[Diario] El día después
Al final decidí dormir esas dos horas, y pasar la mañana siguiente a base de cafés (o como llaman a ese engrudo de la cafetería de la facultad). Me tienen hasta el 7 de Septiembre sin coger libros, y ni siquiera me van a poner una plaquita o una foto mía en la biblioteca. Encima que uno se esfuerza por batir una marca, no es justo...
[Diario] Una duda
Ahora mismo me enfrento a un dilema...
Son las cuatro y veinte; a las seis y media me tendría que levantar para ir a la universidad, que me impongan una multa de dos o tres siglos en la biblioteca y recoger las fotos de la orla.
¿Intento dormir dos horas (desastre) o empalmo (horror)?
Decisiones, decisiones...
Son las cuatro y veinte; a las seis y media me tendría que levantar para ir a la universidad, que me impongan una multa de dos o tres siglos en la biblioteca y recoger las fotos de la orla.
¿Intento dormir dos horas (desastre) o empalmo (horror)?
Decisiones, decisiones...
La cita
El anciano se sentó en el borde de la cama. A su lado ella lo esperaba tranquila, con una sonrisa dibujada en los labios, que él recorrió entonces con los dedos llenos de arrugas, memorizando con el tacto lo que la oscuridad sólo insinuaba.
Las manos del anciano rozaron las redondas mejillas, el suave cuello, los firmes pechos, el cálido vientre. Con una calma casi ritual, la muchacha lo besó con compasión, pero sin lástima. Las lenguas de los dos se entrelazaron mientras ella se sentaba a horcajadas sobre él.
Había esperado este momento desde hacía más de ochenta años. Ella no había cambiado un ápice, seguía tan joven, bella y sabia como cuando la conoció, siendo un muchacho, y supo que no tendría otro amor en la vida sino ella, que la esperaría hasta el fin, hasta que acudiera a él, como había hecho, tras todo este tiempo, aquella noche.
Jamás sintió otro cariño más puro que el que le transmitían sus caderas en aquel ritmo suave, nunca fragancia más dulce que la que aspiraba con la cabeza enterrada en sus pechos, ninguna caricia lo llenó tanto como el roce de los cabellos de ella contra su cabeza ya calva, no hubo instante en su vida de más paz como cuando se derrumbó sobre la cama, rendido y cubierto de sudor.
-Gracias -acertó a decir el anciano al final.
-Tranquilo -respondió Muerte-. Ahora, descansa, amante mío.
El anciano cerró los ojos.
Las manos del anciano rozaron las redondas mejillas, el suave cuello, los firmes pechos, el cálido vientre. Con una calma casi ritual, la muchacha lo besó con compasión, pero sin lástima. Las lenguas de los dos se entrelazaron mientras ella se sentaba a horcajadas sobre él.
Había esperado este momento desde hacía más de ochenta años. Ella no había cambiado un ápice, seguía tan joven, bella y sabia como cuando la conoció, siendo un muchacho, y supo que no tendría otro amor en la vida sino ella, que la esperaría hasta el fin, hasta que acudiera a él, como había hecho, tras todo este tiempo, aquella noche.
Jamás sintió otro cariño más puro que el que le transmitían sus caderas en aquel ritmo suave, nunca fragancia más dulce que la que aspiraba con la cabeza enterrada en sus pechos, ninguna caricia lo llenó tanto como el roce de los cabellos de ella contra su cabeza ya calva, no hubo instante en su vida de más paz como cuando se derrumbó sobre la cama, rendido y cubierto de sudor.
-Gracias -acertó a decir el anciano al final.
-Tranquilo -respondió Muerte-. Ahora, descansa, amante mío.
El anciano cerró los ojos.
Excusas, excusas...
Esta noche tocaría cuento, pero mi corazoncito de friqui me impide escribir nada que no tenga sables de luz, así que cacao caliente, a dormir y mañana más...
Vacío
Se despertó de golpe, como si acabara de salir de una pesadilla. Se enderezó e intentó recordar cuál de sus sueños habituales había tenido esta vez la culpa, en vano. Tampoco mostraba las señales normales en estos casos: el pulso no estaba acelerado, ni tampoco lo cubría aquel sudor frío que producían las pesadillas más angustiosas. Nada.
Esa era tal vez la mejor palabra para describir cómo se sentía en aquel momento: nada. Se encontró vacío, incapaz de emoción o reacción alguna. Curioso, retrocedió mentalmente hasta los momentos que más lo habían conmovido anteriormente: la muerte de sus padres, su boda, el nacimiento de su primer hijo... Nada. Recordaba aquellos instantes como quien descubre un álbum de fotografías ajeno: lejanos, intrascendentes. Ni siquiera la posibilidad de no volver a sentir nada jamás logró estremecerlo.
Tal vez así sea mejor, pensó, protegido del dolor para siempre, salvado del miedo a la muerte, de los celos, de la rabia, y todo a cambio de otras sensaciones que, vistas desde donde ahora se encontraba, tampoco parecían tan importantes. Descubrió que su vida no tenía ya ningún sentido, pero era incapaz de sentirse aterrado por ello.
La voz por la que antes habría dado la vida susurró a su lado:
- Cielo, ¿estás bien? Son las cuatro de la mañana. ¿Has tenido otra pesadilla?
- No, no es nada. Vuélvete a dormir, amor; todo va bien -la mentira brotó sin dificultad de sus labios.
Esa era tal vez la mejor palabra para describir cómo se sentía en aquel momento: nada. Se encontró vacío, incapaz de emoción o reacción alguna. Curioso, retrocedió mentalmente hasta los momentos que más lo habían conmovido anteriormente: la muerte de sus padres, su boda, el nacimiento de su primer hijo... Nada. Recordaba aquellos instantes como quien descubre un álbum de fotografías ajeno: lejanos, intrascendentes. Ni siquiera la posibilidad de no volver a sentir nada jamás logró estremecerlo.
Tal vez así sea mejor, pensó, protegido del dolor para siempre, salvado del miedo a la muerte, de los celos, de la rabia, y todo a cambio de otras sensaciones que, vistas desde donde ahora se encontraba, tampoco parecían tan importantes. Descubrió que su vida no tenía ya ningún sentido, pero era incapaz de sentirse aterrado por ello.
La voz por la que antes habría dado la vida susurró a su lado:
- Cielo, ¿estás bien? Son las cuatro de la mañana. ¿Has tenido otra pesadilla?
- No, no es nada. Vuélvete a dormir, amor; todo va bien -la mentira brotó sin dificultad de sus labios.





