La cueva del Balrog
Cuadernillo de delirios y ensoñaciones
Acerca de
Dudo que nadie que no sea ya un amigo cercano (a los que puedo obligar mediante chantaje emocional) se pase por aquí, y si te molestas en leer lo que escriba en esta página, desde ya eres un amigo cercano ;)
Sindicación
 
Serpiente
Te gustaba mirarlos desnudos, inocentes. Tenían una belleza que no encontrabas en ninguna de las demás criaturas del mar, la tierra o el cielo. Admirabas la belleza de ella, morena, pequeña, cuando se bañaba en el río o recogía flores para adornarse, y la fuerza de él, su porte, cuando corría junto a los ciervos y reía. Los dos reían, pero de modo distinto. La risa de él era como truenos, la de ella como lluvia, ¡y qué hermosas eran cuando las oías al mismo tiempo!

Disfrutabas observándolos sin ser observada, pues sus miradas estaban siempre apuntando a lo alto, nunca al suelo, nunca a las hierbas entre las que te arrastrabas. Pero, ¿qué importaba que no repararan en tu existencia? Tú los amabas igualmente, porque amor era lo único que se podía sentir por dos criaturas así.

Los amabas tanto que un día decidiste ir a hablar con ellos, hacerte su amiga, su compañera. Miraste tu reflejo en el agua y te viste fea, repulsiva, indigna de su mirada, y decidiste que tenías que hacerles un regalo, darles algo bello que les hiciera olvidar tu fealdad pero, ¿qué les podías regalar, cuando eran los dueños de todo cuanto se veía? Por eso hiciste el viaje. Te resultó duro arrastrarte durante tantos días, sentir la arena arañando tu vientre mientras avanzabas, sin descanso, hasta el lugar donde se encontraba el Árbol. Por fin llegaste, trepaste no sin esfuerzo y tomaste uno de sus frutos con la boca. Ya tenías un regalo adecuado, algo que nunca habían probado, algo que podía hacerte ganar su amistad.

Te acercaste primero a ella. Tímida y aterrada, el corto trecho que os separaba se te hizo más largo y pesado que tu travesía anterior pero, aun así, hiciste un último esfuerzo y te elevaste, entrando en su campo de visión. Al principio ella se asustó, pero vio el fruto rojo y brillante que sujetabas con suavidad entre los dientes, sonrió y, suavemente, la tomó.

Lo llamó a él, con el fruto en la mano, y lo comieron juntos. Te acercaste a ellos, esperando su aprobación, con una mezcla de felicidad y nerviosismo, y ya estabas comenzando a trepar por la pierna de ella cuando viste sus rostros...

Ambos se echaron las manos al cuello. Cayeron después, intentando gritar, pero sin conseguirlo; tenían la garganta demasiado hinchada para respirar, cuánto menos para emitir sonido alguno. Siesaste de desesperación, quisiste ir en busca de agua, pero no tenías con qué transportarla; impotente, los viste morir.

A un lado de sus cuerpos viste el fruto a medio comer y advertiste las incisiones que habían producido en él tus colmillos, de las que todavía rezumaba un poco de veneno.
 
 
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¡Hola!
Un amigo me ha recomendado tu blog. Tenía razón: escribes BIEN, con mayúsculas :)
Me pasaré más veces.
Un saludo,
Mun
 
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Mientras te escribo, y juro que esto es cierto, tengo a Gilda, mi falsa coral entre mis hombros...nos ha encantado tu historia, ambas sabemos perfectamente lo que sintió la protagonista cuando les vió morir....
Gracias por entendernoS...te regalo eSa S...para ella necesitaría una noche entera....
Miaaaaauu!!
 
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Muy bueno, pero siempre terminan mal...
sigo esperando una historia con final menos trágico. ;)
 
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Me ha encantado el cuento, eso de darle la perspectiva de la serpiente....genial, además por que iban siempre a ser malas....
Muy bueno!!
Saludos :)
 
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Pues a mí me gustan tus textos, con ese punto retorcido. Cuidado con lo de escribir finales felices, que corre uno el riesgo de sonar a Julie Andrews en Sonrisas y lágrimas. Y qué quieres que te diga, me gusta mucho más esta historia que la original, aunque le hayas cambiado el final.
 
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te he enlazado
 
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la historia se debería escribir mirando las diferentes perspectivas, nunca nos hubieran enseñado los curas o las monjas que las serpientes tienen sentimientos admás de veneno.
Un bonito cuento. Me alegra haberte encontrado
 
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No le digas esas cosas a Beto, mujer. Pobre hombre, casado y sin follar :(
 
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Beto, hoy he soñado que TE CASABAS, (¡¡¡no es coña!!!), e invitabas a todos los Amigotes xD.

Para celebrarlo, el proximo intenta que te salga más feliz...

... Aunque este ha estado muy interesante :)
 
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Vale, me ha gustado, pero escribe algo feliz, coñe!!
 
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Muchas gracias por tu visita. Espeor que sigamos compartiendo historias! Un besazo!
 
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Comentario: Te voy a tener que mandar a tomar por culo, por dos razones...
---Tú lo que quieres es perder tu virgo...

1) Es García-Casarrubios, con guión, mamonazo.
---No, con guión queda más pedante...

2) Ahora tengo que buscarme otro tema para el relato de esta noche, hijoperra.
---¿A que jode esforzarse? pues te jodes, que mis cavilaciones treintañeras tienen que "competir" con tus relatos tristes.

¿A qeu te ha emocionado lo del libro, eh? ;-P
 
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Vale, es oficial, soy fan de Beto :)

Darok.-
 
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Pues yo creo que te va a coger la COnferencia Episcopal y va a querer chaparte el blog, tío. ¿Soy el único que entiende aquí una revisión del Génesis?

Felicidades, ya tienes lo que hay que tener para llegar a ser uno de los grandes ;-)
 
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Juro que cuando la serpiente ha cogido la manzana sabia que iban a morir envenenados.

O tengo el don de la adivinación o te vuelves predecible, Teto :P

 
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No te creo. Te gustan los finales amargos (¿tendrá relación con tu adicción al cafe?)
Lo que me alucina es cómo te metes en la cabeza de los personajes más insólitos.
 
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Juro que, mientras escribía la primera frase, tenía la intención de que terminara bien...
No