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El Aviador Vividor
Un poco de todo y de todo un poco
Sindicación
 
San Juan Bosco
Hoy es 31 de enero. Esta fecha quizás no represente mucho para tí, pero si te criaste en un colegio Salesiano, como es mi caso, representaba uno de los 3 días del año esperados con más deseo. El otro era el día de la patrona, María Auxiliadora (24 de mayo) y por supuesto el tercero, el de la excursión.

La excursión... no se devanaban mucho los sesos los del APA ni los profesores con eso de buscar un lugar interesante al que ir. Siempre al mismo. Que no es que tuviese nada malo la verdad, pero durante 11 años ir casi todos al mismo sitio... Yo creo que si te ponías en plan Sherlock acababas encontrando la lata de coca cola donde la habías dejado el año anterior. Eso gracias a Dios no pasa con los residuos orgánicos, porque si no...

Bueno, cambiemos el tema y volvamos al original. Hoy es el típico día que viene a la mente con buenos recuerdos. Ese croasán de chocolate a la salida de misa (los curas no eran tontos, recurrían al viejo truco de Paulov, ponle un croasán a un niño, que aparte de babear irá como un corderito a la iglesia), esas competiciones deportivas en las que siempre participaban los mismos (el rol de deportista en el 90% de los casos coíncidía con el buscapleitos de la clase o con gente a las que el envoltorio de las pipas les parecía el Lazarillo de Tormes), ese no ir a clase, ese escaqueo dos horas antes...

Pero claro, el tiempo pasa, y ese director de colegio que te decía que ahí tendrías siempre tu casa o bien está a dos metros bajo tierra o puso un securita en la puerta que no te deja pasar. Que ironías...
 
Despacito y con buena letra
Dijo alguien alguna vez que uno antes de pasar a mejor vida debería plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.

Una vez planté rábanos en una maceta en el balcón y salieron muy ricos, ¿vale eso como el árbol plantado?.
Respecto a lo del hijo, con mi edad y mi mísero sueldo... se me ponen los pelos de punta con sólo pensar que tengo que alimentar otra boca.
Y para lo del libro, al igual que con los rábanos, quizás este blog valga como sustitutivo.Ya dejo en manos de mis potenciales lectores valorar si he conseguido el objetivo o no.

Bueno, y por no terminar aquí con mi primer post en este blog, voy a contar un poco lo que me ha pasado recientemente.

Ayer aterricé de un viaje a Toulouse, un viaje relativamente corto (5 días) y de carácter profesional, pero la verdad que bastante intenso. En un momento mientras me dirigía al hotel iba pensando ¿Cuántos mortales de 27 años han tenido oportunidad de asistir a la compra venta de un avión? La mecánica es bastante parecida a la de comprar un coche con el plan Renove, les entregas el viejecito, contando las excelencias del mismo, y te llevas uno nuevo, con asientos de cuero y un aire acondicionado que funciona mejor. Aun así se trata de una negociación dura e intensa, pero que tiene recompensas a la hora de ir a comer esa excelente gastronomía francesa. Qué bien sienta una cassolette (sucedáneo de fabada francesa) cuando fuera hay un par de grados bajo cero.

Aparte de la gastronomía, un par de cosas me llamaron la atención de la sociedad francesa.

La primera es la enorme influencia que se ve que ha tenido la película Amelie en la estética de las jóvenes francesas (que también podría llamar francesitas, pero no haré por no herir susceptibilidades). Muchas llevan el pelo con el mismo corte que la protagonista, y que conste que si a la prota le quedaba bien, no necesariamente a la mujer del pueblo llano tiene porque hacerlo. Aun así se agradece mucho la femineidad que respiran las mujeres ahí, con un punto de elegancia e informalidad. Chapeau.

Segunda. Los idiomas que no se usan se almacenan en una parte desconocida del cerebro, pero en contra de lo pensado, no se olvidan. Fue llegar al aeropuerto, y el chip del francés se encendió. Que pena no saber ruso, chino mandarín o suajili.

Y por último. Tendré que revisar la normativa contra incendios del gobierno francés, porque tienen la extraña manía de hacer que las puertas de servicio, y no solo las de evacuación, se abran hacia afuera. Vaya gracia tiene que dar ir por un pasillo caminando distraído y que la puerta de un bañó se te clave en los morros. Es que entonces el incendio lo provoco yo!!!