Protestas
Un bostezo, un par de estiramientos, y otra vuelta en la cama. Era la mejor parte del día, quedarse un par de horas tapado con las mantas, ya despierto, pero sin levantarse aún. Por fin, más por aburrimiento que por otra cosa, se levantó pesadamente, hizo una rápida visita al baño y encendió la cafetera para calentar el café que sobró del día anterior.
Con la taza en una mano y la caja de galletas en la otra, fue al comedor y encendió el televisor. Tomó el mando a distancia y probó todos los canales, pero en todos emitían variaciones de lo mismo. Los políticos seguían haciendo lo que querían, justificándose con mentiras que el sicario de turno corroboraba en el informativo, o que atacaba con ferocidad algún mercenario a sueldo de la facción opuesta. Las ideas eran lo de menos; lo que importaba era llegar a ocupar aquel sillón, hacerse las fotos oficiales. Si algún día uno de ellos hablaba a favor de Dios, el otro tendría que alabar al Diablo, y nadie sabría quién de los dos renegaba realmente de su religión. Pero la gente seguía tragando, pensaba, ellos seguían ahí, haciéndo cuanto les venía en gana, y la masa de borregos asentía sumisa, beee, beee. Qué vergüenza.
Era ya media tarde y aún no había comido, pero tampoco tenía hambre; ya se calentaría algo por la noche.
La televisión seguía hablando, si hablar podía llamarse a los sonidos que emitían seis espantapájaros sentados alrededor de una ridícula e inútil mesa de cristal, según parecía en relación al último amante de determinada modelo que hacía poco que había enviudado de su anciano y rico esposo anterior. El reemplazo no era ni menos anciano ni menos rico que el difunto. ¿De qué se escandalizaban? Así funciona la mente femenina... Sólo miran el bulto de la cartera o el de los pantalones. Mucho hablar de que quieren un hombre que las comprenda, que sepa tratarlas, que las escuche y les dé cariño, y al final todas querían lo mismo. Ninguna se fijaría en esa belleza interior que tanto proclamaban que era la única verdadera, y menos una de esas supermodelos o actrices. Pero, ¿tenía que conformarse con una chica del montón, sólo por no tener tres coches de lujo o no hincharse a esteroides? Mierda de mundo, mierda de materialismo, mierda de reinado de las apariencias...
Oscureció, y se encontró con que tenía más sueño que hambre, así que se acostó sin cenar. Además, al día siguiente su madre estaría en casa y haría una comida decente, que compensaría la semana que llevaba alimentándose a base de pizzas y sobras, mientras ella estaba en el pueblo. No había tenido tiempo de ponerse a cocinar: siempre estaba muy ocupado, había nacido para cosas importantes.
Con la taza en una mano y la caja de galletas en la otra, fue al comedor y encendió el televisor. Tomó el mando a distancia y probó todos los canales, pero en todos emitían variaciones de lo mismo. Los políticos seguían haciendo lo que querían, justificándose con mentiras que el sicario de turno corroboraba en el informativo, o que atacaba con ferocidad algún mercenario a sueldo de la facción opuesta. Las ideas eran lo de menos; lo que importaba era llegar a ocupar aquel sillón, hacerse las fotos oficiales. Si algún día uno de ellos hablaba a favor de Dios, el otro tendría que alabar al Diablo, y nadie sabría quién de los dos renegaba realmente de su religión. Pero la gente seguía tragando, pensaba, ellos seguían ahí, haciéndo cuanto les venía en gana, y la masa de borregos asentía sumisa, beee, beee. Qué vergüenza.
Era ya media tarde y aún no había comido, pero tampoco tenía hambre; ya se calentaría algo por la noche.
La televisión seguía hablando, si hablar podía llamarse a los sonidos que emitían seis espantapájaros sentados alrededor de una ridícula e inútil mesa de cristal, según parecía en relación al último amante de determinada modelo que hacía poco que había enviudado de su anciano y rico esposo anterior. El reemplazo no era ni menos anciano ni menos rico que el difunto. ¿De qué se escandalizaban? Así funciona la mente femenina... Sólo miran el bulto de la cartera o el de los pantalones. Mucho hablar de que quieren un hombre que las comprenda, que sepa tratarlas, que las escuche y les dé cariño, y al final todas querían lo mismo. Ninguna se fijaría en esa belleza interior que tanto proclamaban que era la única verdadera, y menos una de esas supermodelos o actrices. Pero, ¿tenía que conformarse con una chica del montón, sólo por no tener tres coches de lujo o no hincharse a esteroides? Mierda de mundo, mierda de materialismo, mierda de reinado de las apariencias...
Oscureció, y se encontró con que tenía más sueño que hambre, así que se acostó sin cenar. Además, al día siguiente su madre estaría en casa y haría una comida decente, que compensaría la semana que llevaba alimentándose a base de pizzas y sobras, mientras ella estaba en el pueblo. No había tenido tiempo de ponerse a cocinar: siempre estaba muy ocupado, había nacido para cosas importantes.
Comentario:
Imagino que el problema estará al incorporarse al cuaderno de delirios sin libro de instrucciones porque llegados al punto de la mente femenina y los bultos reconozco haberme perdido...tendré que leerlo desde el principio o dormir un poco y arremeter más despejada?!
Bueno, entretenido si es...jeje. Saludos.
Bueno, entretenido si es...jeje. Saludos.
Comentario:
¿De qué sirve protestar?, normalmente los que mas protestan suelen ser los más aborregados(lo del bee, bee, me ha llegado al alma), menos protesta y más poner remedio.
Buen post.
Un beso :)
Buen post.
Un beso :)
Comentario:
Una crónica de cualquiera de estos días...últimamente tan aburridos para mí.
Me ha gustado ;)
Me ha gustado ;)
Comentario:
a veces, mejor dicho casi siempre, es mejor actuar que protestar. Si solo protestamos podemos quedarnos sin comer...





