La cueva del Balrog
Cuadernillo de delirios y ensoñaciones
Acerca de
Dudo que nadie que no sea ya un amigo cercano (a los que puedo obligar mediante chantaje emocional) se pase por aquí, y si te molestas en leer lo que escriba en esta página, desde ya eres un amigo cercano ;)
Sindicación
 
Guerra
Los dos músicos llegaron al mismo tiempo a la esquina. Uno venía de la línea gris, el otro de la azul. No era cuestión de ponerse a pelear ni a disputarse el lugar a los gritos, no fueran a tomar parte los vigilantes del metro y los expulsaran a ambos, así que decidieron resolver el asunto de una manera honorable: debían librar un duelo de música.

El más joven abrió el maletín del que sacó su saxofón, al que acarició un segundo como se acaricia a un amante antes de cologárselo al cuello. El otro, ya anciano, desenvolvió con no menos cariño su clarinete y dejó a un lado el viejo trapo mientras miraba con complicidad a su amigo de hacía tantos años. Sin pronunciar una palabra, ambos comenzaron a tocar a un tiempo.

Se miraban a los ojos, fijamente, mientras tocaban uno contra el otro, pero los dos a un tiempo. Todos los que pasábamos nos quedábamos mirando y escuchando aquella melodía nueva, salida de un corazón que era todo pasado y otro que era todo futuro, y que se hacía eterna, infinita, durante los pocos segundos que cada oyente la podía oír mientras nos llevaba el mar de gente que recorría los pasillos del metro. Aquel día las monedas formaron montones sobre las chaquetas extendidas en el suelo.

No se detuvieron para comer, no pararon a recoger las monedas ni a tomar aire; era una lucha, una guerra de resistencia y de talento, en la que ninguno de los dos quería retirarse. Siempre con los ojos fijos, trataban de sorprenderse el uno al otro con un nuevo ritmo, una melodía, un compás que el oponente no supiera contrarrestar, pero siempre había una respuesta magistral. Siguieron aquella batalla sin cuartel hasta que se anunció el último metro, ya de madrugada, y tuvieron que marcharse.

El joven le tendío la mano al anciano, que la estrechó con fuerza.

-Ha sido un placer. ¿Quién ha ganado?

-Ambos -respondió el anciano, envolviendo el clarinete en el trapo sucio y roto-. Tendremos que seguir mañana, a ver quién se queda con la esquina.

-Trato hecho. Mañana, aquí, a la misma hora.

El vagón de la línea gris abrió las puertas, y el saxofonista se dirigió a la esquina. Estaba vacía. esperó, mirando hacia todas partes, con una mezcla de emoción y nerviosismo, mientras desenfundaba su instrumento, se lo colgaba al cuello y comenzaba a afinarlo, pero nadie llegó. Decepcionado, se encogió de hombros y comenzó a tocar: probablemente el anciano había decidido retirarse...

Posó los labios sobre el saxo, empezó a soplar y entonces, al mismo tiempo que las notas surgían, el aire vibró con otra música distinta, una música que acompañaba a la perfección a la que estaba tocando, pero que cada vez introducía un nuevo elemento que lo obligaba a variar su propia interpretación en respuesta; notas que no procedían de ningún punto concreto, pero que podían oírse en todas partes. El viejo clarinetista, después de todo, había acudido a la cita.
 
Comentario:
Teetooo... no te hagas de rogaaar... que el club de admiradores no se va a hacer mas grande por eso :P
 
Comentario:
"Mientras duele, sabemos que sigue ahí. Lo que sigue después es intentar eliminar el dolor sin arrancarnos lo que nos duele..."
Es tu comentario de hace mucho...Un mal día, muy sola abrí un blog distinto donde pudiese decir lo que sentía, habitualmente escribía sobre política. Hoy quiero borrar mi rastro en internet y lo he encontrado y te he encontrado a tí. Te felicito, te visitaré, y agradezco tu comentario, mi situación me impidió siquiera volver ...
 
Comentario:
Muy bueno lo que esbribiste.
PD visiten mi blog
 
Comentario:
Es la primera vez que te leo. Escribes bien y me gusta como cuentas.

Saludos
 
Comentario:
Te estoy echando de menos, vuelve
 
Comentario:
¿Qué te pasa?¿Donde te metes?¿Te han llamado para la Granja de los famosos?

Escribe algo más, hombre de dios.
 
Comentario:
A raíz del comentario que dejaste en mi blog de los Hermanos Marx se me ocurrió visitar el tuyo.
Bonitos relatos, me alegro de haberme "molestado" en leerlos y creo que a mucha gente le gustaría que siguieses escribiendo.
 
Comentario:
locurafelicitaciones muy bonita tu historia realmente me facino te seguiré visitando besos y abrazos
 
Comentario:
vine a descubrirte.
un placer :)
 
Comentario:
Coño, Beto... merece la pena leerte. En serio.
 
Comentario:
Creo que yo soy yo el que debo darte ese abrazo envidioso. Cada día te superas más, y me temo que yo no podré seguirte en tu talento, como el joven músico hace con el viejo en tu maravilloso relato, pero intento superarmis limitaciones.

De nuevo enhorabuena. Creo que tenemos a un visionario urbano entre nosotros.
 
Comentario:
El final me ha recordado la leyenda "el organista maese Pérez" de Gustavo Adolfo Bécquer.

Un beso.
 
Comentario:
Me encanto...la musica inundo mi espacio, gracis por la sonrisa!


Un beso en la punta de la nariz!
 
Comentario:
No te preocupes, Zhert, que leyendo mis comentarios yo sueno mucho peor :P
Que me ha molao. Sigue con tu serie de cuentos urbanitas... ¿Cuando te saques el carnet escribirás historias que no pasen en el transporte público :P?
 
Comentario:
Joer, que pelota he sonado.
Nah, que te den ;P
 
Comentario:
Hacía tiempo que no entraba y leía tu blog. Me arrepiento, la verdad :)
 
Comentario:
Jo..que tierno...que bonito :,)...
 
Comentario:
Últimamente te estás superando Betote..
Enhorabuena!
Un beso :)
 
Comentario:
muy bonito betote, gracias por hacerme sonreir a mi también. Las notas se han colado a través de mi pantalla hasta mi corazón.
 
Comentario:
Es la primera vez q entro en tu "bitácora" y creo q voy a repetir...
 
Comentario:
Escribes muy bien. y tus historias son muy buenas.da gusto!
Merxina
 
Comentario:
AZUL: No hay mejor premio para cualquier acto que una sonrisa. Gracias.

Aliana: La música está siempre en todas partes. Sólo hay que saber cómo escuchar...

debo: Bueno, mi intención es cambiar cada día un poquito. El momento en que nos conformamos con lo que tenemos es cuando comenzamos a morir. Gracias por pasarte.

Besos, abrazos y un susurro.
 
Comentario:
me ha gustado mucho lo que escribes... no cambies, sigue asi ;) besos!
 
Comentario:
ya decia yo que donde vendría ese música...eras tú que me acercabas a la historia.
Saudos.
 
Comentario:
¿cómo consigues que cuando siempre que termino de leerte me encuentre siempre una sonrisa en mi boca?
Bonito duelo entre caballeros; caballeros de esos que nunca faltan a una cita.
Un beso.
No