La cueva del Balrog
Cuadernillo de delirios y ensoñaciones
Acerca de
Dudo que nadie que no sea ya un amigo cercano (a los que puedo obligar mediante chantaje emocional) se pase por aquí, y si te molestas en leer lo que escriba en esta página, desde ya eres un amigo cercano ;)
Sindicación
 
Aniversario
La ciudad estaba helada. La gente corría de puro frío, intentando pasar el menor tiempo posible en las calles, pero a él no le importaba. ¿Qué puede el frío contra el amor verdadero? Allí estaba, de pie en la esquina, esperando a la mujer que hacía tiempo le había arrebatado el corazón. Ese día se cumplían precisamente dos años desde la primera vez que se vieron, en esa misma esquina. No se hablaron aquella vez, ni tan siquiera se miraron más de unos segundos, pero no le hizo falta para saber que estaban hechos el uno para el otro, que él era el destino de ella, y ella el de él.

Erguido, impasible, resistía los embates del viento que intentaba cortar su cara, su cara arrugada y curtida como cuero que hacía mala justicia a sus cincuenta y tres años. Impasible en el exterior, porque por dentro se sentía como un chiquillo enamorado, como si fuera su primera cita. Comenzó a recordar cada mirada, cada gesto, cada palabra que habían cruzado. Los atesoraba todos y cada uno de ellos; no había detalle de ella, por nimio que fuera, que no tuviera grabado a fuego en la memoria. Qué poco faltaba, qué poco...

Por fin sonaron las once, campanada tras campanada. En una iglesia cercana la gente salía de misa, creando una deliciosa anacronía en contraste con el mundo de plástico, aluminio y cristal que se alzaba a su alrededor. Allí, entre una enorme tienda de ropa para jóvenes y un banco, las mujeres vestidas de negro salían de misa, igual que habían hecho, cambiando sólo de nombre y de cuerpo, años, décadas, siglos atrás.

Y entonces apareció ella. La vio acercarse desde lejos, los brazos cruzados, apretados contra el pecho, la cabeza algo encogida, el cuello del abrigo levantado; ¡qué necio era el viento, que la trataba como si fuera igual que el resto del mundo! Pero él sabía que no era así, que ella era especial, que tenía ese algo que, hasta que la conoció, pensaba que sólo existía en las canciones. Mientras la veía acercarse, nervioso y temblando como un flan, improvisó la mejor de sus sonrisas para recibirla.

'Buenos días. Qué frío hace, ¿verdad?', le dijo cuando llegó hasta él. Ella le sonrió, angelical: 'Mucho, mucho frío. Tome, Juan, tómese un café calentito a mi salud, que no hace día para estar en la calle'. Juan notó el tacto cálido y suave de la mano de ella cuando rozó la suya para darle unas monedas. 'Dios se lo pague', dijo tristemente y se quedó de pie en la esquina mirando, como todos los días desde hacía dos años, cómo se alejaba la única mujer a la que había amado.
 
 
Comentario:
Es hermoso ver desde la distancia que imponen las letras ajenas, una historia de amor tan real que parece inventada o tan bien invetada que parece real.
 
Comentario:
Que decir que no te hayan dicho ya? Eres grandioso Beto, sigue asi, lastima que no me hubieses mandado antes la pagina. Me encanta lo que escribes, tus historias tienes gancho. Esta última, por ejemplo, incita a mas. Me has dejado con ganas de más...pero no más historias, sino una historia que continúe ese final que tan abierto y tan cerrado has dejado al mismo tiempo.
Te lo digo sin reparos, me das envidia. Ya te pasaré un dia alguna de las historias, o más bien fragmentos, que he escrito para que me des tu opinión.
Por cierto, una gran idea eso de obligarte a escribir todos los dias un poquito...yo soy incapaz, lo hago cuando me viene una idea (más bien una imagen) y si tengo papel y boli en el momento...pues luego, desgraciadamente, se me olvida.
Bueno, ya nos veremos por la Universidad, besos y sigue asi!!
 
Comentario:
Guauuu... gracias por tu visita en mi blog. Me ha encantado pinchar tu enlace y encontrarme con esto.
Espero que continúe... me gustan los textos en los que el final sorprende. Y este final me ha sorprendido bastante, es algo inesperado que ni te planteas.
 
Comentario:
A mi tambien me encanta la lluvia, pero con las ventanas cerradas, que fuera hace mucho frío.

Y espero que tu cafe y mi cafe no sean el mismo, porque entonces nos estaría poniendo los cuernos a ambos.

Cafeinomano dixit.
 
Comentario:
Es una historia preciosa, con un final que promete un principio.
Tus historias son muy buenas. Espero leer muchas mas.
un beso
 
Comentario:
Amor imposible, amor platónico, agonía en estado puro.

Me gusta tu blog, insisto en ello.
Un beso
 
Comentario:
Miaaaaaaaaaaaauuuuuuuuuuu!!!....
Ahora te araño, tú ya sabes por qué...
 
Comentario:
Cabron...

Darok.-
"...me ha hecho soltar una lagrimita, el hideputa..."
 
Comentario:
Es una historia muy sencilla y muy cruda. Tienes unos finales sorprendentes y preciosos, al menos asi lo veo yo, pero quizas sea porque lo leo con ojos de amigo. Un abrazo.
 
Comentario:
Veo que no decae :-) Un giro buenísimo.
 
Comentario:
:O ¿Serias capaz de robarme a mi?

¡Mala Persona!

Pero si quieres, te lo vendo después xD
 
Comentario:
xDDDDDDDD
Eso! y yo te lo robo! xd
 
Comentario:
Teto, ¿si me imprimo el blog me firmas un autografo en las CLN? xD
 
Comentario:
:)
 
Comentario:
Que bueno eres. No solo me refiero a la escritura, ritmo y demas estilismos. Me refiero a la imaginación, a esos giros finales. Eso es lo que más me sorprende, la imaginación.

ya lo decía Einstein: "es más importante la imaginación que la inteligencia".
No