La cita
El anciano se sentó en el borde de la cama. A su lado ella lo esperaba tranquila, con una sonrisa dibujada en los labios, que él recorrió entonces con los dedos llenos de arrugas, memorizando con el tacto lo que la oscuridad sólo insinuaba.
Las manos del anciano rozaron las redondas mejillas, el suave cuello, los firmes pechos, el cálido vientre. Con una calma casi ritual, la muchacha lo besó con compasión, pero sin lástima. Las lenguas de los dos se entrelazaron mientras ella se sentaba a horcajadas sobre él.
Había esperado este momento desde hacía más de ochenta años. Ella no había cambiado un ápice, seguía tan joven, bella y sabia como cuando la conoció, siendo un muchacho, y supo que no tendría otro amor en la vida sino ella, que la esperaría hasta el fin, hasta que acudiera a él, como había hecho, tras todo este tiempo, aquella noche.
Jamás sintió otro cariño más puro que el que le transmitían sus caderas en aquel ritmo suave, nunca fragancia más dulce que la que aspiraba con la cabeza enterrada en sus pechos, ninguna caricia lo llenó tanto como el roce de los cabellos de ella contra su cabeza ya calva, no hubo instante en su vida de más paz como cuando se derrumbó sobre la cama, rendido y cubierto de sudor.
-Gracias -acertó a decir el anciano al final.
-Tranquilo -respondió Muerte-. Ahora, descansa, amante mío.
El anciano cerró los ojos.
Las manos del anciano rozaron las redondas mejillas, el suave cuello, los firmes pechos, el cálido vientre. Con una calma casi ritual, la muchacha lo besó con compasión, pero sin lástima. Las lenguas de los dos se entrelazaron mientras ella se sentaba a horcajadas sobre él.
Había esperado este momento desde hacía más de ochenta años. Ella no había cambiado un ápice, seguía tan joven, bella y sabia como cuando la conoció, siendo un muchacho, y supo que no tendría otro amor en la vida sino ella, que la esperaría hasta el fin, hasta que acudiera a él, como había hecho, tras todo este tiempo, aquella noche.
Jamás sintió otro cariño más puro que el que le transmitían sus caderas en aquel ritmo suave, nunca fragancia más dulce que la que aspiraba con la cabeza enterrada en sus pechos, ninguna caricia lo llenó tanto como el roce de los cabellos de ella contra su cabeza ya calva, no hubo instante en su vida de más paz como cuando se derrumbó sobre la cama, rendido y cubierto de sudor.
-Gracias -acertó a decir el anciano al final.
-Tranquilo -respondió Muerte-. Ahora, descansa, amante mío.
El anciano cerró los ojos.
Comentario:
me ha encantado y como siempre tu final inesperado y maravilloso. Gracias por pasarte por mi blog, estoy experimentando con otras cosas, no sé dónde me conducirán pero por ahora sigo el camino.
Me alegro un montón de este reencuentro, no tardes tanto en deleitarnos con tus historias. Besitos
Me alegro un montón de este reencuentro, no tardes tanto en deleitarnos con tus historias. Besitos
Comentario:
Josephilo: Más quisiera yo que recordar a los cuentos de Darío (que, todo sea dicho, me gustan bastante más que sus poemas). Se agradece el peloteo, no obstante.
E-Dwarf: Es cosa muy mala el provocar envidias, aunque sepas que soy bajito y no me puedo vengar.
Eva, Alma, Amanda: Gracias y bienvenidas. Espero que os guste lo que veáis.
Grial: Parece que cuando menos tiempo tengo es cuando más me animo a hacer cosas. Gracias por seguir por aquí.
Azul: Arcadia es la tierra de las hadas, aunque algunos indocumentados lo equiparan al país de los sueños. Si no sabes llegar, dame un toque al móvil y te cuento cómo ir desde la salida del metro.
E-Dwarf: Es cosa muy mala el provocar envidias, aunque sepas que soy bajito y no me puedo vengar.
Eva, Alma, Amanda: Gracias y bienvenidas. Espero que os guste lo que veáis.
Grial: Parece que cuando menos tiempo tengo es cuando más me animo a hacer cosas. Gracias por seguir por aquí.
Azul: Arcadia es la tierra de las hadas, aunque algunos indocumentados lo equiparan al país de los sueños. Si no sabes llegar, dame un toque al móvil y te cuento cómo ir desde la salida del metro.
Comentario:
¡¡Betote ha vuelto a escribir!!
Me alegro, bonita historia.
Nota: ¿qué es Arcadia? ... porque alguien me ha dicho que nos vemos allí, pero no sé dónde está ;-)
Me alegro, bonita historia.
Nota: ¿qué es Arcadia? ... porque alguien me ha dicho que nos vemos allí, pero no sé dónde está ;-)
Comentario:
Hola. Creo que voy a formar parte de ese grupo de amigos cercanos que pasan por aquí a leer lo que escribes. Empezaré desde el principio, me costará un poco ponerme al día, pero por aquí estaré.
Comentario:
Bien!!
Buen post, me alegra leerte de nuevo.
Un beso :)
Buen post, me alegra leerte de nuevo.
Un beso :)
Comentario:
Gracias por tu visita;)
Me gusta como escribes, pasaré a menudo a leerte;)
Cuídate, besos y un big abra:
Alma;) (f)
Me gusta como escribes, pasaré a menudo a leerte;)
Cuídate, besos y un big abra:
Alma;) (f)
Comentario:
a través de tu comentario he descubierto este blog. me gusta lo que escribes y como lo escribes, te seguiré leyendo.
Comentario:
Yo ya me lo he leido ;-)
Lo compré el sabado y lo términe el martes, porque tengo que estudiar entre medias. Si no llega a ser por eso...
Lo compré el sabado y lo términe el martes, porque tengo que estudiar entre medias. Si no llega a ser por eso...
Comentario:
Al principio me ha recordado un cuento de Rubén Darío, pero después ya no. Muy bueno. Abrabesos.
Comentario:
E-Dwarf: diferencias hay (hala, si Yoda habla así y nadie le dice nada, yo también, que soy un poco más alto, tengo un poco más de pelo y la piel un poco menos verde) entre Muerte y 'la' Muerte.
Ganas tengo de que acabe Junio para poner las zarpas sobre 'Hombres de armas', pardiez.
Ganas tengo de que acabe Junio para poner las zarpas sobre 'Hombres de armas', pardiez.
Comentario:
Dos errores:
-La muerte habla siempre en mayúsculas
-La muerte no puede tener pechos, es un esqueleto.
O si no, compruébalo en este enlace
-La muerte habla siempre en mayúsculas
-La muerte no puede tener pechos, es un esqueleto.
O si no, compruébalo en este enlace





