario lleva todos los problemas burocráticos y yo me encargo de la acción. Soy un hombre de acción como mi padre… y como el suyo. Así que lo mejor que puede hacer es hablar con el secretario, seguro que él puede ayudarle.




Máximo:
Señor comisario, me dirijo a usted como Tetis a Zeus para implorarle por salvar al fruto de mi creación, y lo hago por la amistad que unió a nuestros padres que como Ulises y Diómedes anduvieron siempre de correrías.


Comisario:
No sé a que se refiere usted, pero hable con mi secretario… y vuelva usted mañana que hoy está muy ocupado. (Se levanta y anda hasta la puerta abriéndola e invitando a Máximo a salir)

Máximo:
Señor comisario…

Comisario:
Ande, vuelva usted mañana y hable con el secretario, él sabrá como ayudarle. (Empuja levemente a Máximo, le saca del despacho y cierra de un portazo)

Comisario:
¡Por fin solo! (Coge el teléfono y marca un numero) ¡Puri…!

El Loro:
¡Viva España!
 
Comentario:
Estinado señor:
Sólo te escribía para darte la enhorabuena por lo que te ha dicho tu jefa.
Supongo que sabras ya lo mucho que vales pero nunca esta de mas que alguien te lo diga.
Mucha suerte y ánimo, pequeño gran sabio.
Julia
No