La cueva del Balrog
Cuadernillo de delirios y ensoñaciones
Acerca de
Dudo que nadie que no sea ya un amigo cercano (a los que puedo obligar mediante chantaje emocional) se pase por aquí, y si te molestas en leer lo que escriba en esta página, desde ya eres un amigo cercano ;)
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Espectador
Entró en el vagón. No faltaban los asientos libres, pero no dudó un instante en sentarse frente a ella.

Cuando dos personas están hechas la una para la otra, el Destino se ocupa de cruzar sus caminos.

La miró al principio furtivamente, protegido por el libro abierto que le servía de escudo.

Ella, ojos cerrados, auriculares puestos, se sabía observada, e inició el lento, improvisado baile.

La mano que echaba el pelo hacia atrás, mostrando el blanco cuello; el calculado suspiro; el jugueteo con las gafas.

Las ganas de él de ir hacia ella, de susurrarle al oído, de morderle el lóbulo de la oreja.

La espera de ella, la fingida inconsciencia, los labios que pronunciaban palabras sin sonido.

La gente se hizo invisible. Yo los miraba desde mi atalaya, contemplando cómo el engranaje de la casualidad giraba con su perfecta eficiencia.

Ella abrió los ojos y encontró los de él, marrones y grandes, que la llamaban por su nombre, un nombre que no había sabido suyo hasta entonces.

Él vio en el rubor de ella su asentimiento, la seguridad de que se habían amado desde siempre, de que haberse conocido era sólo un momento más de su historia mutua.

El tictac casi podía oírse. Tic, ella se quitaba los auriculares. Tac, él cerraba el libro. Tic, ella descruzaba los brazos. Tac, él se apoyaba en el asiento para levantarse...

El vagón se detuvo. Las puertas se abrieron, gente sin cara entró y salió, los dos se quedaron inmóviles, los ojos del uno fijos en los del otro, durante un instante.

Durante un instante vieron todo su futuro, todos los besos, todas las caricias, todas las risas y lágrimas de un amor que era eterno porque jamás tuvo principio, porque nunca terminará.

Porque nunca existió.

Él salió del vagón con paso rápido y se perdió entre la gente. Ella se colocó de nuevo los cascos y no lo vió mirarla a través de la ventanilla. La máquina reanudó su marcha.

Suelo encontrarme con ella en el metro; cada vez que se abren las puertas, examina cada rostro, buscando. Otros días lo veo a él, mirando siempre al mismo asiento vacío, llenándolo con la memoria. No han vuelto a coincidir.
 
Comentario:
Me ha encantado la frase esa de que el destino se encarga de cruzarnos siempre por algun motivo... siempre he pensado que los amores que no fueron en verdad son los mejores, dejan un buen sabor de boca, son todas esas cosas que metemos en las maletas de sueño.
Alguna vez me he sentido ella, alguna vez me sentido el, y alguna vez me pregunto que pasaria si uno de los dos abriera la boca, porque ya lo dicen que hay trenes que solo pasan una vez...
Cuando quieras puedes volver a subir al vagon de mi LoKuRa las puertas siempre estan abiertas.
Besos a MIl
 
Comentario:
Gracias por el comentario. Me ha gustado muchisimo tu relato.
El amor muchas veces es resbaladizo y sino lo cojes a tiempo se escapa...
 
Comentario:
Es curioso como la gente se cruza en nuestras vidas de una forma u otra, como conocemos a gente en el día a día y como de repente igual que llegaron se van sin dejar rastro.
Un beso
 
Comentario:
esa es la vida un pudo ser preo no fue
 
Comentario:
El amor está lleno de desencuentros.
Un saludo.
 
Comentario:
No habria que dejar escapar un amor como ese...

Precioso tu relato, seguire leyendote

BeSoS
 
Comentario:
Gracias por tu comentario en mi blog.
Me ha encantado tu relato. Muchísimo. Me ha hecho recordar a Eva, una tarde, solamente una tarde,unas horas mágicas, una caricia que resbala, te atrapa el corazón y se pierde... Y después: nunca más. Hasta... ¿el paraiso?. Un abrazo y otra vez gracias.
 
Comentario:
Cuantos amores, inexistentes como el de tu relato, se cruzan cada día sin llegar jamás a conocerse..
Me ha gustado.
Un beso :)
No